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jueves, 7 de mayo de 2020

Mis artículos en la revista La Reconstrucción


Desde hace un par de semanas estoy colaborando como articulista en la Revista Digital La Reconstrucción. Seguro que las reflexiones las encontráis interesantes. Os dejo el link de los dos artículos que he publicado:

La Humanidad frente al espejo



La Cuarta Revolución


viernes, 27 de marzo de 2020

El covid-19, el clima y la naturaleza

Todos estamos preocupados por el virus que nos azota estos días, pero creo que ya estamos bastante saturados con informaciones de todo tipo de desgracias, declaraciones políticas, hecatombes económicas... En este artículo quiero centrarme en un aspecto que está siendo poco debatido y que el virus está dejando al descubierto: Los efectos del ser humano sobre el clima y la naturaleza. Todos deberíamos reflexionar un poco al respecto ahora que muchos estamos confinados y tenemos más tiempo para ello.

Lo más evidente para todos, especialmente para los que vivimos en zonas densamente pobladas, es la pureza del ambiente. Aunque esperable, me sigue resultando impactante salir al balcón y respirar ese aire puro que solo encontramos cuando salimos a la naturaleza. El oler a mar desde mi balcón, a más de dos kilómetros de la playa y no tener que ir hasta ella para tener esa sensación me reafirma en mi creencia de que no estamos haciendo las cosas nada bien. Solo puedo pensar en las vidas futuras que salvaría el covid-19 si esta pandemia nos hiciera reflexionar y cambiar nuestro modo de vida, ¿cuantos cánceres de pulmón, niños con asma, alergias, infartos y las enfermedades causadas por el stress nos evitaríamos si tomáramos conciencia del venenoso modo de vida que llevamos?

Otro efecto del covid-19 no tan palpable como la calidad del aire es el clima. En mi ciudad: Valencia (España), hacía décadas que en un mes de marzo no hacía tanto frío. De hecho, tendría que irme cuarenta años atrás para recordar este frío invernal en plena primavera, las lluvias, escasas por estas fechas, están siendo más frecuentes. Como muchos de vosotros, en un principio pensé en que sería parte de esos ciclos de la naturaleza, este año toca frío como en otros toca lluvia, calor... ¿pero es así? Esta mañana mirando las noticias me he dado cuenta de que no, no es una casualidad. Frío atípico en toda España, donde también tenemos grandes nevadas, al igual que en Italia, Estados Unidos, Paquistán y en Túnez... ¡En Túnez! 

Sí, la nieve primaveral es normal pero no en esta cantidad ni con estas temperaturas, pensar que Islandia está completamente nevada estos días cuando hacía cuatro meses que no nevaba y por lo que nos dicen los meteorólogos esto no es algo temporal.  No, no es una hecatombe climática, es el clima que teníamos hace cuarenta años, no por nada un refrán español que se había olvidado, vuelve a estar en vigencia: "Hasta el 40 de mayo no te quites el sayo", es decir, hasta mediados de junio no te quites el abrigo. ¿Es casualidad que todo esto suceda al mismo tiempo en el que 1/3 de la humanidad está confinada y el porcentaje de emisiones de CO2 ha caído una media del 60% volviendo precisamente a los niveles de emisiones de hace 40 años? Ya sabéis que no creo en las casualidades y menos aun cuando todas las previsiones del tiempo auguraban, al menos en España, la llegada del calor. Esto me reafirma en mi impresión de que el ser humano es una de las causas principales del calentamiento global.

Otra estampa que nos está dejando el covid-19 es la naturaleza recuperando espacios arrebatados por el hombre en apenas una semana tras nuestra desaparición masiva de las calles. El poder oír el piar de los pájaros en plena ciudad, animales salvajes paseándose tranquilamente por las poblaciones más cercanas a los bosques o las icónicas imágenes de los canales de Venecia cristalinos y llenos de vida, con peces, patos, cisnes e inclusos delfines desplazando a las góndolas siempre quedarán grabadas en nuestra memoria, pero me temo que será solo un espejismo, en unos meses, esos canales volverán a estar sucios y malolientes desoyendo el aviso de La Tierra al hombre: "No me importas, eres un mal menor y solo te estás haciendo daño a ti mismo, yo siempre me recuperaré y permaneceré, tú no". 

