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lunes, 16 de abril de 2018

Firmas Feria del Libro Valencia 2018

Aquí tenéis las fechas y lugares en los que estaré firmando durante la Feria del Libro de Valencia. ¡Os espero!

Jueves 26/04/2018, tardes, caseta El Puerto.
Sábado 28/04/2018, tardes, caseta Graons.
Lunes 30/04/2018, tardes, caseta Bibliomania.
Martes 01/05/2018, mañanas, caseta El Corte Inglés.
Miércoles 02/05/2018tardes, caseta Bibliomania.
Jueves 03/05/2018tardes, caseta Somnis de Paper.
Domingo 06/05/2018tardes, caseta Shalakabula.


sábado, 24 de marzo de 2018

Próximos eventos


7 de abril de 2018, Valencia, España

Presentación de la novela Die Glocke en la librería Ramon Llull de Valencia (C/Corona, 5).




9 de abril de 2018, Lliria, Valencia, España


Firma de libros en la Fira del llibre de Lliria, de 17 a 21 horas en la caseta de Sargantana. Evento cancelado por la climatología, si nos dan nueva fecha os la comunicaré.




14 de abril de 2018, Lliria, Valencia, España

Firma de libros en la Fira del llibre de Alfafar, de 10 a 14 horas en la caseta de Bibliocafé.



1 de Mayo de 2018, Valencia, España

Firma de libros en la Fira del Llibre de València de 18 a 20 horas en la caseta de El Corte Inglés.

jueves, 15 de marzo de 2018

Misticismo: Karl Maria Wiligut

Siguiendo con esta serie de artículos en los que trato de ampliar la ambientación de mi próxima novela: die Glocke, hoy, y siguiendo la estela del artículo anterior, quiero hablaros de otro de los personajes ocultistas que rodearon a Himmler y sus SS: Karl Maria Wiligut, el cual aparece a lo largo de la trama.

Karl Maria Wiligut
Si alguien tuvo un verdadero peso en las creencias ocultistas del todopoderoso Reichsführer, ese fue Wiligut, al que se apodó el Rasputín de Himmler. Personaje que nos mostrará como ninguno, la imagen del delirio absoluto que dominó a buena parte de la cúpula de las SS. Nacido en 1866 en Viena, Wiligut mostró desde joven dos grandes pasiones. La primera de ellas era la militar, tal fue así que a la temprana edad de catorce años ingresó en la escuela de cadetes del imperio Austro-húngaro donde ascendería a teniente, llegando a coronel por méritos durante la I Guerra Mundial. La segunda fue el mundo ocultista al que accedió por primera vez en 1889 al ingresar en la Schlaraffia-Loge, una logia de corte masónico muy marcado donde llegaría a ocupar el cargo de caballero y canciller. Ya a principios del siglo XX publicaría una serie de libros ocultistas como su libro de poesías Seyfrieds Runen (1903) y Gots Neun Gebote (1908), en este último incluso afirmaba ser él mismo descendiente y heredero de los grandes místicos, los Ueikunings (reyes del hielo) emparentados con los reyes germánicos, en concreto con Arminio, el caudillo querusco que encabezando una alianza de los pueblos germánicos, derrotó al ejercito romano en la batalla de Teotoburgo. 

Estas ideas megalómanas de Wiligut se verán acrecentadas tras el fin de la Gran Guerra al entrar en contacto con Theodor Czepel y la Orden del Nuevo Temple, los cuales alentarán y promoverán los delirios de Wiligut y su obsesión por los temas ocultistas. La locura del militar llegó a tal extremo que afirmaba que sus poderes espirituales le permitían viajar en el tiempo durante sus sueños y visitar las épocas pasadas a través de la historia grabada en sus genes. Según él, estos viajes astrales le habían permitido ser testigo de la única y verdadera religión original: el Irminismo. Entre sus postulados se afirmaba que la Biblia cristiana se basaba en una anterior escrita originalmente en alemán, donde se adoraba a un dios llamado Krist, que según él, los cristianos habían transformado en Cristo. Esta nueva religión entre el paganismo y el cristianismo habría surgido el año 228.000 a.c. en un momento donde había tres soles en el cielo y las criaturas mitológicas, como enanos y gigantes, moraban en la Tierra.
Alfabeto rúnico

Wiligut creía firmemente que esta religión sufrió un gran cisma en el 12.500 a.c creando una división que llevaría a los irministas a la derrota en el 1.200 a.c a manos de los cismáticos, los wotanistas, quienes destruirían el centro de la religión irmínica: Goslar. Sus antepasados lograrían sobrevivir en el reducto de Externsteine hasta el 460 a.c, cuando serían completamente derrotados. La obsesión de Wiligut era que el irminismo volviera a alzarse como la verdadera y única religión. Su locura llegó a su punto álgido de paranoia en los años veinte, cuando diseñó su propio alfabeto rúnico con el que creo unos 38 versos: el Halgarita Sprüche, de los cuales afirmaba por ejemplo, que el verso 27 era una bendición solar de hacía 20.000 años y que sus regresiones al pasado se lo habían desvelado. Ese Sol, según él aún visible en la época de Homero, sería de color negro y la fuente del poder de los hiperbóreos, los padres de los arios. Su imagen se convertiría en el símbolo supremo de este neo paganismo

Ernst Rüdiger
En esta década, Wiligut empezó a acusar a la iglesia católica, a los judíos, los jueces y masones de perseguirlo y ser los culpables de la derrota de la I Guerra Mundial (¿os suena del discurso de alguien?) y comenzó la violencia doméstica contra su mujer, la cual, cansada, lo ingreso a la fuerza en un sanatorio mental el 29 de noviembre de 1924. Los registros médicos no dejan lugar a dudas, al mentor de Himmler le fue diagnosticada una esquizofrenia megalomaniaca, declarado incompetente y llevado a un sanatorio mental en el que pasaría dos años. Ya en 1932 se marcharía a Alemania, conocería en Múnich a Ernst Rüdiger y accedería a la cúpula de las SS.
Un Totenkopfring
o anillo de la calavera

