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sábado, 21 de septiembre de 2019

Chernobyl, el paradigma de la estupidez humana

Todos nos quedamos espantados en su día con la catástrofe que ocurrió en Chernobyl y que para mí significó el pistoletazo de salida para la caída de la Unión Soviética. La afamada mini-serie con el nombre de la nefasta central nuclear (y que os recomiendo verla si aún no la habéis visto), puso de nuevo de "moda" los dramáticos hechos vividos aquellos fatídicos días de abril de 1986. No voy a entrar en si la serie magnifica o no los errores humanos cometidos por los soviéticos antes, durante o después del accidente nuclear, pues no es el objeto de esta reflexión, como tampoco poner el foco en un país en concreto. Como ejemplo supremo de la soberbia y por ende, estupidez humana, podría haber usado el casi Chernobyl norteamericano de 1979: la fusión parcial de uno de los reactores nucleares de la central de Three Mile Island en Pennsylvania o la propia Fukushima. 

Mapa de NASA que muestra los incendios en 2019.

Tampoco pretendo en este artículo hacer un alegato contra las centrales nucleares (las cuales cerraría sin dudar), pues ejemplos de la suprema majadería humana, por desgracia los tenemos a centenares más allá de las guerras fratricidas, el último: La impasibilidad de los gobernantes y buena parte de los habitantes del planeta ante la quema de la selva amazónica o de los incendios masivos igual de graves, pero no visibilizados en los medios, de la África verde... ¿De verdad os creéis que el oxígeno que respirarais sale de la nada? ¿Que no pasa nada por arrasar decenas de miles de kilómetros cuadrados de bosques y selvas en Brasil, África o Indonesia? No, lo que pretendo demostrar con el fin de combatirla, es la mayor verdad que nos dio Albert Einstein:

"Hay dos cosas infinitas: la estupidez humana y el universo; y de lo segundo no estoy seguro".

He elegido Chernobyl porque nos confronta como nada frente a lo que la mayoría considera algo inferior y supeditado a los humanos: La Naturaleza. Más allá de los desastres a los que nos abocan los dirigentes del mundo y que dan para escribir miles de novelas de terror, somos la única especie que es capaz de poner de forma consciente su vida y su supervivencia en riesgo. Pero, ¿son los que controlan el mundo una sub-especie humana diferente que nos lleva a la autodestrucción? De nuevo Chernobyl nos pone frente al espejo. A raíz de la serie comencé a reflexionar de nuevo respecto a nuestra relación con la naturaleza y nuestra supuesta superioridad, pero lo que ha hecho que escriba sobre Chernobyl ha sido una serie de documentales y de noticias que me han dejado perplejo.

Los liquidadores de Chernobyl.
Las primeras hablaban de cómo se ha creado todo un negocio alrededor de la zona de exclusión de la central. Se realizan excursiones programadas a visitar la zona del accidente. Sí, escucháis bien, viajes organizados e ilegales a una zona radioactiva para ver la ciudad abandonada de Pipriat, la principal  población golpeada por el siniestro. ¿Pero en qué cabeza cabe? Se supone que el riesgo es controlado... que van con contadores Geiger para la radio-actividad... puedo llegar a entender que quien es de la zona y ante la necesidad de llevar un plato de comida a la mesa, se vea forzado a prestarse a semejante trabajo, pues por mucho que se esté fuera de la zona contaminada la radiación les debe estar afectando de todas formas, ¿pero ir a propósito? ¿Poner tu salud e incluso tu vida en riesgo para obtener no se sabe que placer en ver... qué? ¿El morbo de la desgracia? ¿De las vidas perdidas? Se vende en dichos tours que la radiación ambiental es mayor de la normal pero segura... aquí de nuevo entra la doble estupidez humana, la soberbia de creerse inmortales y la frase típica de: "A mí no me pasará nada" con la ignorancia más supina. Cualquiera que quiera informarse un poco debería saber que la contaminación por radiación no solo proviene del aire. Hasta la piedra más pequeña de Chernobyl está contaminada de isotopos y partículas nocivas. Cualquier cosa que toquemos con nuestras manos o que rocemos con nuestra piel, las suelas de nuestros zapatos, el polvo que levantemos con nuestros pies y respiremos, una pared que rocemos con nuestra chaqueta... se va a contaminar de partículas radioactivas que van absorberse de inmediato en nuestra ropa o peor aún, en el interior de nuestros cuerpos, isotopos que no van a desaparecer y que van a  estar emitiendo radiación toda nuestra vida y más pronto o más tarde provocarnos un cáncer. 