No, los humanos no somos Dioses, ni tan siquiera gigantes con pies de barro. La Naturaleza nos ha mostrado su músculo y nos ha advertido que en un abrir y cerrar de ojos puede destruir hasta los cimientos nuestra sociedad, economía, dejar en ridículo a nuestra tecnología... ¿No creéis que es hora de pararnos y pensar que estamos haciendo como especie? De corazón creo que nos ha dado el último aviso: ¡Parad! El covid-19 no es ni de lejos lo peor que puede lanzar contra nosotros. Virus con millones de años de antigüedad esperan a ser liberados bajo los hielos de la Antártida, del Polo Norte y Siberia, sequías, hambrunas, inundaciones cada vez más virulentas nos aguardan a la vuelta de la esquina. Pero la verdad es que no tengo fe en el ser humano. Una humanidad unida, remando a una y viviendo en armonía con la naturaleza ¡podría llegar tan lejos y tan rápido! Pero no soy ingenuo, sé que es una quimera que no se producirá hasta que La Naturaleza no nos haga morder el polvo de verdad. 

El covid-19 es una oportunidad única que se nos brinda para cambiar por completo el rumbo de una nave que nos lleva al precipicio, pero no haremos nada. China ya ha anunciado que va a abrir 50 centrales de carbón... en Europa, USA y el resto del mundo volveremos a lo mismo a no ser que nosotros, los ciudadanos de a pie, que tenemos mucho más poder del que nos imaginamos, forcemos a que se cambien las cosas cambiando nuestra forma de pensar, de vivir y de actuar. Pensadlo, nos jugamos mucho.

martes, 11 de febrero de 2020

Firmas en Tiendas Fnac Valencia

Firmas de Die Glocke en Febrero

- Viernes 21 de febrero 2020. Tienda de FNAC en el C.C Bonaire, Aldaya, Valencia. Horario: de 17 a 21h.



- Sábado 22 de febrero 2020. Tienda de FNAC en Plaza San Agustín, Valencia. Horario: de 12 a 14h y de 17 a 21h.

domingo, 1 de diciembre de 2019

¿Es la historia tal y como nos la cuentan? Parte II, ¿romanos en América?

La Cabeza de Tecaxic-Calixtlahuaca
Siguiendo el hilo del artículo anterior, dos noticias más que han llegado a mis manos han hecho replantearme que la historia quizás no sea tal y como nos hayan contado. Una ya es antigua, es un descubrimiento de la década de los 30 que en su momento hizo tambalearse todas las bases de la historia de América: La Cabeza de Tecaxic-Calixtlahuaca. ¿Y porque no sabemos nada de este descubrimiento? Es sencillo, al igual modo que la Fuente Magna, una vasija descubierta en Bolivia con escritura cuneiforme sumeria y de la que ya he hablado en los artículos que versan sobre quién descubrió en verdad América, esta cabeza de terracota rompía con todo lo establecido: El descubrimiento por  parte de Colón de Sudamérica y de los vikingos de Canadá... y algo que es otro de los grandes tabús de la historia: La navegación oceánica en la antigüedad y el aislamiento entre continentes. 

Pero sepamos un poco más de este misterioso hallazgo. Esta diminuta cabeza fue hallada en 1933 por el prestigioso arqueólogo mexicano José Garcia Payón (fundador del Museo Nacional de Arqueología, de la Facultad de Antropología de Veracruz y director de la Biblioteca Nacional Mexicana) entre el ajuar funerario de un enterramiento anterior a la llegada de Cortés a México en 1519. Fue hallada en el centro ceremonial de Calixtlahuaca, situado en las inmediaciones de la ciudad de Toluca. La datación que se pudo hacer de todo el ajuar no dejaba lugar a dudas, su edad se hallaba entre 1476 y 1510 d.c. ¿Por qué es importante esta diminuta cabeza de apenas 3cm? Pues es muy sencillo, representa a un hombre de frente plana y barbudo. ¿Y qué? Os preguntaréis, bien, si no lo sabéis los nativos de todo el continente americano son lampiños, es decir, no tienen barba. ¿Cómo y por qué esculpieron una figurita de un hombre barbudo cuando no sabían que era una barba? 

