.comment-body { background: #FFFFFF; color: #000000; }

lunes, 2 de octubre de 2017

Recuperando el camino

La semana pasada anuncié que por fin voy a publicar mi segunda novela: Die Glocke, lo que quizás no sabéis es que el camino no ha sido ni mucho menos fácil. Quiero compartir todo el proceso con vosotros, tanto los momentos oscuros como los alegres, esperando que os sirvan como experiencia de vida si estáis embarcados en perseguir su sueño. 

¡Nueva Editorial, nuevos precios!Los que me conocéis sabréis, o si habéis leído mis artículos, que creo en el poder de la mente, que quizás sea la base de ese conocido refrán de: "quien la sigue la consigue". Os he contado como al dejar mi trabajo por circunstancias de la vida que no vienen al caso, me volqué en cuerpo y alma a lograr mi sueño: ser escritor, puse fe ciega en el proyecto, mis esperanzas y todos mis sentidos en ello y la verdad es que lo logré. Sólo pensaba en escribir y en ser escritor. Os podéis imaginar que ser publicado es una gran satisfacción, para mí fue lograr el sueño de mi vida y la ilusión que puse en el primer libro fue inmensa, pero hubo otra realidad que no os he contado y que vista con la perspectiva  del tiempo a mí se me ha hecho muy clara: me paré a unos pocos cientos de metros de la meta. Me salí del camino. En las siguientes líneas os explicaré el porqué. 

Sabéis que en muchas de mis dedicatorias pongo que persigáis vuestros sueños, con cabeza sí, pero persistentes y tozudos como una mula, que es el único camino al éxito y que no hay que cejar nunca. Lo escribo porque así lo siento, pero tras la publicación del primer libro os tengo que ser sinceros: no seguí mi propio consejo. No fue muy buena decisión. La verdad es que me deje llevar por las circunstancias, que las cosas llegaran por si solas, sin dedicar el 100% de mis pensamientos a la escritura, a los libros, a "El despertar de Helios". Como aquel que se ve con unos metros de ventaja ante la meta y creyendo tenerlo todo hecho se deja llevar. Por supuesto no gané. La meta no era ser publicado, la meta era ser escritor y vivir de ello. No creáis que no me esforcé o que no puse ilusión, pero olvidé que era escritor y pudiendo, no escribí todo lo que hubiese debido escribir para seguir lanzando al universo que seguía siendo escritor. Además, se juntó con un enfoque editorial y de negocio por parte de mi anterior editorial completamente equivocado, que para más inri se mezclaba con cierta dejadez, al menos desde mi punto de vista y mi experiencia personal.
Resultado de imagen de dharma budismo
Con este panorama sucedió lo que debía suceder: el libro gustaba mucho pero no llegó a despegar (y sigue gustando, pues lo ha re-editado mi nueva editorial: Sargantana bajo el sello NPQ). Era imposible. La ilusión primera se desvaneció al año y medio de estar la novela publicada, llegó el pesimismo que se acrecentó con cada logro que conseguía y que la editorial ignoraba. Era escritor, comercial, distribuidor, debía conseguir yo las librerías, los contactos... y lo logré a cierto nivel, incluso importante pues no es cualquier cosa que la primera librería de Valencia ponga tu libro al lado de George RR Martins. Pero no sirvió de nada, pues tampoco supieron aprovechar la oportunidad. Todo en su conjunto, me llevó a una situación insostenible y de nuevo me equivoqué en las decisiones. 

En ese momento debí haberme dado cuenta de que el rumbo no era el correcto, que estaba fuera del camino y que debía poner de nuevo los dos pies dentro de él. Y lo podía haber hecho. Por aquel entonces el contrato editorial había expirado, en ese mismo momento debí haber pedido la rescisión pero no lo hice, no dije nada y deje que el libro languideciera sin molestarme en su difusión ¿Para qué? Todo lo que haga va a acabar en saco roto - pensaba, y no sin razón, pero debería haber hecho algo al respecto. La verdad es que me enfade con la vida, con que me pusiera la miel en los labios y luego me la quitase, y por si faltaba algo las facturas golpeaban la puerta pidiendo ser pagadas. Por supuesto tuve que buscar trabajo, lo que me llevó a deprimirme aún más y que las cosas saliesen mal. Sí, seguí publicando mis artículos en esta web, pero no era suficiente. La verdad es que tocar fondo ha sido mi tabla de salvación, pues encontrarse en ciertas situaciones, sobre todo las desagradables, hacen que despiertes y que quieras cambiar. 

En esos años perdí la fe, deje de ser lo que soy: escritor (mejor o peor, eso juzgarlo vosotros), pero afortunadamente logré despertar del letargo y de nuevo puse todos mis deseos y mis energías en escribir, en ser publicado dejando todo lo demás a un segundo plano... En estas líneas os lo cuento muy rápido y el tiempo parece ser corto, pero no lo fue ni desde luego a mí me lo pareció. Pero al final el universo hizo otra vez su magia.
Resultado de imagen de sargantana
En mi anterior trabajo solía dar una vuelta a la manzana para despejarme, estuve un año así, una vez tocado fondo empecé a pedir de nuevo que se publicase mi segunda novela,  de tener una segunda oportunidad, de volver a sentirme escritor. Bien, a las pocas semanas de recitar dicho mantra mental, en uno de esos paseos cortos de 10 minutos, me encontré con Paz. Con ella y Kike firmé en la caseta de su editorial mis dos primeros años como escritor en feria de Valencia... ¡Resultó que habían trasladado su editorial justo en el edificio que colindaba con mis oficinas! ¿Casualidad? Ya sabéis que no creo en ellas. Llevaban allí el mismo tiempo que yo en ese trabajo y no nos habíamos cruzado antes y no volvimos hacerlo los cuatro o cinco meses que seguí en ese trabajo.... En ese breve saludo hablamos de mi primera novela, mostró interés sobre la segunda y ahí quedo la cosa, una charla de no más de cinco minutos.

