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sábado, 6 de febrero de 2021

¿Hay alguien ahí fuera? ¿Nos observan?


Recreación Oumuamua

Estas últimas semanas ha habido un gran debate y una enorme polémica por las declaraciones de los más que reconocidos y prestigiosos astrónomos Shmuel Bialy y Abraham Loeb del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian en EE.UU acerca del misterioso objeto llegado del confín del espacio y que conocemos como Oumuamua ("mensajero de lejos que llega primero” en hawaiano). Ambos científicos publicaron un artículo en la revista Astrophysical Journal Letters en el que afirman que:


“Oumuamua puede ser una sonda totalmente operacional enviada de manera intencional a las proximidades de la Tierra por una civilización alienígena".


La polémica estaba servida. Esta afirmación no es gratuita, no está lanzada al aire para ser foco de atención, es una reflexión realizada tras descartar todo lo convencional. Pero vayamos al principio. El 19 de octubre de 2017, Robert Weryk y el telescopio Pan-STARRS recogió un hito en la historia de la exploración espacial, localizó el primer objeto que, sin género de dudas, procedía de fuera de nuestro Sistema Solar. Las sorpresas continuaron, pues su gran velocidad y su trayectoria altamente hiperbólica eran inusuales y no tenían explicación aparente. El poco tiempo en el que pudo ser observado tampoco aclaró mucho, pues aunque todos hemos visto recreaciones de su aspecto, en verdad no hay datos fiables de cómo es. Es cierto que puede que su extraña trayectoria sea debida a un fenómeno natural aún no explicado, pero no es el objeto de este artículo el debatir de si es un objeto natural o artificial, algo que no podremos desentrañar pues Oumuamua ya ha desaparecido de nuestro campo de visión y no podemos recabar más datos. Pero si quiero que reflexionemos ante las grandes preguntas que abre este histórico acontecimiento: ¿Hay alguien ahí fuera? Y sobre todo: ¿Nos observan?


Recreación del sistema Trappist I. Credit: NASA/JPL-Caltech

Respecto a la primera pregunta, aunque a muchos les extrañe, el 90% de los científicos lo tiene muy claro: Debe haber vida en el espacio más allá de la Tierra y por supuesto también vida inteligente. Sería curioso comparar este porcentaje respecto a los que opinaban así hace tan solo 30 años, cuando a quien proponía que habían más planetas fuera del Sistema Solar poco más que se le vilipendiaba públicamente por extravagante. Hoy la NASA, incluso ha confirmado que existen Sistemas solares similares al nuestro, como el que orbita alrededor de la estrella Trappist I, formado por siete planetas de tamaño similar a la Tierra con tres de ellos ubicados en la zona de habitabilidad. Es lógico pensar que debe haber vida ahí fuera, pues pensemos que solo en nuestra Vía Láctea hay 200.000 millones de estrellas y al menos el mismo número de planetas. Eso en nuestra galaxia…. Si pensamos que hay 2 billones (2 millones de millones) de galaxias, los actuales cálculos nos arrojan que en el Universo hay la mareante cifra de diez sextillones de estrellas: 10.000.000.000.000.000.000.000… ¿En serio alguien puede pensar que no hay nada vivo e inteligente ahí fuera?

Encelado. Credit: NASA


Yo iré mucho más allá, yo no descartaría encontrar vida (aunque difícilmente inteligente) en nuestro propio Sistema Solar. ¡Por Dios, si no conocemos ni lo que hay en el fondo del mar! ¿Cómo podemos afirmar que no hay seres vivos bajo la superficie de Marte, Mercurio, Venus o en los océanos líquidos que sabemos que existen en Europa (satélite de Júpiter) o de Encélado (satélite de Saturno)? Por no hablar de microorganismos... Estoy convencido que algún día descubriremos esa vida en nuestro propio sistema solar.


Escorpión en la cueva de Movile

Además, cuando pensamos en la vida asumimos que ha de parecerse a la que existe en la Tierra, seres basados en el carbono que respiran oxígeno y que sólo pueden vivir en ciertas condiciones de radiación solar y temperatura, que es como se definen la zona de habitabilidad de una estrella, pero esto no tiene porqué ser así. Ejemplo de ello es la Cueva de Movile a orillas del Mar Negro, en Rumanía. Examinada por primera vez en 1986 tras mantenerse sellada durante más de cinco millones de años, se comprobó que su ambiente era tóxico debido al elevado nivel de dióxido de carbono y sulfuro de hidrógeno, así como el escaso oxígeno. A pesar de ello, las bacterias de la cueva, que no podían hacer la fotosíntesis pues no llegaba la luz, encontraron en la quimosíntesis (como la oxidación de sulfuro en ácido sulfúrico, o la del amonio en nitrato) la forma de obtener nutrientes, materia orgánica que permitiría a extrañas arañas, escorpiones y otros 33 extraordinarios seres vivir en semejantes condiciones. Algo extraordinario. Es decir, el azufre como base de la cadena trófica en un sistema sin luz y sin apenas oxigeno… eso abre mucho el abanico de lo que consideramos habitable ¿no creéis?

Una vez aceptado por la comunidad científica que es ilógico pensar que no haya vida, incluso inteligente, ahí fuera, llega la segunda pregunta del artículo ¿Nos observan? Aquí la comunidad científica es muy clara también, dada las distancias espaciales y que no se haya detectado señales de radio “extrañas” salvo un puñado de ellas, como la famosa Wow! recibida el 15 de agosto de 1977 a las 23:16 en el radiotelescopio Big Ear y algunas más recientes, son claro indicativo que no hay vida inteligente en nuestro vecindario más cercano y que es imposible que otra civilización nos haya visitado o sepa que estamos aquí debido a la inmensidad del espacio. Pero, ¿esto es así?