Recordemos qué ciertos dioses de las culturas precolombinas eran blancos, barbudos, de ojos azules y algunos pelirrojos. Esos seres divinos habían llegado a sus tierras desde el mar, habían convivido con ellos, enseñado las técnicas de construcción y se habían marchado con la promesa de volver. Los aztecas y toltecas lo llamaron Quetzalcóatl, los incas Viracocha, para los chibchas era Bochica, para los mayas Kukulkán y en las regiones del Pacífico de Guatemala y El Salvador era conocido como Xiuhtecuhtli. Es evidente para todos que esos rasgos no casan con la morfología de ninguno de los pueblos indígenas, al igual que los rasgos del hombre representado en la cabeza de Calixtlahuaca. Al menos para mí, es evidente que no se inventaron esos rasgos, simplemente los vieron y los añadieron a sus creencias y mitología. 

Moneda romana encontrada en Lousville
Pero el caso que nos ocupa va mucho más allá, pues, al igual que la fuente magna, esta pieza arqueológica quedó en el olvido pues no encajaba y era molesta para la versión inmutable de esa parte de la historia hasta que en 1961 el antropólogo austriaco Robert Heine-Geldern determinó que esa imagen era la de un romano y que la estatuilla había sido esculpida en el año 200 d.c. Es decir, no era la representación azteca de un hombre con facciones europeas, era un busto de origen romano. Podéis comprender que el revuelo fue mayúsculo, pues, ¡cómo iba a existir en México una pieza romana antes de la llegada de los conquistadores! Como os podéis imaginar se tachó a la pieza de fraude. Pero en 1963, durante las obras de construcción del puente sobre el río Ohio en Lousville en el estado norteamericano de Kentucky, se encontró un pequeño tesoro de monedas romanas datadas en el siglo III d.c. En el mismo estado de Kentucky, se encontraron por parte de Michael Wayne Griffith, de otras 12 monedas más de la misma época imperial romana y que se conocen como Antoniniani, datadas entre el 238 y el 305 d.c.



Moneda romana encontrada en Lousville
Finalmente se determinó que las monedas eran auténticas, al igual que la cabeza de Calixtlahuaca, que fue catalogada en 1990 como escultura romana de la época de los emperadores severianos (193-235 d.c) por Bernard Andreae, arqueólogo del Instituto Arqueológico alemán de Roma, pues su estilo (forma del pelo, de esculpido...) encaja a la perfección con la moda de esa época. La teoría del fraude se desmoronaba, pero no se dio el brazo a torcer. Las monedas de Estados Unidos no tenían datación arqueológica por la forma en la que fueron encontradas, se supuso que se le cayeron a algún colono, o que se pusieron ahí por los propios descubridores del hallazgo para... ¿Llamar la atención?... No digo que no fuese así pero... ¿Os imagináis a una familia de colonos que están arriesgando su vida adentrándose en territorio virgen, llevando consigo una vasija de monedas romanas que no les valen de nada y en una época en la que ninguna pieza arqueológica que no fuera una joya tenía valor? Amén de que prácticamente todos eran pobres en busca de fortuna... ¿Qué hacían con monedas romanas, cómo las habían conseguido? Y la teoría del bromista que entierra a las orillas del Ohio monedas para que sean descubiertas en una obra años después... ¿Qué queréis que os diga? 

