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martes, 30 de septiembre de 2014

La humanidad. ¿Hay algo nuevo bajo el Sol?


Una de las grandes preguntas que me tiene inquieto es la deriva hacia la que se dirige la humanidad. Es cierto que en momentos de crisis tendemos al catastrofismo, a verlo todo de color negro. Siempre las ha habido, de mil tipos y colores, pero de todas se ha salido, mejor o peor. Creo que esta vez es diferente, que nos acercamos a un final de ciclo si es que no estamos inmersos ya en él. Tal y como lo veo estamos al final de nuestra civilización, el final de una forma de ser y actuar, a la cual seguirá una nueva y sinceramente creo que será mejor, siempre lo ha sido y esta vez no tiene por qué ser diferente por muy duro que sea el parto de lo que tenga que venir, sea lo que sea.

En los siguientes artículos trataré de daros mi visión de la humanidad, pasada, presente y futura, trataré de explicar por qué creo que estamos al final de un largo camino, qué es lo que nos ha llevado hasta aquí y lo que nos hará cambiar. Espero y os animo a que comentéis el artículo, yo no tengo la verdad, sólo una forma de ver las cosas, que puede ser la correcta o estar equivocada, y a diferencia de muchos estoy dispuesto a enriquecer o cambiar mi forma de entender la humanidad con vuestras aportaciones, al final es de lo que se trata, de enriquecernos mutuamente.

Pero vayamos por partes. ¿Hay algo nuevo bajo el Sol? Nos parece que nuestra sociedad es muy diferente a las civilizaciones antiguas, que nada tenemos que ver con ellos con nuestros i-pads, tarjetas de crédito, rascacielos, coches y aviones. Es cierto que somos una sociedad tecnológica, la e-humanidad, pero ¿en verdad eso nos hace tan diferentes a un minoico, romano o a un griego? La respuesta es que no, aunque no lo creáis, tal y como dijo Salomón: no hay nada nuevo bajo el Sol. Las relaciones humanas, nuestra forma de interactuar entre nosotros, nuestra estructuración social es básicamente la misma desde hace más de 8.000 años, probablemente un poco más. Lo único que han cambiado son los utensilios que usamos, la base de la civilización es exactamente la misma. En este artículo trataré de mostraros como no hay nada nuevo, empecemos por la tecnología.

Nos maravillamos ante los robots japoneses, por ejemplo hoy en la televisión hablaban como un gran avance la creación de un jaguar mecánico que podía correr a gran velocidad y saltar obstáculos. Esto sí que marca una gran diferencia con los antiguos me diréis, pero… resulta que King-su Tse (chino, como no, ¡parece que ellos lo han inventado todo!) en el 500 a. C. creó una urraca voladora de madera-bambú y un caballo que saltaba… ¿sorprendidos? Sigamos.

Y por supuesto están los inventos del gran Herón de Alejandría (os recomiendo que busquéis los inventos increíbles de este genio), ¿Sabíais por ejemplo que él fue el inventor de las máquinas expendedoras hace más de 2100 años? Si, como lo oís. Herón creo un dispositivo que expendía “agua sagrada” para ofrecer en los templos a los Dioses a cambio de introducir un Dracma en una ranura… Otro de sus inventos curiosos fue el de un dispositivo que convertía el agua en vino… ahí lo dejo. ¿O sabíais también que fue él el creador de la máquina de vapor? Si, esa que hasta el siglo XIX no se volvió a redescubrir. ¿Y qué paso con ese invento? ¿Por qué no se llevó a la práctica? Os preguntaréis al igual que hice yo. Bien sencillo, cuando se lo mostró a su rey este quedó maravillado y vio las posibilidades del mismo, pero su sociedad estaba formada por un 90% de esclavos, ¿Qué iba a hacer con ellos si los sustituía por máquinas? No podían tener miles y miles de esclavos desocupados, aquello sería el caos y el principio de una revuelta.

Quedaros con esta historia, os la recordaré más adelante, aunque intuyo que veis venir de lejos los tiros.que convertía el agua en vino… ahí lo dejo. ¿O sabíais también que fue él el creador de la máquina de vapor? Si, esa que hasta el siglo XIX no se volvió a redescubrir. ¿Y qué paso con ese invento? ¿Por qué no se llevó a la práctica? Os preguntaréis al igual que hice yo. Bien sencillo, cuando se lo mostró a su rey este quedó maravillado y vio las posibilidades del mismo, pero su sociedad estaba formada por un 90% de esclavos, ¿Qué iba a hacer con ellos si los sustituía por máquinas? No podían tener miles y miles de esclavos desocupados, aquello sería el caos y el principio de una revuelta. Quedaros con esta historia, os la recordaré más adelante, aunque intuyo que veis venir de lejos los tiros.

Una curiosidad más: Los famosos reproductores de música tampoco son novedad, en la tumba del primer emperador de la dinastía Han (206 a.c) se encontró una orquesta mecánica de muñecos que reproducían melodías de forma automática. Como podéis comprobar los autómatas y robots que tanto nos maravillan hoy en día ya existían en la antigüedad, hay miles de ejemplos de ellos, yo os he dado unos cuantos, es cierto que hoy en día son más sofisticados, más complejos, pero en el fondo sirven para lo mismo.