El año pasado China creó uno de los mayores hitos de la tecnología: implantó con éxito un sistema de comunicación cuántica entre un satélite y dos telescopios. Este tipo de comunicación está basado en el entrelazamiento cuántico de partículas subatómicas y que posee la ventaja de ser una comunicación instantánea y fuera del espacio y del tiempo, es decir, cuando se modifica una de las partículas, la otra, independientemente de la distancia (aunque esté a millones de años luz), también se modifica al instante y sin que transcurra ni una mil millonésima de segundo. Además el sistema es inviolable pues cuando alguien trata de observar estas partículas durante su transmisión su estado cambia y el entrelazamiento queda roto. ¿Veis por dónde voy? Es evidente que una civilización que nos lleve sólo mil años, o nosotros mismos dentro de 100 años, basará sus comunicaciones en el entrelazamiento cuántico no en ondas de radio, pues con este sistema se puede comunicar con una base en Marte o con una nave a 10 años luz de forma instantánea, por lo que dudo mucho que haya una civilización avanzada transmitiendo sus comunicaciones por ondas de radio. Este argumento no me sirve.



“El espacio es inmenso y es difícil que nadie sepa que estamos aquí”, se argumenta. ¿Seguro? Hoy en día con nuestra tecnología, que comparada con la que los propios humanos poseeremos dentro de mil años (si no nos exterminamos antes a nosotros mismos) habrá la misma diferencia que entre la actual y la de los hombres de las cavernas, hemos descubierto planetas e incluso intuido y sabido con cierto grado de seguridad, que tipo de planetas son y sus atmosferas con telescopios con un diámetro de 5 metros. No es difícil de imaginar que dentro de mil años, cuando sin duda tengamos bases o quién sabe si ciudades, en Marte y la Luna, será una realidad los planes de triangular dispositivos telescópicos entre la Tierra, Marte y la Luna para tener un telescopio de diámetro interplanetario con el que se podrán contar los pelos del bigote de un ratón situado a años luz de distancia. Si ya estamos descubriendo planetas habitables, ¿cómo no va a haber una civilización que nos lleve tan sólo un milenio en tecnología que sepa que la Tierra contiene vida? Dentro de mil años los terrestres tendremos un mapa de casi todos los planetas de la galaxia, los habitables y los que no, su composición e incluso si hay vida en ellos, por lo tanto, una civilización extraterrestre debe saber por pura lógica que en la Tierra hay vida. Máxime cuando esta lleva millones de años de existencia, la ventana de observación es muy amplia. Saben que hay vida en la Tierra.

Luego llega el gran problema: Las distancias siderales. Sí, son enormes, ¿o no? De nuevo en este aspecto pensamos en términos humanos y en base a nuestra actual tecnología. Craso error. ¿Si le dijésemos a un miembro de esas tribus no contactadas que hay humanos que pueden ir y volver a la Luna en 5 días que nos dirían? Exactamente lo mismo que argumentamos hoy en día: Eso es imposible de conseguir. Además, con nuestra más que primitiva actual tecnología espacial, tenemos dispositivos tecnológicos que alcanzarían Próxima B, nuestra estrella más cercana a 4,2 años luz, en unos 30 años, donde por cierto hay un planeta similar a la Tierra y que probablemente sea habitable. ¿Cuánto nos costará llegar allí dentro de mil años? ¿Alguien puede ni tan siquiera imaginar cómo será nuestra tecnología espacial que hoy en día no está ni en pañales? Por no hablar de que, si nosotros tenemos ya la capacidad de crear Inteligencia artificial y robots, que no podrá tener alguien que nos lleve mil años.



Según cálculos de la NASA, debe haber unos 300 millones de planetas habitables en un radio de unos 30 años luz (distancia probablemente manejable para nosotros dentro de mil años). Podemos suponer que más si consideramos, como argumenté anteriormente, que la vida no tiene porqué ser  como la terrestre, pero demos el dato cómo válido. Según los cálculos del  profesor de Astrofísica Christopher Conselice de la Universidad de Nottingham y usando la ecuación de Drake, con esas cifras debe haber aproximadamente unas 36 civilizaciones tecnológicas en ese radio. Para mí la gran duda es saber si, con la gran cantidad de planetas que seguramente albergarán vida, incluida la no tecnológica, en nuestra galaxia, una civilización avanzada tiene la capacidad de explorar y haber enviado sondas a la decena de millones de planetas prometedores y si entre ellos está el nuestro. Si la respuesta fuese afirmativa, no tengo dudas de que tendrían la capacidad de recorrer 30 años luz y que esos 36 planetas con civilización serían un objetivo más que prioritario, tal y como lo serán para nosotros cuando los hallemos.

Si así fuese y siendo tecnológicamente muy inferiores, también sería lógico pensar que no intervendrían como no lo hacemos nosotros con las tribus “perdidas” del Amazonas o de Indonesia. También es absurdo pensar en las invasiones alien con las que fantasea Hollywood, una civilización capaz de atravesar 30 años luz en el espacio tiene recursos infinitos a su alcance, ¿para que querría la Tierra? ¿Agua cuando por ejemplo tiene a Europa que es todo un satélite de hielo por ejemplo? ¿Recursos minerales cuando son infinitos en el cinturón de asteroides?  Con este artículo sólo quiero que reflexionemos y que tengamos un poco más de visión crítica de las cosas, quizás no hayan venido los extraterrestres, es una posibilidad real, pero no más que la posibilidad de que sí lo hayan hecho.

viernes, 22 de enero de 2021

Cuando la cultura Oriental venció


Hemos vivido días muy extraños… y lo que nos queda por ver. El último acto delirante al que hemos asistido es el asalto al congreso de los Estados Unidos por parte de una turba grotesca, mezcla de palurdos de los pantanos, fanáticos políticos y racistas más propios del siglo XIX que de esta era. Ver a un personaje semidesnudo, vestido con pieles de búfalo, encaramarse al estrado de la presidencia del senado de la democracia más antigua del mundo es el ejemplo más vívido de que la cultura occidental se desmorona. Abraham Lincoln, el miembro más destacado del Partido Republicano e incansable luchador de las libertades y derechos civiles, estará llorando desconsolado viendo, allá donde este, en que ha convertido y que hace en nombre de su partido, un fantoche de pelo naranja. Después de todo el sufrimiento y dolor de una guerra civil, ver una bandera sudista pasearse en nombre del Partido Republicano por los pasillos sagrados de la Casa del Pueblo no puede serle más descorazonador a uno de los más grandes políticos que ha dado la historia de la humanidad y por ende de todo lo que ha significado Estados Unidos para la democracia.