Este es el personaje que más influyó en el todopoderoso Henrich Himmler, hasta tal punto que convenció al propio Reichsführer de ser la reencarnación del rey Enrique I el "pajarero" de Sajonia, que en el siglo X llevó a los germanos a la victoria contra eslavos y magiares. La obsesión de Wiligut por la nueva religión que debían adoptar los alemanes, el irminismo, le llevó también a convencerlo de que construyese un nuevo Vaticano para los arios, proyecto al cual Himmler le dedicó ingentes recursos. Lugar que también aparece en la novela y del que hablaremos en el próximo artículo: El castillo de Wewelsburg. Solo cuando se descubrió que Wiligut había estado ingresado en un sanatorio mental, las SS prescindieron de sus servicios para evitar un escándalo, pero sus ideas permanecieron hasta tal punto, que la distinción más alta que podía tener un soldado de las SS, llevar uno de los anillos Totenkopfringen, fue diseño suyo. Quizás esto nos dé más elementos para poder entender la locura que sumió al III Reich, simplemente estaba lleno de locos.




martes, 6 de febrero de 2018

Misticismo nazi: L@s videntes de Himmler

Como ya sabéis, la publicación de mi segunda novela: Die Glocke, está ya cerca y mi intención con estos artículos es ampliar la información que no se puede incluir en la novela. El misticismo que floreció bajo el régimen nazi tuvo gran relevancia en la historia de la II Guerra Mundial y en buena medida en la trama de la novela, por lo qué en cualquier caso y al ser una parte no muy difundida de aquellos años, es muy interesante (al menos así yo lo creo) que rasquemos un poco la superficie en un tema que en verdad abarca mucho más de lo que podamos pensar. En el artículo anterior vimos como el nazismo y el misticismo fueron de la mano en los principios del ascenso de Hitler al poder y durante la II Guerra Mundial gracias a su relación con las SS de Himmler, influenciando en buena medida las decisiones tanto políticas como de todo tipo que se tomaron en el III Reich, algunas de nefasto recuerdo como el holocausto. Por supuesto, los videntes de todo tipo no fueron una excepción y muchos de ellos tuvieron una influencia más que notable en parte de los miembros del régimen nazi. Hemos de decir que no parece, en un principio, que Hitler estuviese especialmente interesado en estos temas, o al menos no se pronunciaba al respecto, quizás debido a que buena parte de los miembros de su alto mando eran profundamente cristianos conservadores y rechazaban de plano todas estas teorías esotéricas, fue bajo la protección de Himmler  y su Ahnenerbe donde florecieron las más extravagantes teorías del nazismo. Pero, ¿cómo se llegó hasta aquí?

Helena Blavatsky
En el artículo anterior vimos como la sociedad Thule se puede considerar como una de las organizaciones fundacionales del movimiento nazi. De hecho, Anton Drexler, el mentor político de Hitler y fundador del DAP (Partido Obrero Alemán, base del futuro Partido Nacional Socialista Obrero Alemán, NASDAP), era él mismo miembro de la sociedad Thule, la cual por tanto, se puede considerar el origen del nazismo al fusionarse con los partidos de extrema derecha de Múnich de Karl Harrer. La propia sociedad Thule ya se había visto influenciada en sus creencias por las ideas lanzadas a mediados del siglo XIX por una de las "videntes" más famosas de aquella época: Helena Blavatsky (nacida en Rusia pero hija de un coronel alemán) y fundadora de la Sociedad Teosófica (1875). Fue la mala interpretación, por parte de los místicos nazis, de los estudios de dicha sociedad sobre la sabiduría oculta-espiritual, lo que sirvió como base para la teoría de la superioridad racial aria.

María Orsic
Helena sirvió como referente para la aparición de los innumerables grupos ocultistas de principios del siglo XX, en especial en los años 20. Entre ellos, uno de los que más tuvo influencia en el III Reich fue el conocido como Las Hermanas de Luz, un grupo de mujeres videntes formado por María Orsic, Chefin, Sigrum, Traute y Sira cuya principal característica eran sus largas cabelleras (incluso llegaban al suelo) que decían usar para conectar a nivel espiritual con otros mundos y seres extraterrestres evolucionados. Su relación con el poder se realizó a través de la antes mencionada Sociedad Thule. Ellas son consideradas las fundadoras o inspiradoras de la mítica Sociedad Vril, de la que no hay certeza de su existencia. La base teórica de esta organización bebía de las teorías teosóficas de mitad del XIX sobre la existencia de una sustancia vital llamada Vril (concepto que apareció por primera vez en 1871 en el libro The comming race of Vril del autor Edward Bulwer-Lytton), que servía como fuente inagotable para viajes interestelares para una raza superior que habitaba en las profundidades de la Tierra. La meta de esta organización era lograr descifrar y dominar los secretos del Vril mediante la meditación y otras prácticas ocultistas, tales como el contacto con seres extraterrestres. 