A pesar de todo, en ese momento volví a la que creo que es mi vida: escribir. La necesidad de cambiar de editorial se me hizo entonces evidente y el hecho de que quería salir de donde estaba, a pesar de ser un buen trabajo, empezó a hacerse una necesidad vital. Y de nuevo todo se alineó. No me renovaron, para muchos debería ser un trauma, pues el mundo laboral en España no es muy halagüeño, pero la verdad es que me sentí liberado, y por fortuna (yo creo que la causalidad) encontré, literalmente, mi actual trabajo a los tres días. Todo empezó a encajar de nuevo, pues aquí me he reencontrado con antiguos compañeros (y no pocos) que lo primero que me dijeron fue: ¡No dejes de escribir! ¡Quiero leer el segundo libro! ¡No abandones! La verdad es que me recordaban consejos que les había dado con anterioridad y que había olvidado. Finalmente me levante por completo de mi pesadumbre, lleve el libro a Sargantana y obtuvo una valoración más que excelente y un rotundo sí a su publicación, los lectores profesionales de la editorial de nuevo han destacado que la novela es muy buena porque engancha desde el principio y no te suelta hasta el final. A parte de mi mujer Ana, mi verdadero sostén, luego estuvo Alicia, mi buena amiga Alicia... quien me hizo ver de una forma cruda y sincera que fuera de mi camino simple y llanamente iba a ser muy infeliz con un breve pero contundente interrogatorio que resumiré en un pequeño trozo de la conversación: 

- ¿Qué quieres ser?

- Escritor - le respondí.

- Y entonces... ¿A qué narices estás esperando para volver a escribir de una puñetera vez?

No necesité oír más, de nuevo estaba con las pilas recargadas al 100%. Y sí, aunque llego muy cansado, a casa y muchas veces no tengo ánimos para escribir, otra de las tareas que me impongo es agradecer dos o tres veces al día este trabajo que nada tiene que ver con la escritura, pues paga mis facturas y me permite seguir soñando con vivir de los libros, pues no es un fin si no la herramienta para conseguir lo que quiero: ganarme la vida como escritor. Y así lo creo de verdad.  También, no pasan ni cuatro horas que no haga algo por mi vida de escritor: continúo con el 4º libro, pienso de que hablar en el blog, busco contactos que me puedan ayudar a difundir las novelas, esto también me mantiene activo y centrado... 

¿Por qué os cuento todo esto? Porque quiero que busquéis vuestro camino, que no cejéis en seguir vuestras metas, en que por muy cuesta arriba que se ponga todo no caigáis en el pesimismo, que si caéis os volváis a levantar tantas veces cono sean necesarias. El éxito consiste en levantarse con cada tropiezo y seguir adelante, aprendiendo de los errores, en no desviarse ni un milímetro de la meta. La meta vale la pena, pues es la plena felicidad, el fracaso no es una opción, pues no quiero vivir una vida que no deseo, es demasiado corta. También quiero servir de experimento para que comprobéis si el poder de la mente y la voluntad puede obrar milagros, pues ganarse la vida como escritor es extremadamente difícil. Creo que pidiendo firmemente al universo que es lo que se quiere ser, de corazón, sin tapujos, eliminando todos prejuicios previos, todas esas trapas mentales que nos hacemos a nosotros mismos y que son sólo palos en las ruedas, lograrás con un 100% de seguridad tus objetivos. Ahora que no soy nadie, quiero servir de conejillo de indias, ya sabéis que mi mente está puesta y fijada tozudamente en un objetivo, ¿lograré ser un novelista con éxito? Bueno, acompañarme y lo averiguaréis. Sé que muchos os reiréis de mis reflexiones, pero... si acaso lo lograse, por favor, no miréis a otro lado y encontrar el coraje para enfrentar la vida y ser lo que en el fondo queréis ser. No dejéis que nadie os diga, sobre todo vuestro propio yo interno, que es imposible.  Soltad vuestras cadenas y lanzaros, sin miedo, ir haciendo para conseguir ser lo que queréis ser. No es fácil, ni se logra de un día para otro. Yo ya no tengo vuelta atrás, aunque pasen 20 o 30 años más, seguiré persiguiendo mi sueño al mil por cien. 



domingo, 17 de septiembre de 2017

Die Glocke, mi segunda novela

Ya han pasado unos cuantos años desde la publicación de mi primera novela: "El despertar de Helios", muchos de vosotros me habéis estado preguntando para cuando la segunda, pues sabíais que ya la tenía escrita... ¡Pues bien!, me alegra poder decir que hace unas semanas he firmado el contrato de edición de "Die Glocke" (traducción del alemán: La campana), la cual verá la luz para marzo-abril de 2018. Será con una nueva editorial: Sargantana, a quienes agradezco enormemente que hayan confiado en mí como escritor y la gran acogida que han hecho de la obra, pues ha tenido una valoración más que excelente. La búsqueda de una nueva editorial ha sido uno de los motivos (aunque no el único) de que haya tardado tanto en ver la luz mi segund@ "hij@" y afronto este reto con una renovada y gran ilusión que ya había creído perder. El proceso anímico y mental no ha sido fácil y merece que os lo cuente, por si a alguno de vosotros os sirve como experiencia de vida. Pero eso será en el siguiente artículo.

Pero vamos a lo importante, pues muchos querréis saber sobre de que tratará la novela. Esta vez me remontaré a la II Guerra Mundial, una parte de la historia que siempre me ha fascinado, cosa curiosa, pues soy bastante anti-belicista. Siempre me llamó la atención algunos puntos digamos... "extraños", que sucedieron a lo largo de la contienda y justo en los meses posteriores a la rendición de Alemania, que a día de hoy tienen una explicación oficial dudosa. La novela girará alrededor de dos de estas rarezas. 

La primera de ellas son las Wunderwaffen, las armas maravillosas de Hitler que deberían haber conducido al III Reich a la victoria y cuya más famosa, delirante y no confirmada de todas ellas, da nombre a la novela: Die Glocke.

La otra: ¿Tuvieron los nazis una base en la Antártida?

En la novela mezclo historias y personajes, unos reales, otros ficticios; luchas de poder; batallas; misticismo...  que me llevan a crear una historia de ficción alrededor de una pregunta que siempre me ha rondado por la cabeza: ¿Y si realmente hubiese ocurrido lo que he imaginado como novela de ficción?