Y sí, las estupideces que hacemos son infinitas, como lo de la gente que se mata por tratar de hacerse el selfie más arriesgado para obtener... ¡Likes en instagram! O lo del balconing... O de la forma en la que nos hemos complicado la vida y lo que se llega a hacer para tener más... ¡numeritos en una cuenta bancaria! De verdad que si los animales pudieran hablar desde luego no dirían: "¡Qué envidia de especie, que inteligentes, quiero ser como ellos!", más bien expresarían aquella mítica frase de Asterix: "Estos romanos/humanos están locos". No, los dirigentes desquiciados que tenemos no son una catástrofe ajena, son un reflejo de nuestra especie. Y sí, el ser humano es capaz de hacer cosas maravillosas, y está el arte, la música, la literatura, los pensadores, los científicos... pero incluso en ese mundo que debería ser el mejor reflejo de nosotros mismos como especie, está plagado de mezquindad, soberbia, vanidad, envidias... Y aún nos creemos superiores a los animales y a la naturaleza en general.


Bosque rojo de Chernobyl, situado en los primeros 10km alrededor de la central,
donde se suponía que nada iba a crecer por miles de años.
No veréis a ninguna especie destruir su hábitat, acabar con lo que le da de comer, matarse entre ellos mismos hasta la aniquilación por simple y mero odio, de acapararlo todo y no dejar nada que comer a los demás cuando ya están saciados... ¿Y somos nosotros los seres superiores? ¿De verdad? Aquí de nuevo Chernobyl nos pone frente al espejo. El segundo grupo de noticias que me ha llevado a esta reflexión son aquellas que nos dejan de nuevo a los pies de los caballos cuando se nos dijo que arrasamos con todo, que nada volvería a crecer en la zona más cercana a la explosión no... Pues bien, a la naturaleza los humanos no les importamos nada. Los árboles han crecido en menos de 40 años donde los "inteligentes" humanos dijimos que nada lo haría en decenas de miles de años. Los bosques de la zona están plagados de lobos, jabalíes, ciervos, la flora es exuberante... y además, todas las especies se están adaptando y haciendo cada vez más resistentes a la radiación, algo impensable para los humanos. No, nuestra fuerza está muy lejos de la del resto de los seres vivos. En un chasquido de dedos la todopoderosa civilización humana ha sido engullida en su mayor parte por la vegetación y en un centenar de años más, que en la historia de nuestro planeta es un pestañeo, no quedará ni rastro nuestro en aquel lugar. Reflexionemos hacia donde nos dirigimos los seres humanos, cojamos un poco de humildad y aprendamos de la naturaleza. O empezamos a tener desde ya lo que muchos, para mí de forma muy acertada, empiezan a poner como el valor más importante de una persona: La inteligencia emocional y de la que estamos tan carentes, o tendremos un futuro muy negro como especie. 


viernes, 16 de agosto de 2019

El cambio de la dieta mundial

Como ya indique en artículos anteriores, la humanidad camina casi hacia el completo vegetarianismo. Expliqué como grandes corporaciones se estaban haciendo con el control de las pequeñas industrias de productos veganos y vegetarianos. Cómo en los restaurantes y supermercados de  las grandes cadenas de alimentación se estaba abriendo con fuerza este tipo de productos. Creo que debería ser evidente para todos, que estos gigantes empresariales no se mueven por nada. Su información es más que privilegiada y sus movimientos estratégicos indican siempre una tendencia clara de hacia donde se desplaza el mundo. Es cierto que hay una potente evolución moral de la humanidad a todos los niveles, pero especialmente hacia los animales y la naturaleza, aunque personalmente me parezca desesperadamente lenta. Más aún cuando aparecen movimientos reaccionarios en sentido contrario, lo cual es previsible, pues a lo largo de la historia todo avance ha tenido siempre una fuerte resistencia. 

En alguna discusión, siempre amistosa, se me planteaba que el posicionamiento de esas grandes corporaciones en el mundo "vegetariano" se debía sólo al mero hecho de no querer perder tajada en un incipiente nicho de mercado. Yo respondía que no, que la cosa era mucho más profunda que una adaptación a la "moda" del momento. Bien, en estos últimos días se han sucedido una serie de noticias que dejan muy claro que detrás de todo hay un plan a nivel mundial que va a llevar a la reducción drástica de la carne de nuestra dieta. La mismísima ONU ha anunciado que:

“Un cambio global hacia una dieta vegana es vital para salvar al mundo del hambre, la escasez de combustible y los peores impactos del cambio climático”.

