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viernes, 9 de octubre de 2015

Operación Highjump

La semana pasada vimos cómo hay muchos interrogantes respecto a la presencia constatada y verídica de una nueva clase de submarinos alemanes de la que nada sabían los aliados en las costas Argentinas y en las aguas cercanas a la Antártida tras el final de la II Guerra Mundial. Los sucesos que acontecieron en aquellas fechas, junto a las declaraciones del almirante de los U-Boot alemanes: Dönitz, han llevado a muchos autores e investigadores a afirmar que la expedición polar de Ritscher estableció los cimientos de una base secreta nazi en el Polo Sur.

Más tarde surgieron, gracias a Google Earth y al mapeo fotográfico mundial, una serie de fotografías sobre la Antártida en las que parecía apreciarse dos grandes cavernas en las que muchos han querido ver entradas al mítico complejo nazi antártico conocido como base 211:
 



 
 


¿Son grutas naturales como las miles que debe haber en un continente tan extenso? ¿Es una entrada artificial creada por el hombre? Sin duda las dimensiones son considerables y a día de hoy no tenemos constatación que ninguna expedición las haya explorado. La fotografía de la izquierda nos muestra a mi entender una cueva natural, la de la derecha y la de abajo, tomadas desde arriba, muestran lo que parece sin lugar a dudas una cúpula metálica artificial. Ambas fotografías se pueden ver en las siguientes coordenadas: -66° 36′ 12.58″, +99° 43′ 12.72″-66° 33′ 11.56″, +99° 50′ 17.46″.


Richard E. Byrd
A principios de 1947, con Japón ya derrotado, se llevó a cabo una expedición americana al continente antártico que se conoció como Operación Highjump. Solo ya el nombre nos plantea preguntas, Highjump? ¿Gran salto? ¿Tecnológico? ¿Salto a dónde? La existencia de dicha misión está ampliamente documentada y fue real, lo que no está tan claro es la auténtica naturaleza de la misma. En teoría sus objetivos oficiales eran la exploración de un continente desconocido, valorar la viabilidad para el posible establecimiento de bases permanentes, probar material en condiciones de frío extremo y expandir el territorio norteamericano. En principio no deberíamos extrañarnos, a pesar del inicial propósito científico de la misma, que ésta fuera financiada en su totalidad por la US Navy y que al frente de la misión estuviese el contraalmirante Richard E. Byrd.

Dada la naturaleza estratégica para Norteamérica de la operación también es lógico que no se permitiese la presencia de observadores extranjeros, lo que empieza a resultar chocante es el notable contingente desplazado organizado en lo que se conocería como Task Force 68. A la Antártida se desplazaron dos portahidroaviones, el portaviones USS Philippine Sea y 13 buques de apoyo entre los que se encontraban varios destructores y un submarino: el USS Sennet con un total de 4.700 efectivos. ¿Semejante contingente para una mera expedición científica? Uno o dos buques científicos con algún destructor de escolta podría ser razonable, pero... ¿portaviones? ¿Submarinos? ¿Destructores? No encaja, menos aún con una economía mundial maltrecha por la guerra y teniendo en cuenta que la Unión Soviética en esos momentos no era una amenaza, pues estaba destruida y acababa de perder 20 millones de compatriotas y disponía de un ejercito que, aunque numeroso, no estaba tecnológicamente a la altura del americano y menos para tratar de realizar una "conquista" antártica.

Para mayor confusión, antes de su partida el propio almirante Byrd realizó el 2 de diciembre de 1946, unas declaraciones públicas que recogió la prensa de la época, en las que contradecía la naturaleza oficial de la expedición:

"Mi expedición es en esencia militar".


En principio no tendríamos por qué ver nada extraño en ellas, pues un militar tendrá esa visión de cualquier operación que lleve a cabo, pero no nos precipitemos, pues no son las únicas que realizó que causan perplejidad al leerlas. Vayamos por partes. Oficialmente, la expedición proyectada para unos seis meses, fue abortada a los dos de su inicio por varios accidentes aéreos con víctimas incluidas. Aquí los teóricos de la conspiración difieren del relato oficial del gobierno estadounidense. No voy a entrar en dicha discusión en cuantas fueron y las causas de las mismas, simplemente me quedaré con el dato de que oficialmente está reconocido que la operación fue abortada al segundo mes y que en efecto hubieron fallecidos durante la misma (según el gobierno por las duras condiciones climáticas de la región).