Quizás muchos creáis que sabéis ya la respuesta a otra pregunta que me hacéis con asiduidad: ¿Tendrá algo que ver con "El despertar de Helios"? Bueno, la respuesta no es fácil: Si y no ;), dejadme que me explique. Todas mis novelas serán independientes, la historia empieza y acaba, pues a mí no me gusta tener que esperar uno o dos años hasta saber cómo acaba la historia, pero... todas ellas siempre tienen un nexo común, ocurren en momentos o lugares diferentes pero lo que ocurre en una tendrá repercusión en otra. Die Glocke, en verdad es el punto de partida, lo que sucede en ella llevará a los acontecimientos que suceden casi 80 años después en "El Despertar de Helios"... y dejadme que no siga dando pistas y mantenga el misterio, pues quiero que seáis vosotros quienes encajéis las piezas :)

martes, 29 de agosto de 2017

Una sociedad sin ancianos

En el artículo de la semana pasada hablé de cómo una sociedad sin ancianos está mucho más cerca de lo que nos podemos imaginar. La noticia es más que esperanzadora, ¿quién no va a querer ser joven toda su vida? Yo creo que muy pocos o nadie. Pero esto plantea un desafío y una revolución social de un calado muy profundo, mucho mayor, a mi entender, que la sustitución de la práctica totalidad de los trabajos por máquinas e inteligencias artificiales que tenemos a la vuelta de la esquina. Pocos podemos intuir la magnitud del efecto de la confluencia de estos cambios de forma conjunta en el tiempo, pero no os quepa la menor duda de que la sociedad que hemos conocido está a punto de desaparecer. Lo que vendrá, no lo sabemos, pero voy a tratar de imaginar que caminos puede tomar la humanidad ante el desafío de la irrupción de dos acontecimientos que van a cambiar por completo al hombre y su modo de entender la vida.

Las consecuencias de una sociedad sin ancianos serán demoledoras. El que seamos eternamente jóvenes no implicará que seamos inmortales, seguiremos muriendo, de accidentes, de enfermedades raras (aunque cada vez menos), de violencia: asesinatos, ¿guerras? No os preocupéis, más adelante explicaré porque pongo en duda que el futuro vaya a tener conflictos bélicos. Sigamos. El que seamos eternamente jóvenes tampoco nos garantiza que no tengamos "fecha de caducidad", muy probablemente la esperanza de vida se alargue a los 200, 300 años, puede que más, pero biológicamente todo parece indicar que el cuerpo siempre al final colapsa. O no, quien sabe si dentro de dos siglos seremos capaces de transferir la mente a un cuerpo sintético... Pero esto sí que es ya ciencia ficción y en lo que quiero centrarme es en lo palpable, en lo que sucederá en poco tiempo.

Lo primero que nos viene a todos a la cabeza es que el sistema de pensiones y el sanitario saltarán por los aires. Un mundo eternamente joven será un mundo mucho más sano. Las arcas del sistema público se verán saneadas, pues un enorme porcentaje del dinero público se destina a tratar enfermedades derivadas de la vejez y a pagar pensiones y en un principio parece imposible pensar que no será positivo, pero... ¿será así? Estamos ante la mayor revolución que jamás ha conocido el hombre, más importante aún incluso que el cambio de las cavernas y el nomadismo a las sociedades sedentarias que se produjeron hace más de 12.000 años. Dejadme que os razone el porqué. Imagina que tienes 70 años pero tu cuerpo es el de, por ejemplo, alguien de 30 años, ¿te dejarán jubilarte? y los ancianos que recuperen la juventud, ¿deberán volver al mercado de trabajo? o ¿los mantenemos jubilados y jóvenes durante uno o dos siglos sin hacer nada? ¿Es esto sostenible? ¿Lo aguantaría la mente humana? La respuesta es un rotundo no. Hay fórmulas para atajarlo, se puede establecer que a los 70 el estado te jubile por un periodo de... no sé, digamos 15 años, durante ese tiempo podemos descansar del trabajo dedicarnos a nosotros, a viajar, te puedes formar y al finalizar el periodo te reincorporarías al trabajo... sí, sería una formula cuasi perfecta, pues en función de los ingresos del país puedes establecer cuan largo será tu periodo de "descanso", pero el problema seguiría existiendo.

Os pongo de ejemplo mi país, España, con 4 millones de desempleados y un gran número de empleos precarios, si reincorporamos al trabajo a los 8.5 millones de pensionistas... ¿os podéis imaginar lo que puede suceder? Aunque lo hagamos de forma progresiva, siguen naciendo niños y siguen habiendo jóvenes que se van incorporando al mercado laboral que se sumarían a los jubilados rejuvenecidos... Y si además tenemos en cuenta, tal y como ya se está advirtiendo por parte de todos los organismos internacionales, que el 80% del empleo va a desaparecer porque lo harán robots o inteligencias artificiales... ¿Qué hacemos entonces? ¿Veis el colosal desafío al que nos enfrentamos? Y no sólo España, ningún país por saneado que esté podrá soportar dicho cambio.

Luego, por supuesto agravaríamos el que creo que es el principal problema de la humanidad: el crecimiento demográfico. Por muy baja que sea la tasa de natalidad, en un escenario así la humanidad se disparará en número y si tenemos en cuenta que ya hoy, con 7.000 millones de personas, el planeta está al borde del colapso ecológico, ¿qué ocurrirá cuando lleguemos a los 14.000 millones? Sin duda, los planes de exploración de Marte y las futuras bases lunares nos pueden dar la pista, ir vaciando La Tierra para colonizar otros planetas. Pero a pesar de todo, y aunque nos encontremos muy avanzados al respecto, estamos muy lejos de poder crear ciudades en otras planetas, ni tan siquiera de tener un centenar de personas en la Luna y estamos hablando de una revolución a 10-15 años vista.

Es cierto, tal y como bastantes de vosotros pensareis, que al principio sólo los muy ricos tendrán acceso a este tratamiento, pero es inevitable que se abarate y llegue a todos los niveles, ¿consentiría el 98% de la población que sólo el 2% fuese eternamente joven? ¿Querrá vivir sólo 80-90 años envejeciendo y enfermando mientras unos pocos viven jóvenes y sanos? Evidentemente no, los más ricos saben que las revueltas se los podrían llevar por delante como se llevaron a los Romanov o a Luis XVI. Se ha especulado desde la ciencia ficción en no pocos films y series, con sociedades de ricos viviendo a "todo tren" en ciudades amuralladas mientras el resto malvive en una tierra desolada y sin ley, pero si fueseis ricos y pudieseis vivir 2 siglos... ¿os pasaríais ese tiempo, encerrados en una jaula aunque esta fuese de oro? ¿Sin poder salir por miedo a una muerte segura? Por Dios, ¡si la mayoría de ellos se aburren hoy en día y tienen todo el mundo a su disposición! Además, si lo hiciesen, como nos muestra por ejemplo "Los juegos del hambre", acaso los menos ricos no se convertirían a su vez en pobres? Sin dudarlo. No, no creo que el futuro vaya por ahí. 

