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viernes, 4 de septiembre de 2020

Ocultismo en el III Reich: Los brujos de Himmler

Cuando hablamos de la relación de los nazis y los libros, a todos nos viene a la mente la imagen de los paramilitares nazis de las SA desfilando por Núremberg, vestidos con sus camisas pardas, arrojando a la hoguera los textos considerados anti-alemanes (sobre todo aquellos de autores judíos) y que tan bien representó la saga de Indiana Jones en “La última cruzada”. Esta b
arbarie comenzó el 10 de Mayo de 1933 y se extendió durante tres días  a innumerables plazas por toda Alemania, pero, ¿despreciaron los nazis el saber acumulado en ellos? Sí y no. 

Sin duda querían controlar el pensamiento de las masas y que ciertos textos contrarios a su ideología no pudieran ser adquiridos por los ciudadanos del Reich, pero al igual que sucedió en la Edad Media, se creó una inmensa biblioteca oculta en la que se guardaban e incluso estudiaban esos textos proscritos a los que, como en “En el nombre de la rosa” de Umberto Eco, sólo unos pocos miembros de la Ahnenerbe (la Sociedad ocultista de las SS) tenían acceso. Ya en fechas tan tempranas como 1935, Himmler, el terrible líder de las SS, ordenó la recopilación de todos estos libros “indeseables” y otros de carácter ocultista o espiritual que despertaban un gran interés, creándose la gran biblioteca esotérica de las SS que se situaba  en el antiguo edificio de la Gran Logia de los Francmasones de Berlín, abolida en 1938.


Este gigantesco fondo fue gestionado por la RSHA (La oficina de seguridad del Reich a la que pertenecía la famosa Gestapo) y en concreto por el departamento conocido como Amt VII. Como todo lo concerniente a las SS tenía una doble funcionalidad: 

- El estudio esotérico y su utilidad para detectar, controlar y/o acusar como enemigos del estado a aquellas personas poseedoras de dichos libros y conocimientos. 

- Encontrar las bases y pruebas de la existencia de una religión milenaria de tradición germana de la que obtener sus secretos ocultos con los que conquistar el mundo.

En él se recopilaron textos budistas como el Kangyur y el Tengyur de la rama budista llamada Bon y que fueron traídos de la famosa expedición al Tibet en busca de una sabiduría ancestral, el origen de la raza aria y de su símbolo más preciado: La esvástica. Miles de libros pertenecientes a la masonería de toda Europa, especialmente de la Noruega, fueron recopilados en sus estanterías. Se estudiaron, aunque nos parezca inverosímil, los libros sagrados y mágicos del judaísmo, expoliados por toda Europa antes y durante la guerra, de los que llegaron a tener la increíble cifra de 300.000 volúmenes y entre los que por supuesto se encontraba la Kábala y para los que, ante lo intrincado y complicado de sus códigos, se crearon en los campos de exterminio grupos de trabajadores forzados judíos para su traducción y estudio.  
Castillo de Wewelsburg 
centro de la nueva religión nazi

Pero dentro de este inmenso archivo , el que más llama la atención de todos, o al menos para mí, es la sección específica que se dedicó a la brujería, por las connotaciones que tuvo y que nos ayuda a entender un poco mejor los objetivos finales del nazismo, los métodos y en parte la personalidad de sus dirigentes. El Hexenauftrag  fue el llamado departamento de brujas, dedicado específicamente a esta parte de la historia medieval y que creó el Hexenkarthotek (el archivo de brujas), en el que se recopilaban textos de magia, brujas y fenómenos paranormales. De nuevo, la finalidad era doble: Desprestigiar el cristianismo y buscar la existencia de secretos mágicos asociados a una religión germana ancestral.

Sabemos que Himmler y sus SS querían sustituir el cristianismo por una nueva religión pagana mezcla de mitos/leyendas nórdicas y germanas, de religiones antiguas aderezadas con tradiciones cristianas… para ello era imprescindible desprestigiar a la iglesia católica y protestante y el mejor modo de hacerlo era usar los juicios a brujas como una demostración de la barbarie de ambas. Hemos de entender que los líderes religiosos tienen una gran influencia en el pensamiento de las masas, algo que incluso lo podemos comprobar hoy en día y que era mucho más acentuado en los años 30, los nazis no estaban dispuestos a ceder ni un milímetro de influencia sobre los alemanes a nadie ajeno al partido.

Los hombres de Himmler también trataban de demostrar con estos expedientes que las brujas en verdad eran practicantes y depositarias de una religión y sabiduría ancestral germanas perseguida por el cristianismo, con ello pretendían que el ciudadano común alemán repudiase la tradición cristiana y se adhiriese a su nueva religión, lo que otorgaría a las SS el poder absoluto no solo sobre la vida civil de los ciudadanos… También en algo más importante: la espiritual, pues de ese modo se controlan todas las facetas del individuo, condicionándolo en su pensamiento. 

