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miércoles, 16 de agosto de 2017

El fin de la vejez

Hace unos artículos atrás, hablé de la vejez y como la afronta la sociedad actual, pero quizás dichas reflexiones sean sólo eso, una disertación que no tengan sentido alguno dentro de muy poco. ¿Por qué? La lucha contra la enfermedad de enfermedades, la que nos mata a todos con un 100% de seguridad: la vejez, se está ganando.

Sí, muchos os quedaréis sorprendidos por tal afirmación, pues poco o nada sale en los noticiarios escritos, televisivos o radiofónicos al respecto. Se ve que sólo interesan las noticias negativas. Pero es cierto, ya se lleva muchos años trabajando en el intento de frenar la vejez, tratando de averiguar los mecanismos que nos llevan a ella para ralentizar su progreso el máximo posible. Desde los años 90 se está estudiando de forma muy intensa la genética de ciertas lombrices con el objetivo de desentrañar los secretos de su regeneración infinita, que puede ser la clave de la eterna juventud, y que está regulada por una enzima clave: la telomerasa. ¿Por qué envejecemos? Sabéis que las células se reproducen y dividen copiando el material genético, pues bien, cada vez que se copia dicho material (la telomerasa y los telómeros serían los encargados de dichas copias) se pierde parte de la información, la acumulación de dicha pérdida hace que las sucesivas células sean una "copia" peor que la anterior, degradándose a mayor velocidad. Controlar este proceso y evitar que se pierda esa información genética es clave para derrotar a la vejez

Este tipo de estudios están muy avanzados, ya se ha logrado mediante terapias genéticas, alargar de forma considerable la vida de ratones de laboratorio. Por ejemplo, los famosos ratones de la empresa Calico, dirigida por los fundadores de Google y que han aumentado su esperanza de vida en un asombroso 45%. Muchos multimillonarios están destinando grandes sumas de dinero para este fin, que para mí, es una muy buena prueba de que nos acercamos a la meta, pues, ¿quién más interesado que las grandes fortunas en ser siempre joven?¿Acaso no son ellos, los que más tienen que ganar? ¿Por qué no lo hicieron antes? Es una respuesta muy sencilla: a principios o mediados del siglo XX la genética aún estaba en pañales y eran conscientes que la eterna juventud era una mera quimera o un sueño muy lejano. Hoy ya no lo es.

Hasta hace bien poco, o incluso hoy en día, se trata de mejorar nuestros años de vejez mediante el estudio de las dietas y hábitos de ciertos grupos de población cuya longevidad parece ser muy superior a la media. Curiosamente, o no tanto, la genética de nuevo parece ser el factor clave y no el estilo de vida, el que provoca que ciertas personas vivan más años que otras. De hecho, los estudios de Cynthia Kenyon demostraron, ya hace más de dos décadas, que alterar una única letra de ADN en un nematodo (una especie de gusano) lograba que éste viviese 6 semanas en vez de tres.

Y a raíz de estos estudios, el dinero empezó a fluir hacia este tipo de investigaciones. Más allá del egoísmo de ser eternamente joven, hemos de entender que la vejez es un grave problema para el primer mundo, el aumento de la esperanza de vida es una obsesión para unas sociedades que viven relativamente cómodas, con más ancianos hay más gastos: sanitarios, pensiones... de ahí que hasta hace bien poco, la finalidad de la lucha contra la vejez se centrase en llegar lo más sano a la mayor edad posible. Pero esta meta está empezando a cambiar si no lo ha hecho ya. En este artículo no hablo de estudios que están tratando de que los ancianos sean más activos y con mejor salud, estoy hablando de estudios que directamente quieren erradicar la vejez, estoy hablando de la posibilidad de alcanzar la eterna juventud.