En cuanto a nuestra forma de ocio tampoco hacemos nada diferente de lo que hacían los antiguos. Ya existían las competiciones deportivas en la antigua Grecia y Roma, incluso los hooligans y el cierre de estadios no son una invención moderna. En los anfiteatros romanos ya existían forofos de gladiadores concretos y rivalidades entre ciudades por ver quien tenía la escuela de gladiadores mejor. En el año 59 de nuestra era, en un “partido” de máxima rivalidad, Pompeya-Nuceria, los aficionados de uno y otro lado empezaron los ya conocidos insultos entre aficiones, los improperios dieron paso a las pedradas y éstas al desenvaine de espadas y muertes entre espectadores. El anfiteatro de Pompeya fue clausurado por Nerón durante 10 años por los actos de violencia, tras las suplicas de los ciudadanos la prohibición fue levantada… ¡No me digáis que no os recuerda al futbol! (P.D. “El partido” lo ganó Pompeya). En la imagen: pintura mural de la casa I.3.23 de Pompeya conocida como casa de Actius Anicetus, que representa el altercado "deportivo".

También los antiguos disfrutaban de la lectura, el teatro y las vacaciones, si, los romanos también tenían el apartamentito en la playa y en verano marchaban a esas zonas de veraneo, Pompeya era la Marbella de la antigüedad. También hacían viajes de turismo y de peregrinación, tenían sus bares, juegos de cartas y dados… exactamente como hoy en día.

Las relaciones sociales entre humanos también han sido las mismas desde Babilonia, donde ha imperado el individualismo frente al conjunto. Toda nuestra civilización, durante 8.000 años ha girado alrededor de un concepto muy sencillo salvo unas cuantas excepciones: realizar un trabajo para obtener algo que intercambiar para poder conseguir otros bienes y siempre (o casi) para un beneficio unipersonal/familiar. Lo hemos complicado mucho, lo hemos vestido de mil formas, pero siempre ha sido lo mimo: Comercio y eso ha sido así desde las primeras ciudades estado de Mesopotamia.

Entonces, ¿la humanidad siempre se ha comportado del mismo modo? No, al menos que se sepa ha habido otra civilización humana, otra forma de ser y comportarse, otra forma de entender la vida. Fue durante la prehistoria, fue cuando vivíamos en cavernas. Algo insólito sucedió a nivel global que nos hizo cambiar esa primera civilización humana conocida a la actual, y eso algo insólito fue una revolución tecnológica sin precedentes: el descubrimiento de la rueda, el fuego, la metalurgia, la agricultura y la ganadería casi al mismo tiempo en todas las partes del planeta nos cambió para siempre. Ese es un misterio sobre el hombre que junto a otros algún día abordaré, pero primero, en el siguiente artículo daré mi visión de la actual humanidad.  


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viernes, 5 de septiembre de 2014

Ébola. ¿Conspiración?



Con éste artículo inicio una serie de pensamientos acerca de la humanidad, donde expresaré mi punto de vista de la actualidad de nuestra especie, de dónde venimos y hacia dónde vamos. Creo que ha llegado el momento de darlo a conocer porque la humanidad, más allá de la política, se dirige a un cambio profundo, un cambio que no se daba desde hace 14.000 años. Pero vayamos poco a poco.
 

 



 

 
 

 

 

 
 

 

N


Estos últimos días los medios de comunicación de todo el mundo han estado plagados de noticias sobre el Ébola. La campaña mediática ha sido intensa y ésta enfermedad ha pasado a ocupar un lugar prioritario en las amenazas que, como la espada de Damocles, penden de un hilo sobre las cabezas del primer mundo. Otra amenaza más, algo más a lo que temer. Vivimos en la civilización del miedo. Se nos ha bombardeado con alarmas de la llegada de posibles infectados en Valencia, en Bilbao, en Holanda… para luego decirnos: “no os preocupéis, lo tenemos todo controlado” “Es grave en el tercer mundo, aquí con nuestros medios no es lo mismo, no es tan grave”… Me recuerda demasiado a la táctica del palo y la zanahoria.



¿Pero qué hay de verdad y de mentira alrededor de esta enfermedad? ¿Es todo tal y como nos dicen o hay algo más? No sé las respuestas, pero tengo muchas dudas y preguntas que no tienen respuestas y los antecedentes cercanos no me dejan dar mucho margen de beneficio a nadie.

Según yo lo veo, la humanidad se ha vuelto mezquina, mentirosa y avara. Estamos en una fase de falta de moral y ética escalofriantes, todo vale por un pedazo de poder o unos dólares/euros. Hemos perdido casi todo lo que le atribuimos a ese nombre: humanidad, veo mucha más de ella en los animales que en las personas, parafraseando a Lord Byron:“Cuanto más conozco los hombres, más quiero a mi perro”. Django, te quiero (Django es mi galgo).

Por lo tanto, cuando se realiza una campaña basada en el miedo mi alarma interior se dispara: “las elites mezquinas y mentirosas traman algo”. Sé que resulta en un principio el discurso de un conspiranoico que siempre ve algo más allá de lo que realmente hay. Sería cierto si hubiera cosas que no encajaran, si no nos hubieran mentido antes, si no hubiera existido la gripe A, ¿os acordáis de ella?