Se recopilaron casos en todos los países del mundo, desde los primeros vestigios de procesos en el siglo VIII hasta el siglo XVIII, incluido el de una mujer quemada en 1625 y con el apellido Hilmler y a la que se otorgó el estatus de antepasada directa del propio Himmler, el cual ya había sido convencido por Karl Maria Willigut que era la reencarnación de Enrique I de Sajonia “El pajarero”. Alguien con la personalidad tan gris y mediocre como Himmler, de clase media, enclenque por lo que fue objeto de burlas en el colegio y del que sólo se podía destacar que era un buen organizador, en definitiva un personaje anodino, no pudo resistirse a la tentación de engrandecer su ego creyendo semejantes historias sobre sus antepasados, por lo que dio todo su apoyo e ingentes recursos al proyecto. Él, junto con Eichmann, es uno de los ejemplos más claros de lo que Hannah Arendt, tan acertadamente, llamó “La banalidad del mal”. 

Todo este fondo documental, incluido el Hexenkarthotek, ante el incremento de los bombardeos aliados sobre Alemania, se trasladó de Berlín a los Sudetes, dividiéndose y repartiéndose en centenares de partes por los castillos  de la zona y de todo el sur de Polonia, con el avance soviético, toda esta ingente documentación cayó en manos de los soviéticos. Se cree que la mayoría de los archivos se transfirieron a la temida policía de la Alemania Oriental: La Stasi, pero su aún status de documentación clasificada nos impide conocer su contenido, pues la mayor parte de la documentación pertenecía a la RSHA, el servicio secreto alemán. 

Nina Kulagina
Sí que sabemos que el archivo de Brujas se trasladó a Poznan en 1945, donde permaneció olvidado hasta 1960, cuando se documenta por primera vez su existencia. No fue ya hasta 1980 cuando se microfilman y depositan esas copias en los Archivos Federales en la ciudad de Frankfurt. Todo parece indicar que ese ingente esfuerzo por recopilar la sabiduría de lo oculto y la magia de los brujos de Himmler se perdió u olvidó tras la guerra, pero uno no deja de preguntarse si toda la experimentación sobre lo paranormal y lo psíquico que realizó la Unión Soviética durante la guerra fría, como los experimentos de telequinesis con Nina Kulagina, no se fundamentaron en todas esas investigaciones esotéricas de las SS que cayeron en sus manos. Quizás nunca lleguemos a saberlo.

Como siempre, el artículo es un mero esbozo de lo que se oculta tras estos trágicos y a la vez fascinantes hechos. Si queréis profundizar más os recomiendo leer:

- Historia de la Ahnenerbe de Juan Campos Ferreira
- Los Dioses Oscuros del nazismo de José Luís Cardero

lunes, 10 de agosto de 2020

Presentación online novela: Die Glocke en Feria del Libro Zacatecas

Este próximo viernes 14 de agosto, a las 19:00 horas presentaré on line mi libro Die Glocke en la Feria del Libro de Zacatecas, México. También podréis escuchar una pequeña entrevista. Para acceder al evento, que es de acceso libre, lo podéis hacer desde el enlace:


feriasdelibros.com/zacatecas



¡Espero que os guste!

domingo, 19 de julio de 2020

Ocultismo en el III Reich: La nueva Religión

Boda de un apareja de las SS
El III Reich fue mucho más que una historia de ambición desmedida por crear un inmenso imperio, mucho más que una lucha por el poder, tierras, riquezas o la dominación de un pueblo sobre los demás. Fue un intento de implantar una nueva religión, una nueva conciencia y forma de ser, una reconstrucción perversa del mundo. Buena parte de las élites de aquella Alemania de los años 30 y prácticamente la totalidad de la cúpula de las SS tenían como fin principal y último este cambio de modelo social.  Su implantación fue sutil, pues aunque pueda parecer lo contrario, los nazis no tenían el poder absoluto. Sus creencias ocultistas chocaban frontalmente con el cristianismo profundo de la cúpula militar del Ejército, quienes se hubieran sublevado y derrocado del poder al partido nazi si este hubiese acabado con el cristianismo para implantar sus creencias paganas tal y como era su pretensión. No, Himmler reservaba esa purga final una vez se hubiese ganado la guerra, mientras, asentaba las bases de la nueva religión y convertía a sus SS en un ejército fanático invencible reforzándolo con sus armas secretas (Las famosas Wunderwaffen). 

Karl Maria Willigut
Aun así, no es nada despreciable la influencia que tuvo esta religión entre lo pagano y lo ocultista en buena parte de las decisiones de Hitler. Es imposible exponer en un artículo todas estas creencias y sus repercusiones en el rumbo del III Reich, pues se requieren varios libros para explicarlas, sólo pretendo dar unas pinceladas y animar al lector interesado a que indague por sí mismo en esta fascinante y no muy conocida faceta de la historia. 

Es difícil exponer en qué consistía esta nueva religión que los nazis trataban implantar, pues es una amalgama delirante de mitos greco-romanos, nórdicos y germanos, mezclados con partes cristianas, leyendas artúricas, hechos históricos como la victoria de Arminio sobre los romanos en la batalla de Teotoburgo y teorías… digamos que extravagantes, por ser suaves, de médiums y augures como Karl Maria Willigut (conocido como el Rasputín de Himmler), el esquizofrénico paranoide que fue la piedra clave y amalgama de toda esta locura. La tarea es ardua, pero trataré de daros las pinceladas más importantes de esta locura.