¿Es eso posible? ¿Podemos ser eternamente jóvenes? ¿Los ancianos podrán rejuvenecer? Esto que parece ciencia ficción no lo es y os vais a sorprender de lo cerca que está la humanidad de conseguirlo. Desde el principio de los tiempos se ha perseguido vencer a la edad, todos conocemos los famosos baños en leche de burra de Cleopatra, o en sangre de doncellas vírgenes que realizaba la terrible condesa húngara Ersébet Báthory. Pocos conoceréis que una de las finalidades de los horrendos crímenes de Joseph Mengele, el doctor muerte de Auschwitz, era precisamente el rejuvenecimiento. Según el investigador argentino Carlos de Napoli, la documentación recobrada de la vivienda  en Argentina donde se escondía el criminal de guerra, indicaría que Mengele lo habría logrado. Existe un memorándum dirigido a Hilda Ana Peters de Umbreit, en el que el doctor muerte le describe los pasos para lograr la eterna juventud y como habría tenido éxito experimentando con prisioneros del campo de exterminio de Auschwitz, en el cercano "spa" de Solahuette. 

Existen testimonios de supervivientes de los campos, como la danesa Frieda Sorennsen, una septuagenaria que aparenta 20 años menos,  que afirman haber sido cobayas de dichos experimentos y que mezclaban hormonas extraídas de las víctimas asesinadas más una combinación de vitaminas, dieta abundante en fruta, verduras, poca carne y jalea real. 

¿Es posible? ¿Lo lograremos hoy o es una historia más de ficción? Sí, lo lograremos. Y no, no hablo a 1 o 2 siglos vista, sino de 10 o 20 años máximo. ¿Cómo puede ser? Al parecer, la científica de 45 años Liz Parrish, lo está consiguiendo, pues saltándose todas las restricciones gubernamentales, está experimentando en ella misma una nueva terapia génica que al parecer está teniendo éxito. Muchos no sabréis quien es y quizás penséis que es una charlatana, muy al contrario pues esta mujer ganó el nobel en 2009 por el descubrimiento de la "tijera" que divide el material genético celular: los telómeros. ¿Os suena? Sus resultados indican que muchas de sus células han rejuvenecido casi 20 años en su capacidad de regeneración, la comunidad científica pide más datos para validar dicho estudio, pero por el momento Liz Parrish parece estar en lo cierto. 

¿Os imagináis un mundo sin ancianos? ¿Ser eternamente jóvenes? ¿Dónde la gran mayor parte de las enfermedades no existan? Sin duda un mundo así revolucionaría nuestra sociedad y es lo que trataré de analizar en el siguiente artículo.


miércoles, 5 de julio de 2017

Nuevo rumbo editorial

Queridos amig@s, como habéis visto, últimamente no he publicado mucho debido a que estado inmerso en el comienzo de un nuevo proyecto. Por fin puedo contaros que he cambiado de editorial, como podéis comprobar por el cambio de la portada del libro. He querido respetar el característico color y diseño de El Despertar de Helios, pues fue idea original mía y que también ha sido del gusto de mis editores.

Este no es el único cambio, los puntos de venta así como el precio de venta han variado pues la línea del marketing de mi nueva editorial está más en consonancia con mis deseos: más asequible y que pueda llegar a todos vosotros, por lo que hemos pensado que Amazon es la plataforma más adecuada (aunque sé que no es no la única), para poder llegar a todo el mundo, viváis donde viváis. Su globalidad implica que podamos ofrecer un servicio global y en general los mejores del mercado debido a su volumen de trabajo... ¡No, no! ¡No trabajo para Amazon! ;)

Creo que el cambio os agradara: hemos corregido y mejorado la edición, letras más claras y sobre todo hemos podido super-reducir el precio gracias a las facilidades que nos ha dado Amazon reduciendo muchísimos los costes que a la vez nos permite ofrecer el libro en papel un… ¡63% más barato! y con la posibilidad de enviarlo a cualquier parte del mundo y no solo a España. Así como con el e-book, pudiendo reducir el precio ¡casi en un 40%!

¿Por qué recalco esto? Porque con la anterior editorial no pude influir en el precio de venta con el cual no estaba de acuerdo, pues para mí es muy importante que sea asequible para todos y que nadie, en un mundo global como es este, no pueda acceder al libro por cuestiones de precio o de logística.


