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sábado, 8 de agosto de 2015

Iaepetus, el gran interrogante


Antes de empezar con el gran misterio de Iaepetus, quiero hacerme eco de unas cuantas singularidades de nuestro sistema solar, que de momento son eso, meras curiosidades que en estos casos si podrían tener una explicación natural a tenor de los datos que tenemos actualmente sobre la mesa, aunque son extrañezas sorprendentes. Dos de ellas quizás las habréis leído en prensa estos días atrás: La montaña de Caronte y  las curiosas líneas rojas de Tethys, otra de las lunas de Saturno.

La extraña montaña incrustada en el interior de un cráter de Caronte, que como podréis observar en la parte superior-izquierda de la imagen de la derecha es verdaderamente sorprendente... ¿Cómo se ha podido formar? ¿No debería haberse destruido tras el impacto? Sí esa sería la lógica, pero bien podría ser un volcán creado por la rotura de la corteza de ésta luna de Plutón por ese mismo impacto... hasta que no descubramos la naturaleza de esa montaña no podremos afirmar que su existencia sea anti-natural. De momento y siempre ante la duda me quedo con la explicación más sencilla que en este caso es el origen natural.

Las líneas rojas de Tethys, captadas por la sonda Cassini, son un poco más desconcertantes. Su tamaño es gigantesco y en forma de arcos lineales. Este mundo está formado por hielo y el llamativo color rojo se cree que es debido a impurezas en el hielo. Hasta aquí todo puede ser explicable, lo inquietante es su forma. Se ha dado la explicación de que pueda ser debida a que existan enormes fallas debajo de ese color rojizo de las que emanarían los elementos químicos en forma de gas que pintan de rojo las líneas. En este caso como en el anterior, con los escasos datos que poseemos poco podemos decir, la explicación dada por NASA es tan válida como otra cualquiera a pesar de que al ver las imágenes  vemos como las líneas rojas atraviesan cráteres de una forma que no casa con una falla... pero el origen natural es lo más probable. De momento y aunque no me satisfagan del todo científicamente dichas explicaciones, no las cuestionaré. La sonda pasará de nuevo cerca de Tethys a finales de año y se esperan obtener datos más concretos. Esperaremos impacientes.

El tercer misterio es una vez más otra luna de Saturno: Phoebe, cuya rareza proviene de ser el único satélite que gira de forma retógrada alrededor de su planeta (Todos lo hacen en  sentido contrario a las manecillas del reloj menos él). Se desconoce el porque de este curioso movimiento, pues se cree que Phoebe proviene del cinturón de asteriodes de Kuiper, el cual gira en el mismo sentido que los planetas, pero en su morfología se observan grandes impactos, quizás se saliese completamente de órbita y dirección. Saturno, inmensamente mayor que la pequeña luna podría haberlo estabilizado y atrapado con este curioso movimiento. Pero vayamos a Iaepetus, el interrogante más desconcertante del Sistema Solar.

Tras los más que asombrosos datos de la Luna sobre los que hablé en el artículo anterior (al menos para mí lo son) y los interrogantes que generan sobre la naturaleza de nuestro satélite, sin duda se quedan cortos con el más desconcertante objeto planetario que existe en nuestro sistema solar: Iaepetus, la octava luna de Saturno y tercera en tamaño de las decenas de las que dispone.
 
La sonda Cassini (llamada así por el descubridor de Iaepetus en 1671: Giovanni Cassini) la fotografió en diciembre de 2004 y las sorpresas respecto a su morfología fueron mayúsculas.
 
Una curiosidad que no deja de ser eso: una coincidencia, es su más que evidente parecido con la famosa estrella de la muerte imaginada por George Lucas, quien no pudo usar a Iaepetus como modelo, pues esta luna fue fotografiada por primera vez años después de que La Guerra de las Galaxias fuera estrenada. Bueno, a no ser que consideremos a Lucas un vulcaniano infiltrado en La Tierra... y si, ya sé que Spock es de Star Trek, pero concededme la licencia literaria ;).
 
 
 
Las singularidades de este satélite comienzan cuando se observa su órbita, la más extraña con mucho de nuestra diminuta región del universo. Al igual que la Luna, Iaepetus muestra a Saturno siempre la misma orientación:
 


 Como explica el dibujo, la luna tiene dos caras muy diferenciadas, una es muy luminosa y otra muy oscura, pero de eso hablaremos un poco más adelante...
 