Ya vimos que la base de la mitología nazi era la creencia en la existencia de una raza superior, que moraba en las profundidades de la tierra, los hiperbóreos que podríamos asimilar a los atlantes y los arios, que gracias a una tecnología superior y una sustancia llamada Vril, habían logrado sobrevivir a un gran cataclismo refugiándose en el interior de la Tierra. Esta idea adoptada del libro “La Raza Venidera” de Lord Lytton, miembro de la Sociedad Rosacruz Inglesa, sería entremezclada entre otras con los mitos clásicos de la Atlántida, Última Thule y el diluvio Universal y una interpretación corrompida de las teorías de Madam Blavatsky sobre el alejamiento de las religiones de la verdad absoluta. Los nazis se vieron a sí mismos como los herederos de esa raza ancestral, caída en desgracia y “corrompida” por las religiones y su mezcla con otras “razas” habitantes en la tierra, como los judíos o los eslavos, a los que consideraban inferiores, inframenschen. 

Escudo de la Ahneberbe
Los nazis creían que purificando la sangre de los arios, se recuperaría el antiguo esplendor y las dotes sobrehumanas de los hiperbóreos, este es el origen de las leyes racistas de Nuremberg y la base del Holocausto. Esta demencial teoría impulsó la creación de dos organizaciones básicas en el III Reich. La primera de ellas, la Ahneberbe, se dedicaría a tratar de demostrar como verdadera toda la ideología racial, enviando expediciones al Tibet o el Caucaso en busca de la pureza aria. La segunda, más pragmática, será la Organización Todt, encargada de construir toda la infraestructura civil y militar necesaria para lograr este fin, entre sus metas estaba construir alrededor del castillo de Wewelsburg un nuevo Vaticano que se convertiría en el centro de la nueva religión.

La guinda a esta teoría racial y esotérica la daría Karl Maria Willigut (diagnosticado esquizofrénico paranoide, pasando 3 años en un sanatorio mental) convenciendo a Himmler de que los antepasados germanos profesaban, “cuando aún existían dos soles en el firmamento” según él, una religión llamada Irminismo que adoraba a un Dios llamado Krist. Los cristianos, judíos y masones se habían apropiado de Cristo y de la Biblia que, según él, había sido escrita originalmente en germano. La habían pervertido, y por tanto, todos ellos debían ser destruidos.

Felix Kersten
Las teorías raciales no solo fueron la base del Holocausto nazi, también tuvieron influencia en el desarrollo de la guerra. Para Hitler, nórdicos, ingleses u holandeses también eran arios. En su demencia deseaba que se unieran a él para conquistar y dominar entre todos ellos el mundo. Fue por ello que Hitler paró sus tanques en Dunquerque y no acabó con los aliados, con la vana esperanza de que se unieran a él, vista su superioridad invencible, en la nueva guerra contra Rusia que ya ideaba. También fue lo que originó que ordenará la muerte de todos los holandeses en vista de su inquebrantable determinación de proteger a los judíos, los consideraba traidores a la raza. Sólo la intervención de Felix Kersten, el médico de Himmler, lo impidió, negándose a tratarlo de sus terribles dolencias si no impedía que el Führer llevara a cabo semejante plan.

También fue Willigut quien introduciría las teorías de los antepasados germanos en el ideario nazi. Recuperaría el uso de las runas nórdicas y elaboraría toda la simbología de las SS: El sol Negro, los anillos de la calavera… o la sala y mesa redonda que estableció en el castillo de Wevelsburg, emulando las leyendas artúricas y que aún se puede visitar. Allí se reunirían los 12 “apóstoles” de las SS, sus miembros más destacados y morarían al morir en la cripta ante una llama eterna zoroástrica, convirtiéndose el lugar en el “Nuevo Vaticano”. Desde  aquí se ordenó la búsqueda de los objetos sagrados que según Willigut lo eran del Irminismo, como el Grial, El arca de la Alianza o la Lanza de Longinos, incorporando parte de la mitología cristiana a la nueva religión.

Externstein
En sus delirios, Willigut también aseguraba que miles de años atrás ya existían reyes germanos y por ello instó a Himmler a establecer el centro de las SS en Wewelsburg, la zona más mágica según él de toda Alemania, pues en pocos kilómetros se encontraba el lugar donde Arminio venció a Roma y un lugar sagrado: Las Externstein, las rocas sagradas donde realizó excavaciones arqueológicas para buscar vestigios de aquellos reyes de los que decía ser descendiente. Al no encontrar nada simplemente falsificó los hallazgos haciendo traer piezas arqueológicas de otros lugares. 

Las contribuciones a este ideario no terminaron aquí. Hans Hörbiger, un exitoso ingeniero fundador de una fábrica de todo tipo de válvulas y que a día de hoy sigue siendo de las más importantes a nivel mundial, contribuyó a esta amalgama esquizofrénica de teorías con la más delirante de todas ellas: El Mundo de Hielo, en base a la cual La Vía Láctea era una estela de bloques de hielo, formándose el Sistema Solar por la colisión de una estrella muerta cubierta de hielo con el Sol. El impacto había generado los planetas y sus satélites. La Tierra había tenido en el pasado varias lunas -la actual sería la sexta- que habían ido cayendo en una sucesión de grandes ciclos históricos, la caída de la penúltima luna habría originado el cataclismo conocido como Diluvio Universal, obligando a los hiperbóreos a refugiarse en las entrañas de la Tierra.