¿Se han vuelto los poderosos de este mundo sensibles al sufrimiento de las personas y de los animales? Permitidme que lo dude. Las razones son mucho más de peso. El profesor Edgar Hertwich, uno de los autores del informe, señala que los productos de origen animal causan más daño que la producción de minerales para la construcción y señala que:

La biomasa y cultivos para los animales son tan perniciosos como quemar combustibles fósiles.

Las razones ya os las adelanté en aquellos artículos: la producción de carne y lácteos, representa:

- El 70% del consumo mundial de agua dulce. Producir 1 Kg de carne requiere diez veces más agua que producir 1Kg de cereal.

- El 85% de la tierra usada para alimentación. Producir 1 Kg de carne respecto, por ejemplo, 1 Kg de soja, implica un 3.200% más de acidificación del suelo, un 970% más de eutrofización (Contaminación de aguas potables y marinas) y un 230% más de terreno.

- El 19% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. 1 Kg de carne, incluso de la que provoca un menor impacto ambiental, produce un 360% más de dichos gases que 1 Kg de soja.

Gramos de proteína por cada 100g de alimento (Fuente: mamaeco.com.es)
Estos datos, sacados de un informe elaborado por Joseph Poore, investigador de la Universidad de Oxford, revelan por si fuera poco, que: Los productos de origen animal solo aportan el 37% de las proteínas y apenas el 18% de las calorías que sostienen la alimentación humanaYa hay países que se lo están tomando muy en serio. Otra noticia nos reveló que Alemania se está planteando subir los impuestos a la carne para desincentivar su consumo. La ONU ha empezado a pedir y a instar a los países que se reduzca la producción y consumo de carne... Para convencernos, también están saliendo a la luz informes sobre las bondades del vegetarianismo para el cuerpo humano:

- Un Corazón Sano. Los vegetarianos poseen niveles de colesterol muy inferiores a quienes comen carne, y la enfermedad cardíaca es poco frecuente entre ellos.

- Presión Sanguínea Más Baja. Los vegetarianos poseen una presión sanguínea más baja.

- Control de la Diabetes.

- Prevención del Cáncer. Los estudios sobre vegetarianos muestran que las tasas de muerte por cáncer se sitúan entre la mitad y las tres cuartas partes de las de la población general. Las tasas de cáncer de mama son dramáticamente inferiores en países donde las dietas están basadas en vegetales. Estudios demuestran que los vegetarianos poseen mayor cantidad de glóbulos blancos en la sangre, llamados “células asesinas”, que son capaces de buscar y destruir células cancerosas.

- La Relación con el Calcio. Los vegetarianos tienen menos probabilidades de formar cálculos renales o biliares. Además, los vegetarianos pueden tener un riesgo inferior de sufrir osteoporosis porque consumen poca o ninguna proteína animal. 

Pero esto ya lo debían saber, ¿por qué se publican últimamente tantos artículos en los principales medios sobre lo malo de comer carne y las bondades de las verduras? ¿Por qué se dan veracidad a esos informes cuando antes se desdeñaban? ¿Por qué tantas prisas ahora en convertirnos en vegetarianos? Os preguntaréis. Se está extendiendo el rumor de que las élites no quieren que comamos carne en una especie de sadismo clasista en la que quieren someter al común de los mortales a través de la comida como sucedía en la edad media o en tiempos de guerra. Yo no lo creo. 

Incendio en el Ártico.
La cosa es mucho más grave. Tenéis que fijaros en otro tipo de noticias para entender, al menos tal y como yo lo veo, el porqué de esta urgencia. Noticias plagadas de: las bondades de comer insectos, olas de calor y de frío donde se baten récords de temperatura, huracanes, tifones y tormentas cada vez más devastadoras, ¡incendios en Siberia y Alaska! Temperaturas de +30ºC en el ártico, en Groenlandia, solo en julio, su capa de hielo perdió 197.000 millones de toneladas de hielo, cuando el promedio esperado está entre 60 y 70.00 millones de toneladas en esta época del año. CEO's de esas grandes eléctricas que han vivido de los combustibles fósiles diciendo públicamente en que van a liderar el cambio energético a energías limpias sin emisiones, las empresas del motor implicadas en una carrera contrarreloj por el coche eléctrico... No, las élites no van a gastarse miles de millones de dólares en cambiar por completo el modelo productivo por un capricho, no van a cambiar el modelo alimenticio por fastidiar a las clases bajas. De hecho, hasta ahora se han gastado bastantes millones de euros en tratar de denigrar las teorías de los científicos que aseguraban que existía el cambio climático, en que Hollywood mostrase en series y películas a los animalistas/ecologistas como gente desequilibrada o radical cuando no terroristas. ¿Qué ha cambiado? Simple y llanamente tienen miedo, han visto que el tiempo se agota, que vamos sin frenos al precipicio de la extinción, que su dinero de nada les valdrá cuando la furia de la naturaleza se desaté, no habrá lugar en la Tierra donde refugiarse. 