Tampoco habrán guerras y menos mundiales, pues ¿siendo multimillonarios os arriesgaríais a perderlo todo en una guerra nuclear? ¿A que todo se destruyese? ¿A perder vuestra juventud, vuestra increíble y larga esperanza de vida, al desaparecer cuasi toda la tecnología? ¿A no poder salir de vuestro refugio, a no poder beber y/o comer los manjares a los que estáis acostumbrados porque esté todo contaminado por la radiación? Yo creo que es otro rotundo no. No os arriesgaríais ni incluso a perder la vida en una guerra convencional, es más, trataríais de erradicar cualquier tipo de violencia. No, la única solución factible para esas élites es que aquellos que no tengan trabajo, dispongan al menos de lo mínimo para sobrevivir y no pasar hambre y por supuesto darles el remedio de la eterna juventud. Los CEO de las grandes multinacionales o incluso organismos tan conservadores como el FMI, ya están apuntando a que va ser necesario implantar una renta básica, pero esto servirá durante un periodo de tiempo corto, pues no creo que sea muy sostenible mantener una masa ingente de personas ociosas, pues el ser humano necesita hacer algo o pierde los cabales. Este modelo social está dando sus últimos coletazos, como lo hizo en su día el sistema feudal. De cualquier modo el reto es colosal y liderar semejante transición no será nada fácil, no es seguro el resultado aunque ya sabéis que soy optimista al respecto. De lo que ya no estoy seguro es de que el camino sea lo más agradable posible, pues el remedio que vayan a poner al gran obstáculo: la superpoblación mundial, para que todo salga tal y como quieren los que gobiernan el mundo... me causa auténtico pánico.



miércoles, 16 de agosto de 2017

El fin de la vejez

Hace unos artículos atrás, hablé de la vejez y como la afronta la sociedad actual, pero quizás dichas reflexiones sean sólo eso, una disertación que no tengan sentido alguno dentro de muy poco. ¿Por qué? La lucha contra la enfermedad de enfermedades, la que nos mata a todos con un 100% de seguridad: la vejez, se está ganando.

Sí, muchos os quedaréis sorprendidos por tal afirmación, pues poco o nada sale en los noticiarios escritos, televisivos o radiofónicos al respecto. Se ve que sólo interesan las noticias negativas. Pero es cierto, ya se lleva muchos años trabajando en el intento de frenar la vejez, tratando de averiguar los mecanismos que nos llevan a ella para ralentizar su progreso el máximo posible. Desde los años 90 se está estudiando de forma muy intensa la genética de ciertas lombrices con el objetivo de desentrañar los secretos de su regeneración infinita, que puede ser la clave de la eterna juventud, y que está regulada por una enzima clave: la telomerasa. ¿Por qué envejecemos? Sabéis que las células se reproducen y dividen copiando el material genético, pues bien, cada vez que se copia dicho material (la telomerasa y los telómeros serían los encargados de dichas copias) se pierde parte de la información, la acumulación de dicha pérdida hace que las sucesivas células sean una "copia" peor que la anterior, degradándose a mayor velocidad. Controlar este proceso y evitar que se pierda esa información genética es clave para derrotar a la vejez

Este tipo de estudios están muy avanzados, ya se ha logrado mediante terapias genéticas, alargar de forma considerable la vida de ratones de laboratorio. Por ejemplo, los famosos ratones de la empresa Calico, dirigida por los fundadores de Google y que han aumentado su esperanza de vida en un asombroso 45%. Muchos multimillonarios están destinando grandes sumas de dinero para este fin, que para mí, es una muy buena prueba de que nos acercamos a la meta, pues, ¿quién más interesado que las grandes fortunas en ser siempre joven?¿Acaso no son ellos, los que más tienen que ganar? ¿Por qué no lo hicieron antes? Es una respuesta muy sencilla: a principios o mediados del siglo XX la genética aún estaba en pañales y eran conscientes que la eterna juventud era una mera quimera o un sueño muy lejano. Hoy ya no lo es.

Hasta hace bien poco, o incluso hoy en día, se trata de mejorar nuestros años de vejez mediante el estudio de las dietas y hábitos de ciertos grupos de población cuya longevidad parece ser muy superior a la media. Curiosamente, o no tanto, la genética de nuevo parece ser el factor clave y no el estilo de vida, el que provoca que ciertas personas vivan más años que otras. De hecho, los estudios de Cynthia Kenyon demostraron, ya hace más de dos décadas, que alterar una única letra de ADN en un nematodo (una especie de gusano) lograba que éste viviese 6 semanas en vez de tres.

Y a raíz de estos estudios, el dinero empezó a fluir hacia este tipo de investigaciones. Más allá del egoísmo de ser eternamente joven, hemos de entender que la vejez es un grave problema para el primer mundo, el aumento de la esperanza de vida es una obsesión para unas sociedades que viven relativamente cómodas, con más ancianos hay más gastos: sanitarios, pensiones... de ahí que hasta hace bien poco, la finalidad de la lucha contra la vejez se centrase en llegar lo más sano a la mayor edad posible. Pero esta meta está empezando a cambiar si no lo ha hecho ya. En este artículo no hablo de estudios que están tratando de que los ancianos sean más activos y con mejor salud, estoy hablando de estudios que directamente quieren erradicar la vejez, estoy hablando de la posibilidad de alcanzar la eterna juventud.

¿Es eso posible? ¿Podemos ser eternamente jóvenes? ¿Los ancianos podrán rejuvenecer? Esto que parece ciencia ficción no lo es y os vais a sorprender de lo cerca que está la humanidad de conseguirlo. Desde el principio de los tiempos se ha perseguido vencer a la edad, todos conocemos los famosos baños en leche de burra de Cleopatra, o en sangre de doncellas vírgenes que realizaba la terrible condesa húngara Ersébet Báthory. Pocos conoceréis que una de las finalidades de los horrendos crímenes de Joseph Mengele, el doctor muerte de Auschwitz, era precisamente el rejuvenecimiento. Según el investigador argentino Carlos de Napoli, la documentación recobrada de la vivienda  en Argentina donde se escondía el criminal de guerra, indicaría que Mengele lo habría logrado. Existe un memorándum dirigido a Hilda Ana Peters de Umbreit, en el que el doctor muerte le describe los pasos para lograr la eterna juventud y como habría tenido éxito experimentando con prisioneros del campo de exterminio de Auschwitz, en el cercano "spa" de Solahuette. 