Miembros de la expedición antártica
Suena disparatado, sí, y lo es… y mucho, pero los nazis necesitaban desacreditar el origen judeo-cristiano de la humanidad y abrazaron con entusiasmo estas ideas. Mundo hielo aseguraba que parte del interior de la Tierra se había fundido, dando refugio a los arios, esto implicaba que había grandes túneles en el interior que conectaban los diferentes puntos de la Tierra. Había diferentes puntos de entrada a este mundo subterráneo, siendo los polos las principales puertas de acceso. Este delirio, aunque suene increíble, fue la principal motivación para que la Ahneberbe patrocinase la expedición de Alfed Richter en 1936 a la Antártida. Deseaban encontrar esos accesos para contactar con la raza superior, obtener su tecnología y tener un modo de desplazarse por la tierra sin ser vistos. Es cierto que el control de la caza de ballenas para asegurarse el aceite de pescado tan necesario para la fabricación de la dinamita, el reclamar un territorio vasto lleno de recursos y el tener una base en el Atlántico Sur desde donde cortar las rutas de abastecimiento de Inglaterra desde la India eran otros motivos importantes para realizar la expedición, pero el descubrimiento de Alfred Richter de tierras sin hielo en la Antártida, fue el verdadero éxito de la misión, pues significaba dar validez a sus teorías. Otra expedición tendría como objeto el dar validez a la teoría de Mundo Hielo, la de Edmund Kiss en 1928 a Tiwanaco, en el altiplano boliviano, único lugar que teóricamente quedó por encima de las aguas tras la caída de la 5ª Luna y a la que se consideraba colonia atlante y por tanto aria.

Hoy nos puede dejar atónitos que semejantes ideas se abriesen paso, pero hemos de recordar la historia para no volver a cometer los mismos errores, pues que más de cien años después de esta locura de teoría vuelve a cobrar fuerza desatinos como los terraplanicistas, los anti-vacuna o la suma idiotez de tomar desinfectante para matar el covid-19. Nos movemos entre el avance de la conciencia y la involución, reconstruyamos la sociedad sin dejar de lado lo espiritual, desde luego, pero siempre desde la ilustración o volveremos a cometer los graves errores del pasado.

viernes, 12 de junio de 2020

Ocultismo en el III Reich: Las sociedades secretas

Emblema de la Orden Teutona
De todas las Sociedades Secretas y ocultistas existentes en Alemania a principios del siglo XX, La Sociedad Thule sería la de más relevancia. Pervirtiendo las teorías ocultistas de Madame Blavatsky, Thule surge en Múnich en 1917 a la sombra de otra sociedad mayor: La Orden de los Teutones, fundada en 1912 e inspirada en la Orden de Caballería Templaría medieval alemana que participó en las cruzadas. Fue el barón Rudolf von Sebottendorff quien la fundaría con el objeto de estudiar las ciencias ocultas y el espiritismo, pero la mayoría de sus miembros apenas se interesarán por estos asuntos y virarán el rumbo de la organización hacia la demostración de la superioridad racial aria. Tanto es así, que para acceder a Thule se debía jurar que no se poseía ningún antepasado judío o negro.

Adam Weishaupt
Hemos de pensar que quienes participaban en Thule provenían en su mayor parte de otras organizaciones secretas u ocultistas, como la mencionada Orden de los Teutones o la desaparecida de Los Iluminati Bávaros, fundada por Adam Weishaupt en 1776 en la Universidad de Ingolstadt (Baviera) con el objetivo de difundir las ideas de la Ilustración y que tenía en su base a la Orden Jesuita. A pesar de ser prohibida y perseguida, junto a la masonería, por el Papa Pío VI por herejía en el siglo XVIII, sus ideas no murieron y parte de sus seguidores se incorporarían a Thule a su fundación.

En el propio nombre de Thule encontramos las primeras señales de la finalidad racista de esta sociedad y de su interés en las teorías ocultistas, pues originalmente se llamaba Grupo de Estudio de la Antigüedad Alemana. Para la Grecia y Roma clásicas, Ultima Thule (cuyo significado es: el Norte más remoto y que el propio Virgilio menciona en la Eneida) era un país real (como Troya o la Atlántida) que debía estar situado en la actual Escandinavia, Groenlandia o Islandia. Las relaciones de las creencias de estas sociedades con las políticas raciales nazis y la toma de ciertas decisiones las abordaremos en el siguiente artículo. El tema es extenso y en esta ocasión quiero dar unas pinceladas de cómo desde las practicas ocultistas se llegó a crear todo un movimiento político que llevó al mundo al borde del abismo.

Muchos de los atentados y asesinatos de la extrema derecha (se cree que unos 354 entre 1918 y 1922), se asocian a miembros de Thule, quienes fomentaron desde el principio un clima de crispación en Alemania. Por ejemplo, Anton Graf von Arco auf Valley asesinó al primer ministro socialista Kurt Eisner. Fueron dos destacados miembros de Thule: Anton Drexler y Karl Harrer quienes fundarían el Partido Obrero Alemán (D.A.P) al que Hitler se afiliaría en 1919 y transformaría en el partido Nazi (N.S.D.A.P, Partido Obrero Alemán Nacional Socialista) en 1920.