Edward Bulwer-Lytton
En teoría, la Sociedad Vril, fundada en 1921 como La Sociedad Alemana de Metafísica, perseguía la creación de máquinas capaces de realizar viajes interdimensionales e interestelares a otros mundos, dichos ingenios: el Jenseitsflugmaschine (Máquina Voladora de Otros Mundos) y el Vril Flugscheiben (Discos de Vuelo), usarían el Vril como fuente de energía. Ellas creían firmemente en la existencia de una raza extraterrestre proveniente de Aldebarán (a 68 años luz de la Tierra), una de las estrellas de la constelación de Tauro, como origen y padres de la raza aria. Su misión era reencontrase con ellos, pero necesitaban de una fuente inagotable de financiación para desarrollar sus prototipos. María Orsic (nacida en Viena de padre croata y madre austriaca), como líder de Las Hermanas de Luz, buscó dichos fondos mediante reuniones con la sociedad Thule y la DHvSS (Los Señores de la Piedra Negra, el grupo más selecto de las élites de las SS). Al menos hay constancia real de una de ellas, la cual se celebró en casa del dr Schumann, especialista en energías alternativas. En ella, María expuso una serie de escritos y planos de un objeto volador redondo, que le habrían sido revelados telepáticamente por una raza extraterrestre, para la construcción de una nave espacial impulsada por un motor de implosión que les permitiría lograr la anti-gravedad y alcanzar velocidades increíbles. Parte de esos documentos estarían escritos en un idioma antiguo indescifrables que los miembros del grupo ocultista Panbabilonistas formado por Hugo Winckler y Friedrich Delitzsch, identificarían como sumerio y a esa raza de extraterrestres con los Annunaki. Luego todo se vuelve borroso.

Rudolf von Sebottendorf

Los contactos con el poder no terminaron aquí, también es un hecho comprobado que María Orsic fue reclamada en noviembre de 1924 como médium por von Sebottendorff, uno de los miembros fundadores de Thule, para contactar con el fallecido Doetrich Eckart y a la cual asistió el más famoso de los presos del nazismo: Rudolf Hess, el cual se quedó impresionado por la sesión al ver a María Orsic entrar en trance, con los ojos en blanco y espasmos violentos. En dicha reunión, la famosa médium, de nuevo hablando con voz y lengua extraña, afirmó que hablaba en nombre de los sumi, extraterrestres provenientes de Aldebarán, los cuales serían una raza humanoide que afirmaban haber colonizado la Tierra miles de años antes, fundando Sumer y siendo los ancestros de los arios. Aunque la idea de la superioridad racial aria era uno de los pilares de estas sociedades y en principio podría considerarse que influenciaron en buena medida en la ideología racial del régimen, he de aclarar antes de continuar, que el antisemitismo ya existía mucho antes de estas ideas esotéricas/paganas y estaba muy arraigado en las comunidades cristianas de toda Europa, por lo que sinceramente creo que debe considerarse como una excusa adicional para los actos terribles que se cometieron en los campos de exterminio más que el pilar de dichos actos.

Dicho esto, es evidente que estos grupos esotéricos estaban tratando de implantar estas ideas descabelladas en el corazón del poder del III Reich, intentando influenciar a los miembros más importantes del régimen, como lo era Hess. La verdad es que en un principio no parece que tuvieran mucho éxito, pues la Sociedad Thule fue prohibida y disuelta por Hitler nada más llegar al poder, como lo demuestra también el hecho que von Sebottendorff, uno de los fundadores de Thule, fuese arrestado al publicar su libro Bevor Hitler kam (Antes de que Hitler llegase) en el que afirmaba que Mein Kampf estaba inspirado en las teorías de la Sociedad Thule, teniendo que huir finalmente a Turquía. ¿Fue este el fin de la influencia de las videntes y el esoterismo en el régimen nazi? No lo parece. Todo indica que estas ideas descabelladas si hicieron nido en el todopoderoso Reichsführer de las SS: Heinrich Himmler, quien rescataría y fundiría de algún modo las tres sociedades: Vril, Thule y DHvSS en la Ahnenerbe, la sociedad paracientífica de las SS.

Supuesto plano del Haunebu 7
Es un hecho que la rama científica de las SS bajo la supervisión de Himmler, trató de desarrollar armamento no convencional basado en teorías que podríamos calificar como pseudocientíficas, son las conocidas como Wünderwaffen (armas maravillosas) con las que pretendían someter a toda la humanidad. Dentro de esos proyectos, al parecer las ideas de María Orsic y de otros "visionarios" tuvieron una influencia destacada para que Himmler priorizará una serie de proyectos que podrían ser calificados como estrambóticos, como fueron los dispositivos voladores Haunebu o la mítica die Glocke (La campana) de la que se cree que servía como dispositivos para viajes interdimensionales. Es justo decir que de ambos no hay evidencia alguna de su construcción, aunque sí parecen existir planos de los Haunebu, no así de die Glocke. Hay rumores de que se fabricaron, ya en 1922, partes del prototipo del Haunebu en fábricas pertenecientes a Thule, pero no parece que se sostenga pues en diciembre de 1943, María Orsic junto con su acólita Sigrun, aún seguían tratando de convencer a los miembros de Thule, en una reunión celebrada en Kolberg, de que financiaran su proyecto "Aldebarán", que no era otra cosa que la creación de una nave espacial para que las médiums viajaran a una serie de planetas habitables situados en dicha estrella. 

Ya dentro de la leyenda, parece que hubo otra reunión el 22 de enero de 1944 en las que participó el propio Hitler, Himmler, el dr Schumann de la Universidad Técnica de Múnich y Kunkel (miembro destacado de Vril) en la que se acordó crear un prototipo de dispositivo Vril, el Jäger 7. ¿Es esto posible? Quizás. En esas fechas la guerra empezaba a torcerse para Hitler, quien había perdido ya su amado VI ejército en Stalingrado y se encontraba en plena retirada de Rusia, en Italia frente al avance aliado y esperaba el temido desembarco aliado en Francia, la desesperación por un arma que le permitiese revertir tamaños reveses es probable que le hiciese ceder en esta clase de asuntos. 