Todos recordaremos las amenazas de pandemia, la psicosis y el miedo que desató la gripe A. Llegaba la nueva peste y el apocalipsis. Desde los grandes medios se nos dijo que el virus era letal e instalaron durante meses el miedo a que la gripe llegara al mundo occidental, provocando una gran mortandad. El virus venía de los países pobres, porque su higiene y control sanitario dejaba mucho que desear, no como en occidente.

Esta es la primera afirmación que me dio que pensar… el modo de vida de aquellas gentes no había cambiado mucho durante milenios y curiosamente no hay constancia histórica de grandes epidemias en ellos, pero si en el civilizado occidente, desde las primeras pestes en la civilizada Roma hasta las pandemias de viruela, tifus, polio o la última gripe: la influenza, que azotó Europa en 1914 y que mató más personas que bajas hubieron en la I Guerra Mundial, 50-100 millones frente a los 30 millones de la gran guerra. ¿Acaso Europa no tiene granjas de pollos donde estos viven hacinados de forma infame en jaulas y a los que incluso tienen que cortar el pico para que no se suiciden a picotazos por el stress a que se los somete? Las tiene, a centenares y no creo que las condiciones de los animales en muchas“productoras” europeas sean mejores que las del llamado tercer mundo.

Otro dato curioso de la gripe A es que es “nieta” de esa influenza o gripe española. Como dato curioso, un par de años antes de la aparición de la gripe se desenterró en Europa cadáveres de la pandemia de 1914 para el estudio de dicho virus, ¿casualidad? Ya sabéis que yo no creo en las casualidades, si no en las causalidades.

Pero sigamos, ¿recordáis que ocurrió? Nada, la gripe A no mató ni al 1% de las personas que todos los años mata la gripe común. Eso sí, hubo muchas personas que se hicieron literalmente de oro vendiendo la famosa vacuna gracias a que la población demandó desesperada el tratamiento ante el miedo de morir de gripe. Una vacuna que en definitiva era poco más que un paracetamol fuerte, todo el mundo debería saber que las gripes no se pueden curar, solo tratar los síntomas y difícilmente se pueden prevenir: el virus muta de un año a otro. La mezquindad y avaricia humana triunfaron ayudadas de forma consciente o por inconsciencia y falta de rigor de los grandes medios y creadores de opinión (yo creo que una mezcla de ambos).

De nuevo otra amenaza se cierne sobre el asustadizo mundo occidental: el Ébola. Una vez más surge en un país pobre, dicen que por comer murciélagos… Aquí empiezan a surgir las piezas que no encajan. El primer caso de Ébola lo contrajo Mabalo Lokelala en 1976 al regresar de Zaire. No, no era un cazador-recolector comedor de monos y bichos, era profesor de escuela en viaje de placer. La primera pandemia, la más mortífera, que alcanzó tasas del 90% de mortandad, mató 1248 personas desde 1976 hasta 2012, cuando al parecer desapareció la enfermedad. Llevamos más muertes en este año que en los otros 38 cuando esta cepa es la menos mortífera y las condiciones sanitarias en esos países son mejores (aunque sean malas) ahora que en 1976, más piezas difíciles de encajar.

Más datos curiosos, el primer brote de Ébola surgió en Gabón, Sudán y Congo, situados a unos 4.000 Km de distancia del actual foco: Liberia, Guinea y Sierra Leona… hasta hace bien poco los países situados entre estas dos regiones africanas se habían librado del nuevo brote, entonces… ¿Cómo ha llegado el Ébola desde Sudán hasta Liberia?

Primero hemos de ver como se transmiten las epidemias, la forma más visual de verlo es como una mancha de aceite extendiéndose por el suelo. Desde el foco de la enfermedad, el virus empieza a afectar a los territorios colindantes y estos a los sucesivos, bien por migración de la población humana o de las pulgas de las ratas de la peste bubónica o los murciélagos en el caso del Ébola… pero esto no se ha dado, la enfermedad ha dado un salto de 4.000 Km.

Sí, pero en la edad media no había aviones, diréis. Cierto, pero lo curioso de este caso es que no hay ningún contagiado en las zonas originarias de la enfermedad, ningún sudanés ha llevado la enfermedad desde su país hasta Sierra Leona, entonces, ¿Cómo ha viajado el virus?

Otra cosa que me hace sospechar es la aparición de una vacuna milagrosa en el momento justo, todo muy oportuno.Casualidad, ya estaban investigando el virus… argumentaréis los escépticos. Quizás, pero algo no encaja. La farmacéutica americana que dispone de la vacuna es privada (como todo en USA) y muy pequeña, no es una de los colosos. Los que no lo sepáis, la investigación de enfermedades es tremendamente cara y costosa, por eso las farmacéuticas no investigan sobre enfermedades raras, el coste es elevado y los potenciales clientes y por tanto beneficios escasos, nulos o incluso en algunos casos imposible de recuperar la inversión inicial. Es más, las farmacéuticas investigan fundamentalmente sobre enfermedades occidentales, donde sus clientes si pueden pagar los medicamentos y dejan de lado las dolencias exclusivas del tercer mundo, allí no hay mercado donde obtener beneficios. Por tanto ¿Por qué una pequeña empresa se dedica a investigar una enfermedad rara y que para más inri solo afecta a países pobres de solemnidad? Es caminar hacia su ruina.