Pero no es la misión de este artículo ahondar en la política estadounidense, si no en abrir el debate sobre a donde hemos llevado la cultura occidental. El asalto al congreso es el último acto, pero más allá de este despropósito, en Occidente hemos fracasado como cultura. El Covid ha puesto de manifiesto, a parte de nuestras debilidades estructurales como sociedad, nuestra más absoluta decadencia, más aún si nos comparamos con las culturas del Lejano Oriente y el comportamiento que han tenido frente a esta enorme adversidad. Esta enfermedad es social, pues su propagación depende del comportamiento humano, de nuestra forma de ser, actuar y de responder ante los demás y desde luego Occidente, a la vista de los incontestables datos, ha fracasado allí donde el Lejano Oriente ha triunfado.

Y sí, es una cuestión cultural, de concepción misma de la vida, por eso, y aunque podamos tener reservas respecto a los datos, países tan diferentes políticamente como Buthan, China, Vietnam, Japón o Corea del Sur han logrado controlar muchísimo mejor la pandemia que nosotros. ¿Pero que los hace diferentes? No es la política pues tanto ellos como nosotros tenemos dictaduras, democracias, monarquías, repúblicas… tampoco la economía, en ambos extremos del planeta hay países capitalistas, comunistas… ni tampoco la religión, pues hay por ambas partes países muy religiosos, otros cuasi ateos… No, lo que nos diferencia profundamente es la concepción más básica de la sociedad: En Oriente el bien común está por encima del bien individual.


En Japón a nadie se le ocurriría clamar contra el uso de las mascarillas, ni que estas son un bozal o que les quitan su libertad, actitudes que muestran muchos occidentales y que son más propias de un niño malcriado que de una sociedad madura. Los nipones usan las mascarillas cada invierno desde 1918 y lo hacen por una razón muy sencilla: RESPETO hacia los demás y sobre todo hacia sus mayores. Por encima de las molestias e incomodidades que puede causar una mascarilla, para ellos está el no contagiar a los demás de una enfermedad, el de preservar la frágil vida de sus mayores, el bien colectivo por encima del bien individual. Los chinos, si bien es cierto que viven bajo una dictadura, se han comportado con una disciplina digna de elogio en comparación con el infantilismo de todas las sociedades occidentales con manifestaciones vergonzosas pidiendo anteponer las necesidades personales al principio más básico: guardar la salud de nuestros conciudadanos. Incluso los chinos residentes en países occidentales se han comportado de forma muy diferente a sus vecinos, han sido disciplinados, acatado las recomendaciones los primeros e incluso, como por ejemplo en Madrid, donando el material sanitario, que con gran previsión habían guardado, a los hospitales desbordados salvando así muchas vidas. De nuevo el bien común por encima del bien individual sin tener en cuenta la nacionalidad que ponga en el DNI.


Pero Europa no era esta sociedad inmadura que tenemos ahora. En España la palabra dada tenía valor de contrato, la costumbre de ceder el asiento a las embarazadas o a las personas mayores era la norma de comportamiento, el ayudar al vecino en sus necesidades... Se pensaba en el bien común. ¿Cuándo cambió todo esto? ¿Cuándo nos volvimos tan absolutamente egoístas e insensibles al dolor ajeno? A principios del siglo XX Occidente comenzó, tras el caos de la Revolución Industrial y de la Gran Guerra, a experimentar con nuevos modelos de Sociedad y nos fuimos a los dos extremos: la individualización más absoluta, el YO y el individualismo que representa USA y el colectivismo más feroz con la URSS y los países comunistas. Dos modelos sociales se alejaron de estas dos corrientes a mi modo de ver tan nocivas: Europa y China. Europa hizo la cuadratura del círculo con su estado del bienestar, equilibrando ambos mundos de forma magistral, China, tras el fracaso del comunismo más puro y aunque si es bien cierto que manteniendo la dictadura, comenzó a dejar crecer la iniciativa individual dentro de su modelo colectivo.


China ha persistido en ese modelo y de ser un país completamente empobrecido a principios del siglo XX ha pasado a ser la segunda potencia mundial si no es ya la primera. ¿Pero qué pasó en Europa? Todo comenzó con Margaret Thatcher y su destrucción del sostén social, la implantación del neoliberalismo más salvaje. Luego vino la caída del muro de Berlín y el fin de la amenaza comunista, que dio alas a los capitalistas más depredadores para hacer negocio con ese pastel tan apetitoso que es el bien común. El beneficio privado por encima del bienestar del país, los “patriotas” de pulserita con cuentas en Suiza y los reyes lacrimógenos comisionistas, eso sí, haciéndolo “todo por su país”. Todo esto nos ha llevado a donde estamos, a sociedades occidentales incapaces de mantenerse fuertes, unidas y cohesionadas socialmente ante los grandes desafíos, el sálvese quien pueda campa a sus anchas. Lo hemos visto estos días en una parte no despreciable de la sociedad con su:  “ si ha de morir gente para que yo pueda irme de fiesta, pues es lo que hay”, que decía un twittero, o los que usan el negacionismo y teorías conspirativas absurdas para disfrazar su despreciable egoísmo o políticos de toda índole marcándose un “Titánic” a la hora de ponerse las vacunas, saltándose a la gente más vulnerable y a nuestros verdaderos héroes: los servidores públicos de a pie y que no tienen grandes despachos. Hemos perdido el norte.