Es posible que este no sea el único cambio. La nueva editorial tiene un par de sellos y estamos viendo la posibilidad de publicar el segundo libro próximamente, pues ya hace demasiado tiempo que lo finalice y creo que ya es hora de que vea la luz. No lo he hecho antes por los motivos que os he explicado, en un libro va parte de tu alma y de tu vida, son muchas las horas, los esfuerzos, alegrías y también dolores de cabeza para publicarlo sin más, he querido estar muy seguro de ponerlo en las manos adecuadas. ¡Espero que os gusten los cambios!


martes, 13 de junio de 2017

El triunfo de la posverdad

Hacía ya tiempo que quería afrontar directamente este tema, pues buena parte de este blog va precisamente de eso, de la posverdad. En estos tiempos, donde  las emociones, lo inmediato y lo banal dominan nuestro juicio, creo que es fundamental poner un poco de sensatez a las cosas. Sí, en el blog hablo de muchos temas, pero creedme cuando os digo que mi principal objetivo no es que estéis de acuerdo conmigo o penséis igual que yo, si no que pensemos, que razonemos las cosas, lleguemos o no a la misma conclusión. Por ese motivo presento otras realidades posibles a las que nos venden desde la ortodoxia, desde lo establecido. Lo que pretendo con ello no es que dejéis de pensar como pensáis, sino que profundicéis en el porqué. Que nadie nos manipule, que vuestros pensamientos sean vuestros y no de otros. Einstein no hizo mucho caso a las verdades absolutas e inamovibles establecidas en su época ¿verdad?

Ese es el espíritu que quiero que renazca, el que se lo cuestiona todo, el que llega a una conclusión razonada tras una reflexión fría y objetiva de los hechos, le lleve a donde le lleve: a alinearse con lo establecido o a cuestiónalo. Y por supuesto a cambiar de opinión tantas veces como sea necesario sin avergonzarnos, ese es el verdadero espíritu científico: “según los datos de los que dispongo ahora pienso esto, pero si me presentan nuevos datos puedo pensar aquello”. Yo también me incluyo en esta terapia colectiva, pues aún me dejo llevar en demasiadas ocasiones por prejuicios sociales, ideológicos o cultuales, los cuales impiden siempre ver el bosque. Además, ¿Qué es la verdad? ¿Quién la tiene? Yo desde luego no me atrevería a pensar que mi concepción del mundo es la única y verdadera.

Ambas preguntas me las llevo planteando mucho tiempo y las respuestas siempre son las mismas: Nadie sabe que es la verdad y nadie tiene la verdad absoluta. El universo es infinito y sus misterios inabarcables, no debemos conocer ni un 10% de la realidad. La verdad absoluta es un diamante con cien mil caras de las que, los más afortunados, con suerte quizás atisben a observar mil de ellas, no más. Siempre pongo el mismo ejemplo: algo rojo ¿es rojo? Para muchos de nosotros desde luego, para un daltónico es verde, para muchos animales será gris, para un ciego ni existe el color. Y todos ellos tendrán razón al mismo tiempo, pues cada uno está mirando al diamante desde lados diferentes pero ninguno lo logra verlo en su plenitud. Ya veis, algo tan rotundo como que una cosa es de un color no es tan sencillo ni tan evidente. Lo mismo ocurre con todas las cosas de la vida, desde la ciencia, pasando por el arte, las religiones o la política. Hay que huir de aquel que asegura que su verdad es la única.

Es un pensamiento que choca frontalmente con el estilo de vida actual, lo sé. Hoy todos creen estar en posesión de la verdad: los políticos, los científicos, las religiones, los panaderos, los músicos… La mayoría de nosotros, en una discusión sobre lo que queráis, nunca dará su brazo a torcer: ¿Cómo voy a dejar que éste me gane? ¿Cómo delante de todos voy a permitir que parezca más listo que yo? No, mi verdad ha de prevalecer, no puedo dejar que los demás piensen que yo no lo sé todo. Y el ego del ser humano crea esta enorme brecha en el muro de la razón y la lógica por la que se cuelan todos los males de la humanidad. Este es el origen de la posverdad, la razón por la que es tan fácilmente maleable la opinión de las masas. Seguimos en un mundo de mentiras, y de falsedades creadas para engañar y encauzar a la población. Internet se está encargando de terminar con ese tiempo de la estafa que fue el siglo XX, pues cualquier engaño, por bien montado que esté, es inmediatamente analizado y cuestionado en minutos, llegando a millones de personas. En el siglo XXI ya no se trata de convencer a nadie, se trata de apelar a los instintos más básicos, a lo que nos hace sacar lo peor de esta especie, esa parte ruin, vil y mezquina que tiene el ser humano que hace que, debiendo estarlo, no estemos por encima de los animales, sino por debajo.

