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lunes, 2 de octubre de 2017

Recuperando el camino

La semana pasada anuncié que por fin voy a publicar mi segunda novela: Die Glocke, lo que quizás no sabéis es que el camino no ha sido ni mucho menos fácil. Quiero compartir todo el proceso con vosotros, tanto los momentos oscuros como los alegres, esperando que os sirvan como experiencia de vida si estáis embarcados en perseguir su sueño. 

¡Nueva Editorial, nuevos precios!Los que me conocéis sabréis, o si habéis leído mis artículos, que creo en el poder de la mente, que quizás sea la base de ese conocido refrán de: "quien la sigue la consigue". Os he contado como al dejar mi trabajo por circunstancias de la vida que no vienen al caso, me volqué en cuerpo y alma a lograr mi sueño: ser escritor, puse fe ciega en el proyecto, mis esperanzas y todos mis sentidos en ello y la verdad es que lo logré. Sólo pensaba en escribir y en ser escritor. Os podéis imaginar que ser publicado es una gran satisfacción, para mí fue lograr el sueño de mi vida y la ilusión que puse en el primer libro fue inmensa, pero hubo otra realidad que no os he contado y que vista con la perspectiva  del tiempo a mí se me ha hecho muy clara: me paré a unos pocos cientos de metros de la meta. Me salí del camino. En las siguientes líneas os explicaré el porqué. 

Sabéis que en muchas de mis dedicatorias pongo que persigáis vuestros sueños, con cabeza sí, pero persistentes y tozudos como una mula, que es el único camino al éxito y que no hay que cejar nunca. Lo escribo porque así lo siento, pero tras la publicación del primer libro os tengo que ser sinceros: no seguí mi propio consejo. No fue muy buena decisión. La verdad es que me deje llevar por las circunstancias, que las cosas llegaran por si solas, sin dedicar el 100% de mis pensamientos a la escritura, a los libros, a "El despertar de Helios". Como aquel que se ve con unos metros de ventaja ante la meta y creyendo tenerlo todo hecho se deja llevar. Por supuesto no gané. La meta no era ser publicado, la meta era ser escritor y vivir de ello. No creáis que no me esforcé o que no puse ilusión, pero olvidé que era escritor y pudiendo, no escribí todo lo que hubiese debido escribir para seguir lanzando al universo que seguía siendo escritor. Además, se juntó con un enfoque editorial y de negocio por parte de mi anterior editorial completamente equivocado, que para más inri se mezclaba con cierta dejadez, al menos desde mi punto de vista y mi experiencia personal.
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Con este panorama sucedió lo que debía suceder: el libro gustaba mucho pero no llegó a despegar (y sigue gustando, pues lo ha re-editado mi nueva editorial: Sargantana bajo el sello NPQ). Era imposible. La ilusión primera se desvaneció al año y medio de estar la novela publicada, llegó el pesimismo que se acrecentó con cada logro que conseguía y que la editorial ignoraba. Era escritor, comercial, distribuidor, debía conseguir yo las librerías, los contactos... y lo logré a cierto nivel, incluso importante pues no es cualquier cosa que la primera librería de Valencia ponga tu libro al lado de George RR Martins. Pero no sirvió de nada, pues tampoco supieron aprovechar la oportunidad. Todo en su conjunto, me llevó a una situación insostenible y de nuevo me equivoqué en las decisiones. 

En ese momento debí haberme dado cuenta de que el rumbo no era el correcto, que estaba fuera del camino y que debía poner de nuevo los dos pies dentro de él. Y lo podía haber hecho. Por aquel entonces el contrato editorial había expirado, en ese mismo momento debí haber pedido la rescisión pero no lo hice, no dije nada y deje que el libro languideciera sin molestarme en su difusión ¿Para qué? Todo lo que haga va a acabar en saco roto - pensaba, y no sin razón, pero debería haber hecho algo al respecto. La verdad es que me enfade con la vida, con que me pusiera la miel en los labios y luego me la quitase, y por si faltaba algo las facturas golpeaban la puerta pidiendo ser pagadas. Por supuesto tuve que buscar trabajo, lo que me llevó a deprimirme aún más y que las cosas saliesen mal. Sí, seguí publicando mis artículos en esta web, pero no era suficiente. La verdad es que tocar fondo ha sido mi tabla de salvación, pues encontrarse en ciertas situaciones, sobre todo las desagradables, hacen que despiertes y que quieras cambiar. 