El barón von Sebottendorf
El barón von Sebottendorff, a quien sólo le interesaba la parte ocultista y viendo el rumbo que tomaba la sociedad que había fundado, abandonaría Thule y nunca se haría miembro del DAP o del Partido Nazi. Pero la Sociedad no se disolvió con su marcha y muchos de sus miembros tendrían una gran relevancia en el auge, llegada al poder y políticas del partido nazi, pues miembros destacados de la Organización tuvieron un papel clave en todo lo que sucedió. Entre estos miembros se encontraban:

- Rudolf Hess, presidente del partido nazi y lugarteniente de Hitler hasta 1941. Su importancia es clave, pues compartió celda con Hitler tras su intento fallido de tomar el poder en Baviera en lo que se conocería como el Putsch de Múnich en 1923 y del que se dice que impregnó a Hitler de las teorías de Thule y ayudó o directamente escribió partes de Mein Kampf durante su cautiverio conjunto.

- Dietrich Eckart, escritor y dramaturgo que descubriría y catapultaría a Hitler hasta la cúpula del partido, fundando el periódico oficial nazi: el Völkischer Beobachter, a través del cual promocionaría las teorías ocultistas de Thule y las políticas de Hitler.

Otros miembros destacados de Thule y de infame recuerdo son: Hans Frank, el Gobernador de la Polonia ocupada y uno de los idearios de la “Solución final”; Alfred Rosenberg, ideólogo del concepto de Lebensraum, “Espacio vital” y las leyes raciales de principios de los años 30 y Julius Streicher, editor del diario Der Stürmer, fundamental en el sistema propagandístico alemán. Los tres acabarían ejecutados por crímenes contra la humanidad tras ser juzgados en Núremberg en 1945..

La otra gran orden que tuvo buena parte de responsabilidad en el éxito y llegada al poder de Hitler, en este caso por omisión, fue la sociedad medieval conocida como Nobleza Negra. En 1870 las tropas del rey Víctor Emmanuel II entran en el Vaticano y terminan con la existencia de los Estados Pontificios, reunificando Italia tal y como soñó Garibaldi unas décadas antes y relegando los territorios controlados por el Papa a la actual Ciudad del Vaticano. El entonces Papa, Pio IX se opuso a esa invasión y obtuvo el apoyo de parte de la aristocracia, que darían la espalda al nuevo rey y pondrían sus casas de “luto”, con crespones negros dando origen al nombre de Nobleza Negra. Sus miembros ocuparían los escalafones más importantes del Vaticano e incluso llegarían a sentarse en la silla de Pedro, como en el caso de Pio XII, el papa vigente durante el III Reich y aristócrata de la Nobleza Negra.

Pio XII fue nombrado nuncio apostólico en Baviera en 1917 y tres años más tarde se trasladó a Berlín, donde ejerció el cargo hasta 1929. En esa época se impregnó de la cultura alemana de la que sería un gran admirador, hecho que se reflejaría en el concordato de 1933. Su predecesor, Pio XI, mostraba una gran preocupación con la subida al poder de Hitler, algo que se pone de manifiesto en su encíclica: Mit brennender sorge, (con viva preocupación). Con la llegada de Pio XII esto cambió, pues ya en guerra, el Papa veía con buenos ojos al Führer y su cruzada anti-bolchevique. Hay pruebas fehacientes de que la Nobleza Negra, entre ellos el Papa o el propio Monseñor Seredi, cardenal primado de Hungría, sabían de los asesinatos en masa, incluidos los de sacerdotes católicos en el campo de Dachau. Cuando los crímenes llegaron a la misma Roma, tampoco ninguno de ellos hizo nada para evitarlos, de hecho, parte de sus miembros ayudarían a escapar de la justicia a muchos nazis al final de la guerra. En contraste, muchos católicos si hicieron todo lo posible para salvar a las víctimas del holocausto, como al que se conocería más tarde como “El Papa Bueno”, Juan XXIII o los sacerdotes asesinados en los campos de concentración.

Del propio Hitler se dice que ingresó en Thule en 1922, si lo hizo o no, no está claro pero sí que sabemos que si lo hizo, no asistió a ninguna reunión pues todas ellas están detalladas pormenorizadamente en sus diarios de sesiones y su nombre no figura. Del propio Führer no queda claro sus creencias esotéricas u ocultistas, pues encontramos declaraciones contradictorias. Frente a estas líneas escritas en Mein Kampf:

"Estas personas que sueñan con el heroísmo de los antiguos germanos, con sus armas primitivas, como hachas de piedra, lanzas y escudos - escribió Hitler - son en realidad los más cobardes. Conocí demasiado bien a esa gente para no sentir el mayor asco por estos comediantes... Especialmente cuando se trata de reformadores religiosos a base de germanismo antiguo, tengo siempre la impresión de que han sido enviados por aquellas instituciones que no quieren el renacimiento de nuestro pueblo".

Sabemos que leía la obra de Ernst Schertel: “Magia: Historia, teoría y práctica” de la que disponía un ejemplar dedicado por el autor: "con dedicada veneración". El libro se recuperó y se comprobó que Hitler había subrayado pasajes como:

"El horror siempre acecha en el fondo del mundo mágico y todo lo sagrado siempre está mezclado con el horror".