También debéis tener en cuenta que el Ébola es una enfermedad catalogada como agente muy peligroso y susceptible de ser usado como arma terrorista biológica, por lo que cualquiera no puede investigarla así como así. Se necesita una autorización y control muy exhaustivo del gobierno federal americano y por supuesto de la Secretaría de Defensa. Por no hablar, que no se puede investigar dicha enfermedad en cualquier laboratorio por su alta peligrosidad y riesgo de contagio y ese equipamiento es caro, creedme, MUY caro. De nuevo me surge una nueva pregunta ¿Cómo una empresa pequeña de poco volumen de ventas se puede permitir un equipamiento que excede en coste en muchísimo el precio de un laboratorio común? ¿Para qué y porque lo tienen? ¿Quién se lo ha financiado? Más preguntas sin respuesta.

Ya por último y aquí he de azotarme por mis prejuicios hacia África, todos hemos leído los ataques de los habitantes de Liberia hacia los médicos y hospitales occidentales, a los que acusan de propagar la enfermedad. ¡Qué bestias! ¡Están por civilizar estos africanos! ¡Así les va! Fue mi primer pensamiento, pero he de reflexionar y quizás no estén tan locos ni sean tan primitivos, quizás los justos estén pagando por los pecadores.

Está claro que la mayoría, por no decir el 99% de la gente que trabaja voluntaria en África son justos, ¿pero hay pecadores? ¿Puede haber algo de verdad en que alguien esté tratando de extender esta enfermedad por África y por eso los habitantes de esos países no confíen ya de los médicos? ¿Qué han oído o visto? ¿Algún periodista les ha preguntado porque creen que los médicos son los causantes de este nuevo brote de Ébola? Quizás sea una plaga bíblica sobre la que no se puede hacer nada, quizás un super murciélago haya hecho esos 4000 km sin infectar los territorios por los que pasaba, quizás haya habido indolencia en este brote y por eso se nos ha ido de las manos. Demasiados quizás.

No tengo las respuestas ni afirmaciones, solo dudas y desconfianza sobre que se nos esté diciendo la verdad, como diría Shakespeare, algo huele a podrido en Dinamarca. Solo quiero que reflexionéis ante este asunto y que seáis críticos con la información que leáis o veáis en televisión, la cual casi siempre es sesgada e interesada. ¿Qué es lo que pienso yo? Dejadme que sea prudente, pero como diría Sherlock, cuando todo lo demás queda descartado lo que queda, por improbable que parezca debe ser la verdad.



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jueves, 28 de agosto de 2014

El entrelazamiento cuántico y la salud



Es un hecho demostrado que el estado mental influye en la salud física y en la curación de enfermedades. La música clásica ayuda en mucho a esa recuperación, un ejemplo llamativo es en los enfermos de cáncer. No sé si conoceréis que en muchos países europeos y en EEUU se combinan los ciclos de quimio con la audición de piezas clásicas. En un estudio sobre 1800 pacientes de cáncer se observó que aquellos que escuchaban habitualmente música clásica durante y después del tratamiento notaban una considerable mejoría en los efectos secundarios de la quimio: vomito, nausea… una mejora notable del sistema inmunitario e incluso un ligero descenso del dolor. Pero esto no es lo más importante, el efecto de la quimioterapia se revelaba más efectivo en dichos pacientes y por tanto el grado de superación de la enfermedad era más elevado.

¿Pero porque? Se notó que dichas personas liberaban más endorfinas, reducían su presión arterial… eso puede explicar la mejoría sobre los efectos secundarios perniciosos, pero no eso no es suficiente, desde mi punto de vista, para explicar que el tratamiento tenga mejor resultado. Entonces… querréis saber, bien, ahí entra el poder de las vibraciones musicales.

Cuando se escucha música de relajación en un ambiente tranquilo uno puede notar como todo el cuerpo se relaja y cada una de tus células va al unísono. Hemos de ser conscientes de que estamos formados por átomos, y partículas subatómicas que están en una vibración perpetua, en pocas palabras, los seres vivos vibramos.

Es curioso como los animales salvajes no suelen enfermar como lo hacen los humanos, sin embargo sí que lo hacen            aquellos que conviven con el hombre… ¿curioso verdad? ¿Qué les hace diferentes? Ellos viven en armonía con la naturaleza, vibran al mismo compás que ella. A los animales domésticos los hemos humanizado, los hemos hecho ir contra su naturaleza y por tanto les causamos stress, dejan de estar en calma y adquieren enfermedades que en la naturaleza es muy difícil que padezcan.

Creo que la paz o calma interna ayuda a que todas nuestras partículas vibren al unísono y en un mismo sentido, eso nos hace más resistentes a contraer enfermedades e incluso ayuda curarlas. Es complicado explicarlo con palabras simples, pero creo que el ejemplo que os pondré a continuación servirá para visualizarlo.

Imaginaros una orquesta de 200 músicos (nuestras células) en la que hay 1 persona que no es ni de la orquesta ni es músico (enfermedad). La misión del director (sistema inmunológico) será localizar y expulsar al intruso de la orquesta. Si los 200 músicos van cada cual por su sitio la música resultante será un pandemonio donde no haya quien se aclare y al director le será muy complicado descubrir quién es el que está desafinando. Si por el contrario la orquesta funciona al unísono como un engranaje perfecto, a la mínima que se introduzca un “gamberro” se le descubrirá al instante, se le podrá señalar y expulsar más fácilmente.