Hans Kammler
Pero, ¿hicieron dicho dispositivo o al menos lo intentaron? Por desgracia es probable que nunca lo sepamos, pues María Orsic desapareció en 1945 y nunca más se volvió a tener noticias de su paradero, de ella solo queda una carta dirigida a sus seguidores que termina con una misteriosa frase: niemand bleibt hier, no hay nadie aquí. También desapareció Hans Kammler, el único alto oficial de las SS capaz de confirmar dichos hechos, pues era el director científico de todos los proyectos de desarrollo de armas secretas de Hitler: como las V2, el Me-262 (el primer avión a reacción), el proyecto de la bomba nuclear y a quien supuestamente se le encargó la fabricación de los Haunebu y die Glocke en un complejo militar secreto llamado der Riese. Su desaparición, al igual que la de María, sigue siendo uno de los grandes misterios de la II Guerra Mundial. Algunos creen que se suicidó, otros que lo capturaron los americanos quienes le obligaron a trabajar para ellos y los más conspiranoicos afirman que huyó con Orsic a Aldebarán en un dispositivo Vril, algo difícil de sostener. En cualquier caso, es innegable la influencia de estas videntes en los planes de Himmler y por tanto del Reich. Ellas no fueron las únicas, la semana que viene hablaremos de otro capítulo desconocido, para el gran público al menos, del ocultismo en el II Reich: Karl Maria Wiligut y el castillo de Wewelsburg.







domingo, 14 de enero de 2018

Misticismo nazi: Mundo Hielo y la Tierra Hueca

Emblema de la
Sociedad Thule
Los alemanes tenían muchas razones estratégicas para establecer una base antártica: políticas, económicas, militares... pero no es de ellas de las que quiero hablar en este artículo, si no de la más peregrina de todas: La teoría de la Tierra hueca. Sí, parece increíble, pero los altos cargos del partido nazi tenían como uno de sus principales objetivos sociales el establecimiento de una nueva religión de corte pagano que sustituyese a las creencias y tradiciones cristianas. Para ello, se entregaron a una serie de teorías, a cuál de ellas más demencial, de las que por supuesto, la pieza clave era la superioridad racial de los arios. El origen de la mayoría de ellas hay que buscarlo en una sociedad secreta ocultista llamada Sociedad Thule, fundada por Rudolf von Sebottendorf en Munich que inicialmente se denominó: Grupo de estudio de la antigüedad alemana.

Esta sociedad es clave para entender todo lo acontecido a lo largo de la II Guerra Mundial pues es uno de los pilares del poder nazi. Desconocida para el gran público, la sociedad Thule fue fundamental para el establecimiento, difusión y lavado de cerebro de buena parte de la sociedad alemana, implantando las teorías raciales que terminaron en lo que todos sabemos. Aunque para ser justos, hemos de reconocer que lo tenían fácil, pues la mayor parte de los europeos de mitad del siglo XX era profundamente anti-semitas. Los judíos fueron usados, desde principios de la edad media, como chivos expiatorios de todos los males que aquejaban a las sociedades europeas: pestes, desapariciones de niños, enfermedades... Pero volvamos al camino, pues no es el origen del anti-semitismo el objeto de este artículo. Para que entendamos lo enraizada que estaba la sociedad Thule en el III Reich, sirva de ejemplo que ellos controlaban el principal semanario alemán durante la contienda: Völkischer Beobachter (El observador del pueblo) y eran la base de la sección de las SS conocida como la Ahnenerbe: "Sociedad para la Investigación y Enseñanza de la Herencia Ancestral Alemana", que fue la que patrocinó y promovió diversas expediciones en busca de pruebas arqueológicas y antropológicas que demostrasen la superioridad racial aria, entre ellas la famosa expedición a Tibet que fue recreada por Hollywood en la película protagonizada por Brad Pitt: Siete años en el Tibet.

¿Y qué tiene que ver todo esto con el establecimiento de una base antártica? - querréis saber, paciencia, vamos a ello. La primera pista nos la da el propio nombre de esta secta ocultista: Thule
, que es el mítico nombre dado por los eruditos grecorromanos a la supuesta nación (y a la región) que habitaba en el norte más lejano (cerca del Polo Norte) y que en griego se conoce como Hiperbórea (más allá del norte). Las teorías raciales nazis, aseguraban que dicho pueblo hiperbóreo era el origen de la humanidad y que sólo los arios podían considerase descendientes de esos hombres a los que describían como semidioses. Su afán por descubrir pruebas de dicho pueblo perdido era inmenso, como os podéis imaginar. Sí, pero la Antártida está en el sur - replicaréis, cierto, pero un poco más de paciencia. Las teorías hiperbóreas nazis provienen de una hipótesis del origen del Universo simple y llanamente estrambótica: Welteislehre, El Mundo de Hielo.
Hanns Hörbiger

La historia aquí empieza a ser kafkiana. Esta teoría indicaba que el material primigenio del universo eran inmensas bolas de hielo que giraban en forma de espiral alrededor de las estrellas. Por supuesto, las leyes de Kepler, como tantas otras disciplinas científicas, directamente se catalogaron como falsas por parte de la ciencia nazi al ser contrarias a su teoría racial. Bien, según lo descrito en la teoría del mundo hielo, estas bolas finalmente caerían sobre su estrella provocando una eyección de masa coronaria que formaría el nuevo sistema solar. Por si no fuera suficiente, según este modelo, la Tierra dispondría de 4 lunas, de las que la actual sería la única sobreviviente, pues las otras tres habrían caído sobre nuestro planeta, la última de ellas sobre el 13.000 a.c y que sería la causante de la muerte de la casi totalidad del pueblo hiperbóreo, al cual asociaban a la Atlántida. ¿Y quién propuso dicha teoría? Pues fue Hanns Hörbiger, un herrero metido a ingeniero-cosmólogo, el que cautivó con sus hipótesis al todopoderoso Heinrich Himmler, el Reichsführer de las SS, quién dio pábulo a esta teoría, publicándose en el tratado cosmológico elaborado por el partido para las élites de las SA y de las SS. Aunque parezca un loco, en verdad Hörbiger fue el descubridor de la válvula de disco y más tarde de las de alta compresión y químicas, gracias a las cuales se aumentó considerablemente la producción de acero y que hoy se usan en toda la red de transporte del gas natural. Para que os hagáis una idea, su compañía, fundada en 1925 y que actualmente, bajo el nombre de Hoerbiger, sigue siendo un referente en la fabricación de válvulas. Como poco, resulta curioso como alguien hecho a sí mismo y tan brillante elaborase una teoría tan descabellada. 