Hemos hecho tanto daño que el cambio energético ya no es suficiente para parar esta deriva, el otro gran foco del desastre es la forma de alimentarnos y si se quiere parar el cambio climático esta debe cambiar. Muchos ya son conscientes de que nos quedamos sin futuro, pero es que muy probablemente nos estemos quedando sin presente. La verdad es que para muchos el cambio será traumático, aunque para mí, que llevo 6 meses siendo vegetariano y uno vegano, no lo está siendo en absoluto. Pero valdrá la pena, un mundo en armonía con los animales, sin polución, sin  tantas agresiones a la naturaleza, sin duda será un mundo mejor y más sensible. Si vemos que en los próximos años, los animalistas pasan a ser los héroes del celuloide en vez de ser retratados como lunáticos fanáticos sabréis que el peligro va en serio.


sábado, 13 de julio de 2019

¿Nuevo desafío a Darwin?

Hace unos pocos días salió a la luz una noticia desconcertante y que ha revolucionado la antropología humana. La ciencia está tratando de digerir el hallazgo, aunque sinceramente, por lo que he leído, esta vez no va a haber forma de rebatirlo. ¿Se esconderá el hallazgo? ¿Se obviará esta prueba porque no encaja en los esquemas establecidos? Antes de continuar, de nuevo cuando trato acerca de estos temas, quiero dejar bien claro que la cuestión religiosa está completamente fuera de este análisis. Se tiende a usar por unos y otros la teoría de Darwin como arma arrojadiza para demostrar que Dios no existe o atacar a dicha hipótesis porque los creyentes creen que niega la figura de Dios. Nada más lejos de mi intención, de hecho lo considero una estupidez, pues ni se puede demostrar ni desmentir la existencia de un ser todopoderoso. A Dios se lo puede incluir en la teoría de Darwin sin problema alguno, algunos teólogos lo hacen: "es Dios quien dirigió esas mutaciones para hacer su voluntad" y todo arreglado. No es eso lo que pretendo, mi análisis, acertado o no, es meramente racional.

Huella de Trachilos, Creta

Pero a estas alturas os preguntareis que hecho es del que os hablo. Bien, todos sabéis que en un principio se nos dijo que descendíamos del mono, luego eso se rebatió y pasamos a la fase en la que estamos: hubo un ancestro común entre monos y humanos del cual nacimos las dos especies. Ese ancestro en teoría sería el australophitecus, siendo los restos del más famoso de ellos, "Lucy", de unos 3,5 millones de años de antigüedad el más representativo. Estos restos hallados en Etiopia nos indicarían que los humanos habríamos surgido de Lucy en África y nos habríamos extendido desde allí al resto del planeta. Pues bien, en la isla griega de Creta, en Trachilos, se han descubierto unas huellas humanas de 5,7 millones de años de antigüedad por un equipo sueco de la Universidad de Uppsala (el artículo lo podéis encontrar en la revista Proceedings of the Geologist's Association).

Huella de Trachilos, Creta
Esto desmontaría por completo la teoría evolutiva humana que tenemos actualmente, ¿cómo podemos descender de Lucy si ya había humanos 2,5 millones de años antes de su existencia? La respuesta es obvia, no descendemos del Austrolopithecus. Pero es razonable que se pida que se demuestre que el hallazgo es cierto. Muchos igual no sabéis que una de las características más específicas de los seres humanos y que no se encuentra réplica alguna en la naturaleza, es la forma de nuestros pies: suela larga, cinco dedos apuntando hacia delante, sin garras y un dedo gordo más grande que el resto. Ni los simios tienen una forma parecida, pues sus pies se parecen más a nuestras manos. Pero ¿por qué es tan importante la forma de los pies? Pensad que el supuesto paso de homínidos a humanos lo dimos cuando empezamos a caminar sin apoyarnos con las manos, eso conformó la forma de nuestros pies tan característica, pues somos los únicos animales que andan erguidos. La forma de los pies de Lucy es bastante parecida a la nuestra aunque no similar, se aprecian diferencias, no son claramente humanas y la especie de la que se supone que viene Lucy, el Ardipithecus ya presenta pies de simio. Por eso se pensaba que los humanos venían de Lucy y esta del Ardipithecus, y ahora resulta que encontramos huellas mucho más parecidas, por no decir idénticas, a los humanos que las de Lucy y 2 millones de años más antiguas. ¿Veis cómo se cae el castillo de naipes que se había montado?