Nuestro cuerpo actúa de igual forma. Si tenemos la paz de espíritu, lo que los budistas llaman la paz interior nuestro cuerpo, cada una de nuestras células vibrará y “respirará” al mismo tiempo y por tanto cualquier agente externo será detectado y combatido de inmediato, así como será mucho más difícil que la enfermedad surja desde nuestro propio interior.

Tal es así que se ha comprobado tras muchos años de estudios que ciertos errores genéticos hereditarios desaparecen en personas que son felices y que viven en un ambiente donde reina el amor, la paz y la calma (no lo confundáis con un ambiente con dinero, no tienen por qué estar relacionados), mientras que personas genéticamente  robustas desarrollan defectos genéticos al estar sometidas a ambientes de stress y lo que vulgarmente llamaríamos “donde hay mal karma”. Creo que todos deberíamos reflexionar sobre ello, es nuestra salud.

Por otra parte está el hecho de si las personas son capaces de influir en la salud de los demás, este es un tema más peliagudo de tratar. Por mi experiencia personal podréis comprender que me encienden todos estos charlatanes que dicen curar con sus manos, con sus palabras, etc, el que se juegue con la salud de las personas y se utilice la enfermedad para ganar dinero es lo que más me repugna en esta vida. Así que huid como de la peste de aquellos que dicen que tienen poderes curativos, que con sus manos te pueden sanar y que encima cobran.

Si alguien de verdad tiene ese poder de curar enfermedades en un instante, desde luego no cobrará por ayudar a los demás, porque esa persona (ahora lo explicaré) para tener esa capacidad de curación deberá tener una armonía con la naturaleza inimaginable para mí y por tanto será alguien trascendente al dinero y a la vida mundana. Si existe, yo no lo creo, desde luego no aparecerá en televisión ni anunciado en ningún periódico.

Pero eso no quita que unos nos influenciemos a los otros en la salud y ayudemos o quizás hagamos enfermar a los demás, una vez más la sabiduría popular es muy  certera en frases como: “me pones enfermo”. No sé si conoceréis un nuevo concepto que existe en psicología y que ya se da como veraz y demostrado: las personas tóxicas, igual los conoceréis como “los vampiros energéticos”. Son personas que destilan tal negatividad que nos hunden psicológicamente y finalmente nos hacen enfermar. Por desgracia todos conocemos a alguien tóxico. De ellos hay que huir como del fuego en la medida de lo posible.

¿Pero cuál es el mecanismo por el que esas personas nos van minando poco a poco? ¿Es todo mental o hay algo físico? Yo pienso que es una mezcla de ambos. El aspecto psicológico es evidente, me centraré en el físico. Ya hemos hablado que las partículas atómicas se entrelazan por proximidad, si nos mantenemos habitualmente cerca de este tipo de personas, aunque no seamos afines y vibremos en el mismo sentido, siempre se realizará algún tipo de vínculo a nivel cuántico a través del cual esa persona nos podrá influenciar. Cuanto más tiempo y más caso mostremos, más nos “sintonizaremos” con ella y su influencia negativa cada vez será mayor.

Quizás sea el secreto del vudú, si crees que un brujo puede dañarte y su “magia” puede afectarte, realmente lo que le estas dando es tu contraseña wifi cuántica para que acceda a ti, pero esto ya es irme por las ramas y por el mundo de la pura especulación. Aunque no es menos cierto que si crees que vas a enfermar al final lo harás, yo os recomendaría que tuvierais mucho cuidado a quien os abrís y en manos de quien depositáis vuestra confianza, porque a través de ella pueden acceder a vuestro “ordenador”.

Por tanto, si existen personas que pueden influenciarnos en sentido negativo por fuerza debe de haberlas que lo hagan en el sentido contrario. ¿Es posible que los rezos por alguien lo ayuden a curarse? Yo creo que es posible, pero no es el rezo en si el que ayuda, si no la voluntad de la persona que reza. Si rezas por un familiar enfermo al cual estás muy vinculado, a través del entrelazamiento cuántico podrás influenciar en su salud, dándole energía, ayudando a su cuerpo a vibrar en armonía y por tanto a sacar a la luz al “músico impostor”. Cuantas más personas con vínculos con el enfermo piensen en positivo sobre él, más eficaz o potente será la ayuda. Realmente no le estaremos curando, le estaremos ayudando a curarse él mismo.

Quizás creáis que son más deseos míos que verdades, pero una vez más, existen estudios y experimentos sobre esto y que han dado resultados sorprendentes. En uno de ellos, en USA, se dividió a dos grupos de enfermos, por unos se rezaría, por los otros no. Se pidió a un grupo que conocieran al enfermo (establecieron cierto entrelazamiento cuántico), y rezaran por él durante su enfermedad ciertos minutos al día, los resultados dejaron perplejos a los médicos: el grupo de pacientes que recibía rezos mejoraba, de forma significativa, más que el grupo que no los recibió. ¿El poder de la oración? Si, ¿Magia? No, física cuántica.