Existen testimonios de supervivientes de los campos, como la danesa Frieda Sorennsen, una septuagenaria que aparenta 20 años menos,  que afirman haber sido cobayas de dichos experimentos y que mezclaban hormonas extraídas de las víctimas asesinadas más una combinación de vitaminas, dieta abundante en fruta, verduras, poca carne y jalea real. 

¿Es posible? ¿Lo lograremos hoy o es una historia más de ficción? Sí, lo lograremos. Y no, no hablo a 1 o 2 siglos vista, sino de 10 o 20 años máximo. ¿Cómo puede ser? Al parecer, la científica de 45 años Liz Parrish, lo está consiguiendo, pues saltándose todas las restricciones gubernamentales, está experimentando en ella misma una nueva terapia génica que al parecer está teniendo éxito. Muchos no sabréis quien es y quizás penséis que es una charlatana, muy al contrario pues esta mujer ganó el nobel en 2009 por el descubrimiento de la "tijera" que divide el material genético celular: los telómeros. ¿Os suena? Sus resultados indican que muchas de sus células han rejuvenecido casi 20 años en su capacidad de regeneración, la comunidad científica pide más datos para validar dicho estudio, pero por el momento Liz Parrish parece estar en lo cierto. 

¿Os imagináis un mundo sin ancianos? ¿Ser eternamente jóvenes? ¿Dónde la gran mayor parte de las enfermedades no existan? Sin duda un mundo así revolucionaría nuestra sociedad y es lo que trataré de analizar en el siguiente artículo.


miércoles, 5 de julio de 2017

Nuevo rumbo editorial

Queridos amig@s, como habéis visto, últimamente no he publicado mucho debido a que estado inmerso en el comienzo de un nuevo proyecto. Por fin puedo contaros que he cambiado de editorial, como podéis comprobar por el cambio de la portada del libro. He querido respetar el característico color y diseño de El Despertar de Helios, pues fue idea original mía y que también ha sido del gusto de mis editores.

Este no es el único cambio, los puntos de venta así como el precio de venta han variado pues la línea del marketing de mi nueva editorial está más en consonancia con mis deseos: más asequible y que pueda llegar a todos vosotros, por lo que hemos pensado que Amazon es la plataforma más adecuada (aunque sé que no es no la única), para poder llegar a todo el mundo, viváis donde viváis. Su globalidad implica que podamos ofrecer un servicio global y en general los mejores del mercado debido a su volumen de trabajo... ¡No, no! ¡No trabajo para Amazon! ;)

Creo que el cambio os agradara: hemos corregido y mejorado la edición, letras más claras y sobre todo hemos podido super-reducir el precio gracias a las facilidades que nos ha dado Amazon reduciendo muchísimos los costes que a la vez nos permite ofrecer el libro en papel un… ¡63% más barato! y con la posibilidad de enviarlo a cualquier parte del mundo y no solo a España. Así como con el e-book, pudiendo reducir el precio ¡casi en un 40%!

¿Por qué recalco esto? Porque con la anterior editorial no pude influir en el precio de venta con el cual no estaba de acuerdo, pues para mí es muy importante que sea asequible para todos y que nadie, en un mundo global como es este, no pueda acceder al libro por cuestiones de precio o de logística.


Es posible que este no sea el único cambio. La nueva editorial tiene un par de sellos y estamos viendo la posibilidad de publicar el segundo libro próximamente, pues ya hace demasiado tiempo que lo finalice y creo que ya es hora de que vea la luz. No lo he hecho antes por los motivos que os he explicado, en un libro va parte de tu alma y de tu vida, son muchas las horas, los esfuerzos, alegrías y también dolores de cabeza para publicarlo sin más, he querido estar muy seguro de ponerlo en las manos adecuadas. ¡Espero que os gusten los cambios!


martes, 13 de junio de 2017

El triunfo de la posverdad

Hacía ya tiempo que quería afrontar directamente este tema, pues buena parte de este blog va precisamente de eso, de la posverdad. En estos tiempos, donde  las emociones, lo inmediato y lo banal dominan nuestro juicio, creo que es fundamental poner un poco de sensatez a las cosas. Sí, en el blog hablo de muchos temas, pero creedme cuando os digo que mi principal objetivo no es que estéis de acuerdo conmigo o penséis igual que yo, si no que pensemos, que razonemos las cosas, lleguemos o no a la misma conclusión. Por ese motivo presento otras realidades posibles a las que nos venden desde la ortodoxia, desde lo establecido. Lo que pretendo con ello no es que dejéis de pensar como pensáis, sino que profundicéis en el porqué. Que nadie nos manipule, que vuestros pensamientos sean vuestros y no de otros. Einstein no hizo mucho caso a las verdades absolutas e inamovibles establecidas en su época ¿verdad?

Ese es el espíritu que quiero que renazca, el que se lo cuestiona todo, el que llega a una conclusión razonada tras una reflexión fría y objetiva de los hechos, le lleve a donde le lleve: a alinearse con lo establecido o a cuestiónalo. Y por supuesto a cambiar de opinión tantas veces como sea necesario sin avergonzarnos, ese es el verdadero espíritu científico: “según los datos de los que dispongo ahora pienso esto, pero si me presentan nuevos datos puedo pensar aquello”. Yo también me incluyo en esta terapia colectiva, pues aún me dejo llevar en demasiadas ocasiones por prejuicios sociales, ideológicos o cultuales, los cuales impiden siempre ver el bosque. Además, ¿Qué es la verdad? ¿Quién la tiene? Yo desde luego no me atrevería a pensar que mi concepción del mundo es la única y verdadera.