Tras escuchar el discurso de Biden se abre una luz en este desastre de sociedad que estamos construyendo, aunque me esperaré a ver hechos, las palabras de los políticos se las lleva muy fácilmente el viento, pero al menos suena bien: volver a confiar y apoyarse unos vecinos con otros, a que el bienestar debe ser para todos, a que los sueldos deben ser dignos y justos, a que lo importante son los intereses de la clase media y no el de las grandes corporaciones. En Europa lo tenemos más fácil, ya sabemos cómo hacerlo, ya lo teníamos antes de los años 90. Debemos de volver a atar en corto al capitalismo depredador que se ha implantado en Europa, acabar con el todo vale con tal de aumentar los beneficios. No, no todo vale. Si no lo hacemos, si seguimos permitiendo esta depredación de unos pocos, el sistema se devorará a sí mismo tal y como sucedió con la sociedades comunistas. Los que se quedarán por el camino serán innumerables, gente sin futuro y con rabia que acabarán vistiéndose de búfalos y asaltando congresos o algo peor, montando campos de exterminio. Ya lo hemos vivido en el pasado, no volvamos a repetir una vez más el peor error que comete siglo tras siglo la humanidad: anteponer la economía a las personas, o salimos todos juntos o no saldremos, o nos apoyamos entre las personas de bien sea cual sea nuestra ideología o no saldremos.


miércoles, 2 de diciembre de 2020

Die Glocke en formato electrónico

 

Ya podéis encontrar mis novelas: Die Glocke y El Despertar de Helios, en formato electrónico en las principales plataformas digitales: 


- Amazon tanto en España, Sudamérica o USA. 



-  En Canadá en Chapters.indigo.ca


Y en infinidad de páginas más.

lunes, 2 de noviembre de 2020

Mi visión sobre el Covid-19


Hasta ahora me he resistido a escribir sobre el Covid-19, hacerlo sin información siempre es muy arriesgado, ahora ya sabemos mucho más aunque estemos muy lejos de conocer por completo a qué nos enfrentamos. Por supuesto abordaré el tema desde varios puntos de vista, pero como siempre hago en todos mis artículos, mi opinión es eso: mi opinión. 


Sólo pretendo que os hagáis preguntas, que razonéis, que nunca deis por sentado lo que os digan los unos y los otros. Si realmente queremos ser libres, debemos tener la máximo cantidad de información en nuestro poder y saber cribarla. No pretendo sentar cátedra nunca, solo que nos acostumbremos a tener criterio propio y a razonar las cosas sin repetir un guion que otros nos escriben. Sea cual sea el vuestro, si es razonado y habéis llegado a él mediante un proceso de aprendizaje, bienvenido sea y me doy por satisfecho.


Sin duda el virus es real. Discutirlo es absurdo y no dignificaré con palabras a esos negacionistas de su existencia, pues es como tratar de convencer a un terraplanicista de que la Tierra tiene una forma esférica. Cualquiera que lo dude puede acercarse al hospital que tenga más cercano y preguntar en urgencias, tan sencillo como eso. 



Hay otra corriente que afirma que el virus es real pero que no es para tanto, que es una especie de gripe A o gripe común y que se ha magnificado su gravedad para que unos cuantos hagan mucho dinero con la venta de vacunas. Es cierto que la naturaleza del ser humano es capaz de hacer eso y mucho más, después de Auschwitz o Treblinka todo es posible, ¿pero es el caso? Muchos tienen insertado en el consciente colectivo de que la gripe A fue un gran engaño de las farmacéuticas para vender millones de vacunas y que nos encontramos ante el mismo escenario. 


Mi mujer pasó la gripe A cuando nadie conocía ni su existencia, postrándola en cama 15 días con unos dolores terribles que me asustaron y mucho, por supuesto me contagie y luego la pasé yo, cuando ya se empezaba a oír de ella. Os aseguro que jamás en mis 46 años de vida me he sentido peor que entonces. La alarma de la OMS por mi experiencia con la enfermedad, estaba más que justificada, es cierto que luego se demostró que no era tan peligrosa pues era muy poco contagiosa al serlo sólo cuando ya se tenían síntomas, los cuales os aseguro que eran severos y te dejaban en cama al primer día. Sin duda, el prevenir antes que lamentar que hizo la OMS en aquel momento y que no se ha hecho ahora, estaba justificado por la gravedad de los síntomas. ¿Que en los tiempos de crisis los buitres saben hacer grandes negocios? Sin duda, y con la gripe A lo hicieron, como lo hacen ahora.



¿Es el Covid-19 poco peligroso? De nuevo hay que ver los datos y lo que nos relatan los médicos que están tratando la enfermedad. Sí, es grave, muy grave y a medida que se conoce más sobre su naturaleza las noticias son más preocupantes. Ni que decir que la tasa de contagio y mortalidad de este virus es muy superior a la de la gripe común. El número de muertos a nivel mundial están ahí, podéis compararlos siendo conscientes de que salvo en Asía, en temporada de gripe no se toma medida alguna y que con el Covid-19 hemos estado durante meses con confinamientos muy duros. Pero de lo que poco se habla es de las secuelas que deja el virus tras pasar la enfermedad o pasados unos meses, a una parte cada vez más creciente de esa gran mayoría que lo sobreviven (incluso en gente muy joven): Órganos internos dañados, perdida de sentidos muy duraderos: olfato, gusto, oído, migrañas continuas… Ahora están llegando a los hospitales los que en su día fueron jóvenes asintomáticos con estos problemas. Y la edad de los ingresados en las UCI’s también está disminuyendo. No, tampoco es una enfermedad sólo de “viejos”.


Si el virus es artificial o no es la pregunta que aún he logrado responderme. A día de hoy, la mayoría de los expertos en genética y virología, que es a quienes debemos escuchar, nos dicen que no ven pruebas de manipulación humana en el covid-19. Los que defienden lo contrario, usan a la prestigiosa científica y disidente china Li-Meng, quien afirma que es un virus creado… pero no aporta ninguna prueba sólida y científica de ello. Dice que las pruebas las destruyeron, pero… alguien tan competente como ella debería recordar en que parte de la secuencia del genoma estaba la manipulación, pero no da ni un solo dato concreto para decir al resto de la comunidad científica: “Buscar aquí y encontraréis las pruebas. Por no decir que tiene que tras ella a Steve Banon, el gran artífice de mentiras, por lo que, junto con la falta de pruebas sólidas de sus afirmaciones, me hace dudar y mucho de su imparcialidad y su teoría. También es cierto que aún no se ha encontrado al huésped en la naturaleza que haya hecho al virus contagioso para los humanos.