Sin duda contra más fuerte sea el vínculo emocional entre el enfermo y la persona que “reza” por él, más efectivo será. Por favor, tenedlo en cuenta si tenéis la desgracia de tener a alguien querido cerca.



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martes, 5 de agosto de 2014

Mente y salud



En el artículo anterior dejé entrever la influencia de nuestra mente en nuestra propia salud, en como el modo en que afrontamos la vida nos puede llevar a enfermar o curarnos. En definitiva en cómo somos capaces de influir en nuestra curación o de enfermar en función de nuestra voluntad.

¿Pero somos realmente capaces de influir en nuestra salud? Cualquier médico o enfermera, en especial aquellos que están en las UCI’s o tratan casos extremos os lo corroborarán, la voluntad de vivir y de curarse es lo que determina en casos idénticos que un paciente sobreviva o no a su enfermedad, por desgracia he sido testigo de ello, mi madre murió al cuarto cáncer.

En el primero estaba desahuciada, era a principios de los 80 y como os podréis imaginar los tratamientos aún estaban en pañales y lo tenía muy extendido, pero salió, y lo hizo porque desde el minuto uno mostró una voluntad de hierro increíble e inquebrantable y contra todo pronóstico se curó. Su voluntad la hizo salir del pozo. Tras superar el tercer cáncer estaba harta, no quería luchar más, no quería una vida continua de enfermedad y al cuarto cáncer se dejó llevar y no salió. Visto desde la distancia del tiempo y con el dolor ya mitigado, creo que la clave de su enfermedad fue su voluntad, sólo cuando la perdió fue derrotada por el cáncer.

Por lo tanto, sí, creo muy firmemente que nuestra mente es capaz de influir en nuestra salud o incluso es capaz de al menos, en ayudar de una forma crítica a curarnos a nosotros mismos. Muchos de nosotros hemos sufrido ese tipo de “curaciones milagrosas” aunque no seamos conscientes de ellas. ¿Cuántos de nosotros hemos estado enfermos y al salir de fiesta con los amigos se nos han ido todos los males? ¿O cuantos de nosotros hemos estado al lado de lo que hoy se denomina “persona tóxica” o negativa y hemos acabado enfermos o doliéndonos todo? Es evidente que la mente y las “malas/buenas vibraciones” propias y de nuestro entorno afectan y en mucho a nuestra salud mental y física. Poco a poco iremos viendo el porqué.

El hecho de que nuestra mente sea capaz de generar enfermedades donde no las hay es un hecho probado científicamente. Hay mucha bibliografía al respecto. Mentalmente nos podemos crear ulceras, heridas, enfermedades de todo tipo donde no hay motivo físico alguno (interno o externo) para que surjan tales dolencias… por ejemplo es el caso de los famosos estigmatizados, gente con tanta fe y devoción por Jesús que es capaz de recrear en su propio cuerpo las heridas de la crucifixión.

Hasta hoy en día se ha dado por milagroso o directamente se ha catalogado como fraudes a estas personas estigmatizadas, yo me inclino por el gris, sus heridas son reales pero no son de origen divino o auto infligidas, provienen de su mente y de forma inconsciente. Una explicación similar debe estar detrás de los graves problemas que muestran una gran cantidad de jóvenes tras “jugar” con la Ouija y en los posibles casos de endemoniados o poseídos, si alguien cree que está poseído lo acabará estando y si cree que un exorcismo lo puede curar lo curará.

Es innegable que nuestra mente es en gran medida responsable de nuestra salud sin que medie nada físico interno o externo, la prueba más palpable es que ya es aceptado que el stress está detrás de la aparición de gran número de nuestras actuales enfermedades, tal es así que en lugares donde “la vida moderna” no está tan implantada, como en zonas rurales, el número de enfermedades es menor, el estado de salud de la población en general es superior al de las ciudades y su esperanza de vida es mayor y de mejor calidad.

Una curiosidad que hace ver que no es para tomárselo a broma es la última recomendación del Ministerio de Sanidad japonés. Su actual política de ahorro sanitario está enfocada en la prevención, es decir, evitar que la población caiga enferma y ahorrarse así el tratamiento y los costes de bajas laborales. Hasta aquí todo normal ¿verdad? Pues bien, una de las recomendaciones sobre las que más hincapié ha hecho es en que los japoneses paseen al menos dos o tres veces a la semana por un bosque.

Y no, no es una ocurrencia, estudios han demostrado que hacerlo disminuye el stress y el pasear regularmente por una zona tranquila y en armonía (quedaros de nuevo con el concepto) hace que nuestro estado general mejore de forma considerable. Pero no por respirar aire puro, aroma de eucalipto o por el propio paseo, lo que se consigue con el paseo es “armonizar” internamente nuestro cuerpo, es lo que algunos llaman lograr la paz espiritual, o estar tranquilos, relajados… llamarlo como prefiráis.