Estoy seguro de que todos estos datos os parecerán interesantes, pero seguiréis sin ver la relación con la Antártida. Mundo Hielo no fue la única teoría que abrazó el nazismo, ni la más surrealista a decir verdad. La sociedad Thule, mezcló las teorías que afirmaban que la Tierra era hueca (formuladas ya en el siglo XVI) con la hipótesis de Mundo Hielo para conformar su gran relato del origen racial ario. Si la Tierra había sido una enorme bola de hielo, tal y como afirmaba Hörbiger, al solidificarse la corteza terrestre el interior se debería haber derretido de forma completa o al menos parcial. Por lo tanto, se debían haber creado grandes espacios interiores en los que los supervivientes del gran cataclismo del 13.000 a.c. se habrían refugiado, esta humanidad era según afirmaban los ancestros arios: los hiperbóreos, que habrían logrado salvar parte de su tecnología, creando grandes ciudades y una sociedad muy avanzada en el interior terrestre. El deshielo interno también habría formado gigantescos túneles de kilómetros de diámetro y pasadizos que conectarían la Tierra de extremo a extremo. El acceso a esta especie de descomunal "red de metro" se realizaría desde diferentes puntos clave diseminados por toda la superficie, pero que tendrían como principales entradas dos enormes agujeros, uno situado en el Polo Norte y otro en el Sur. ¿Empezáis a entender?

Por supuesto que es una locura, ¿pero que no lo fue en aquellos años? Hemos de entender, tal y como he explicado anteriormente, que los altos mandos de las SS y buena parte de los dirigentes del partido creían firmemente en estas teorías tal y como lo hace cualquier creyente con su fe. Para Hitler y sobretodo Himmler, quienes creían ciegamente en estas creencias, era vital encontrar el acceso a dichos pasajes, reencontrase con sus ancestros que vivían en el interior del planeta y acceder a una tecnología que les permitiese ganar la guerra y establecer el dominio ario. Por tanto, la Antártida sería un lugar clave para las SS y el III Reich y es la localización de dichas entradas al mundo subterráneo, lo que con total seguridad más impulsó a Hitler a enviar la expedición de Ritscher de 1939. Tampoco tengo dudas de que, descubiertos oasis sin hielo en el continente polar, la imaginación de ambos dirigentes debió dispararse febrilmente y no creo que perdieran de vista ni alejaran de sus pensamientos a la Antártida. ¿Pero tanto como para establecer una gran base en el Polo Sur? Lo que sabemos hasta ahora nos dice que no, pero de nuevo os quiero recordar que el libro "Die glocke" es ficción y que sólo pretendo que veáis que desde el punto de vista del interés de los alemanes, el establecimiento de dicha base era más que deseada.

Sé que os habréis quedado con más ganas de este tipo de historias, el próximo artículo os hablaré de los personajes ocultistas que rodearon a los círculos de poder del Reich, alguno de los cuales aparecen en la novela. ¡Os prometo que os vais a sorprender!


sábado, 6 de enero de 2018

Nazis en la Antártida

En este artículo, quiero analizar los aspectos en los que se fundamentan los llamados "conspiranoicos" para afirmar que los nazis tenían una base secreta en la Antártida y si es una idea tan descabellada como aparentemente parece. Es de justicia empezar por la principal pieza que sostiene esta hipótesis de la presencia nazi en el continente polar y que es la extraña aparición de un submarino alemán gigantesco en el Mar del Plata, Argentina, tras el fin de la II Guerra Mundial. 


U-530

A las 7:30 de la mañana del 10 de julio de 1945, el capitán de corbeta Ramón Sayús, en ese momento el mando de más alto rango de la base naval de Mar del Plata, es informado de que un submarino alemán ha sido avistado por pescadores que faenaban en la costa. Dicho submarino era el U-530 (de la clase IX-C), al mando del joven teniente de navío Otto Vertmouth, quién manifestó a las autoridades argentinas su deseo de rendir la nave de forma pacífica, como así se llevó a cabo. La teoría de la conspiración nos dice que en verdad este submarino se desplazaba hacia la base secreta antártica y que fue una avería lo que motivó que no les quedase más remedio que rendirse, incluso hasta se afirma que el mismísimo Hitler viajaba a bordo. En verdad, por las informaciones de que se disponen, todo apunta a que esta teoría no se sostiene. Al inspeccionar el buque, se verificó que se habían deshecho del cuaderno de bitácora, de las armas / municiones (incluidos los torpedos), el aspecto general interior era caótico y el orden castrense que caracteriza a un buque de guerra (si cabe más aún a un submarino), se habían perdido por completo. Por tanto, no parece que el U-530 estuviese en  misión militar en busca de una base secreta alemana y que su verdadera misión fuese rendirse en un país germanófilo como lo era la Argentina de 1945.