"Satán es el guerrero fertilizador, destructor-constructor".

"Quien no lleva dentro de sí semillas demoníacas nunca alumbrará un nuevo mundo".

Probablemente solo le interesara de las artes ocultas y de estas sociedades aquellas partes que reforzaban su propia visión mesiánica de sí mismo y rechazara todo lo demás, pero es innegable la influencia que tuvieron sus ideas en él y como algunas de las decisiones que tomaría estarían influenciadas en dichas creencias esotéricas y ocultistas.

viernes, 22 de mayo de 2020

Ocultismo en el III Reich, Madam Blavatsky y la Teosofía

Con esta serie de artículos que empiezo hoy, quiero dar unas pinceladas de como influyeron las teorías y sociedades ocultistas de principios del siglo XX en la creación del ideario, el surgimiento, llegada al poder y políticas del nazismo.

Madam Blavatsky
Para comprenderlo hemos de remontarnos al principio, a la creadora del primer gran movimiento ocultista del siglo XX: Helena Blavatsky. También conocida como Madame Blavatsky, cuyo nombre de soltera era Helena von Hahn, hija de Peter von Hahn, coronel de origen alemán establecido en Rusia y de Helena de Fadéyev, rusa de familia noble. Fundadora de la Sociedad Teosófica en 1875 y de la teosofía como corriente espiritual junto al coronel Henry Steel Olcott y William Quan Judge, dedicó su vida en exclusiva al estudio comparativo de la Religión, Ciencia y Filosofía, con el objeto de descubrir la enseñanza fundamental en cada una de ellas y la verdad absoluta. Como veremos más adelante, una mala o más bien interesada interpretación de su filosofía, como han sufrido tantas religiones, es la que dará origen a todo el ideario de superioridad racial nazi.

Edward Bulyer Lytton
Madame Blavatsky se interesará por el mundo espiritista y ocultista gracias a la obra de Edward Bulyer Lytton, novelista autor de “Los últimos días de Pompeya” de 1834 y de aforismos tan conocidos como “El tiempo es oro” o “La pluma es más fuerte que la espada”. Helena leería dos obras de Lytton que la marcarían: “Zanoni” donde descubrirá la figura arquetípica del Guardián del umbral, que representa al ser humano dominado por las bajas pasiones que ha de superar para pasar al plano espiritual y la obra “La raza futura”, donde en un mundo subterráneo, una raza humana llamada El Vril-Ya que sobrevive sin máquinas gracias a una energía milagrosa también llamada Vril. En próximos artículos, veremos como la Sociedad Thule y sus miembros más importantes (qué formarán la Sociedad Vril), pervertirán las enseñanzas teosóficas de Blavatski convirtiendo sus parábolas en una cosmogonía delirante.

Tras escaparse a los tres meses de un matrimonio medio forzado con el vicegobernador de Armenia Nikífor Blavatsky, su aprendizaje comenzaría a través de innumerables viajes a lo largo de todo el mundo: Los Balcanes, Grecia, Egipto, Siria, India, Estados Unidos, Inglaterra, Italia, Tibet… En muchos de ellos estará acompañada por Albert Rawson, un explorador naturalista estadounidense interesado en el esoterismo y miembro de la masonería. En estos viajes Helena conocerá la filosofía y los mitos antiguos, desde la Grecia clásica hasta las filosofías orientales, pasando por el antiguo Egipto, Estados Unidos o Sudamérica. En este periplo por la faz de la Tierra, y siempre según ella, tuvo experiencias y crisis de tipo sobrenatural que le permitieron adquirir un completo dominio de sus energías psíquicas. La idea de la creación de su filosofía se fraguará tras conocer a dos de los que consideraría sus maestros: Rajput, Mahatma o Maestro Morya al que conoció en Londres en 1851 y el maestro Kuthumi, que encontraría en su viaje por el Tibet-India en 1868. Se decidirá a plasmar su ya incipiente filosofía con la creación de la Sociedad Espírita en El Cairo tras casi morir ahogada al hundirse el barco en el que viajaba de Grecia a Egipto el 4 de julio de 1871.

Decepcionada, como así atestiguan sus cartas, con los integrantes del grupo, a los que catalogaría como médiums farsantes y ególatras contumaces, disolvería la sociedad recalando en Nueva York, donde conocería al coronel Henry Olcott, así como al abogado William Quan Judge, con quienes fundaría la Sociedad Teosófica el 7 de septiembre de 1875. Este periodo asentaría su filosofía que plasmaría en un primer libro que tendría gran influencia en esta corriente filosófica: “Isis sin velo”, donde describirá la historia de las ciencias ocultas y el origen de la magia y la naturaleza. Esta obra era muy crítica con todas las religiones, a las que acusaba de hipócritas y de desvirtuar la verdad absoluta, pervirtiendo la pureza de la misma y fragmentándola en pedazos apenas reconocibles. Blavatsky propone que todas las religiones parten de una enseñanza o tronco común que las doctrinas religiosas han olvidado o directamente contradicho, su objetivo es llegar a esa enseñanza original a través del estudio comparativo de la Ciencia y la Filosofía para descubrir la realidad permanente que subyace por detrás del mundo sensible. 