Su rotación alrededor de Saturno revela más singularidades únicas en el Sistema Solar, pues su órbita está anómalamente muy alejada de su planeta. Al ser más pequeño que otros satélites como Titán (tres veces mayor en tamaño que Iaepetus) debería hacerlo más cerca, no más lejos. Su plano de inclinación orbital es otra rareza no explicada: 15º, sólo Phoebe tiene semejante angularidad. Ambos hechos hacen de Iaepetus el satélite más especial de Saturno, pues solo desde él se puede contemplar en su pleno esplendor los anillos que rodean al gigante gaseoso. 
 

 
 
Y las "singularidades" de su movimiento en el espacio no terminan aquí. Para cada rotación de su eje, Iaepetus completa una rotación totalmente sincrónica perfecta, que se verifica en los 79 días que tarda en completar su órbita alrededor de Saturno. Esta peculiaridad es única y desafía todo lo que conocemos sobre el movimiento de los satélites planetarios.
 
 
Se puede observar el contraste de luminosidad
entre la cara visible y la oscura que asoma a la
derecha de la imagen.

Volvamos a las caras tan diferentes de Iaepetus, denominadas: Cassini Regio y Roncevaux Terra. Como hemos dicho una es diez veces más luminosa que la otra, oscura como el carbón, siendo el planeta conocido con mayor asimetría en el reflejo de luz ¿Cómo puede ser? Bien, los datos indican que toda la superficie es de hielo y los datos del radar indican que su composición es homogénea y que no debería haber diferencia alguna entre las caras, lo que contradice lo que se ve a simple vista, ambas superficies son diferentes.

 
 
El radar arrojó más datos sobre el reflejo de la luz que no encajaban, pues éstos no se asemejaban a los obtenidos de otros satélites helados (como Europa, una de las lunas de Júpiter). Esto tiene una explicación plausible, el hielo de Iaepetus podría tener una elevada concentración de amoniaco que haría disminuir su capacidad de reflejar la luz. El porque una es oscura se debería, según la ciencia oficial, a que en esa región debe haber una capa de carbono, o de polvo proveniente de otros satélites de Saturno bombardeados por meteoritos y cuyo material desprendido habría ido a parar por completo a dicha cara
 
Europa

Bien, acepto como válida la primera de dichas premisas, aunque no puedo más que discrepar enérgicamente de la segunda, pues los propios datos de NASA indican, según el análisis del espectro de infrarrojo del lado oscuro,  que la sustancia que lo recubre seguramente contiene una especie de carbono. Es evidente que si es una forma de carbono su origen no puede ser restos minerales de otros satélites o meteoritos... pero su explicación interna es también de difícil encaje: Si proviene del interior del planeta... ¿Por qué la otra cara no dispone de dicho material? Además, parece que dicha capa oscura se está adentrando poco a poco en la zona luminosa de Iaepetus.
 
Otro dato inexplicable es que en la zona oscura no existen puntos lumínicos como cabría esperar, pues el impacto de cualquiera de los numerosos meteoritos que han chocado contra Iaepetus debería haber dejado a la vista la capa luminosa subyacente bajo la capa de polvo, carbono o el material del que este compuesto. Es como si el material se reprodujera y tapara los daños ocasionados por los impactos. Existe una versión impactante que explicaría su naturaleza, su avance y su "regeneración": el material es algún tipo de microorganismo que está colonizando la luna. Por desgracia, hasta que no enviemos una sonda a su superficie no podremos corroborar lo que sería la gran noticia de la humanidad: el descubrimiento de vida fuera de nuestro planeta.
 
 
Pero es su morfología la que nos introduce de lleno en la gran pregunta que se formula y que ha estado en el ambiente en lo que llevamos de artículo: ¿Iaepetus es artificial? Quizás nuestra Luna levante dudas muy razonables respecto a su naturaleza, pero hay que reconocer que no son concluyentes. Pero en Iaepetus... un informe realizado por Donald Goldsmith y Tobias Owen de NASA en 1980 indicaba:
 
"Esta inusual luna es el único objeto del Sistema Solar que podría considerarse seriamente como una señal extraterrestre - un objeto natural modificado deliberadamente por una civilización avanzada para un propósito que aun hoy desconocemos".
 
¿Pero por qué afirmaciones tan rotundas, cuáles son esas anomalías?  La más que evidente y que sigue sin explicación alguna es la cordillera que rodea exactamente el diámetro de Iaepetus en el ecuador exacto en la parte oscura y que se llamó Montes Toledo. No existe nada parecido en nuestro Sistema Solar y todas las hipótesis sobre su origen distan mucho de ser satisfactorias, la última de ellas es que uno de los anillos de Saturno (que en verdad y a pesar de su apariencia, son centenares de miles de rocas orbitando alrededor del planeta) cayó sobre el planeta dando origen a la cordillera.
 