En esos años perdí la fe, deje de ser lo que soy: escritor (mejor o peor, eso juzgarlo vosotros), pero afortunadamente logré despertar del letargo y de nuevo puse todos mis deseos y mis energías en escribir, en ser publicado dejando todo lo demás a un segundo plano... En estas líneas os lo cuento muy rápido y el tiempo parece ser corto, pero no lo fue ni desde luego a mí me lo pareció. Pero al final el universo hizo otra vez su magia.
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En mi anterior trabajo solía dar una vuelta a la manzana para despejarme, estuve un año así, una vez tocado fondo empecé a pedir de nuevo que se publicase mi segunda novela,  de tener una segunda oportunidad, de volver a sentirme escritor. Bien, a las pocas semanas de recitar dicho mantra mental, en uno de esos paseos cortos de 10 minutos, me encontré con Paz. Con ella y Kike firmé en la caseta de su editorial mis dos primeros años como escritor en feria de Valencia... ¡Resultó que habían trasladado su editorial justo en el edificio que colindaba con mis oficinas! ¿Casualidad? Ya sabéis que no creo en ellas. Llevaban allí el mismo tiempo que yo en ese trabajo y no nos habíamos cruzado antes y no volvimos hacerlo los cuatro o cinco meses que seguí en ese trabajo.... En ese breve saludo hablamos de mi primera novela, mostró interés sobre la segunda y ahí quedo la cosa, una charla de no más de cinco minutos.

A pesar de todo, en ese momento volví a la que creo que es mi vida: escribir. La necesidad de cambiar de editorial se me hizo entonces evidente y el hecho de que quería salir de donde estaba, a pesar de ser un buen trabajo, empezó a hacerse una necesidad vital. Y de nuevo todo se alineó. No me renovaron, para muchos debería ser un trauma, pues el mundo laboral en España no es muy halagüeño, pero la verdad es que me sentí liberado, y por fortuna (yo creo que la causalidad) encontré, literalmente, mi actual trabajo a los tres días. Todo empezó a encajar de nuevo, pues aquí me he reencontrado con antiguos compañeros (y no pocos) que lo primero que me dijeron fue: ¡No dejes de escribir! ¡Quiero leer el segundo libro! ¡No abandones! La verdad es que me recordaban consejos que les había dado con anterioridad y que había olvidado. Finalmente me levante por completo de mi pesadumbre, lleve el libro a Sargantana y obtuvo una valoración más que excelente y un rotundo sí a su publicación, los lectores profesionales de la editorial de nuevo han destacado que la novela es muy buena porque engancha desde el principio y no te suelta hasta el final. A parte de mi mujer Ana, mi verdadero sostén, luego estuvo Alicia, mi buena amiga Alicia... quien me hizo ver de una forma cruda y sincera que fuera de mi camino simple y llanamente iba a ser muy infeliz con un breve pero contundente interrogatorio que resumiré en un pequeño trozo de la conversación: 

- ¿Qué quieres ser?

- Escritor - le respondí.

- Y entonces... ¿A qué narices estás esperando para volver a escribir de una puñetera vez?

No necesité oír más, de nuevo estaba con las pilas recargadas al 100%. Y sí, aunque llego muy cansado, a casa y muchas veces no tengo ánimos para escribir, otra de las tareas que me impongo es agradecer dos o tres veces al día este trabajo que nada tiene que ver con la escritura, pues paga mis facturas y me permite seguir soñando con vivir de los libros, pues no es un fin si no la herramienta para conseguir lo que quiero: ganarme la vida como escritor. Y así lo creo de verdad.  También, no pasan ni cuatro horas que no haga algo por mi vida de escritor: continúo con el 4º libro, pienso de que hablar en el blog, busco contactos que me puedan ayudar a difundir las novelas, esto también me mantiene activo y centrado... 

¿Por qué os cuento todo esto? Porque quiero que busquéis vuestro camino, que no cejéis en seguir vuestras metas, en que por muy cuesta arriba que se ponga todo no caigáis en el pesimismo, que si caéis os volváis a levantar tantas veces cono sean necesarias. El éxito consiste en levantarse con cada tropiezo y seguir adelante, aprendiendo de los errores, en no desviarse ni un milímetro de la meta. La meta vale la pena, pues es la plena felicidad, el fracaso no es una opción, pues no quiero vivir una vida que no deseo, es demasiado corta. También quiero servir de experimento para que comprobéis si el poder de la mente y la voluntad puede obrar milagros, pues ganarse la vida como escritor es extremadamente difícil. Creo que pidiendo firmemente al universo que es lo que se quiere ser, de corazón, sin tapujos, eliminando todos prejuicios previos, todas esas trapas mentales que nos hacemos a nosotros mismos y que son sólo palos en las ruedas, lograrás con un 100% de seguridad tus objetivos. Ahora que no soy nadie, quiero servir de conejillo de indias, ya sabéis que mi mente está puesta y fijada tozudamente en un objetivo, ¿lograré ser un novelista con éxito? Bueno, acompañarme y lo averiguaréis. Sé que muchos os reiréis de mis reflexiones, pero... si acaso lo lograse, por favor, no miréis a otro lado y encontrar el coraje para enfrentar la vida y ser lo que en el fondo queréis ser. No dejéis que nadie os diga, sobre todo vuestro propio yo interno, que es imposible.  Soltad vuestras cadenas y lanzaros, sin miedo, ir haciendo para conseguir ser lo que queréis ser. No es fácil, ni se logra de un día para otro. Yo ya no tengo vuelta atrás, aunque pasen 20 o 30 años más, seguiré persiguiendo mi sueño al mil por cien. 



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