Sin embargo, este no fue un suceso aislado. El 17 de agosto de ese mismo año, el U-977 (de la clase VII-C) al mando del también muy joven capitán de fragata Heinz Schaeffer, entraba en el puerto de Buenos Aires escoltado por el rastreador Py y el submarino Salta, ambos pertenecientes a la base militar de Mar del Plata. Oficialmente, Schaeffer fue quién se mostró y rindió la nave al teniente de corbeta Rodolfo Sáenz, pero los que creen en la base 211 afirman que en verdad fue capturado al verse sorprendido navegando en superficie. A diferencia del U-530, el buque de Schaeffer estaba en perfectas condiciones y mostraba signos de que la disciplina militar se había mantenido a bordo en buena medida, aunque es cierto que parte de la tripulación (los casados), habían sido desembarcados en Noruega antes de su viaje a costas argentinas. Cabe destacar antes de continuar, que el U-977 realizó una verdadera proeza, pues para esquivar a los navíos aliados que aún patrullaban el Atlántico, Shaeffer y su tripulación batieron el récord de inmersión hasta entonces logrado. ¿Se rindieron o los "cazaron" en su viaje hacia el sur? Todo parece indicar que la primera respuesta es la válida

Entonces, ¿No parece que esto demuestre nada de la existencia de una base secreta alemana en la Antártida? - Os preguntaréis algunos. Cierto, pero pensad que en verdad lo que quiero mostrar es que fue posible, no que fuese cierto. Además, la historia no acaba aquí. La teoría de que ambos U-Boote formaban parte de un convoy mucho más grande que navegaba hacia la mítica base nazi antártica, se ven reforzados por los numerosos rumores de los habitantes y pescadores de las costas argentinas sobre avistamientos de numerosos submarinos navegando cerca de la costa por aquellas fechas. En un principio, puede parecer eso: simples habladurías inventadas por personas con mente muy imaginativa y/o con ganas de tener historias interesantes que contar a su círculo de amigos, pero la verdad es que hay otro hecho confirmado y muy desconocido por el público que nos hace pensar que no son lo que hoy llamaríamos "fakes". Y es que el 11 de Mayo de 1945, la agencia United Press confirmó en boca del jefe del distrito Naval Norte de la marina chilena, que un submarino alemán, que navegaba a la altura de Iquique, había solicitado rendirse en la base de Tocopilla. Por lo tanto, es cierto que, al menos uno de ellos, pasó por toda la costa argentina, bordeó el cabo de Hornos y llegó hasta el Pacífico. La pregunta que cabe plantearnos es si hubo más y cuál fue su destino. Lo más lógico es que, tal y como tenían planeado hacer los tripulantes del U-977, la tripulación desembarcase en algún punto de la costa argentina o chilena hundiendo su submarino para que no fuese capturado, pero hay otro hecho que resulta desconcertante y que pone en duda, al menos en parte, dicha teoría.
Erich Raeder,
comandante general de la Kriegsmarine

Antes de comentaros dicho incidente, es relevante hacer notar que finalizada la II Guerra Mundial y con los archivos militares en poder de los aliados, al parecer se encontraron irregularidades en estos, pues existían al menos 120 submarinos de los que se desconocía su paradero. Casi finalizando la contienda, los aliados descubrieron que los nazis tenían en servicio 3 clases de U-Boot hasta entonces desconocidos para ellos, las clases: U-21 y U-23 de combate y el U-10 de transporte. Los tres se caracterizaban por ser realmente gigantescos y de una tecnología muy avanzada, tan es así que los más modernos disponían de motores que no eran detectables para los sonar que disponían los buques aliados en 1945. De hecho, las pocas unidades que se capturaron de estos modelos y su tecnología sirvieron como base para la creación del primer submarino atómico. Pero aparquemos hasta dentro de unos pocos párrafos este hecho, pues ahora lo que quiero hacer notar es que estos nuevos submarinos llevaban la numeración de U-Boote anticuados o hundidos, algo incompatible con la meticulosidad alemana (recordemos que incluso llevan listas rigurosas de las personas que asesinaban en los campos de concentración). Es evidente que los alemanes querían ocultar la existencia de estas naves haciéndolas pasar por otras, con lo que en verdad no sabemos si realmente se rindieron o fueron capturados todos ellos, ni la finalidad de tanto secretismo respecto a estas naves. Incluso los aliados tuvieron que dar a esta anomalía el calificativo de "asunto no aclarado", lo que me lleva al acontecimiento más desconcertante de todos:
Zona del ataque del Pinguin

En fechas tan alejadas ya del fin de la guerra, como es septiembre de 1946, y de la orden de rendición de todos los barcos de guerra alemanes conocida como "regenbogen", dada el 30 de abril de 1945, el capitán del buque ballenero islandés Juliana II: Christian Hecla, declaró que un submarino de grandes dimensiones con la bandera alemana oficial de luto, los había abordado y exigido la entrega de combustible y víveres. Según su declaración, los alemanes se comportaron de forma amable, pagando los suministros que habían requisado en dólares e incluso dándoles la posición de las ballenas. La fecha es de por sí desconcertante, pues suscita muchas preguntas: ¿cómo se había mantenido ese U-Boot operativo más de un año tras el fin de la guerra? ¿Se habían mantenido siempre en alta mar o tenían una base o escondite? No menos interesante es el lugar donde se produjo semejante encuentro: en las aguas entre las Malvinas y la costa de la Antártida reclamada por Hitler y conocida como Nueva Suabia.