Pero, ¿qué hay de cierto en las teorías de la conspiración? ¿Es un virus real lanzado con algún propósito que no llegamos a imaginar? ¿Qué fin tendría semejante acto? De este tipo de teorías hay muchos puntos descartables sino directamente disparatados. Desde luego es completamente absurdo pensar que se lanza este virus para “controlarnos” y ya ni hablamos de meternos un chip en las vacunas… como si no lo estuvieran haciendo ya a través de todos los dispositivos tecnológicos… como si lo estuvieran haciendo desde Babilonia, o el pan y circo romano. También es absurdo pensar que es para vender mascarillas o vacunas como se dijo con la gripe A, primero porque los laboratorios donde se puede desarrollar este tipo de virus están bajo control de los gobiernos, no de las farmacéuticas. Además, hay poderes económicos muy afectados con esta pandemia, las economías se desploman, los disturbios y el descontento se multiplica incluso en USA, ¿a qué gobierno le conviene eso? A ninguno. ¿China? ¿Para qué iba a lanzarlo? El país de la Gran Muralla basa su economía en las exportaciones, se estaba comiendo el mercado y la economía mundial… No, tampoco le favorece esta situación y que las economías mundiales colapsen, ¿a quién van a vender sus mercancías si estamos empobrecidos?


Tal y como yo lo veo sólo hay tres posibilidades para el origen del virus: 


1- Que por un accidente haya escapado del Laboratorio Militar de Wuhan. Sí, no hay pruebas a día de hoy de que sea un virus modificado y la ciencia pública no tiene la capacidad de generar un virus desde 0, pero todos somos conscientes que la ciencia militar siempre está décadas, sino más, por delante de lo “oficial”.


2- Algo muy grave, muy por encima de nosotros está ocurriendo o va a ocurrir que ha logrado lo imposible: que la mayoría de todos los gobiernos: dictaduras de todo pelaje, comunistas, capitalistas, países musulmanes, budistas, cristianos, gobiernos de derechas, de izquierdas, de centro… y las principales fortunas que controlan el mundo, se hayan puesto de acuerdo para lograr un fin común.


3- El origen Natural. La humanidad ha sido azotada, lo es y lo será, por enfermedades y pestes. Es condición de vida y a medida que vayamos degradando aún más el entorno natural, más probables y peligrosas serán. ¿Quién sabe qué clase de patógenos estamos despertando al derretirse el permafrost de Siberia o los hielos polares?



Actualmente no creo que un virus de esta naturaleza haya escapado de un centro de investigación de máximo nivel de seguridad, es muy, muy improbable, aunque posible, que algo así suceda. Muchos apuntan a que es curioso que Wuhan sea el lugar donde haya sucedido, justo en la ciudad donde se sitúa el laboratorio donde se estudian los coronavirus de murciélago. ¿Pero es tal la enorme casualidad? Wuhan es la región de los murciélagos, ¿dónde pondríais un centro que investiga los coronavirus de estos mamíferos si no es al lado de dónde viven? Además, hoy sabemos que parte de los primeros contagiados provienen del ya famoso mercado de Wuhan, pero otros 17 no se contagiaron ahí, ¿dónde lo hicieron? ¿Ellos llevaron el virus al mercado? ¿Los del mercado se lo contagiaron en otro lugar? Estas preguntas sin respuesta son fundamentales para esclarecer la verdad.


No es menos cierto que la humanidad se encuentra en una encrucijada. Las nuevas tecnologías, el cambio climático que nos amenaza como especie, un sistema económico basado en el crecimiento continuo en un planeta con recursos limitados que está llegando a sus límites… En el pasado las grandes catástrofes, naturales o no, siempre han cambiado la sociedad humana, la peste negra acabo con el feudalismo y dio el pistoletazo de salida a la edad moderna y el Renacimiento con un cambio de mentalidad y de modelo social enormes. La mal llamada Gripe Española y la I Guerra Mundial dieron paso a los felices 20, al comunismo y a un nuevo orden social y mundial, lo mismo que sucedió con la II Guerra Mundial y la subsiguiente Revolución Tecnológica. No es menos cierto que tal y como afirman los teóricos de la conspiración, hoy en día se está jugando una partida que ni tan siquiera nos podemos imaginar, los movimientos en el tablero son palpables, como hay fuerzas contrapuestas que tratan de dirigirnos hacia un lado u otro, con movimientos radicales de toda naturaleza creando disturbios, con propaganda y contra-propaganda, trolls y boots trabajando incansablemente para mover nuestra forma de pensar hacia sus intereses… Destruir para reconstruir, siempre ha sido así.


La cuestión es si el Covid-19 es una jugada más en esa lucha entre dos modelos: el viejo y el nuevo que está por venir, o un acto natural aprovechado para decantar a la sociedad a una nueva forma de ser como tal y de pensamiento. Yo me decanto por lo segundo, pues dudo que tal y como es el ser humano, se pueda poner de acuerdo a tantos países con mentalidades tan diferentes. Al común de los mortales de nada nos vale conocer la verdad, pues no la podemos parar o cambiar el resultado, sólo nos queda protegernos a nosotros y a los nuestros, en contra de esa nueva ola de negacionismo, irresponsabilidad e insolidaridad que se está alentando desde las redes. En los peores momentos vemos lo mejor de las personas… y lo peor. De nuevo hay ¿personas? ajenas al dolor del prójimo, a los muertos reales que caen por la enfermedad cada día, que se autoimponen una venda en los ojos negando lo evidente para justificar su falta de moralidad y humanidad, apelando a conspiraciones y a la libertad porque son unos cobardes que no quieren admitir que para ellos es más importante mantener las banalidades que hay en sus vidas que la vida de los demás. A ellos les diría que quizás, en vez de ser los ”conscientes de la verdad” sean los tontos útiles de esa gran conspiración que afirman que existe y contra la que claman, pues quizás, dentro de ese plan se necesite que parte de la sociedad muera porque no tendrá cabida en el futuro que viene.