Ambas preguntas me las llevo planteando mucho tiempo y las respuestas siempre son las mismas: Nadie sabe que es la verdad y nadie tiene la verdad absoluta. El universo es infinito y sus misterios inabarcables, no debemos conocer ni un 10% de la realidad. La verdad absoluta es un diamante con cien mil caras de las que, los más afortunados, con suerte quizás atisben a observar mil de ellas, no más. Siempre pongo el mismo ejemplo: algo rojo ¿es rojo? Para muchos de nosotros desde luego, para un daltónico es verde, para muchos animales será gris, para un ciego ni existe el color. Y todos ellos tendrán razón al mismo tiempo, pues cada uno está mirando al diamante desde lados diferentes pero ninguno lo logra verlo en su plenitud. Ya veis, algo tan rotundo como que una cosa es de un color no es tan sencillo ni tan evidente. Lo mismo ocurre con todas las cosas de la vida, desde la ciencia, pasando por el arte, las religiones o la política. Hay que huir de aquel que asegura que su verdad es la única.

Es un pensamiento que choca frontalmente con el estilo de vida actual, lo sé. Hoy todos creen estar en posesión de la verdad: los políticos, los científicos, las religiones, los panaderos, los músicos… La mayoría de nosotros, en una discusión sobre lo que queráis, nunca dará su brazo a torcer: ¿Cómo voy a dejar que éste me gane? ¿Cómo delante de todos voy a permitir que parezca más listo que yo? No, mi verdad ha de prevalecer, no puedo dejar que los demás piensen que yo no lo sé todo. Y el ego del ser humano crea esta enorme brecha en el muro de la razón y la lógica por la que se cuelan todos los males de la humanidad. Este es el origen de la posverdad, la razón por la que es tan fácilmente maleable la opinión de las masas. Seguimos en un mundo de mentiras, y de falsedades creadas para engañar y encauzar a la población. Internet se está encargando de terminar con ese tiempo de la estafa que fue el siglo XX, pues cualquier engaño, por bien montado que esté, es inmediatamente analizado y cuestionado en minutos, llegando a millones de personas. En el siglo XXI ya no se trata de convencer a nadie, se trata de apelar a los instintos más básicos, a lo que nos hace sacar lo peor de esta especie, esa parte ruin, vil y mezquina que tiene el ser humano que hace que, debiendo estarlo, no estemos por encima de los animales, sino por debajo.

A la posverdad le importa muy poco la verdad, también le es irrelevante que se le vean las costuras de su falsedad, ni tan siquiera le importa la apariencia. Ya no se molestan ni en disimular, ¿Qué más da? La apelación a las entrañas hará que me sigan – es lo que piensan quienes manejan los hilos y no les falta razón a tenor de cómo van las cosas en el mundo y en cómo nos comportamos cuando damos nuestra opinión. Sólo hay que darse una vuelta por los foros de internet donde hay “debate” para entender lo que digo. A la mínima que uno expresa una opinión razonada, aquellos cuya idea que has lanzado no les encaja en su esquema mental, atacan con fiereza, sin piedad, sin educación en la mayoría de los casos y lo que es peor: sin argumentos y por supuesto atacando a la persona, no a la idea. Hemos llegado a un punto en el cual, a una gran mayoría no le interesa conocer la verdad, ni escuchar otros argumentos o contrastar ideas, sólo les interesa aquello que refuerce y se alinee con su forma de pensar, sea cual sea esta. Y cuanto más evidente se hace a través de argumentos, que las ideas de uno son equivocadas, en vez de reflexionar muchos se revuelven más salvajemente si cabe. Ha muerto aquella gran frase de: “rectificar es de sabios”. Es el origen de lo que en España se llama el “y tú más”, el lema por antonomasia de la posverdad y que no es más que la auto-justificación de los errores de uno exponiendo los errores de los demás o como el sabio refranero nos dice: “ver paja en ojo ajeno y no ver la viga en el propio”.

En España y en el mundo entero estamos asistiendo a esa radicalización a la que nos empuja la posverdad, desde casi todos los medios nos bombardean con el “Conmigo o contra mí”, lo vemos en ambos lados de la disputa política España-Cataluña, derecha-izquierda, Madrid-Barça… nos exigen que elijamos bando y que una vez hecha nuestra elección, les sigamos con fanatismo ciego, siempre apelando al enemigo de enfrente, al desprecio y satanización de las ideas del contrario, no dando respiro, no aceptando ni una migaja de pensamiento que no sea el propio. Son los que se ponen las pulseritas de España y tienen el dinero en Suiza o Panamá, los que se ponen la barretina y se llevan el dinero a Andorra, los que van dando lecciones de moral, de espiritualidad y son amorales. Los amos de la posverdad, los que se proclaman como poseedores de la verdad son los que te exigen: “Haz y piensa lo que te diga pero no hagas lo que yo hago”. Por favor, no caigamos en sus redes, seamos libres en nuestro pensamiento, cortemos nuestras ataduras.

Todos, de un modo u otro, en más de una ocasión nos hemos comportado así. Yo no soy menos y sigo haciendo el esfuerzo (porque no es sencillo) de dominar mi ego, de dejarme convencer cuando los argumentos son sólidos o al menos de admitir, aunque no cambie de idea, que otras ideas quizás no sean tan erróneas como nos pueda parecer en un principio, ya que en un futuro puede que se revelen como verdaderas. Es muy importante aprender a no despreciar las ideas de los demás y su concepción del mundo, de la vida o lo que queráis, pues quizás estas no nos encajen a nosotros pero no por ello dejan de ser válidas. O como se suele decir: para gustos, colores.


En definitiva, el único modo de luchar contra la posverdad que nos invade es leer, pensar y sacar tus propias conclusiones, a leer todos los puntos de vista, no sólo los nuestros, pues como bien dice otra frase de la sabiduría popular: “las cosas no son sólo blancas o negras, la mayoría de ellas son matices de grises”. Y es cierto que hay cosas evidentes y que admiten poca duda moral como por ejemplo que el terrorismo es intolerable, como todas las formas de violencia que no impliquen defensa propia, otras que tienen muchos matices como pueda ser el robar, no es lo mismo que lo hagan nuestros políticos que alguien que se haya quedado en la calle y robe comida porque no tiene nada que comer. Sí, es difícil mantener un equilibrio entre la defensa de nuestros principios y la lucha contra lo que creemos que está mal y el respeto a otras opiniones o formas de ver el mundo. Yo trato de equilibrarlo con una máxima: haz lo que quieras y se como quieras mientras tus actos no afecten a terceros.


jueves, 4 de mayo de 2017

Vejez y valores

Este es uno de los grandes temas del pasado, del presente y del futuro. Algo que nos afecta directamente como sociedad y que cada vez más, si la ciencia no lo remedia, será “El gran tema”, pues la mayor parte de la sociedad occidental será anciana en muy pocas décadas. Es un tema lleno de supuestos, tabúes y mitos de todo tipo, de los cuales quiero hablar en este artículo, pues la vejez ha sido el centro de mi vida durante los últimos diez años, en los cuales he tenido que cuidar y hacerme cargo junto a mi mujer, de dos personas ancianas que por desgracia ahora ya no están. Creo que es una experiencia vital, que como tantas otras cosas, deberían enseñarnos a afrontar y comprender en la escuela, como a cuidar de un niño, pues no es nada fácil para quien la tiene que abordar.