Pero, ¿hay alguna duda de que esas huellas encontradas en Creta no sean humanas o de su antigüedad? Os preguntareis de forma razonable. La forma es indudablemente humana y respecto a la antigüedad parece que tampoco hay dudas, la roca donde se han quedado grabadas es muy específica de ese periodo, su datación geológica es muy clara. Este descubrimiento quizás hará válido otro realizado en los Balcanes que también fueron muy polémicos, pues retasaban en 4 millones de años la existencia de homínidos. Esta vez huesos y una mandíbula con una datación de 7,2 millones de años, lástima no encontrar huesos de un pie para poder comparar. ¿Fueron estos "balcánicos" los mismos humanos que los "cretenses"? ¿Sus precursores? Por desgracia no lo podemos saber, aún tenemos muy pocas piezas del puzzle.

En definitiva, tanto el lugar como la fecha son un terremoto para la narrativa evolutiva establecida. Hace 8,2 millones de años no existía el Sahara, Creta estaba unida a Grecia, el Mediterráneo estaba casi seco... el ser humano es mucho más antiguo de lo que se nos dice, si ya éramos humanos hace 6 millones de años, quizás empezamos a serlo hace 12 o 15, quien sabe. Tampoco es ya difícil de imaginar a humanos primitivos caminando por toda la costa mediterránea. La idea de que el ser humano nació en el interior de África se tambalea y su origen desde otra especie también, parece que el ser humano evoluciona desde otros seres humanos y no desde otras especies. La polémica absurda y el desprestigio que sufrió Pepe Gisbert por afirmar que su hombre de Orce era de 1,5 millones de años queda casi en ridícula cuando estamos hablando ya de hombres de hace 6 millones de años... Por cierto, hoy ya no se duda de que el hombre de Orce es humano y no un caballo y se han reanudado las excavaciones paralizadas porque las fechas desmontaban la teoría de la repoblación desde África  ¿Quién va a reparar el honor de Gisbert que sufrió las vejaciones de los "sesudos" hombres de "ciencia" de la época? ¿O de Sautuola y Altimira? ¿o Schliemann y Troya? O tantos otros.  Con esto sólo quiero poner en énfasis que la ciencia no se puede convertir en un dogma de fe, no se puede ir a destruir a aquellos científicos que hacen hallazgos que desmontan lo establecido y no tomar por ridículas hipótesis sin entrar a fondo en ellas.


jueves, 4 de julio de 2019

Feria del libro Alboraya 2019



El próximo sabado 6 de julio firmaré ejemplares de Die Glocke en la Feria del Libro de Alboraya, situada en la Plaza del Carmen S/N. Si os apetece conocerme y hablar un poco de historias de la II Guerra Mundial me encontraréis a partir de las 18:00h en la caseta de Somnis de paper.

sábado, 8 de junio de 2019

El misterio de los Pueblos del Mar, ¿atlantes?

Hace ya muchos años leí sobre uno de los grandes enigmas de la historia de la humanidad y que hoy en día sigue atormentando mi curiosidad y deseo por saber. Muy pocos conocen, por desgracia, que sobre el año 1200 antes de Cristo, el mundo antiguo sufrió una de las mayores convulsiones que la historia recuerda y que cambió para siempre el devenir de Europa, el norte de África y Oriente Medio: Las invasiones de los conocidos como Pueblos del Mar. Los dos grandes imperios de la época: El hitita y el egipcio, sufrieron los ataques de un grupo heterogéneo de invasores que destruyeron por completo el primero y estuvieron muy cerca de acabar con la tierra de los faraones. La faz del Mare Nostrum cambió por completo con la llegada de estos fieros marinos, se derribaron pueblos y se crearon nuevos: Aparecieron los filisteos, se creó el reino de Israel...   