A la posverdad le importa muy poco la verdad, también le es irrelevante que se le vean las costuras de su falsedad, ni tan siquiera le importa la apariencia. Ya no se molestan ni en disimular, ¿Qué más da? La apelación a las entrañas hará que me sigan – es lo que piensan quienes manejan los hilos y no les falta razón a tenor de cómo van las cosas en el mundo y en cómo nos comportamos cuando damos nuestra opinión. Sólo hay que darse una vuelta por los foros de internet donde hay “debate” para entender lo que digo. A la mínima que uno expresa una opinión razonada, aquellos cuya idea que has lanzado no les encaja en su esquema mental, atacan con fiereza, sin piedad, sin educación en la mayoría de los casos y lo que es peor: sin argumentos y por supuesto atacando a la persona, no a la idea. Hemos llegado a un punto en el cual, a una gran mayoría no le interesa conocer la verdad, ni escuchar otros argumentos o contrastar ideas, sólo les interesa aquello que refuerce y se alinee con su forma de pensar, sea cual sea esta. Y cuanto más evidente se hace a través de argumentos, que las ideas de uno son equivocadas, en vez de reflexionar muchos se revuelven más salvajemente si cabe. Ha muerto aquella gran frase de: “rectificar es de sabios”. Es el origen de lo que en España se llama el “y tú más”, el lema por antonomasia de la posverdad y que no es más que la auto-justificación de los errores de uno exponiendo los errores de los demás o como el sabio refranero nos dice: “ver paja en ojo ajeno y no ver la viga en el propio”.

En España y en el mundo entero estamos asistiendo a esa radicalización a la que nos empuja la posverdad, desde casi todos los medios nos bombardean con el “Conmigo o contra mí”, lo vemos en ambos lados de la disputa política España-Cataluña, derecha-izquierda, Madrid-Barça… nos exigen que elijamos bando y que una vez hecha nuestra elección, les sigamos con fanatismo ciego, siempre apelando al enemigo de enfrente, al desprecio y satanización de las ideas del contrario, no dando respiro, no aceptando ni una migaja de pensamiento que no sea el propio. Son los que se ponen las pulseritas de España y tienen el dinero en Suiza o Panamá, los que se ponen la barretina y se llevan el dinero a Andorra, los que van dando lecciones de moral, de espiritualidad y son amorales. Los amos de la posverdad, los que se proclaman como poseedores de la verdad son los que te exigen: “Haz y piensa lo que te diga pero no hagas lo que yo hago”. Por favor, no caigamos en sus redes, seamos libres en nuestro pensamiento, cortemos nuestras ataduras.

Todos, de un modo u otro, en más de una ocasión nos hemos comportado así. Yo no soy menos y sigo haciendo el esfuerzo (porque no es sencillo) de dominar mi ego, de dejarme convencer cuando los argumentos son sólidos o al menos de admitir, aunque no cambie de idea, que otras ideas quizás no sean tan erróneas como nos pueda parecer en un principio, ya que en un futuro puede que se revelen como verdaderas. Es muy importante aprender a no despreciar las ideas de los demás y su concepción del mundo, de la vida o lo que queráis, pues quizás estas no nos encajen a nosotros pero no por ello dejan de ser válidas. O como se suele decir: para gustos, colores.