Escudo Sociedad Teosófica
El nazismo usaría este ataque a las religiones para fundamentar su teoría de la perversión del judaísmo, algo muy alejado de las pretensiones de Blavatsky, que aunque más cercana a la filosofía oriental que representa el budismo, estudió con gran interés La Cábala hebrea, siendo las religiones cristianas a las que más acusó en su diatriba. 

En 1878 trasladaron la Sociedad a la ciudad india de Adyar, país entonces aún bajo el dominio británico. Es allí donde conocerían al editor de periodicos Alfred Percy Sinnett, quien les ayudaría a crear la revista "The Theosophist" (la cual todavía se publica) y de la que Blavatsky sería la editora. La Teosofía como corriente espiritual sufrirá con esta publicación un crecimiento vertiginoso, atrayendo a personas de gran relevancia a la Sociedad Teosófica, como Thomas Edison. 

Sus viajes posteriores a la que entonces se conocía como Ceylán, la actual Sri Lanka, la llevarían a profundizar mahāyāna, el sistema ético del budismo esotérico y plasmar la base de la teoría teosófica que serviría para la creación de su gran libro y guía de teosofía: “La Doctrina Secreta”, inspirado por otra obra: “El libro de Dyzian” (antiguo texto de origen tibetano perteneciente a un grupo de escritos esotéricos conocidos como los Libros de Kiu-Te), donde plasmaría sus ideas de la composición y evolución del universo, del ser humano y la explicación de los símbolos básicos contenidos en las grandes religiones y mitologías. Su filosofía básicamente se fundamenta en tres puntos:

1. La Unidad fundamental, fuente y origen de todo. Esta Raíz a partir de la cual surge el Universo es eterna, y permanece inalterada e igual a sí misma. 

2. El Universo, si bien es eterno en su esencia, se manifiesta a partir del Principio Único, de manera periódica, para luego volver a fundirse en esa Unidad: ley de la necesidad o Karma. Cada ciclo sería consecuencia del precedente y causa del siguiente. Un proceso sin principio ni fin.

3. El alma humana es una con este Principio Universal. Se desprende para volver a fundirse en él al final del ciclo. Pero ni el desprendimiento ni la fusión son absolutos, pues el alma no deja de compartir la esencia con el Alma Universal, constituyéndose como punto de partida para manifestaciones futuras.

El nazismo, tal y como había denunciado del resto de las religiones la propia Blavatsky, pervertiría todas sus enseñanzas.  Nada pone más de manifiesto este hecho que su “Escala de Oro”, la guía de vida de un teosófico:

Vida limpia, mente abierta, corazón puro, intelecto despierto, percepción espiritual sin velos, afecto fraternal para todos, presteza para recibir consejo e instrucción, obediencia voluntaria a los mandatos de la verdad.

El nazismo incluso se apropiaría de la simbología de la Sociedad Teosófica, cuyo escudo sintetiza esa fusión de corrientes religiosas en una verdad única y que entre sus símbolos se encontraría la esvástica budista y en el que se puede observar:

- Los triángulos entrelazados del Sello de Salomón.
- El Ankh, la cruz ansata, del antiguo Egipto.
- La esvástica budista que gira en sentido contrario al símbolo nazi, aunque es un símbolo mucho más antiguo del que encontramos ejemplos desde el neolítico.
- El Ouroboros, serpiente mordiéndose la cola de mitologías como la griega, egipcia, china y azteca.
- Encima del sello está el Aum o palabra sagrada (Om).

Su vida no estuvo exenta de polémica, pues vivió rodeada de acusaciones de fraude y estafa por sus detractores. La Sociedad para la Investigación Psíquica en Londres (London Society for Psychical Research) creó un comité especial para investigar a Madame Blavatsky a cargo de Richard Hodgson, quién la acusaría de ser: "una de las impostoras más grandes de la historia", pero su informe sería refutado por la propia Sociedad un año más tarde.

Tras su muerte por gripe en 1891 en Londres, su filosofía teosófica lejos de morir con ella seguiría muy presente. Tras varios cismas sus enseñanzas, se crean en ellas o no, influirían en sociedades tan importantes como los Rosacruces, La Masonería o filosofías más modernas como la New Age surgida en la década de los sesenta. Su escisión más oscura llegaría al Tercer Reich de manos de la Sociedad Thule.


jueves, 7 de mayo de 2020

Mis artículos en la revista La Reconstrucción


Desde hace un par de semanas estoy colaborando como articulista en la Revista Digital La Reconstrucción. Seguro que las reflexiones las encontráis interesantes. Os dejo el link de los dos artículos que he publicado:

La Humanidad frente al espejo



La Cuarta Revolución


viernes, 27 de marzo de 2020

El covid-19, el clima y la naturaleza

Todos estamos preocupados por el virus que nos azota estos días, pero creo que ya estamos bastante saturados con informaciones de todo tipo de desgracias, declaraciones políticas, hecatombes económicas... En este artículo quiero centrarme en un aspecto que está siendo poco debatido y que el virus está dejando al descubierto: Los efectos del ser humano sobre el clima y la naturaleza. Todos deberíamos reflexionar un poco al respecto ahora que muchos estamos confinados y tenemos más tiempo para ello.