El relato oficial de nuevo se ve contradicho por el propio comandante de la Operación Highjump. El 5 de marzo de 1947, el periódico chileno El Mercurio, publicará unas enigmáticas declaraciones del contraalmirante Byrd a su regreso de la misión:

“Es imperativo para los Estados Unidos iniciar las medidas de defensa inmediata contra las regiones hostiles”.

“No quiero asustar a nadie, pero en los albores de un nuevo mundo, América puede ser atacada por un enemigo que tiene la habilidad de volar de polo a polo a una velocidad increíble”. 

USS Sennet durante su misión en el Polo Sur.
Nunca se explicó si Byrd se refería al mencionar "regiones hostiles" (el lector ha de notar que el almirante no dijo países) a la Unión Soviética y si sus declaraciones eran un vaticinio de que Stalin conseguiría tener en meses de una tecnología aérea impensable en el momento de realizar dichas declaraciones. De ninguna de las palabras de Byrd se puede desprender nada en concreto por muy "sorprendentes y extrañas" que resulten, pero sumadas al enorme contingente desplazado y a la presencia de los super submarinos alemanes en el área antártica al final de la guerra es lícito preguntarse qué pasó realmente durante la Operación Highjump y porque de repente el almirante vio como real la posibilidad de que Estados Unidos fuera atacada de forma inminente por aviones supersónicos.

En las últimas fechas y tras la desclasificación de los archivos secretos del KGB, apareció un informe del servicio de espionaje soviético en el que se hace referencia a los acontecimientos sucedidos durante la Operación Highjump. En teoría un agente ruso infiltrado en la marina americana logró hacerse con el informe clasificado de lo acontecido en la Antártida y lo remitió a Moscú. Este supuesto informe parece confirmar las teorías de la conspiración que se habían elaborado sobre los sucesos en las que se afirmaba que las pérdidas humanas de la expedición de Byrd habían sido debidas a su derrota a manos de los restos del ejército alemán atricnherados en una base secreta alemana en los territorios conocidos como Nueva Suabia.

El informe soviético llevó a la realización del documental ruso: “Third reich: Operation UFO”. En él y en base a dicha documentación, Dmitri Filipovieh (Capitán del Estado Mayor Ruso y profesor de Historia) y Vladimir Vasiliev (Economista e Investigador jefe de la Academia Rusa de ciencias) desvelan cómo el servicio de inteligencia soviético recabó documentación clasificada norteamericana que llevó al Estado Mayor Soviético a concluir que dicha confrontación antártica existió en la realidad. Aquí me he de confesar incapaz de desvelar si dicho informe es real o no, pues mis conocimientos de ruso son nulos y no puedo leer la fuente original. O incluso si es real tampoco puedo descartar que formara parte de la desinformación del contraespionaje americano. Como mínimo todo, desde las declaraciones de Dönitz hasta este informe, apuntan a que no podemos descartar con rotundidad la existencia de la mítica base nazi 211, hay demasiadas sombras sobre la versión oficial y muchas piezas que apuntan a que es muy plausible su existencia. Os adjunto el documental para que juzguéis vosotros mismos.



El informe soviético narra de forma detallada la batalla en base a los testimonios de dos miembros de la expedición de Byrd, el piloto John Sayerson y el operador de radio del USS Brownson: John P. Szehwach. La narración que hace el primero de lo acontecido es la siguiente:

"Salieron verticalmente del agua furiosamente y volaron entre los buques a una velocidad tal que perturbaron el aire y tumbaron la antena de radio sin que a nuestros ojos les diera tiempo a verlos. Los dos escoltas del Casablanca fueron alcanzados por una especie de rayo misterioso, disparado desde la parte frontal de los platillos, luego se zambulleron en el agua cerca de los barcos. Lo vi todo desde la cubierta del Casablanca tal y como me podéis ver vosotros ahora. No entendía nada. Estos objetos eran silenciosos y flotaban entre los buques como una bestia satánica escupiendo un fuego mortal.