Ya sabéis los que me seguís y habéis leído mis artículos que creo que el futuro será mucho mejor que el hoy tenemos pero que el camino será muy duro y doloroso. Ese gran cambio es inevitable, pues o lo realizamos o la humanidad colapsará, si será para bien o no el tiempo lo dirá. Sólo deciros que se avecinan meses muy duros, que os cuidéis y protejáis, pues el virus es muy real y peligroso. Pensarlo, ¿Vale la pena arriesgar vuestra vida y salud, la de vuestros seres más queridos, por no usar una mascarilla, lavarse las manos o durante unos meses reducir el contacto físico con los demás al mínimo?


viernes, 4 de septiembre de 2020

Ocultismo en el III Reich: Los brujos de Himmler

Cuando hablamos de la relación de los nazis y los libros, a todos nos viene a la mente la imagen de los paramilitares nazis de las SA desfilando por Núremberg, vestidos con sus camisas pardas, arrojando a la hoguera los textos considerados anti-alemanes (sobre todo aquellos de autores judíos) y que tan bien representó la saga de Indiana Jones en “La última cruzada”. Esta b
arbarie comenzó el 10 de Mayo de 1933 y se extendió durante tres días  a innumerables plazas por toda Alemania, pero, ¿despreciaron los nazis el saber acumulado en ellos? Sí y no. 

Sin duda querían controlar el pensamiento de las masas y que ciertos textos contrarios a su ideología no pudieran ser adquiridos por los ciudadanos del Reich, pero al igual que sucedió en la Edad Media, se creó una inmensa biblioteca oculta en la que se guardaban e incluso estudiaban esos textos proscritos a los que, como en “En el nombre de la rosa” de Umberto Eco, sólo unos pocos miembros de la Ahnenerbe (la Sociedad ocultista de las SS) tenían acceso. Ya en fechas tan tempranas como 1935, Himmler, el terrible líder de las SS, ordenó la recopilación de todos estos libros “indeseables” y otros de carácter ocultista o espiritual que despertaban un gran interés, creándose la gran biblioteca esotérica de las SS que se situaba  en el antiguo edificio de la Gran Logia de los Francmasones de Berlín, abolida en 1938.


Este gigantesco fondo fue gestionado por la RSHA (La oficina de seguridad del Reich a la que pertenecía la famosa Gestapo) y en concreto por el departamento conocido como Amt VII. Como todo lo concerniente a las SS tenía una doble funcionalidad: 

- El estudio esotérico y su utilidad para detectar, controlar y/o acusar como enemigos del estado a aquellas personas poseedoras de dichos libros y conocimientos. 

- Encontrar las bases y pruebas de la existencia de una religión milenaria de tradición germana de la que obtener sus secretos ocultos con los que conquistar el mundo.

En él se recopilaron textos budistas como el Kangyur y el Tengyur de la rama budista llamada Bon y que fueron traídos de la famosa expedición al Tibet en busca de una sabiduría ancestral, el origen de la raza aria y de su símbolo más preciado: La esvástica. Miles de libros pertenecientes a la masonería de toda Europa, especialmente de la Noruega, fueron recopilados en sus estanterías. Se estudiaron, aunque nos parezca inverosímil, los libros sagrados y mágicos del judaísmo, expoliados por toda Europa antes y durante la guerra, de los que llegaron a tener la increíble cifra de 300.000 volúmenes y entre los que por supuesto se encontraba la Kábala y para los que, ante lo intrincado y complicado de sus códigos, se crearon en los campos de exterminio grupos de trabajadores forzados judíos para su traducción y estudio.  
Castillo de Wewelsburg 
centro de la nueva religión nazi

Pero dentro de este inmenso archivo , el que más llama la atención de todos, o al menos para mí, es la sección específica que se dedicó a la brujería, por las connotaciones que tuvo y que nos ayuda a entender un poco mejor los objetivos finales del nazismo, los métodos y en parte la personalidad de sus dirigentes. El Hexenauftrag  fue el llamado departamento de brujas, dedicado específicamente a esta parte de la historia medieval y que creó el Hexenkarthotek (el archivo de brujas), en el que se recopilaban textos de magia, brujas y fenómenos paranormales. De nuevo, la finalidad era doble: Desprestigiar el cristianismo y buscar la existencia de secretos mágicos asociados a una religión germana ancestral.

Sabemos que Himmler y sus SS querían sustituir el cristianismo por una nueva religión pagana mezcla de mitos/leyendas nórdicas y germanas, de religiones antiguas aderezadas con tradiciones cristianas… para ello era imprescindible desprestigiar a la iglesia católica y protestante y el mejor modo de hacerlo era usar los juicios a brujas como una demostración de la barbarie de ambas. Hemos de entender que los líderes religiosos tienen una gran influencia en el pensamiento de las masas, algo que incluso lo podemos comprobar hoy en día y que era mucho más acentuado en los años 30, los nazis no estaban dispuestos a ceder ni un milímetro de influencia sobre los alemanes a nadie ajeno al partido.

Los hombres de Himmler también trataban de demostrar con estos expedientes que las brujas en verdad eran practicantes y depositarias de una religión y sabiduría ancestral germanas perseguida por el cristianismo, con ello pretendían que el ciudadano común alemán repudiase la tradición cristiana y se adhiriese a su nueva religión, lo que otorgaría a las SS el poder absoluto no solo sobre la vida civil de los ciudadanos… También en algo más importante: la espiritual, pues de ese modo se controlan todas las facetas del individuo, condicionándolo en su pensamiento. 

Se recopilaron casos en todos los países del mundo, desde los primeros vestigios de procesos en el siglo VIII hasta el siglo XVIII, incluido el de una mujer quemada en 1625 y con el apellido Hilmler y a la que se otorgó el estatus de antepasada directa del propio Himmler, el cual ya había sido convencido por Karl Maria Willigut que era la reencarnación de Enrique I de Sajonia “El pajarero”. Alguien con la personalidad tan gris y mediocre como Himmler, de clase media, enclenque por lo que fue objeto de burlas en el colegio y del que sólo se podía destacar que era un buen organizador, en definitiva un personaje anodino, no pudo resistirse a la tentación de engrandecer su ego creyendo semejantes historias sobre sus antepasados, por lo que dio todo su apoyo e ingentes recursos al proyecto. Él, junto con Eichmann, es uno de los ejemplos más claros de lo que Hannah Arendt, tan acertadamente, llamó “La banalidad del mal”. 