De nuevo nos hemos de preguntar si, al igual que en la Isla Alexandra cerca del Polo Norte, los alemanes lograron establecer algún tipo de base en las costas antárticas. Hemos visto que disponían de submarinos de gran envergadura y autonomía suficiente para establecer y abastecer una base polar, al menos de dimensiones reducidas como la de Schatzgraber. Pero ¿pudieron construir una verdadera base secreta tal y como se nos dice? Aquí de nuevo hemos de retomar la tecnología y dimensiones de los U-Boote arriba mencionados. Por ellos mismos se podría haber abastecido a una base en el Polo Sur que la formasen unas cuantas decenas de soldados, tal y como debieron hacerlo con la base ártica descubierta en la actual Rusia, pero es difícil de imaginar que lograsen establecer y mantener un complejo militar como el que los conspiranoicos afirman... ¿o no?
Pinguin

Una de las historias más olvidadas de la guerra naval es la de los mercantes corsarios alemanes. La Kriegsmarine (la marina de guerra del Führer), modificó al menos 10 grandes mercantes dotándolos de la capacidad de fuego típica de un crucero. Estos buques tenían la finalidad de destruir convoyes aliados camuflándose de cargueros neutrales, treta que usaban para acercarse a sus víctimas sin ser detectados ni darles tiempo a dar la voz de alarma por radio. Los más famosos de ellos fueron el Pinguin, el Atlantis, el Orion y el Komet. Fueron desplegados por todos los mares, pero principalmente desarrollaron su cometido en el Atlántico Sur, en campañas que duraron al menos 16 meses, tiempo en el que se desconoce su ubicación la mayor parte del tiempo. 

Bueno, ¿y qué? os preguntaréis, bien, otro de los aspectos desconocidos es que por ejemplo, se conoce actividad corsaria en puntos tan cercanos a la Antártida como lo es los 59º sur y 2º30' oeste, donde se sabe con certeza que el crucero Pinguin capturó al menos 5 balleneros noruegos y atacó otros 11 buques. ¿Veis por dónde voy? Es evidente que estos buques corsarios pudieron abastecer de maquinaria pesada y del material necesario a una hipotética base polar al mismo tiempo que hundían los buques mercantes enemigos en su travesía hasta la mítica base 211. Esto pudo ser así al menos hasta finales de 1942, cuando la RAF y la Royal Marine se tomaron muy en serio esta amenaza y castigaron muy duramente a los corsarios nazis, hundiendo muchos de ellos. Pero desde 1939 a 1942 son tres años de cierto dominio del Atlántico Sur que les hubieran permitido llevar, entre submarinos y buques corsarios, el material y el personal suficiente para crear una gran base polar todo ello sin que los aliados se diesen cuenta. Los datos nos indican que lo pudieron llevar a cabo, pero ¿lo hicieron?

Otro de los argumentos que se usa para descartar por completo la presencia nazi en la Antártida es, por supuesto, el clima. Pero el continente polar es gigantesco y nada tiene que ver el clima del interior, con una media de -55ºC con el de la costa, con una temperatura media de -10ºC. En las costas de la tierra de Maud, que es donde supuestamente los nazis hubieran establecido su base, la temperatura más baja ronda los -26ºC. Comparados con los -40ºC del invierno ruso de 1942 que soportaron las tropas alemanas no parece tanto frío, ¿verdad?

El porqué del interés de construir la base 211, tiene varias razones de gran peso y que ya apunté en el artículo anterior : abastecerse de aceite de ballena, control de una vasta tierra sin dueño, el establecimiento de una base naval en el Atlántico Sur, único de los océanos en los que Alemania o sus aliados (Japón incluido) carecían de infraestructura alguna y que necesitaban controlar para ganar la guerra y por supuesto está el misticismo de la nueva religión aria, aspecto que abordaré en el próximo artículo pues es el más desconocido de todos ellos.





 

miércoles, 27 de diciembre de 2017

La expedición de Hitler a la Antártida.

Como sabéis, en marzo-abril de 2018 publico mi segunda novela: Die Glocke y he pensado que sería interesante para aquellos que vayáis a leerla (y para quienes no lo hagáis también) que realizase una serie de artículos sobre los hechos, lugares y personajes reales (algunos un tanto "peculiares"), que nos ayudarán a entender un poco mejor la locura que sumió a Alemania durante la década de los años 30 y 40, pudiéndoos sumergir mejor en la historia, discerniendo entre lo verídico y la mera invención. También comprobaréis que la novela, a pesar de ser historia ficción, no deja de ser plausible. 

La trama se desarrolla alrededor de las luchas de poder que se dieron dentro del III Reich por alzarse con el título de sucesor de Hitler y la mítica base 211 en la Antártida, en la que los amantes de la conspiración afirman que los alemanes desarrollaron parte de las Wunderwaffen (armas maravillosas) de Hitler, aunque no hay prueba alguna de su existencia. Por tanto, es de justicia que el primero de esta serie de artículos lo centre en el por qué situar una base alemana en el polo sur. Hay quien afirma que la base 211 fue real y que muchos dirigentes nazis se refugiaron en el continente antártico tras el fin de la guerra. Aunque no sea un hecho verídico, o como poco se debiera afirmar que es una teoría no contrastada, hay toda una serie de hechos reales que, no siendo ni mucho menos concluyentes, sí que apuntan a que no es una idea absolutamente descabellada.

