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viernes, 30 de octubre de 2015

Ocultismo en el III Reich

Para terminar con este periplo por los más importantes misterios de la Alemania nazi nos queda hablar del mayor de ellos y a veces el menos conocido: La fascinación de sus líderes por el ocultismo y las sociedades secretas que florecieron bajo su negro manto y algunas de las cuales parece que perviven en las sombras incluso hoy en día, manejando, según los teóricos de la conspiración, los destinos del mundo. ¿Pero eso es posible? ¿Existen? Sin duda son reales, han existido y no me cabe duda de que siguen existiendo.
 
Símbolo por excelencia del ocultismo
nazi: El Sol Negro y las runas.
Es un hecho demostrado y sobre el que incluso se han realizado películas e infinidad de reportajes, artículos y libros, que por ejemplo la organización ODESSA (del alemán: Organisation der ehemaligen SS-Angehörigen: Organización de Antiguos Miembros de la SS) existió y ayudó a escapar, fundamentalmente a Argentina, a más de 10.000 oficiales de las SS. Entre los que destacarían Martín Bormann, el jerarca nazi de mayor rango no localizado, Adolf Eichmann (que más tarde sería capturado y ejecutado por Israel) y el inefable doctor muerte: Josef Mengele. A día de hoy no se sabe a ciencia cierta si esta red sigue activa o no. También es de dominio público que muchos miembros del partido nazi, de la Gestapo, de las SS, burócratas y altos cargos del antiguo régimen de Hitler sobrevivieron y colonizaron buena parte de la administración de la recién creada República Federal Alemana (Alemania Occidental) y a buen seguro que ocurrió lo mismo al otro lado del muro de Berlín.
 
Pero este no es el objeto de este artículo: la conspiración nazi en pleno siglo XXI, si no la relación del nacionalsocialismo con las Sociedades Secretas, ocultistas y paranormales de todo tipo durante el periodo que gobernaron en Alemania. Su estudio y análisis nos harán comprender mejor, entre otras cosas, el porqué del rumbo que tomaron sus investigaciones militares y su empeño en conseguir las Wunderwaffen de las que hablamos en capítulos anteriores. Lo primero que nos hemos de preguntar es que fue primero ¿El huevo o la gallina? Sin miedo a equivocarnos podemos decir que en este caso fue el huevo, pues las sociedades ocultistas, místicas y amantes de lo paranormal surgieron en Alemania (al igual que en el resto del mundo) mucho antes del advenimiento de Hitler. Fueron los nazis quienes crearon una amalgama de creencias paganas nórdicas, anglo-sajonas y cristianas salpicadas con astrología, esoterismo, espiritismo que mezcladas con un exacerbado nacionalismo racista crearon el coctel explosivo con los resultados que por desgracia todos conocemos.
 
Castillo de Wewelsburg.
Para hacernos una idea de hasta qué punto no podemos discernir el nazismo del ocultismo más delirante podemos echar un vistazo al personaje más oscuro de todos ellos: Heinrich Himmler, quien se creía la reencarnación de Enrique el Cazador (Fundador de la dinastía Sajona) y que convirtió el Castillo de Wewelsburg, cerca de la ciudad de Paderborn, en el centro de lo que sería la nueva religión del mundo nazi y de las Sociedades Secretas que se amalgamaron alrededor de sus SS. Esta fortaleza y todo su diseño es el máximo exponente de este Neo-paganismo, pues en sus mentes delirantes este lugar se convertiría en el Vaticano del Nuevo Orden.
 
Monumento en honor a Arminio
en el bosque de Teutoburgo.
Su elección como centro "espiritual" nazi no está exento de significado, pues en sus alrededores se encuentra el bosque de Teutoburgo, lugar emblemático por excelencia para los pueblos germánicos, pues es donde empezaron a originarse como nación al derrotar el caudillo germano Arminio a las Legiones Romanas XVII, XVIII y XIX de Publio Quintilio Varo, gobernador de la provincia de Germania Magna. Ésta gesta estableció el germen para la elaboración del mayor mito alemán: La leyenda de los Nibelungos.


Sala de los generales.
El propio castillo fue rediseñado como icono de las nuevas creencias que tenían a las SS como guardianes de su pureza. Actualmente este edificio histórico se puede visitar y aún ver en el mosaico de mármol de la sala conocida como ·la de los generales", el símbolo que resume todo el misticismo que las SS imaginaban reencarnar: Un sol negro, cuyo significado es el de un Sol oculto, dador de la sabiduría a la "raza aria superior y del que parten 12 rayos (simulando el mito artúrico) en forma de esvástica y de runas germánicas de la victoria. La propia sala disponía en su época de una mesa redonda donde Himmler y doce de sus más fieles oficiales de las SS, evocaban el mito de la mesa redonda del rey Arturo... Hasta ese punto llegaba su delirio.

La cripta del castillo de Wewelsburg.
Justo debajo de esta sala existe una cripta que también se puede visitar y que estaba destinada a ser otro de los lugares del culto y adoración nazi. Su planta es circular, dispone de grandes aberturas en su parte superior que permiten la entrada de los rayos del Sol con la finalidad de crear un ambiente espiritual y el punto central de su cúpula coincide exactamente con el centro de la sala de los generales y su Sol Negro. En la delirante mente de Himmler, aquel iba a ser el panteón de los líderes de las SS. A su muerte, sus cuerpos serían incinerados y las urnas junto con sus anillos distintivos, depositadas sobre una serie de peanas distribuidas a lo largo de la pared circular de la cripta. En mitad de la misma ardería una llama perpetua que recordaría las “gestas” de los “caballeros negros”.