En definitiva, el único modo de luchar contra la posverdad que nos invade es leer, pensar y sacar tus propias conclusiones, a leer todos los puntos de vista, no sólo los nuestros, pues como bien dice otra frase de la sabiduría popular: “las cosas no son sólo blancas o negras, la mayoría de ellas son matices de grises”. Y es cierto que hay cosas evidentes y que admiten poca duda moral como por ejemplo que el terrorismo es intolerable, como todas las formas de violencia que no impliquen defensa propia, otras que tienen muchos matices como pueda ser el robar, no es lo mismo que lo hagan nuestros políticos que alguien que se haya quedado en la calle y robe comida porque no tiene nada que comer. Sí, es difícil mantener un equilibrio entre la defensa de nuestros principios y la lucha contra lo que creemos que está mal y el respeto a otras opiniones o formas de ver el mundo. Yo trato de equilibrarlo con una máxima: haz lo que quieras y se como quieras mientras tus actos no afecten a terceros.


jueves, 4 de mayo de 2017

Vejez y valores

Este es uno de los grandes temas del pasado, del presente y del futuro. Algo que nos afecta directamente como sociedad y que cada vez más, si la ciencia no lo remedia, será “El gran tema”, pues la mayor parte de la sociedad occidental será anciana en muy pocas décadas. Es un tema lleno de supuestos, tabúes y mitos de todo tipo, de los cuales quiero hablar en este artículo, pues la vejez ha sido el centro de mi vida durante los últimos diez años, en los cuales he tenido que cuidar y hacerme cargo junto a mi mujer, de dos personas ancianas que por desgracia ahora ya no están. Creo que es una experiencia vital, que como tantas otras cosas, deberían enseñarnos a afrontar y comprender en la escuela, como a cuidar de un niño, pues no es nada fácil para quien la tiene que abordar.

Es esencial comprender antes de empezar, cómo es la naturaleza de la vejez. Estos años me han enseñado que los ancianos se comportan, al igual que los niños, de un modo diferente al de una persona adulta pero aún joven o madura: su visión del mundo, su manera de reaccionar ante los sucesos del día a día, de la vida, su forma de ser está marcada muy profundamente por las experiencias vividas… y sobre todo por el mayor de los factores: su edad. Muchos pensaréis que no se puede generalizar, que cada persona es un mundo, que las culturas también influyen en la forma de ser y afrontar las cosas. Sí, cierto, pero estaréis de acuerdo conmigo (y a tenor de las experiencias del resto de mis  amigos, la mayoría de ellos con personas ancianas a su cargo) que, con todas las excepciones y matices que queráis, un recién nacido se comporta dentro de unos patrones generales en cualquier parte del mundo, al igual que un niño de seis años o un adolescente, pues hay un componente de desarrollo físico y puramente cerebral que determina en muy buena medida nuestro comportamiento.

En los ancianos ocurre exactamente lo mismo, la degeneración neuronal queramos o no queramos, es un hecho que no se ha podido frenar. Nuestro cerebro se puede ejercitar, fortalecer, pero a un ritmo u otro, nuestras neuronas mueren día a día junto con nuestra capacidad de razonamiento, la cual disminuye de forma exponencial con la edad. Las conexiones neuronales se pueden modificar, eliminar y crear en una mente joven, su cerebro así es maleable y se amolda a las situaciones cambiantes, en un anciano esto no ocurre, sus neuronas en buena parte han muerto por lo que, dónde el joven ve maleza que se puede quitar sin mucho esfuerzo para abrir un nuevo camino, él contempla un bosque de robles y espinos absolutamente impenetrable, menos aún para sus ya cansados brazos. Por ello los ancianos son en su inmensa mayoría obtusos, obstinados y difícilmente se les puede quitar una idea de la cabeza. Hemos de entender que sólo les quedan ciertos caminos neuronales despejados, en muchos casos llenos ya de maleza y al igual que un niño desesperará y se asustará si se pierde en un bosque oscuro y profundo, a nuestros mayores les ocurre lo mismo, si se les saca de su rutina se sienten desorientados y asustados.