Ramsés III
Pero, ¿qué sabemos de estos misteriosos pueblos? Sus ataques fueron continuos a lo largo de varias décadas, siendo especialmente virulentos bajo el reinado de Ramsés III, quien logró derrotarlos a duras penas a pie de playa en la conocida batalla del Delta del Nilo, cuya gesta el faraón mandó esculpir en piedra en el templo de Medinet Habu. Algunos de estos pueblos fueron asimilados por el faraón, otros derribaron el imperio hitita y se asentaron en sus tierras, dando lugar a los famosos filisteos a los que el futuro rey David se enfrentaría con su honda (Samuel 17, 49-50), otros al parecer, regresaron al Mediterráneo occidental tras la derrota en Egipto, a las islas de Cerdeña y Córcega. De ellos poco sabemos, pues sólo algunos jeroglíficos egipcios y algunos textos hititas los mencionan, como el obelisco de Biblos, los documentos de Amarna y Ramsés II o la Gran Inscripción de Karnak en la que se nombra alguno de esos pueblos: Peleset (filisteos), ekwesh, teresh, lukka, shardana (Sardos provenientes de Cerdeña), shekelesh, Shahu, amoritas e ysriar (israelitas).   

¿Dónde está el misterio? Os preguntaréis. Bien, estos pueblos en apariencia surgieron del interior del Mediterráneo en innumerables bajeles pero, incluso hoy en día, no sabemos muy bien desde que puerto partieron. Ignoramos de dónde surgieron. Es evidente que eran belicosos, hábiles en el arte de la navegación y en la construcción de navíos, por ello, es difícil de imaginar cómo se propone por la historia oficial, que fueran pueblos de Centro Europa o indoeuropeos que se vieron desplazados de sus tierras de origen y llegaran a las costas mediterráneas. El arte de la navegación y de la construcción naval no es una técnica que pueda desarrollarse en una decena de años. A los propios griegos, reconocidos marinos, les costó siglos ser la potencia marítima que llegaron a ser. Esos misteriosos Pueblos del Mar, llamados así pues al desconocerse su procedencia los egipcios creían que vivían sobre sus bajeles, debían de haber pertenecido a una civilización similar a la egipcia o a la hitita asentada a las orillas de un mar o de un océano. Pero, ¿porque no sabemos nada de ellos? Algo debió suceder sobre el 1.200 a.c que en efecto, tal y como afirma la historia oficial, forzó a esos pueblos a tratar de invadir Egipto y Oriente Próximo. Debió ser una gran catástrofe que los llevó a la desesperación y a la guerra.

Platón
Hasta aquí es lo que, a groso modo, sabemos de aquella invasión que cambió nuestra historia, pero ¿qué la desencadenó? Es evidente que los shardana dieron origen al nombre de la actual isla italiana de Cerdeña, pero, ¿se refugiaron en la isla tras ser derrotados por Ramsés III dando su nombre al lugar o su nombre es debido a su lugar de origen? De nuevo, al menos para mí, todo vuelve a encajar con una vieja historia: La Atlántida. Tal y como lo veo, todos esos pueblos no surgieron de la nada, ni creo que lo hicieran del interior de Europa Oriental. Su belicosidad, su composición heterogénea y su habilidad de navegación, concuerdan con la descripción de Platón de los atlantes Ya planteé en artículos anteriores que debieron formar un imperio comparable al egipcio en el Mediterráneo occidental, siendo la famosa ciudad de la Atlántida su capital. La destrucción de la misma en un día y una noche, debió hacer temblar toda su estructura social y llevarlos al caos. Las ciudades estado bajo su control y sin una cabeza que las rigiese, debieron sumirse en la anarquía y tal como sucedió con la caída de Roma, su civilización sucumbió. Tras los primeros años de desconcierto, desgobierno y revueltas, quizás los antaño súbditos atlantes, trataron de reunirse de nuevo y miraron a oriente, a los prósperos y ricos imperios egipcio e hitita e intentaron conquistarlos para recuperar el esplendor perdido y devolver a sus pueblos aquello que perdieron. Pero fracasaron.