Totenkopfringe.
Estos anillos denominados Totenkopfringe (anillo de la calavera), eran otro elemento importante dentro de su simbología y sólo se otorgaban a los miembros de las SS a los que se quería rendir los mayores honores. En origen esta distinción era concedida por Heinrich Himmler, quien en 1938 ordenó la recopilación de todos los Totenkopfringe  de los oficiales SS muertos para depositarlos en el santuario de las SS en el castillo de Wewelsburg. Su significado era: "Signo de nuestra fidelidad al Führer, de nuestra inalterable obediencia hacia nuestros superiores y de nuestra inseparable unión". Los Totenkopfring eran el sello de identidad de los más selectos oficiales de las SS, aquellos que habían sido iniciados en los misterios ocultistas nazis y que por regla general disponían del rango de Obergruppenführer (equivalente al de general del ejército regular).
 

Los miembros auténticos de la expedición
secreta nazi en el Tibet.
Fue desde Wewelsburg y este grupo de elegidos entre las SS quienes idearon, aprobaron y promocionaron antes y durante la II Guerra Mundial, las innumerables expediciones a lo largo de todo el mundo en busca de reliquias a las que creían objetos de poder con el fin de les ayudaran a alcanzar la victoria. De todos es conocida, por la película "7 años en el Tibet" interpretada por Brad Pitt, la expedición que los nazis realizaron al país de los Lamas en busca de los orígenes de la raza aria y de algo menos conocido: los secretos del libro sagrado hindú: el Mahabharata (al cual dedicaré en breve un artículo), pues en él se habla de unas máquinas voladoras asombrosas: las Vimanas, en las que Himmler y las SS estaban muy interesados. Aunque más fantasiosa, Harrison Ford en "Indiana Jones" refleja una realidad: los nazis buscaron insistentemente el arca de la alianza y el grial, de hecho sabemos que estuvieron (incluso dicen que el propio Himmler) en el santuario de la montaña de Montserrat, cerca de Barcelona, en busca de dichas reliquias. Incluso hay autores que afirman que lograron tener en su poder la lanza de Longinos, el centurión romano que acabo con la vida de Jesús en la cruz.


Frau Elsbeth Ebertín.
Los astrólogos y médiums también desarrollaron un papel importante en el auge y creación del ideario del nazismo, a veces incluso de forma involuntaria. Muy pocos conoceréis que Hitler estuvo a punto de morir en innumerables ocasiones durante su participación en la I Guerra Mundial, la suerte o casualidad quiso que de forma asombrosa se librase en varias ocasiones de una muerte segura. Él empezó a creer que no podía ser azar y que el destino le tenía reservado un papel importante en la vida. Pero no fue hasta que Hitler leyó en 1923 una predicción de la más famosa astróloga alemana: Frau Elsbeth Ebertín, cuando realmente creyó en su destino mesiánico y cambió el rumbo de su vida. Pero veamos cómo se dieron los hechos. Ebertín, en un horóscopo fechado en 1914, predijo:

«Un combatiente nació el 20 de abril de 1889 y en su nacimiento el Sol se encontraba a 29 grados de Aries (…) Es posible que pronto contribuya al ímpetu que pondrá la piedra a rodar. De acuerdo con las constelaciones estelares, en definitiva, el hombre debe ser considerado con seriedad, y está destinado para el papel de un líder en futuros conflictos. Casi parece que, quien yo tengo en mente, fue escogido por el destino bajo esta fuerte influencia de Aries, para sacrificarse él mismo por el pueblo alemán y soportar todo con valentía y bravura (…), pero al menos dará el ímpetu a un movimiento de liberación alemán, que entonces irrumpirá de repente de una manera elemental».

Hitler, nacido el día que marcaba el augurio de Ebertín, no dudó de que el horóscopo se refería a él y a su destino, todas sus decisiones, su ímpetu y sus decisiones a partir de ese momento estuvieron marcadas por su creencia en un destino glorioso como salvador de Alemania. Nada de lo que aconteció después puede desligarse de este hecho que nos ayuda a entender la estrecha relación que el III Reich mantuvo con lo paranormal y ocultista.

En este caldo de cultivo creció el nazismo, el cual atrajo y se organizó en torno a una serie de sociedades secretas previas que ejercieron un enorme poder sobre los miembros más influyentes del partido nazi, de las SS y por tanto del destino del III Reich, siendo responsables en buena medida de una de las etapas más negras de la historia que ha conocido Europa. La semana que viene echaremos un vistazo a estas Sociedades y su influencia en las investigaciones nazis.


 

2 comentarios :

  1. Respuestas
    1. Uff hablar en profundidad del ocultismo y el III Reich da para varios libros, muy complicado hacerlo en un blog... Mi intención es tratar de despertar el interés y la curiosidad en quién me lea por los diferentes temas que trato para que profundice por sí mismo y se haga su propia opinión sobre ellos sin dogmas previos. La verdad es que no se que es más complicado: sintetizar temas tan extensos o despertar el pensamiento autocrítico... pero hay que intentarlo... :)

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