Todo este fondo documental, incluido el Hexenkarthotek, ante el incremento de los bombardeos aliados sobre Alemania, se trasladó de Berlín a los Sudetes, dividiéndose y repartiéndose en centenares de partes por los castillos  de la zona y de todo el sur de Polonia, con el avance soviético, toda esta ingente documentación cayó en manos de los soviéticos. Se cree que la mayoría de los archivos se transfirieron a la temida policía de la Alemania Oriental: La Stasi, pero su aún status de documentación clasificada nos impide conocer su contenido, pues la mayor parte de la documentación pertenecía a la RSHA, el servicio secreto alemán. 

Nina Kulagina
Sí que sabemos que el archivo de Brujas se trasladó a Poznan en 1945, donde permaneció olvidado hasta 1960, cuando se documenta por primera vez su existencia. No fue ya hasta 1980 cuando se microfilman y depositan esas copias en los Archivos Federales en la ciudad de Frankfurt. Todo parece indicar que ese ingente esfuerzo por recopilar la sabiduría de lo oculto y la magia de los brujos de Himmler se perdió u olvidó tras la guerra, pero uno no deja de preguntarse si toda la experimentación sobre lo paranormal y lo psíquico que realizó la Unión Soviética durante la guerra fría, como los experimentos de telequinesis con Nina Kulagina, no se fundamentaron en todas esas investigaciones esotéricas de las SS que cayeron en sus manos. Quizás nunca lleguemos a saberlo.

Como siempre, el artículo es un mero esbozo de lo que se oculta tras estos trágicos y a la vez fascinantes hechos. Si queréis profundizar más os recomiendo leer:

- Historia de la Ahnenerbe de Juan Campos Ferreira
- Los Dioses Oscuros del nazismo de José Luís Cardero

lunes, 10 de agosto de 2020

Presentación online novela: Die Glocke en Feria del Libro Zacatecas

Este próximo viernes 14 de agosto, a las 19:00 horas presentaré on line mi libro Die Glocke en la Feria del Libro de Zacatecas, México. También podréis escuchar una pequeña entrevista. Para acceder al evento, que es de acceso libre, lo podéis hacer desde el enlace:


feriasdelibros.com/zacatecas



¡Espero que os guste!

domingo, 19 de julio de 2020

Ocultismo en el III Reich: La nueva Religión

Boda de un apareja de las SS
El III Reich fue mucho más que una historia de ambición desmedida por crear un inmenso imperio, mucho más que una lucha por el poder, tierras, riquezas o la dominación de un pueblo sobre los demás. Fue un intento de implantar una nueva religión, una nueva conciencia y forma de ser, una reconstrucción perversa del mundo. Buena parte de las élites de aquella Alemania de los años 30 y prácticamente la totalidad de la cúpula de las SS tenían como fin principal y último este cambio de modelo social.  Su implantación fue sutil, pues aunque pueda parecer lo contrario, los nazis no tenían el poder absoluto. Sus creencias ocultistas chocaban frontalmente con el cristianismo profundo de la cúpula militar del Ejército, quienes se hubieran sublevado y derrocado del poder al partido nazi si este hubiese acabado con el cristianismo para implantar sus creencias paganas tal y como era su pretensión. No, Himmler reservaba esa purga final una vez se hubiese ganado la guerra, mientras, asentaba las bases de la nueva religión y convertía a sus SS en un ejército fanático invencible reforzándolo con sus armas secretas (Las famosas Wunderwaffen). 

Karl Maria Willigut
Aun así, no es nada despreciable la influencia que tuvo esta religión entre lo pagano y lo ocultista en buena parte de las decisiones de Hitler. Es imposible exponer en un artículo todas estas creencias y sus repercusiones en el rumbo del III Reich, pues se requieren varios libros para explicarlas, sólo pretendo dar unas pinceladas y animar al lector interesado a que indague por sí mismo en esta fascinante y no muy conocida faceta de la historia. 

Es difícil exponer en qué consistía esta nueva religión que los nazis trataban implantar, pues es una amalgama delirante de mitos greco-romanos, nórdicos y germanos, mezclados con partes cristianas, leyendas artúricas, hechos históricos como la victoria de Arminio sobre los romanos en la batalla de Teotoburgo y teorías… digamos que extravagantes, por ser suaves, de médiums y augures como Karl Maria Willigut (conocido como el Rasputín de Himmler), el esquizofrénico paranoide que fue la piedra clave y amalgama de toda esta locura. La tarea es ardua, pero trataré de daros las pinceladas más importantes de esta locura.

Ya vimos que la base de la mitología nazi era la creencia en la existencia de una raza superior, que moraba en las profundidades de la tierra, los hiperbóreos que podríamos asimilar a los atlantes y los arios, que gracias a una tecnología superior y una sustancia llamada Vril, habían logrado sobrevivir a un gran cataclismo refugiándose en el interior de la Tierra. Esta idea adoptada del libro “La Raza Venidera” de Lord Lytton, miembro de la Sociedad Rosacruz Inglesa, sería entremezclada entre otras con los mitos clásicos de la Atlántida, Última Thule y el diluvio Universal y una interpretación corrompida de las teorías de Madam Blavatsky sobre el alejamiento de las religiones de la verdad absoluta. Los nazis se vieron a sí mismos como los herederos de esa raza ancestral, caída en desgracia y “corrompida” por las religiones y su mezcla con otras “razas” habitantes en la tierra, como los judíos o los eslavos, a los que consideraban inferiores, inframenschen. 

Escudo de la Ahneberbe
Los nazis creían que purificando la sangre de los arios, se recuperaría el antiguo esplendor y las dotes sobrehumanas de los hiperbóreos, este es el origen de las leyes racistas de Nuremberg y la base del Holocausto. Esta demencial teoría impulsó la creación de dos organizaciones básicas en el III Reich. La primera de ellas, la Ahneberbe, se dedicaría a tratar de demostrar como verdadera toda la ideología racial, enviando expediciones al Tibet o el Caucaso en busca de la pureza aria. La segunda, más pragmática, será la Organización Todt, encargada de construir toda la infraestructura civil y militar necesaria para lograr este fin, entre sus metas estaba construir alrededor del castillo de Wewelsburg un nuevo Vaticano que se convertiría en el centro de la nueva religión.