MS Schwabenland
Empecemos pues. La Antártida, incluso hoy en día, resulta un continente fascinante pues es sin duda y quizás junto al Amazonas, una de las regiones terrestres menos exploradas y más desconocidas para el hombre. Desde que fuera avistada por primera vez en 1820 por el capitán de la armada imperial rusa: Fabian Gottlieb von Bellingshausen a bordo de los buques Vostok y Mirny, ésta ha recibido innumerables expediciones, siendo la más famosa de todas ellas la protagonizada por el explorador noruego Amundsen, quien alcanzaría el Polo Sur geográfico el 14 de diciembre de 1911. Al igual que el resto de países, Alemania se mostró muy interesada en el continente polar desde su descubrimiento a principios del siglo XIX. Una tierra ignota e inmensa que podría albergar innumerables recursos no era de extrañar que interesase a la mayoría de los países. Las primeras expediciones alemanas no pasaron más allá de las islas y del océano que rodean la masa continental propiamente dicha, pero ya en 1901, la expedición del geólogo von Drygalski si puso pie en tierra firme. Aunque limitada en sus objetivos, ésta fue un primer paso para una segunda expedición mucho más ambiciosa que se dio en 1911. Dirigida por Filchner, los alemanes pretendían esta vez atravesar el continente helado, pero las duras condiciones del continente limitaron finalmente la misma al reconocimiento de la costa de Luitpold y la que se conocería como barrera de hielo de Filchner. Aunque muy limitadas en su éxito, ambas, junto a un tercer intento alemán por parte de una flota ballenera en 1938, llevaron, ya con Hitler en el poder, a ordenar una tercera expedición que esta vez sí, logró un éxito total en sus objetivos.


La tripulación del MS Schwabenland
Fue el capitán Alfred Ritscher quién el 19 de enero de 1939 alcanzaría las costas antárticas en lo que actualmente se conoce como la Tierra de la reina Maud. A bordo del carguero MS Schwabenland (traducido: MS Suabia, nombre que tomó del famoso lander alemán) y al mando de 57 hombres entre tripulantes, militares y científicos estableció una base en el continente austral a la que llamó Nueva Suabia desde la que, con dos hidroaviones, exploró un área inmensa de la Antártida en la que sorprendentemente se descubrieron zonas polares sin hielo y con vegetación, como el oasis Schirmacher en el que se descubrieron posteriormente fuentes de aguas termales debidas a la actividad magmática del subsuelo. La exploración pareció indicar que era viable el establecimiento de una base permanente.


Pero, ¿qué es lo que pretendía Hitler con aquella expedición? La teoría oficial nos dice que el Führer estaba interesado en que Alemania fuese menos dependiente de la enorme importación de aceite de ballena noruego, muy necesario para la fabricación de margarina y jabón en aquella época. Un puesto ballenero avanzado que les proporcionase dicha materia prima les sería muy útil ante la inminente contienda mundial. Por no decir que ¿a qué país no le interesa quedarse para sí una tierra enorme y deshabitada? Hitler reclamó para Alemania los 600.000 km2 que comprendían Nueva Suabia, territorio que delimitó con dieciséis postes con la esvástica como enseña. Este acto  hizo entrar a Alemania en conflicto diplomático con Noruega, quien reclamaba el mismo territorio al ser Amundsen el primero en llegar, desde luego esto no preocupó en demasía al Führer, quien proyectó dos expediciones adicionales para 1939 y 1941, estas ya de carácter militar, con el objeto de establecer una base permanente en la Antártida y ampliar el territorio reclamado. En principio, que se tenga constancia, estas dos expediciones no se llevaron a cabo al estallar la II Guerra Mundial, lo cual no significa que los alemanes perdiesen el interés en el continente polar tal y como veremos más adelante.

Regresando a la expedición de Ritscher, es muy probable que, en efecto, estos fuesen los objetivos de dicha expedición, pero también lo es, como todo lo que rodea al nazismo, que además hubiese un componente místico. Una de las fantasías nazis en las que basaban su nueva religión supremacista aria y pagana se basaba en la delirante teoría, apoyada por la sociedad Thule (grupo de estudio de la antigüedad alemana fundado a principios del siglo XX), de que La Tierra era hueca y que en su interior habitaba una civilización avanzada que serían los "padres" de la raza aria. Según su teoría, tanto en el Polo Norte como en el Sur, existirían dos grandes accesos al interior de nuestro planeta que llevarían a una serie de gigantescos túneles que conectarían por el interior los dos extremos del planeta y a esa civilización oculta. Hitler creía firmemente en estas fantasías y no es difícil de imaginar que en buena medida la exploración del continente antártico obedeciese a la finalidad de encontrar dichos pasajes al interior de la Tierra, ni tampoco la enorme emoción que sentirían los dirigentes nazis, imbuidos de estas nuevas creencias, al comprobar que existían zonas libres de hielo. Es muy importante comprender estas creencias místicas de las élites del partido nazi, para poder vislumbrar el porqué de muchos de sus actos, sin duda es un tema que merece al menos todo un artículo que abordaré próximamente, pero quiero que se entienda de momento, que no es difícil de imaginar que los nazis no renunciarían así como así a la Antártida, como no lo hicieron los templarios con tierra santa, si creyesen que allí podrían encontrar acceso a semejante mundo interior.

Pero, independientemente de sus febriles creencias, ¿era factible que estableciesen y mantuviesen una base en el Polo Sur? La existencia de bases polares secretas alemanas no es una idea propia de locos, el año pasado el mundo se asombró con el descubrimiento de una base nazi secreta y desconocida en pleno ártico, en la isla Alexandra. Aunque es cierto que todo indica que era una mera estación meteorológica,  la expedición rusa que ha descubierto dicho complejo, que al parecer se bautizó como Schatzgraber, no pueden afirmar cual era la finalidad, el número de integrantes o el tiempo que estuvo en servicio, pues el edificio y los búnkers fueron volados alrededor de los años 50, quedando escasos restos del mismo. Sea sólo una base científica o no, es sorprendente que los alemanes lograran construir, establecer y abastecer un complejo militar a escasos mil kilómetros del Polo Norte geográfico y tan lejos de Alemania. Y yo me pregunto... ¿Por qué no en la Antártida? El cómo lo hubieran podido hacer es evidente, transportando el material y los expedicionarios mediante U-Boots y probablemente usando los famosos barcos corsarios. ¿Hay algo que indique que lo hicieron? - preguntaréis, lo veremos la semana que viene.