Tan es así que hay estudios que demuestran que nuestra interacción con nuestro entorno social puede hacer que un defecto congénito en nuestro ADN se desarrolle o no, en definitiva, vivir en un entorno tranquilo y sosegado (independientemente del status social o económico, podemos ser ricos y vivir en un entorno familiar de alto stress o al revés) puede hacer que una enfermedad a la cual estamos predestinados no aparezca. Incluso el Ministerio de Sanidad así lo reconoce en su guía para la prevención de riesgos congénitos, entre los factores que afectan a la aparición o no de estas enfermedades encontramos:

“Tradicionalmente se han definido como enfermedades genéticas aquellas causadas por defectos de los genes. Sin embargo, el conocimiento más preciso sobre la estructura y funcionamiento de la información genética ha hecho que esté cambiando rápidamente este concepto. La mayor parte de enfermedades tienen como causa una interacción compleja entre la carga genética individual y el entorno en que se expresa”. (https://www.msssi.gob.es/profesionales/prestacionesSanitarias/publicaciones/docs/GuiaPrevencionDDCC.pdf)

En definitiva que “vibremos” de forma armónica, a lo que contribuye en gran medida los sonidos armónicos del bosque, el susurrar del viento, los ruidos de la naturaleza… la música de la naturaleza. El efecto del sonido y de la música, es decir, de las vibraciones sobre nuestro estado mental es, bien saben los psiquiatras, que en muchos casos utilizan terapia musical para calmar y reducir por ejemplo brotes psicóticos.

Pero queda aún el tema más espinoso, ¿Podemos curar con la mente enfermedades graves? ¿Son verdad las sanaciones milagrosas? ¿La oración y los rezos nos pueden curar? Existen casos documentados de curaciones inexplicables desde el punto de vista médico, personas cuya sanación no era posible pero cuya enfermedad finalmente remitió y desapareció, no estoy hablando de las curaciones de Lourdes o similares, en las cuales no voy a entrar ya que no hay certificación médica de la sanación, hablo de sanaciones bajo el control clínico con pruebas documentales: radiografías, partes médicos… y en los que la fe en que se iba a curar del propio paciente o los rezos continuos de un familiar parecen haber intervenido en la “milagrosa” curación.

¿Pero cómo es posible? ¿Qué mecanismos usa nuestra mente para crear esos milagros? ¿Cómo la fe en nuestra curación de alguien ajeno a nosotros puede obrar esos “milagros”? hay evidencias incuestionables por las pruebas médicas existentes de que esos “milagros” existen, para mí no son tales sino que hay ciencia tras ellos, una parte de la ciencia que hasta ahora no se había explorado. Si ya me habéis seguido durante mucho tiempo ya sabréis a que me refiero, de nuevo la física cuántica y el entrelazamiento entre partículas subatómicas. En el próximo artículo desarrollare mi hipótesis.



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lunes, 21 de julio de 2014

¿Existe magia en la música?



En éste y los siguientes artículos sé que me voy a meter en un camino lleno de zarzas y espinas, en temas delicados que son sensibles, lo sé bien, yo he estado en esa situación… creo que debo hacerlo y poner mi modesto granito de arena. No quiero adelantar acontecimientos e iré por partes, desarrollando mi postura paso a paso, creo que es como debe hacerse.
 
Bien, entremos pues en materia. Muchos habréis oído que “la música cura las heridas del alma”, una vez más debo darle la razón a la sabiduría popular a la cual muchos tienden a denostar, ya sabéis que para mí es ciencia: la base de un científico es la observación y ésta son siglos de recogida de datos. Pero ¿Qué hay de cierto en todo ello?
 
La música es sonido y éste se propaga en el aire o en el agua como una vibración, una onda sonora. Esa vibración puede ser de muchas clases, armónica, disonante, de una frecuencia o de otra, más aguda o más grave… hay muchos tipos de música y se puede escuchar de muchas formas: a más o menos volumen, rock o clásica… Sí, eso no es nada novedoso, pero… ¿Sois conscientes de los efectos del sonido sobre nosotros y lo que nos rodea?
 
Hay muchos estudios que demuestran que la música influye en el crecimiento de las plantas: el de la investigadora Dorothy Retallack de la Universidad de Denver, o el de los científicos de la Universidad de California en San Diego y tantos otros. En ellos se demostró que las plantas sometidas a música clásica crecían entre un 15 y un 20% más respecto a las que no lo eran. Se realizó la experimentación de someterlas a música rock y la reacción de las plantas fue la contraria, echaban menos raíces y crecían significativamente menos. En dichos experimentos también se observó que aunque la música fuese clásica, si esta se emitía a altas frecuencias las plantas sufrían un efecto negativo en su desarrollo (si tratáis de hacer el experimento ya sabéis, no os paséis con el volumen).
 
El porqué de esta diferencia en los resultados entre el tipo de música y su volumen se debe a que la música clásica está compuesta por sonidos armónicos mientras que la música rock en su mayoría no lo es (que no se enfaden los rockeros, yo también lo soy), es decir, la buena o mala vibración influye en las plantas. Lo mismo ocurre con la frecuencia, bajas o altas frecuencias, un volumen alto o demasiado bajo tiene efectos negativos o no tiene ninguno. Es como cuando hablamos, si alguien nos chilla, aunque sean piropos nos molestará, si nos susurran no sabremos que nos dicen.
 
Los científicos de San Diego encontraron explicación a este fenómeno, los estomas de las plantas (que son los poros que atraviesan su piel y que permiten el intercambio de gases y nutrientes, como el abono de hojas) al parecer eran sensibles a las vibraciones, permanecían abiertos incluso cuando no deberían estarlo con música clásica y a la inversa con la música rock.
 