Doñana
Ahora habría que preguntarse si las fechas cuadran... Y lo más curioso de todo es que lo hacen. Sabéis de mi hipótesis de que Tartessos y la Atlántida son lo mismo, o al menos, la cultura del Guadalquivir es descendiente de la segunda y que creo que la mítica ciudad se encuentra bajo los humedales de Doñana. Bien, justo en las fechas en la que los Pueblos del Mar aparecieron (sobre el 1250 a.c.), la geología nos dice que en las costas de Cádiz se produjo un acontecimiento catastrófico: un gigantesco tsunami arrasó el litoral y creo las actuales marismas de Doñana. ¿Ese maremoto fue el que sumergió la Atlántida en el mar en un solo día y una sola noche? ¿Fue la naturaleza la que descabezó y puso del revés al imperio atlante, dispersándolo y haciéndole perder toda su cultura y civilización? ¿Es eso posible? Recordemos que en la antigüedad el saber se concentraba en muy pocos lugares, como la biblioteca de Alejandría,  cuya quema nos hizo retroceder y perder innumerables conocimientos que tardamos siglos en redescubrir o como he mencionado unos párrafos arriba, con la caída de Roma se perdió toda su ingeniería, arquitectura, las calzadas, acueductos... que en muchos casos no recuperaríamos hasta el renacimiento o incluso el siglo XIX con la fórmula del cemento. Sí, si las mejores mentes atlantes, sus mejores estadistas y guerreros, si sus conocimientos se custodiaban en su capital, la desaparición de la metrópolis con un chasquido de dedos debió provocar la casi completa perdida de su civilización. Es posible que los restos megalíticos de Cerdeña, Malta o de la propia España pertenecieran a esa civilización, o incluso los propios minoicos y su cultura del toro o su riqueza basada en el comercio del cobre, cuya única fuente importante en Europa se encuentra en las minas de Río Tinto, a escasos kilómetros de Doñana. Quizás algún día descubramos que los Pueblos del Mar, los Tartessos y el resto de civilizaciones antiguas del Mediterráneo Occidental fueron los malogrados atlantes que trataron de recomponer una cultura que finalmente se perdió en el olvido, ¿o no?




martes, 21 de mayo de 2019

Firma en Feria del Libro Madrid 2019




El próximo domingo 2 de junio firmaré ejemplares de Die Glocke en la Feria del Libro de Madrid. Me podréis encontrar firmando libros por la tarde en la caseta 157 de la Asociación de Editores de Valencia. El horario será de 17 a 20:15. Si queréis conocerme, ya sabéis. :)

martes, 16 de abril de 2019

La revolución de nuestros hábitos

Lo que me ha llevado a escribir este artículo fue una noticia publicada en El País ya hace un tiempo y que podéis leer aquí. Los que me habéis seguido conoceréis mi postura respecto al cambio climático y el uso de combustibles fósiles: la evidencia de que existe es innegable, en qué medida el ser humano lo ha provocado o es un ciclo más de la Tierra podríamos discutirlo. Creo que a nadie se le escapa que nuestra actitud hacia la Tierra como poco no ayuda en nada, más bien al contrario. Aunque aceptásemos que el cambio tiene un origen natural, desde luego, echar gasolina a un incendio ni minimiza los daños causados y mucho menos lo sofoca. Pero al margen de esto, el uso de vehículos fósiles tiene un efecto extraordinariamente negativo para el ser humano y mucho más tangible: La salud.

Todos nosotros, al volver o al ir a visitar una gran ciudad, ha visto desde la lejanía esa capa gris que cubre el cielo de las grandes urbes, esa espesa línea de polución que se extiende en el aire y que nos engloba en una cúpula grisácea, que comparada con el cielo perfectamente azul de las zonas con poco tráfico, no hace presagiar nada bueno. Creo que todos al verlo hemos pensado: Dios, ¿y yo vivo ahí dentro? Eso no debe ser bueno... Pues bien, aquello que intuíamos ahora tiene confirmación, según la OMS, la contaminación provocada por los vehículos de combustión se ha catalogado como nivel 1 respecto al riesgo de contraer cáncer. ¿Qué significa esto? Bien, el 1 es el nivel de riesgo más alto de todos, es el que se aplica a las sustancias de las que no cabe ninguna duda científica de que provocan cáncer. Y no sólo cáncer, también parece que está íntimamente relacionada con: alergias, el aumento preocupante de casos de asma y problemas respiratorios de todo tipo, de piel e incluso la posibilidad de que estén detrás de los ictus. Creo que tras esto, independientemente del calentamiento global, queda más que patente que hay que desterrar lo antes posible el modelo ya obsoleto de la movilidad fósil.