La guinda a esta teoría racial y esotérica la daría Karl Maria Willigut (diagnosticado esquizofrénico paranoide, pasando 3 años en un sanatorio mental) convenciendo a Himmler de que los antepasados germanos profesaban, “cuando aún existían dos soles en el firmamento” según él, una religión llamada Irminismo que adoraba a un Dios llamado Krist. Los cristianos, judíos y masones se habían apropiado de Cristo y de la Biblia que, según él, había sido escrita originalmente en germano. La habían pervertido, y por tanto, todos ellos debían ser destruidos.

Felix Kersten
Las teorías raciales no solo fueron la base del Holocausto nazi, también tuvieron influencia en el desarrollo de la guerra. Para Hitler, nórdicos, ingleses u holandeses también eran arios. En su demencia deseaba que se unieran a él para conquistar y dominar entre todos ellos el mundo. Fue por ello que Hitler paró sus tanques en Dunquerque y no acabó con los aliados, con la vana esperanza de que se unieran a él, vista su superioridad invencible, en la nueva guerra contra Rusia que ya ideaba. También fue lo que originó que ordenará la muerte de todos los holandeses en vista de su inquebrantable determinación de proteger a los judíos, los consideraba traidores a la raza. Sólo la intervención de Felix Kersten, el médico de Himmler, lo impidió, negándose a tratarlo de sus terribles dolencias si no impedía que el Führer llevara a cabo semejante plan.

También fue Willigut quien introduciría las teorías de los antepasados germanos en el ideario nazi. Recuperaría el uso de las runas nórdicas y elaboraría toda la simbología de las SS: El sol Negro, los anillos de la calavera… o la sala y mesa redonda que estableció en el castillo de Wevelsburg, emulando las leyendas artúricas y que aún se puede visitar. Allí se reunirían los 12 “apóstoles” de las SS, sus miembros más destacados y morarían al morir en la cripta ante una llama eterna zoroástrica, convirtiéndose el lugar en el “Nuevo Vaticano”. Desde  aquí se ordenó la búsqueda de los objetos sagrados que según Willigut lo eran del Irminismo, como el Grial, El arca de la Alianza o la Lanza de Longinos, incorporando parte de la mitología cristiana a la nueva religión.

Externstein
En sus delirios, Willigut también aseguraba que miles de años atrás ya existían reyes germanos y por ello instó a Himmler a establecer el centro de las SS en Wewelsburg, la zona más mágica según él de toda Alemania, pues en pocos kilómetros se encontraba el lugar donde Arminio venció a Roma y un lugar sagrado: Las Externstein, las rocas sagradas donde realizó excavaciones arqueológicas para buscar vestigios de aquellos reyes de los que decía ser descendiente. Al no encontrar nada simplemente falsificó los hallazgos haciendo traer piezas arqueológicas de otros lugares. 

Las contribuciones a este ideario no terminaron aquí. Hans Hörbiger, un exitoso ingeniero fundador de una fábrica de todo tipo de válvulas y que a día de hoy sigue siendo de las más importantes a nivel mundial, contribuyó a esta amalgama esquizofrénica de teorías con la más delirante de todas ellas: El Mundo de Hielo, en base a la cual La Vía Láctea era una estela de bloques de hielo, formándose el Sistema Solar por la colisión de una estrella muerta cubierta de hielo con el Sol. El impacto había generado los planetas y sus satélites. La Tierra había tenido en el pasado varias lunas -la actual sería la sexta- que habían ido cayendo en una sucesión de grandes ciclos históricos, la caída de la penúltima luna habría originado el cataclismo conocido como Diluvio Universal, obligando a los hiperbóreos a refugiarse en las entrañas de la Tierra.

Miembros de la expedición antártica
Suena disparatado, sí, y lo es… y mucho, pero los nazis necesitaban desacreditar el origen judeo-cristiano de la humanidad y abrazaron con entusiasmo estas ideas. Mundo hielo aseguraba que parte del interior de la Tierra se había fundido, dando refugio a los arios, esto implicaba que había grandes túneles en el interior que conectaban los diferentes puntos de la Tierra. Había diferentes puntos de entrada a este mundo subterráneo, siendo los polos las principales puertas de acceso. Este delirio, aunque suene increíble, fue la principal motivación para que la Ahneberbe patrocinase la expedición de Alfed Richter en 1936 a la Antártida. Deseaban encontrar esos accesos para contactar con la raza superior, obtener su tecnología y tener un modo de desplazarse por la tierra sin ser vistos. Es cierto que el control de la caza de ballenas para asegurarse el aceite de pescado tan necesario para la fabricación de la dinamita, el reclamar un territorio vasto lleno de recursos y el tener una base en el Atlántico Sur desde donde cortar las rutas de abastecimiento de Inglaterra desde la India eran otros motivos importantes para realizar la expedición, pero el descubrimiento de Alfred Richter de tierras sin hielo en la Antártida, fue el verdadero éxito de la misión, pues significaba dar validez a sus teorías. Otra expedición tendría como objeto el dar validez a la teoría de Mundo Hielo, la de Edmund Kiss en 1928 a Tiwanaco, en el altiplano boliviano, único lugar que teóricamente quedó por encima de las aguas tras la caída de la 5ª Luna y a la que se consideraba colonia atlante y por tanto aria.

Hoy nos puede dejar atónitos que semejantes ideas se abriesen paso, pero hemos de recordar la historia para no volver a cometer los mismos errores, pues que más de cien años después de esta locura de teoría vuelve a cobrar fuerza desatinos como los terraplanicistas, los anti-vacuna o la suma idiotez de tomar desinfectante para matar el covid-19. Nos movemos entre el avance de la conciencia y la involución, reconstruyamos la sociedad sin dejar de lado lo espiritual, desde luego, pero siempre desde la ilustración o volveremos a cometer los graves errores del pasado.