Lo mismo se intentó con la cabeza de Calixtlahuaca pero claro, aquí ya había un estudio arqueológico serio, dataciones científicas... Pero se intentó, se dijo que la dejo ahí un ayudante de Payón para gastarle una broma, algo que no me voy a dignar en comentar, que Cortes o uno de sus hombres la llevaba encima y la deposito en la tumba pocos años después de su llegada a México... Imaginemos que un conquistador la llevara consigo porque durante 1.200 años la estatuilla había estado en la familia... es evidente que le tendría aprecio, nadie se lleva a semejante viaje algo que no le sirva o le tenga aprecio, en ese caso, ¿para qué iba a abrir una tumba, dejar las joyas que allí había y  depositar esa reliquia romana en su interior? ¿No es más lógico pensar que alguien de la nobleza, como debió ser la persona de la tumba, se quisiera llevar al Más Allá lo que sería sin duda una reliquia de gran valor, pues para ella sería un objeto traído por los "dioses" llegados del mar? ¿Qué deducís vosotros? La última teoría oficial es que la estatuilla de algún modo llegó vía terrestre mediante intercambios comerciales desde oriente próximo... creo que tampoco merece la pena comentar semejante estupidez, ¿Os imagináis a los Inuit intercambiando una foca por un cabezón romano y pasándolo de Asia a América? ¿Este vendiéndoselo a un Sioux, este a un Comanche y así sucesivamente hasta llegar a México? ¿En serio? 
Barcos romanos encontrados en el lago Nemi

También quiero que reparéis en que la datación de la estatua y las monedas son de la misma época: alrededor del 200 d.c. ¿Coincidencia? Para encajar estas piezas en la historia ortodoxa debemos usar teorías demasiado peregrinas, al final la navaja de Ockham debe imponerse, europeos o mediterráneos llegaron a América en tiempos muy anteriores a Colón. Se nos dirá desde la historia oficial que con las galeras romanas no es posible llegar a América, al  mismo tiempo que se nos afirma que los Rapanui llegaron a la Isla de Pascua cruzando medio Pacífico con embarcaciones más cercanas a una cáscara de nuez que a las galeras romanas. Nadie dice que les fuera sencillo o que no fuera peligroso, pero, ¿Posible? Sin duda, sólo tenéis que observar la imagen del tamaño de los navíos romanos de recreo encontrados en el lago Nemi para disfrute del emperador Tiberio o de Trajano, las naves de Colón se quedan ridículas en comparación, incluso la más modesta galera romana es comparable con los drakkar vikingos que llegaron a las costas de Terranova,  para mí la cuestión no es si fue posible, si no: ¿Fueron contactos esporádicos o habituales? Algo que está por ver.

Las evidencias se van acumulando: la fuente magna, las anclas chinas en el golfo de México, la estatuilla de Calixtlahuaca, las monedas romanas de Ohio, las leyendas de los dioses con facciones europeas, las similitudes entre las construcciones mesoamericanas y las de Oriente Medio, los topónimos e inscripciones fenicias en Sudamérica... La navegación trans-oceánica era un hecho en época fenicia y muchos siglos antes de que Colón cruzara el Atlántico con la Santa María. Los fenicios y su relación con el Nuevo Continente y los nuevos hallazgos respecto a su relación con la península ibérica merecen su propio artículo.


lunes, 18 de noviembre de 2019

¿Es la historia tal y como nos la cuentan? Parte I

Estos días he estado leyendo sobre diferentes descubrimientos arqueológicos, unos novedosos y otros no tanto, que me han llevado de nuevo a esa pregunta que los que me seguís sabéis que me obsesiona: ¿Es la historia tal y como nos la cuentan? 

Es evidente que bajo la tierra hay aún muchos secretos y objetos por descubrir, muchos documentos escondidos en estantes desconocidos que pueden hacer variar lo que conocemos de la historia de la humanidad. Es de lógica que esta se reescriba a medida que se excava, pero no es a eso a lo que me refiero. No estoy hablando de pequeñas correcciones de capítulos concretos, sino de grandes vuelcos, de hacer tambalear los grandes pilares establecidos. La ciencia, y para mí la historia lo es aunque no sea exacta por sus características, es muy reacia a mover sus pilares, y oculta, aparta o simplemente ignora aquellas pruebas que incomodan lo establecido en lugar de tirar del hilo, incluso cuando hay evidencias claras, hasta encontrar la verdad. Ya conocéis mi postura al respecto por artículos anteriores, pues es mi obligación como científico, poner en duda todos los dogmas de fe, es la única forma de avanzar.

