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lunes, 18 de noviembre de 2019

¿Es la historia tal y como nos la cuentan? Parte I

Estos días he estado leyendo sobre diferentes descubrimientos arqueológicos, unos novedosos y otros no tanto, que me han llevado de nuevo a esa pregunta que los que me seguís sabéis que me obsesiona: ¿Es la historia tal y como nos la cuentan? 

Es evidente que bajo la tierra hay aún muchos secretos y objetos por descubrir, muchos documentos escondidos en estantes desconocidos que pueden hacer variar lo que conocemos de la historia de la humanidad. Es de lógica que esta se reescriba a medida que se excava, pero no es a eso a lo que me refiero. No estoy hablando de pequeñas correcciones de capítulos concretos, sino de grandes vuelcos, de hacer tambalear los grandes pilares establecidos. La ciencia, y para mí la historia lo es aunque no sea exacta por sus características, es muy reacia a mover sus pilares, y oculta, aparta o simplemente ignora aquellas pruebas que incomodan lo establecido en lugar de tirar del hilo, incluso cuando hay evidencias claras, hasta encontrar la verdad. Ya conocéis mi postura al respecto por artículos anteriores, pues es mi obligación como científico, poner en duda todos los dogmas de fe, es la única forma de avanzar.

Heinrich Schliemann, descubridor de Troya y al que se
 acuso de iluso por buscar una ciudad que sólo era un mito.
A lo largo de dos artículos os quiero mostrar una serie de evidencias y descubrimientos que creo que es necesario conozcáis para que penséis en ellos. Se confirmen finalmente o no, es bueno para esta sociedad tan mediatizada, que empecemos a leer todos los puntos de vista, a poner en duda, razonar, analizar y sacar nuestras propias conclusiones sobre cualquier aspecto de la vida, ese y no otro, es el objeto de todos mis artículos: hacer brotar en nuestro interior el espíritu crítico, se esté al final de acuerdo o no con lo razonado. Si siempre se aceptara que la realidad es tal y como otros nos dicen, nunca se hubiera descubierto Troya. Pensar que si nuestra opinión depende sólo de lo que haya razonado otra persona, siempre seremos rehenes y esclavos de él o ella. Bueno, ¡pongámonos a ello! Pues los hechos que os voy a exponer ponen en duda unos cuantos pilares de la historia. 

Ya os hable en un artículo anterior de Göbekli Tepe, los restos megalíticos situados en Turquía que habían destrozado la edad en la que se suponía que los seres humanos comenzaron a ser sedentarios. Sus 11.500 años hacia saltar por los aires la fecha en que hasta ahora se creía que dejamos de ser nómadas, ese inicio del Neolítico donde el hombre descubre la cerámica, la agricultura, la ganadería y se convierte en sedentario. No se supo cómo reaccionar ante el hallazgo, esta vez no se pudo tapar, es evidente que las construcciones están ahí y que su antigüedad es esa, nadie lo pone en duda. Para no derribar el pilar establecido, se nos dijo que el complejo de Göbekli simplemente fue un "avis rara" que no implicaba que existiese una civilización y una sociedad organizada y especializada 2000 o 3000 años antes de lo que se nos había dicho. En palabras llanas, que simplemente un grupo de humanos que todos los días se jugaban la vida para poderse alimentar y que vivían en cavernas se habían juntado un día y habían dicho: 

"Oye, ¿a que no somos capaces de juntar unas cuantas piedras?" 

Templo en Dargeçit
Ya, como no tenían nada mejor que hacer y teniendo esa maestría tallando la piedra y construyendo templos perfectos de mampostería, que requiere conocimientos básicos de arquitectura y física, para que voy a hacerme una casa, mejor sigo viviendo a la intemperie en una húmeda cueva. Claro. Pues bien, en la provincia turca de Madin, en el distrito de Dargeçit, a unos 300 km al este de Göbekli, los arqueólogos dirigidos por Ayşe Tuba Ökse, desenterraron otro templo de las mismas características y de una antigüedad similar: unos 12.000 años. Sus excavaciones aún están la fase preliminar, pero ya se han encontrado restos de casas con paredes de piedra y suelos de arcilla, miles de cuentas de ornamentos, hojas de obsidiana- sílex, desechos de fabricación de joyas y herramientas para el trabajo de la piedra: cuchillas, puntas de flecha y otros microlitos.  

Göbekli Tepe

De confirmarse su antigüedad, que podría ser superior a Göbekli, lo que no es descabellado pues la estructura es casi idéntica pero de ejecución más tosca (los pilares no tienen las tallas en piedra maravillosas del primero) y las primeras dataciones de los objetos apuntan a esa fecha, podríamos decir en un área de al menos 300 km y durante un periodo de diez siglos y 2.000 o 3.000 años antes de lo que se nos había dicho, existió una civilización humana organizada, sedentaria y con un grado de desarrollo comparable por ejemplo, a la ibera en España. Eso destrozaría todo lo establecido pues como poco se acabaría con la idea de que la agricultura nos llevó al sedentarismo, pues de momento no hay evidencia alguna de actividad agraria en ninguno de los dos asentamientos. También es evidente que la capacidad de tallado y la técnica de construcción en piedra no surgen de la noche al día, se requiere de un proceso de aprendizaje que puede durar mucho tiempo y estoy convencido de que a medida que se excave en la zona se encontrarán más estructuras y la edad irá retrasándose en el tiempo. Es muy probable que bastantes siglos antes de que apareciesen estas construcciones, la idea de civilización ya estuviera implantada o existiese entre los humanos que caminaban sobre la Tierra y que la idea de los clanes de las cavernas comenzase a desdibujarse mucho antes de lo que se pensaba  ¿Qué otras cosas son mucho más antiguas o puede que no sean como se nos dice? En el próximo artículo más.


2 comentarios :

  1. Buenas, recuerdo haber leído hace tiempo, no recuerdo dónde, que aunque la datación era de algo más de 11.000 años, se tenía la sospecha que bajo esas construcciones había otras con una antiguedad de hasta 15.000 años.
    De cualquier modo ya rompió los esquemas "oficiales".

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    Respuestas
    1. Sí, también lo había oído. Habrá que esperar que los arqueólogos sigan excavando.

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