Si alguien nos hubiera enseñado esta lección desde bien pequeños, a cómo afrontarla emocionalmente, quizás en muchas casas se hubieran evitado discusiones inútiles y malas convivencias por falta la entendimiento entre las diferentes generaciones (al igual que con los niños o los adolescentes, nadie nos prepara para tratar con ellos). Esa lección de cómo funciona un cerebro envejecido, la necesitamos aprender para cuidar correctamente de nuestros mayores y para ser conscientes de dichos cambios cuando nosotros estemos al otro lado de la barrera y poder hacer más fácil la vida de quienes nos rodeen en esos instantes. Es cierto que hay muchas cosas que se pueden hacer para retrasar un hecho inevitable a día de hoy, de ahí la importancia de ser conscientes de la degeneración de nuestro propio cuerpo, de superar la soberbia de la juventud y prepararnos para lo que viene. Si fuéramos más conscientes y ejercitáramos más nuestro cerebro, nos ahorraríamos muchas mentes obtusas ya siendo jóvenes y tendríamos muy probablemente una sociedad mejor.

Otra de las cosas importantes para entender a alguien mayor que nosotros, y esto me sirve para cualquier salto intergeneracional: un niño a un adolescente, éste a un adulto… es entender que alguien mayor (y por supuesto siendo conscientes de que hay excepciones), tiene una serie de experiencias de la vida que lo hacen ser como es y que han cambiado su forma de ver el mundo, de afrontarlo y que tal y como es la vida, difícilmente te lleva a una meta diferente del mayor de los desencantos por este espectáculo barato llamado vida. Esto es algo que con la acumulación de años vas aprendiendo. La mayor parte de las personas, más pronto o más tarde nos decepcionan, la sociedad hace lo mismo y en un país tan desesperante en su gobierno como es España, se acentúa aún más. A mitad de camino consiguen, entre unos y otros, que dejes de creer en nadie y en nada.

Si a eso le juntamos que la mayor parte de nuestras perspectivas vitales se frustran, de que casi nadie apenas consigue obtener un mínimo porcentaje de todo eso que los medios insisten en llamar felicidad y que por el camino vamos muriendo poco a poco a medida que vamos enterrando al puñado de seres queridos a quienes amamos verdaderamente… Al final del camino sólo nos queda tristeza, soledad, amargura, rencor y/o cinismo. Los que hemos estado a cargo de los mayores, también hemos de entender este último hecho: al igual que cuando nosotros somos pequeños reclamamos la atención absoluta de nuestros padres porque no tenemos a nadie más, ellos hacen lo propio respecto a nosotros, incluso multiplicado por la cifra que queráis, cuando sienten que el momento de partir se va acercando, no puedo imaginar peor muerte que el expirar en soledad. Si alguien nos explicara desde bien jóvenes a que hemos venido en verdad a este mundo, nos ahorraríamos muchas de estas decepciones, de esos malos tragos y afrontaríamos de forma diferente los golpes de la vida, evitando que nos afectara a nuestro carácter, entenderíamos mejor a nuestros mayores y aprenderíamos a dejar su espacio a quienes se encargan de nosotros cuando estemos en el otro lado de la línea.

Una vez analizada, aunque sea muy por encima, la naturaleza humana de la vejez hemos de abordar el otro gran aspecto de la misma, el cómo afronta la misma la sociedad. Hay sociedades que supuestamente veneran la sabiduría de los mayores como la japonesa o la china, y digo supuestamente por desconocimiento absoluto de si en verdad eso es así, si es sólo un mito creado o como pasa por desgracia en mi país, una buena costumbre del pasado que se pierde con las nuevas costumbres que nos trae la “modernidad”. En España, hasta hace no muy poco, era inconcebible para la mayoría de sus ciudadanos que la familia no cuidase de los mayores hasta el día de su muerte, raro el caso en que una persona anciana no falleciese en casa rodeada de los suyos, como era impensable no levantarse y ceder el asiento en un autobús a una mujer embarazada, no hacer caso y respetar a los adultos, respetar la palabra dada sin necesidad de que mediase una papel firmado por medio, el ayudar a nuestros vecinos…

En muchos casos y sobre todo respecto a los modales y el civismo, sí que estoy de acuerdo (en otros aspectos de la vida no puedo estarlo) con esa frase del insigne poeta Jorge Manrique de: “cualquier tiempo pasado fue mejor”, de sus poemas: Coplas a la muerte del Maese Don Rodrigo, su padre y que nos da un maravilloso reflejo del pensar de la mayoría de nuestros mayores:

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

Hoy en día, ese civismo se ha perdido en gran medida y con él buena parte del sentido de obligación de cuidar de nuestros mayores.  También es cierto que la vida “moderna” nos empuja a un conflicto difícil de llevar con la vejez que hemos de afrontar hoy en día. Sí, porque la vejez de los mayores de hoy es muy diferente a la que tuvieron que afrontar nuestros padres o incluso nuestros abuelos. Pensad que a principios o mediados del siglo XX la esperanza de vida era bastante menor que la actual, una persona de 70 u 80 años era “muy vieja”, hoy se la considera aún activa y relativamente “joven”. Los mayores de antaño solían fallecer relativamente sanos y autónomos hasta contraer la enfermedad que los llevaba al otro lado de la orilla… Las terribles enfermedades degenerativas como el Alzheimer, la demencia o las invalideces graves eran poco comunes, pues han sido más comunes al empezar a vivir hasta los 90 o incluso los 100 años. Las personas mayores de las que nos tenemos que hacer cargo hoy en día presentan, muchas de ellas, enfermedades para las que no estamos preparados los familiares y que requieren dedicación exclusiva de uno o incluso dos miembros de la familia. Eso junto con el hecho de que pocas familias se pueden permitir el lujo de tener una de sus miembros en el paro hace que los conflictos surjan por doquier.

Es, permitirme la expresión, muy jodido ir a trabajar y atender a una persona mayor cuando vuelves, satisfacer su persistente necesidad de atención, sus “rarezas” derivadas de su ya cada vez menos flexible cerebro, su malhumor habitual por querer y no poder hacer casi nada por sí mismos. Lo sé muy bien, pues he vivido así casi diez años, aunque también es justo reconocer que he disfrutado mucho en muchas ocasiones, el escuchar historias de antaño, en conocer otras formas de vivir y sentir, el saber de primera mano cómo era tu propia ciudad hace noventa años noventa o conocer de primera mano acontecimientos históricos de alguien que los vivió… ¡no tiene precio para alguien como yo que ama la historia!

¿Sabéis qué? No me arrepiento de haberlos cuidado, uno ha de hacer lo que ha de hacer y lo que le dicta su conciencia y al final siempre prevalecen los buenos recuerdos. Es un desperdicio inmenso no escuchar lo que tienen que decir, sobre todo de la vida, son muchas las lecciones que aprender pues ellos han pasado ya por casi todo lo que nos podamos imaginar, hay que ser estúpido para desperdiciar ese legado y aprender de los errores que ellos han cometido. Quizás muchos penséis y con razón, que en ciertos aspectos tenga mentalidad de otra época a pesar de mis cuarenta y pocos años. No me avergüenzo de ello, más bien todo lo contrario. Nosotros no podemos tener queja y teníamos que devolver lo que antes se nos había dado, es otro de esos conceptos de antaño que tengo grabado a sangre y fuego en mi forma de ser: “De bien nacido es ser agradecido”.

Con esto no quiero juzgar a nadie y lanzar una visión idealizada de los ancianos. Hay casos para todos los gustos: Familias para las que simple y llanamente es imposible cuidar de sus mayores en casa por tener enfermedades graves como la demencia o estar encamadas de por vida... No tenemos ni la capacidad ni los conocimientos médicos para cuidarlos tal y como se merecen. Muchos otros se deshacen directamente de ”los viejos” porque les molestan en sus “vidas”. Y por supuesto, y aunque sea incorrecto decirlo, existen ancianos que directamente no se merecen que se les cuide por lo que han hecho en vida. La vejez no da la venerabilidad. De nuevo aquí, al igual que respecto a las razas, el sexo o las ideologías, lo que importa no son los años que tengas, si no quién eres o has sido. El respeto y la admiración se han de ganar, no se regalan con la carta de jubilación. Un ejemplo extremo de lo que digo es la reciente noticia de la detención de Michael Karko de 98 años en Minnesota, quién fue antaño comandante de las SS y carnicero en Lublin, Polonia, dónde arrasó decenas de pueblos  y asesinó a centenares de personas… A pesar de todo, no tengo duda de que los mayores tratados de forma injusta y que han sido abandonados a su suerte, son infinitamente más que los que se merecen un fin rodeados de soledad y olvido.