Heinrich Schliemann, descubridor de Troya y al que se
 acuso de iluso por buscar una ciudad que sólo era un mito.
A lo largo de dos artículos os quiero mostrar una serie de evidencias y descubrimientos que creo que es necesario conozcáis para que penséis en ellos. Se confirmen finalmente o no, es bueno para esta sociedad tan mediatizada, que empecemos a leer todos los puntos de vista, a poner en duda, razonar, analizar y sacar nuestras propias conclusiones sobre cualquier aspecto de la vida, ese y no otro, es el objeto de todos mis artículos: hacer brotar en nuestro interior el espíritu crítico, se esté al final de acuerdo o no con lo razonado. Si siempre se aceptara que la realidad es tal y como otros nos dicen, nunca se hubiera descubierto Troya. Pensar que si nuestra opinión depende sólo de lo que haya razonado otra persona, siempre seremos rehenes y esclavos de él o ella. Bueno, ¡pongámonos a ello! Pues los hechos que os voy a exponer ponen en duda unos cuantos pilares de la historia. 

Ya os hable en un artículo anterior de Göbekli Tepe, los restos megalíticos situados en Turquía que habían destrozado la edad en la que se suponía que los seres humanos comenzaron a ser sedentarios. Sus 11.500 años hacia saltar por los aires la fecha en que hasta ahora se creía que dejamos de ser nómadas, ese inicio del Neolítico donde el hombre descubre la cerámica, la agricultura, la ganadería y se convierte en sedentario. No se supo cómo reaccionar ante el hallazgo, esta vez no se pudo tapar, es evidente que las construcciones están ahí y que su antigüedad es esa, nadie lo pone en duda. Para no derribar el pilar establecido, se nos dijo que el complejo de Göbekli simplemente fue un "avis rara" que no implicaba que existiese una civilización y una sociedad organizada y especializada 2000 o 3000 años antes de lo que se nos había dicho. En palabras llanas, que simplemente un grupo de humanos que todos los días se jugaban la vida para poderse alimentar y que vivían en cavernas se habían juntado un día y habían dicho: 

"Oye, ¿a que no somos capaces de juntar unas cuantas piedras?" 

Templo en Dargeçit
Ya, como no tenían nada mejor que hacer y teniendo esa maestría tallando la piedra y construyendo templos perfectos de mampostería, que requiere conocimientos básicos de arquitectura y física, para que voy a hacerme una casa, mejor sigo viviendo a la intemperie en una húmeda cueva. Claro. Pues bien, en la provincia turca de Madin, en el distrito de Dargeçit, a unos 300 km al este de Göbekli, los arqueólogos dirigidos por Ayşe Tuba Ökse, desenterraron otro templo de las mismas características y de una antigüedad similar: unos 12.000 años. Sus excavaciones aún están la fase preliminar, pero ya se han encontrado restos de casas con paredes de piedra y suelos de arcilla, miles de cuentas de ornamentos, hojas de obsidiana- sílex, desechos de fabricación de joyas y herramientas para el trabajo de la piedra: cuchillas, puntas de flecha y otros microlitos.  

Göbekli Tepe

De confirmarse su antigüedad, que podría ser superior a Göbekli, lo que no es descabellado pues la estructura es casi idéntica pero de ejecución más tosca (los pilares no tienen las tallas en piedra maravillosas del primero) y las primeras dataciones de los objetos apuntan a esa fecha, podríamos decir en un área de al menos 300 km y durante un periodo de diez siglos y 2.000 o 3.000 años antes de lo que se nos había dicho, existió una civilización humana organizada, sedentaria y con un grado de desarrollo comparable por ejemplo, a la ibera en España. Eso destrozaría todo lo establecido pues como poco se acabaría con la idea de que la agricultura nos llevó al sedentarismo, pues de momento no hay evidencia alguna de actividad agraria en ninguno de los dos asentamientos. También es evidente que la capacidad de tallado y la técnica de construcción en piedra no surgen de la noche al día, se requiere de un proceso de aprendizaje que puede durar mucho tiempo y estoy convencido de que a medida que se excave en la zona se encontrarán más estructuras y la edad irá retrasándose en el tiempo. Es muy probable que bastantes siglos antes de que apareciesen estas construcciones, la idea de civilización ya estuviera implantada o existiese entre los humanos que caminaban sobre la Tierra y que la idea de los clanes de las cavernas comenzase a desdibujarse mucho antes de lo que se pensaba  ¿Qué otras cosas son mucho más antiguas o puede que no sean como se nos dice? En el próximo artículo más.