Según Kurt Straif, responsable de la clasificación de agentes cancerígenos en la IARC:


“Ahora sabemos que la contaminación no solo es un riesgo importante para la salud en general, sino también una causa ambiental de muerte por cáncer. Los efectos de la contaminación en la salud son múltiples. Los contaminantes más dañinos son las partículas en suspensión y el ozono, aunque hay otros componentes que también influyen. El efecto cancerígeno es uno de estos efectos pero hay otros: respiratorios, cardio-vasculares y cerebro-vasculares”.

El futuro es eléctrico, y la movilidad, con un 100% de certeza, será radicalmente diferente tal y como he comentado en artículos anteriores: el Loop e Hiperloop de Elon Musk, coches autómatas eléctricos, impresoras 3D, drones... el coche/camión de gasolina/gasoil tiene los días contados, pero aún nos quedan un par o dos de décadas para llegar a ese punto y entonces, ¿qué hacemos mientras tanto? ¿Envenenarnos y morir de cáncer? Creo que es evidente que nadie quiere eso para nosotros o nuestros seres queridos, debemos iniciar una transformación profunda de nuestra forma de pensar, de movernos y en general de nuestros hábitos. En mi ciudad y creo que en todas las medianas y grandes urbes del mundo, están surgiendo de forma exponencial formas de moverse alternativas: bicicletas, motos eléctricas, patinetes de todo tipo y clase, segways... y en Valencia, España, donde vivo, también va a haber coches eléctricos de alquiler. 

La aparición de todos estos nuevos vehículos va a provocar una revolución en las ciudades, pues hay que darles un canal de salida para que circulen con seguridad por nuestras calles, habrá que compartir calzada con estos vehículos lo que provocará no ciertos resquemores y recelos, pues los coches tradicionales perderán su poder absoluto sobre las calles. El espacio para los conductores se va a reducir y se provocarán incomodidades, cierto, pero simple y llanamente es necesario, nuestra salud está por encima de nuestra comodidad y tenemos que reducir la contaminación de nuestro aire por nosotros y nuestros hijos. Los humanos, en general, no aceptamos de buen grado los cambios, pero todos hemos de concienciarnos y asumir, yo el primero, que si nos es posible, el coche a motor hay que dejarlo aparcado. Aún recuerdo la enorme polvareda que levantó en España la prohibición de fumar en lugares cerrados como bares y restaurantes, ¿provocó incomodidad a los fumadores? Sin duda, pero ahora nadie se plantea volver a la situación anterior, muchos fumadores dejaron de serlo y vieron mejorada en mucho su salud, la mayoría de los que siguen fumando han tomado conciencia de que los demás no tenemos por qué respirar ese aire viciado y asumen con normalidad hacerlo en lugares abiertos donde el humo no nos afecte. Con los coches ocurrirá lo mismo, los atascos serán molestos al principio, pero muchos tomarán como opción ir andando o en bicicleta para moverse en las ciudades y su vida mejorará, pues la disminución de la contaminación y esos minutos de ejercicio mejorarán nuestra salud.

Creo que debemos ir más allá. Como personas que queremos un aire limpio, salud y una calidad de vida, debemos exigir a nuestras administraciones lo contrario de lo que algunos nos tratan de imponer: que nada se mueva, que la gasolina y la polución siga fluyendo por nuestras calles de forma desbocada. Debemos exigir que se vaya más allá, que el transporte público verde mejore ostensiblemente, tanto en cantidad, calidad y frecuencia de paso, que las calles sean de nuevo para peatones, ciclistas y se llenen de árboles para combatir el efecto nocivo del CO2. De hecho, deberíamos dirigirnos a modelos como el de Amsterdam, dónde han hecho de la necesidad virtud. La imposibilidad de circular por ella debido a la gran cantidad de canales y calles estrechas, ha hecho que su forma de moverse sea crear grandes áreas de estacionamiento en las afueras que disponen de todo tipo de transportes para continuar nuestro trayecto: Bicis, patinetes, tranvías, autobuses... Hemos de recuperar las ciudades  para las personas, reduciendo el número de coches y fomentando que la mayor parte de estos sean eléctricos con puntos de recarga verde. Cuando veamos reducir el número de familiares que enfermen de cáncer, cuando nuestros hijos no sufran de asma... no nos importará el tener que andar un par de cientos de metros para coger una bicicleta, un coche eléctrico o un autobús, ni tardar cinco o diez minutos más en llegar a destino si no nos queda otra que coger un coche de combustión. 


Este no es el único cambio que deberemos hacer en nuestras costumbres, el de la alimentación será otro y de los más importantes, he de confesaros que desde hace unos meses soy vegetariano, pero ese es un tema que merecerá otro artículo ;)