El propio Goldsmith, en su informe admitió textualmente sobre este accidente geográfico:
 
“No existe un modelo geológico viable para explicar el muro de trece mil metros de altura, veinte mil metros de ancho, cuatro millones de metros de largo... que abarca un hemisferio del planeta entero... y mucho menos, que se encuentra en el plano exacto de su ecuador”.
 
Y añadiré que es muy extraño que este muro biseccione la elipse, abarque 240º y conecte los dos cráteres de los que emana Cassini Regio. La explicación de que son las rocas de uno de los anillos de Saturno tampoco parece sostenerse pues por lo que se observa a simple vista no son rocas ajenas al planeta, si no una cordillera que emana del satélite.
 
 
 
Pero aunque parezca increíble, ésta cordillera no es lo más impactante de Iaepetus, si no que el satélite parece ser una figura geodésica formada a partir de caras planas y no una esfera, que de confirmarse, solo podría que significar que su origen es artificial.
 
¿Qué pruebas hay de ello? - querréis saber. Siempre he creído que una imagen vale más que mil palabras, observad las fotografías originales tomadas por la sonda Cassini donde el reflejo de la luz solar revela sin género de duda su forma geométrica:
  
 
 
Podríamos pensar que se trata de un efecto óptico, pero en las fotografías se observa que a pesar del largo tiempo de exposición no hay borrosidad debida al movimiento de la sonda, lo cual indica que la geometría plana observada es real y no ningún efecto óptico. Curiosamente esta geometría plana explicaría la baja reflectividad del agua de Iaepetus sin tener que recurrir a la existencia de amoniaco (no demostrado) pues se daría el mismo principio que actúa en los famosos aviones espías norteamericanos que presentan bajo reflejo al radar por su geometría plana.
 
 
Los cráteres de Iaepetus, al igual que los de la Luna, muestran las mismas rarezas. Hay cráteres de hasta 500 Km de ancho y sin embargo su profundidad no corresponde a la que debería provocar un meteorito de semejantes dimensiones al chocar contra un mundo formado de hielo. Bien, quizás exista agua líquida en el interior que saldría a la superficie, se congelaría y rellenaría el agujero - me diréis. Si es posible y acepto la hipótesis, lo que no encaja es la forma de los cráteres, si os fijáis en las imágenes (sobre todo en los pequeños, éstos parecen ser a pesar de la erosión e impactos de más meteoritos... ¡hexagonales! Lo que confirmaría que la estructura interna es geodésica pues al levantarse el polvo por el impacto se revela el patrón interno estructural y por tanto casi con probabilidad artificial.
 

 
 
Y no son solo estas las únicas formas geométricas presentes en esta luna. Existen líneas rectas de difícil explicación y lo que parecen formaciones verticales sobre su superficie realmente extrañas:
 
 
 

Todos sabemos que los planetas en su origen eran bolas incandescentes que poco a poco fueron enfriándose hasta conferirles su actual forma. Cualquiera que conozca las leyes de la expansión de los gases y los líquidos en el vacío sabrá que este jamás lo hará en forma más o menos esférica y no en ninguna otra geometría. Es algo más que comprobado en laboratorio y que muchos habréis visto en los juegos de los astronautas con el agua y otros líquidos en la estación espacial. Simple y llanamente esa forma geométrica de Iaepetus no puede ser natural.

Y si aún no fuese suficiente nos queda el inexplicable punto negro de Iaepetus, que en la tercera imagen de la siguiente serie se aprecia, al verlo de perfil, que en realidad parece ser un agujero cuya profundidad debe ser considerable para que su fondo lo observemos completamente negro:




No sé si todas estas anomalías tendrán una explicación natural, de momento se desconocen y no hay respuestas satisfactorias para los demasiados interrogantes que plantea Iaepetus. Si hay algo que se sale de todos los parámetros naturales es este satélite de Saturno, por desgracia hasta que no enviemos una sonda no tendremos una respuesta contundente y aunque se demostrase o incluso si las autoridades supiesen con seguridad que es artificial ¿nos lo contarían?

Que cada cual saque su propia reflexión. A mí, junto con los misterios de la Luna, Iaepetus me desconcierta y rompe todos los esquemas sobre lo que creía que era la realidad del mundo que rodea a este pequeño e insignificante planeta y la civilización que lo alberga. Las implicaciones de ambos misterios simple y llanamente dan vértigo.

 
 
 
 

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