sábado, 21 de septiembre de 2019

Chernobyl, el paradigma de la estupidez humana

Todos nos quedamos espantados en su día con la catástrofe que ocurrió en Chernobyl y que para mí significó el pistoletazo de salida para la caída de la Unión Soviética. La afamada mini-serie con el nombre de la nefasta central nuclear (y que os recomiendo verla si aún no la habéis visto), puso de nuevo de "moda" los dramáticos hechos vividos aquellos fatídicos días de abril de 1986. No voy a entrar en si la serie magnifica o no los errores humanos cometidos por los soviéticos antes, durante o después del accidente nuclear, pues no es el objeto de esta reflexión, como tampoco poner el foco en un país en concreto. Como ejemplo supremo de la soberbia y por ende, estupidez humana, podría haber usado el casi Chernobyl norteamericano de 1979: la fusión parcial de uno de los reactores nucleares de la central de Three Mile Island en Pennsylvania o la propia Fukushima. 

Mapa de NASA que muestra los incendios en 2019.

Tampoco pretendo en este artículo hacer un alegato contra las centrales nucleares (las cuales cerraría sin dudar), pues ejemplos de la suprema majadería humana, por desgracia los tenemos a centenares más allá de las guerras fratricidas, el último: La impasibilidad de los gobernantes y buena parte de los habitantes del planeta ante la quema de la selva amazónica o de los incendios masivos igual de graves, pero no visibilizados en los medios, de la África verde... ¿De verdad os creéis que el oxígeno que respirarais sale de la nada? ¿Que no pasa nada por arrasar decenas de miles de kilómetros cuadrados de bosques y selvas en Brasil, África o Indonesia? No, lo que pretendo demostrar con el fin de combatirla, es la mayor verdad que nos dio Albert Einstein:

"Hay dos cosas infinitas: la estupidez humana y el universo; y de lo segundo no estoy seguro".

He elegido Chernobyl porque nos confronta como nada frente a lo que la mayoría considera algo inferior y supeditado a los humanos: La Naturaleza. Más allá de los desastres a los que nos abocan los dirigentes del mundo y que dan para escribir miles de novelas de terror, somos la única especie que es capaz de poner de forma consciente su vida y su supervivencia en riesgo. Pero, ¿son los que controlan el mundo una sub-especie humana diferente que nos lleva a la autodestrucción? De nuevo Chernobyl nos pone frente al espejo. A raíz de la serie comencé a reflexionar de nuevo respecto a nuestra relación con la naturaleza y nuestra supuesta superioridad, pero lo que ha hecho que escriba sobre Chernobyl ha sido una serie de documentales y de noticias que me han dejado perplejo.