Es esencial comprender antes de empezar, cómo es la naturaleza de la vejez. Estos años me han enseñado que los ancianos se comportan, al igual que los niños, de un modo diferente al de una persona adulta pero aún joven o madura: su visión del mundo, su manera de reaccionar ante los sucesos del día a día, de la vida, su forma de ser está marcada muy profundamente por las experiencias vividas… y sobre todo por el mayor de los factores: su edad. Muchos pensaréis que no se puede generalizar, que cada persona es un mundo, que las culturas también influyen en la forma de ser y afrontar las cosas. Sí, cierto, pero estaréis de acuerdo conmigo (y a tenor de las experiencias del resto de mis  amigos, la mayoría de ellos con personas ancianas a su cargo) que, con todas las excepciones y matices que queráis, un recién nacido se comporta dentro de unos patrones generales en cualquier parte del mundo, al igual que un niño de seis años o un adolescente, pues hay un componente de desarrollo físico y puramente cerebral que determina en muy buena medida nuestro comportamiento.

En los ancianos ocurre exactamente lo mismo, la degeneración neuronal queramos o no queramos, es un hecho que no se ha podido frenar. Nuestro cerebro se puede ejercitar, fortalecer, pero a un ritmo u otro, nuestras neuronas mueren día a día junto con nuestra capacidad de razonamiento, la cual disminuye de forma exponencial con la edad. Las conexiones neuronales se pueden modificar, eliminar y crear en una mente joven, su cerebro así es maleable y se amolda a las situaciones cambiantes, en un anciano esto no ocurre, sus neuronas en buena parte han muerto por lo que, dónde el joven ve maleza que se puede quitar sin mucho esfuerzo para abrir un nuevo camino, él contempla un bosque de robles y espinos absolutamente impenetrable, menos aún para sus ya cansados brazos. Por ello los ancianos son en su inmensa mayoría obtusos, obstinados y difícilmente se les puede quitar una idea de la cabeza. Hemos de entender que sólo les quedan ciertos caminos neuronales despejados, en muchos casos llenos ya de maleza y al igual que un niño desesperará y se asustará si se pierde en un bosque oscuro y profundo, a nuestros mayores les ocurre lo mismo, si se les saca de su rutina se sienten desorientados y asustados.

Si alguien nos hubiera enseñado esta lección desde bien pequeños, a cómo afrontarla emocionalmente, quizás en muchas casas se hubieran evitado discusiones inútiles y malas convivencias por falta la entendimiento entre las diferentes generaciones (al igual que con los niños o los adolescentes, nadie nos prepara para tratar con ellos). Esa lección de cómo funciona un cerebro envejecido, la necesitamos aprender para cuidar correctamente de nuestros mayores y para ser conscientes de dichos cambios cuando nosotros estemos al otro lado de la barrera y poder hacer más fácil la vida de quienes nos rodeen en esos instantes. Es cierto que hay muchas cosas que se pueden hacer para retrasar un hecho inevitable a día de hoy, de ahí la importancia de ser conscientes de la degeneración de nuestro propio cuerpo, de superar la soberbia de la juventud y prepararnos para lo que viene. Si fuéramos más conscientes y ejercitáramos más nuestro cerebro, nos ahorraríamos muchas mentes obtusas ya siendo jóvenes y tendríamos muy probablemente una sociedad mejor.

Otra de las cosas importantes para entender a alguien mayor que nosotros, y esto me sirve para cualquier salto intergeneracional: un niño a un adolescente, éste a un adulto… es entender que alguien mayor (y por supuesto siendo conscientes de que hay excepciones), tiene una serie de experiencias de la vida que lo hacen ser como es y que han cambiado su forma de ver el mundo, de afrontarlo y que tal y como es la vida, difícilmente te lleva a una meta diferente del mayor de los desencantos por este espectáculo barato llamado vida. Esto es algo que con la acumulación de años vas aprendiendo. La mayor parte de las personas, más pronto o más tarde nos decepcionan, la sociedad hace lo mismo y en un país tan desesperante en su gobierno como es España, se acentúa aún más. A mitad de camino consiguen, entre unos y otros, que dejes de creer en nadie y en nada.

Si a eso le juntamos que la mayor parte de nuestras perspectivas vitales se frustran, de que casi nadie apenas consigue obtener un mínimo porcentaje de todo eso que los medios insisten en llamar felicidad y que por el camino vamos muriendo poco a poco a medida que vamos enterrando al puñado de seres queridos a quienes amamos verdaderamente… Al final del camino sólo nos queda tristeza, soledad, amargura, rencor y/o cinismo. Los que hemos estado a cargo de los mayores, también hemos de entender este último hecho: al igual que cuando nosotros somos pequeños reclamamos la atención absoluta de nuestros padres porque no tenemos a nadie más, ellos hacen lo propio respecto a nosotros, incluso multiplicado por la cifra que queráis, cuando sienten que el momento de partir se va acercando, no puedo imaginar peor muerte que el expirar en soledad. Si alguien nos explicara desde bien jóvenes a que hemos venido en verdad a este mundo, nos ahorraríamos muchas de estas decepciones, de esos malos tragos y afrontaríamos de forma diferente los golpes de la vida, evitando que nos afectara a nuestro carácter, entenderíamos mejor a nuestros mayores y aprenderíamos a dejar su espacio a quienes se encargan de nosotros cuando estemos en el otro lado de la línea.