De repente vi como el destructor Murdoch, de unos 120 pies de eslora, empezó a arder tras ser alcanzado por un rayo y a hundirse. A pesar de los daños, rescatamos a la tripulación ya que enviamos a la zona del desastre y de inmediato barcas salvavidas desde los otros barcos.

La pesadilla duró unos veinte minutos. Cuando los platillos volantes se sumergieron de nuevo en el agua evaluamos nuestras perdidas... eran terroríficas".

En teoría Szehwach confirma la versión de Sayerson:

"Yo y mis compañeros de la banda de babor observamos durante varios minutos las luces brillantes que ascendían a unos 45º en el cielo muy rápidamente... No pudimos identificar las luces porque nuestro radar estaba limitado a captar velocidades de 250km/h en línea recta".

¿Es esta la verdadera causa de las bajas reales que existieron durante la Operación Highjump? En el documental se habla del hundimiento del destructor Murdoch, pero éste no consta como buque de guerra operativo en los archivos oficiales de la US Navy, no al menos en 1946... Los teóricos de la conspiración afirman que Estados Unidos es famoso en borrar y ocultar nombres y hechos "molestos". ¿Es este el caso? No lo sé, pero sin duda a mí me hace poner en entredicho muy seriamente la teoría de la conspiración en cuanto a la operación Highjump y la veracidad del documental ruso.

Pero no solo los americanos se interesaron por la Antártida. Muy pocos conocen que los británicos lanzaron a finales de 1945  una Operación militar en las islas Shetland del Sur, en el océano antártico, y en la propia península que se denominó Operación Tabarin. De nuevo estamos ante un hecho sobre el que no se discute su veracidad si no su finalidad última. Oficialmente los británicos querían evitar que los nazis usaran dichas islas y dicho entorno para hacer intercambios comerciales con una Argentina cada vez más germanófila y de paso montar estaciones de escucha con la finalidad de espiar las comunicaciones del país sudamericano. Y por supuesto realizar reclamaciones territoriales sobre un continente inexplorado para las que incluso se crearon sellos postales.


Al mando del teniente de navío James Marr, los ingleses establecen en febrero de 1945 tres bases: En isla Decepción (3 de febrero), en Port Lockroy (11 de febrero) y en Bahía Esperanza (Hope Bay) el 13 de febrero de 1945. De nuevo los rumores hablan de que la Operación buscaba en verdad controlar las actividades nazis de la mítica base 211, incluso algunos hablan que las Shetland sufrieron un ataque nazi y fueron sometidas a asedio hasta que en 1946 el SAS (las tropas de operaciones especiales británicas) los rescataron... En este caso ni tan siquiera existen supuestas declaraciones de participantes en dichos combates... Creo que no hace falta decir más, lo cual no es óbice para que notemos que en efecto, los británicos estaban lo suficientemente preocupados por la creciente actividad de la Kriegsmarine de Hitler en las aguas del Polo Sur como para establecer bases permanentes de control.

Lo único cierto que podemos sacar de todo este galimatías es que los nazis mantuvieron desde el principio un fuerte interés por la Antártida, que la actividad de los buques de guerra alemanes y su fuerte presencia en el Polo Sur  (fuese cual fuese la naturaleza de sus misiones) es un hecho contrastado que preocupó a los ingleses durante la II Guerra Mundial y que ya finalizada la guerra, hay notificaciones de avistamientos de submarinos "perdidos" nazis en el océano antártico, que junto a la captura por Argentina del U-530 y el U-977 cuando se dirigían más al sur de Buenos Aires nos hacen preguntarnos qué hacían en esas latitudes y hacia donde se dirigían.

Aunque diéramos por cierta las teorías de la conspiración, de la existencia de dicha base y que en verdad la Operación Highjump es tal como dicen los contrarios a la versión oficial, ¿tenían los alemanes capacidad para crear semejante destrucción e impresionar de esa forma al almirante Byrd? ¿Pudieron dar esa batalla con semejantes ingenios unos teóricos restos del ejército nazi parapetados en el Polo Sur? ¿No resta credibilidad a la propia historia? Eso nos lleva al artículo de la semana que viene y a las increíbles Wunderwaffen: las armas maravillosas de Hitler.
 
 

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