Los liquidadores de Chernobyl.
Las primeras hablaban de cómo se ha creado todo un negocio alrededor de la zona de exclusión de la central. Se realizan excursiones programadas a visitar la zona del accidente. Sí, escucháis bien, viajes organizados e ilegales a una zona radioactiva para ver la ciudad abandonada de Pipriat, la principal  población golpeada por el siniestro. ¿Pero en qué cabeza cabe? Se supone que el riesgo es controlado... que van con contadores Geiger para la radio-actividad... puedo llegar a entender que quien es de la zona y ante la necesidad de llevar un plato de comida a la mesa, se vea forzado a prestarse a semejante trabajo, pues por mucho que se esté fuera de la zona contaminada la radiación les debe estar afectando de todas formas, ¿pero ir a propósito? ¿Poner tu salud e incluso tu vida en riesgo para obtener no se sabe que placer en ver... qué? ¿El morbo de la desgracia? ¿De las vidas perdidas? Se vende en dichos tours que la radiación ambiental es mayor de la normal pero segura... aquí de nuevo entra la doble estupidez humana, la soberbia de creerse inmortales y la frase típica de: "A mí no me pasará nada" con la ignorancia más supina. Cualquiera que quiera informarse un poco debería saber que la contaminación por radiación no solo proviene del aire. Hasta la piedra más pequeña de Chernobyl está contaminada de isotopos y partículas nocivas. Cualquier cosa que toquemos con nuestras manos o que rocemos con nuestra piel, las suelas de nuestros zapatos, el polvo que levantemos con nuestros pies y respiremos, una pared que rocemos con nuestra chaqueta... se va a contaminar de partículas radioactivas que van absorberse de inmediato en nuestra ropa o peor aún, en el interior de nuestros cuerpos, isotopos que no van a desaparecer y que van a  estar emitiendo radiación toda nuestra vida y más pronto o más tarde provocarnos un cáncer. 

Y sí, las estupideces que hacemos son infinitas, como lo de la gente que se mata por tratar de hacerse el selfie más arriesgado para obtener... ¡Likes en instagram! O lo del balconing... O de la forma en la que nos hemos complicado la vida y lo que se llega a hacer para tener más... ¡numeritos en una cuenta bancaria! De verdad que si los animales pudieran hablar desde luego no dirían: "¡Qué envidia de especie, que inteligentes, quiero ser como ellos!", más bien expresarían aquella mítica frase de Asterix: "Estos romanos/humanos están locos". No, los dirigentes desquiciados que tenemos no son una catástrofe ajena, son un reflejo de nuestra especie. Y sí, el ser humano es capaz de hacer cosas maravillosas, y está el arte, la música, la literatura, los pensadores, los científicos... pero incluso en ese mundo que debería ser el mejor reflejo de nosotros mismos como especie, está plagado de mezquindad, soberbia, vanidad, envidias... Y aún nos creemos superiores a los animales y a la naturaleza en general.


Bosque rojo de Chernobyl, situado en los primeros 10km alrededor de la central,
donde se suponía que nada iba a crecer por miles de años.
No veréis a ninguna especie destruir su hábitat, acabar con lo que le da de comer, matarse entre ellos mismos hasta la aniquilación por simple y mero odio, de acapararlo todo y no dejar nada que comer a los demás cuando ya están saciados... ¿Y somos nosotros los seres superiores? ¿De verdad? Aquí de nuevo Chernobyl nos pone frente al espejo. El segundo grupo de noticias que me ha llevado a esta reflexión son aquellas que nos dejan de nuevo a los pies de los caballos cuando se nos dijo que arrasamos con todo, que nada volvería a crecer en la zona más cercana a la explosión no... Pues bien, a la naturaleza los humanos no les importamos nada. Los árboles han crecido en menos de 40 años donde los "inteligentes" humanos dijimos que nada lo haría en decenas de miles de años. Los bosques de la zona están plagados de lobos, jabalíes, ciervos, la flora es exuberante... y además, todas las especies se están adaptando y haciendo cada vez más resistentes a la radiación, algo impensable para los humanos. No, nuestra fuerza está muy lejos de la del resto de los seres vivos. En un chasquido de dedos la todopoderosa civilización humana ha sido engullida en su mayor parte por la vegetación y en un centenar de años más, que en la historia de nuestro planeta es un pestañeo, no quedará ni rastro nuestro en aquel lugar. Reflexionemos hacia donde nos dirigimos los seres humanos, cojamos un poco de humildad y aprendamos de la naturaleza. O empezamos a tener desde ya lo que muchos, para mí de forma muy acertada, empiezan a poner como el valor más importante de una persona: La inteligencia emocional y de la que estamos tan carentes, o tendremos un futuro muy negro como especie.