Una vez analizada, aunque sea muy por encima, la naturaleza humana de la vejez hemos de abordar el otro gran aspecto de la misma, el cómo afronta la misma la sociedad. Hay sociedades que supuestamente veneran la sabiduría de los mayores como la japonesa o la china, y digo supuestamente por desconocimiento absoluto de si en verdad eso es así, si es sólo un mito creado o como pasa por desgracia en mi país, una buena costumbre del pasado que se pierde con las nuevas costumbres que nos trae la “modernidad”. En España, hasta hace no muy poco, era inconcebible para la mayoría de sus ciudadanos que la familia no cuidase de los mayores hasta el día de su muerte, raro el caso en que una persona anciana no falleciese en casa rodeada de los suyos, como era impensable no levantarse y ceder el asiento en un autobús a una mujer embarazada, no hacer caso y respetar a los adultos, respetar la palabra dada sin necesidad de que mediase una papel firmado por medio, el ayudar a nuestros vecinos…

En muchos casos y sobre todo respecto a los modales y el civismo, sí que estoy de acuerdo (en otros aspectos de la vida no puedo estarlo) con esa frase del insigne poeta Jorge Manrique de: “cualquier tiempo pasado fue mejor”, de sus poemas: Coplas a la muerte del Maese Don Rodrigo, su padre y que nos da un maravilloso reflejo del pensar de la mayoría de nuestros mayores:

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

Hoy en día, ese civismo se ha perdido en gran medida y con él buena parte del sentido de obligación de cuidar de nuestros mayores.  También es cierto que la vida “moderna” nos empuja a un conflicto difícil de llevar con la vejez que hemos de afrontar hoy en día. Sí, porque la vejez de los mayores de hoy es muy diferente a la que tuvieron que afrontar nuestros padres o incluso nuestros abuelos. Pensad que a principios o mediados del siglo XX la esperanza de vida era bastante menor que la actual, una persona de 70 u 80 años era “muy vieja”, hoy se la considera aún activa y relativamente “joven”. Los mayores de antaño solían fallecer relativamente sanos y autónomos hasta contraer la enfermedad que los llevaba al otro lado de la orilla… Las terribles enfermedades degenerativas como el Alzheimer, la demencia o las invalideces graves eran poco comunes, pues han sido más comunes al empezar a vivir hasta los 90 o incluso los 100 años. Las personas mayores de las que nos tenemos que hacer cargo hoy en día presentan, muchas de ellas, enfermedades para las que no estamos preparados los familiares y que requieren dedicación exclusiva de uno o incluso dos miembros de la familia. Eso junto con el hecho de que pocas familias se pueden permitir el lujo de tener una de sus miembros en el paro hace que los conflictos surjan por doquier.

Es, permitirme la expresión, muy jodido ir a trabajar y atender a una persona mayor cuando vuelves, satisfacer su persistente necesidad de atención, sus “rarezas” derivadas de su ya cada vez menos flexible cerebro, su malhumor habitual por querer y no poder hacer casi nada por sí mismos. Lo sé muy bien, pues he vivido así casi diez años, aunque también es justo reconocer que he disfrutado mucho en muchas ocasiones, el escuchar historias de antaño, en conocer otras formas de vivir y sentir, el saber de primera mano cómo era tu propia ciudad hace noventa años noventa o conocer de primera mano acontecimientos históricos de alguien que los vivió… ¡no tiene precio para alguien como yo que ama la historia!

¿Sabéis qué? No me arrepiento de haberlos cuidado, uno ha de hacer lo que ha de hacer y lo que le dicta su conciencia y al final siempre prevalecen los buenos recuerdos. Es un desperdicio inmenso no escuchar lo que tienen que decir, sobre todo de la vida, son muchas las lecciones que aprender pues ellos han pasado ya por casi todo lo que nos podamos imaginar, hay que ser estúpido para desperdiciar ese legado y aprender de los errores que ellos han cometido. Quizás muchos penséis y con razón, que en ciertos aspectos tenga mentalidad de otra época a pesar de mis cuarenta y pocos años. No me avergüenzo de ello, más bien todo lo contrario. Nosotros no podemos tener queja y teníamos que devolver lo que antes se nos había dado, es otro de esos conceptos de antaño que tengo grabado a sangre y fuego en mi forma de ser: “De bien nacido es ser agradecido”.

Con esto no quiero juzgar a nadie y lanzar una visión idealizada de los ancianos. Hay casos para todos los gustos: Familias para las que simple y llanamente es imposible cuidar de sus mayores en casa por tener enfermedades graves como la demencia o estar encamadas de por vida... No tenemos ni la capacidad ni los conocimientos médicos para cuidarlos tal y como se merecen. Muchos otros se deshacen directamente de ”los viejos” porque les molestan en sus “vidas”. Y por supuesto, y aunque sea incorrecto decirlo, existen ancianos que directamente no se merecen que se les cuide por lo que han hecho en vida. La vejez no da la venerabilidad. De nuevo aquí, al igual que respecto a las razas, el sexo o las ideologías, lo que importa no son los años que tengas, si no quién eres o has sido. El respeto y la admiración se han de ganar, no se regalan con la carta de jubilación. Un ejemplo extremo de lo que digo es la reciente noticia de la detención de Michael Karko de 98 años en Minnesota, quién fue antaño comandante de las SS y carnicero en Lublin, Polonia, dónde arrasó decenas de pueblos  y asesinó a centenares de personas… A pesar de todo, no tengo duda de que los mayores tratados de forma injusta y que han sido abandonados a su suerte, son infinitamente más que los que se merecen un fin rodeados de soledad y olvido.




En resumen, y tal como avanza la sociedad y la esperanza de vida, todos deberemos pensar mucho en cómo afrontar este desafío que cada vez será mayor, que medidas podemos tomar como sociedad para ayudar a las familias a cuidar de sus mayores, La ley de la dependencia aprobada en España fue un gran paso, por desgracia vacía en buena medida de peso presupuestario porque el dinero de todos se lo han llevado para su disfrute personal, una clase política y empresarial corrompida en buena parte hasta la médula. Quizás dichos planes para ocuparse de los mayores no sean necesarios y la ciencia nos libre de la vejez en pocos años, pues al parecer se están dedicando ingentes sumas de dinero para encontrar “la cura”. Los ricos quieren seguir siendo jóvenes y hoy en día no es una quimera inalcanzable conseguir la juventud eterna. Mientras ésta llega, pensemos todos un poco más y escuchemos con un poco más de atención la voz de la sabiduría, que es la de nuestros ancianos.