Lo más evidente para todos, especialmente para los que vivimos en zonas densamente pobladas, es la pureza del ambiente. Aunque esperable, me sigue resultando impactante salir al balcón y respirar ese aire puro que solo encontramos cuando salimos a la naturaleza. El oler a mar desde mi balcón, a más de dos kilómetros de la playa y no tener que ir hasta ella para tener esa sensación me reafirma en mi creencia de que no estamos haciendo las cosas nada bien. Solo puedo pensar en las vidas futuras que salvaría el covid-19 si esta pandemia nos hiciera reflexionar y cambiar nuestro modo de vida, ¿cuantos cánceres de pulmón, niños con asma, alergias, infartos y las enfermedades causadas por el stress nos evitaríamos si tomáramos conciencia del venenoso modo de vida que llevamos?

Otro efecto del covid-19 no tan palpable como la calidad del aire es el clima. En mi ciudad: Valencia (España), hacía décadas que en un mes de marzo no hacía tanto frío. De hecho, tendría que irme cuarenta años atrás para recordar este frío invernal en plena primavera, las lluvias, escasas por estas fechas, están siendo más frecuentes. Como muchos de vosotros, en un principio pensé en que sería parte de esos ciclos de la naturaleza, este año toca frío como en otros toca lluvia, calor... ¿pero es así? Esta mañana mirando las noticias me he dado cuenta de que no, no es una casualidad. Frío atípico en toda España, donde también tenemos grandes nevadas, al igual que en Italia, Estados Unidos, Paquistán y en Túnez... ¡En Túnez! 

Sí, la nieve primaveral es normal pero no en esta cantidad ni con estas temperaturas, pensar que Islandia está completamente nevada estos días cuando hacía cuatro meses que no nevaba y por lo que nos dicen los meteorólogos esto no es algo temporal.  No, no es una hecatombe climática, es el clima que teníamos hace cuarenta años, no por nada un refrán español que se había olvidado, vuelve a estar en vigencia: "Hasta el 40 de mayo no te quites el sayo", es decir, hasta mediados de junio no te quites el abrigo. ¿Es casualidad que todo esto suceda al mismo tiempo en el que 1/3 de la humanidad está confinada y el porcentaje de emisiones de CO2 ha caído una media del 60% volviendo precisamente a los niveles de emisiones de hace 40 años? Ya sabéis que no creo en las casualidades y menos aun cuando todas las previsiones del tiempo auguraban, al menos en España, la llegada del calor. Esto me reafirma en mi impresión de que el ser humano es una de las causas principales del calentamiento global.

Otra estampa que nos está dejando el covid-19 es la naturaleza recuperando espacios arrebatados por el hombre en apenas una semana tras nuestra desaparición masiva de las calles. El poder oír el piar de los pájaros en plena ciudad, animales salvajes paseándose tranquilamente por las poblaciones más cercanas a los bosques o las icónicas imágenes de los canales de Venecia cristalinos y llenos de vida, con peces, patos, cisnes e inclusos delfines desplazando a las góndolas siempre quedarán grabadas en nuestra memoria, pero me temo que será solo un espejismo, en unos meses, esos canales volverán a estar sucios y malolientes desoyendo el aviso de La Tierra al hombre: "No me importas, eres un mal menor y solo te estás haciendo daño a ti mismo, yo siempre me recuperaré y permaneceré, tú no". 

No, los humanos no somos Dioses, ni tan siquiera gigantes con pies de barro. La Naturaleza nos ha mostrado su músculo y nos ha advertido que en un abrir y cerrar de ojos puede destruir hasta los cimientos nuestra sociedad, economía, dejar en ridículo a nuestra tecnología... ¿No creéis que es hora de pararnos y pensar que estamos haciendo como especie? De corazón creo que nos ha dado el último aviso: ¡Parad! El covid-19 no es ni de lejos lo peor que puede lanzar contra nosotros. Virus con millones de años de antigüedad esperan a ser liberados bajo los hielos de la Antártida, del Polo Norte y Siberia, sequías, hambrunas, inundaciones cada vez más virulentas nos aguardan a la vuelta de la esquina. Pero la verdad es que no tengo fe en el ser humano. Una humanidad unida, remando a una y viviendo en armonía con la naturaleza ¡podría llegar tan lejos y tan rápido! Pero no soy ingenuo, sé que es una quimera que no se producirá hasta que La Naturaleza no nos haga morder el polvo de verdad. 

El covid-19 es una oportunidad única que se nos brinda para cambiar por completo el rumbo de una nave que nos lleva al precipicio, pero no haremos nada. China ya ha anunciado que va a abrir 50 centrales de carbón... en Europa, USA y el resto del mundo volveremos a lo mismo a no ser que nosotros, los ciudadanos de a pie, que tenemos mucho más poder del que nos imaginamos, forcemos a que se cambien las cosas cambiando nuestra forma de pensar, de vivir y de actuar. Pensadlo, nos jugamos mucho.

domingo, 8 de marzo de 2020

martes, 11 de febrero de 2020

Firmas en Tiendas Fnac Valencia

Firmas de Die Glocke en Febrero

- Viernes 21 de febrero 2020. Tienda de FNAC en el C.C Bonaire, Aldaya, Valencia. Horario: de 17 a 21h.



- Sábado 22 de febrero 2020. Tienda de FNAC en Plaza San Agustín, Valencia. Horario: de 12 a 14h y de 17 a 21h.