Bien, son plantas, ¿pero nos puede afectar a nosotros los animales? Un estudio publicado por la Universidad de Santiago de Chile demostró que este mismo método aplicado a los caracoles obtenía resultados parecidos. Tras 4 años de seguimiento, los caracoles “aficionados” a la música clásica ponían un 14% más de huevos y crecían un 18% más.
 
¿Tanto nos pueden afectar las vibraciones y el sonido a nivel interno? Según los experimentos de Masaru Emoto existe una profunda influencia de la música sobre la formación o no de cristales agua. La presencia de música clásica hace que durante el proceso de cristalización el agua forme cristales “hermosos” mientras que con música no armónica los cristales son amorfos o directamente no tienen forma alguna, como se puede ver en las imágenes.
 
Es cierto que se pueden sesgar las muestras y buscar solo los cristales “bonitos” de una muestra “tratada con música/palabras armónicas”, que es por lo que se refuta el trabajo de Emoto, pero la verdad es que en mi proyecto final de carrera debía obtener cristales de derivados de la sulfamida y la verdad es que sin música clásica me era muy complicado obtenerlos.
 
No obstante es un hecho que las vibraciones y sus diferentes frecuencias ordenan la materia en figuras geométricas de diferente forma y complejidad. Los patrones de Chladni son un ejemplo, como podéis ver en el siguiente video:

 
 
Por lo tanto no es descabellado pensar que someter al agua a música clásica, o lo que es lo mismo a vibraciones armónicas, hará que esta forme patrones de cristales más simétricos que si no. Muy bien, ¿y qué? ¿En que nos afecta esto? - estaréis comentando algunos. Tenéis que tener presente que los seres vivos estamos formados en un 80% de agua, tened esto en cuenta y sigamos.

No solo las vibraciones afectaban a la formación de cristales "hermosos", la procedencia del agua también era importante: el agua de manantial tendía a formarlos mientras que el agua del grifo no (para ver los estudios podéis acceder a su web: www.masaru-emoto.net). Quizás este punto sea el menos llamativo, es evidente que a más impurezas en el agua más difícil es de obtener un cristal bien formado, lo sé bien por mi trabajo en el laboratorio.

Creo que esto debería hacernos reflexionar sobre lo que estamos bebiendo y sus implicaciones en nuestra salud, se me antoja mucho más importante de lo que nos creemos. Nuestros riñones filtran la “suciedad” que ingerimos, pero no la filtra toda y además, si el agua no es de buena pureza, me pregunto en qué medida podrá afectar eso por ejemplo en la creación de proteínas o tantas otras sustancias, ya que hemos de tener en cuenta que todo se fabrica con agua o en medio acuoso. ¿Empezáis a ver su importancia? Sería interesante y conveniente realizar un estudio de los enfermos y ver en qué porcentaje éstos que beben agua mineral de forma habitual o agua corriente.
 
Hemos hablado de la música y sus vibraciones, del grado de pureza del agua y nos falta el punto más controvertido de Emoto, su tercer factor que afecta a la obtención de cristales bonitos y perfectos: la palabra y los pensamientos. El científico japonés afirma que en las placas donde escribió palabras amables: paz, amor, felicidad o a las que hablaba con dulzura obtuvo ostensiblemente más cristales regulares que en las placas del mismo agua en las que no se escribió nada… y casi ninguno (y los pocos que obtuvo deformes) en aquellas que escribió guerra, odio, envidia o sobre las que vertió pensamientos negativos. Afirma que de alguna forma, el ambiente que se crea alrededor de las muestras de agua idéntica influye sobre los resultados que se obtienen. En resumen, la mente también es capaz de influir en la materia, en este caso en la obtención o no de cristales hermosos.

Estarás de broma – no os lo podréis creer. Pero yo estoy con Emoto, las buenas“vibraciones” y pensamientos pueden influir sobre la materia. Hoy no entraré más a fondo en ello, no quiero haceros demasiado larga la lectura, sé que la vida moderna no os deja mucho tiempo, pero pensar en cómo, y eso sí que lo he visto con mis propios ojos, a una planta si se le da cariño y se le habla con frases agradables crece más o se recupera si está decaída o muere si cada vez que pasamos por su lado le decimos: “Bah, esta se va a morir” – las palabras tienen mucho poder, es curioso como cobra para mí sentido la frase del génesis:“primero fue el verbo”.    
 
Volvamos a las vibraciones. ¿Porque afecta tanto el sonido a la materia? Hemos de tener en cuenta un hecho científico, las partículas subatómicas e incluso el propio átomo y los electrones están vibrando continuamente, por lo tanto su organización y movimiento se puede ver alterado por otras vibraciones que pueden armonizar o distorsionar su estado, haciendo que se estructuren de forma ordenada o de forma caótica, nosotros somos reflejo de nuestro interior, de nuestros átomos y por tanto dependeremos de cómo estén organizados para tener un cuerpo en equilibrio o en caos.

Para mí, tras analizar estas evidencias, cada vez cobra más sentido la frase de “buenas/malas vibraciones”. Creo que es un hecho que las buenas vibraciones en su amplio sentido (positividad interna, sonidos que nos envuelven, música que escuchamos…), lo que en ciertos ambientes se llama vivir en armonía, o lo contrario puede afectar mucho a nuestra salud. En el siguiente artículo lo iremos viendo.
 


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