En resumen, y tal como avanza la sociedad y la esperanza de vida, todos deberemos pensar mucho en cómo afrontar este desafío que cada vez será mayor, que medidas podemos tomar como sociedad para ayudar a las familias a cuidar de sus mayores, La ley de la dependencia aprobada en España fue un gran paso, por desgracia vacía en buena medida de peso presupuestario porque el dinero de todos se lo han llevado para su disfrute personal, una clase política y empresarial corrompida en buena parte hasta la médula. Quizás dichos planes para ocuparse de los mayores no sean necesarios y la ciencia nos libre de la vejez en pocos años, pues al parecer se están dedicando ingentes sumas de dinero para encontrar “la cura”. Los ricos quieren seguir siendo jóvenes y hoy en día no es una quimera inalcanzable conseguir la juventud eterna. Mientras ésta llega, pensemos todos un poco más y escuchemos con un poco más de atención la voz de la sabiduría, que es la de nuestros ancianos.

domingo, 2 de abril de 2017

Sexo con robots, Humans y J.J.Benitez

De nuevo pediros disculpas por la tardanza en publicar un artículo nuevo, pero han sido meses muy duros, la muerte de un familiar muy cercano y querido ha sido un golpe del que me ha costado recuperarme, como a buen seguro todos entenderéis. Pero la vida sigue, aunque cada vez con más gente querida al otro lado que a este, quizás por eso muramos… pero no quiero entristeceros, ya hablaré de ello más adelante. Hoy he retomado y acabado el artículo que tenía pendiente, espero como siempre, al menos haceros reflexionar y que os hagáis preguntas sobre los temas que os planteo, estéis o no de acuerdo con lo que expongo. Sólo con que cada cual tenga un criterio propio razonado por si mism@ todos ganamos.

Quizás muchos estéis desconcertados por el título de este artículo, pero en verdad son caras diferentes de un mismo prisma que me han hecho reflexionar sobre la naturaleza humana y como afrontará los desafíos que en breve, si no ya, serán una realidad. No os preocupéis, poco a poco veréis la relación entre ellos. Hace unas semanas, a raíz de un artículo publicado en El mundo: “Hablemos de sexo (con robots)” y que mi amigo Carlos ha compartido en Facebook, he enlazado tres piezas inconexas que estaban rodando por mi cabeza los últimos meses. ¿Tendremos los humanos sexo con robots? ¿Nos casaremos con ellos? Se preguntaban en el muy buen artículo del periódico. Creo que las implicaciones que traen consigo estas preguntas son mucho más profundas de lo que a primera vista pudieran parecer y se adentran en lo más profundo de la naturaleza del ser humano. Vale la pena adentrarse en esta dicotomía aunque sea en un pequeño artículo (el tema daría para unas cuantas decenas de libros) y que empecemos a pensar en ello.

Sabéis que últimamente estoy muy interesado en cómo se desarrollará la implantación de la IV Revolución Industrial que ya tenemos encima, y el aspecto de las relaciones sociales y humanas que se derivarán de ellas. Era una idea que me estaba rondando hace tiempo y que la serie de televisión “Humans” hizo que me parase a pensar sobre este tema en serio. En ella, los seres humanos se interrelacionan con robots de semblante idéntico al nuestro, eso sí, todos ellos monísim@s y de cuerpos perfectos. Son seres, a excepción de los robots protagonistas, sin capacidad de pensamiento, máquinas frías sin emociones y de respuestas asépticas. Como no, la naturaleza del ser humano se enfrenta a ellos de diversas formas, desde la superioridad del amo con su siervo, el uso de ellos como esclavos sexuales con los que dar rienda suelta a las más oscuras perversiones, la búsqueda de un afecto no encontrado y también la compasión, la empatía con unos seres que no son ni tan siquiera sintientes, como sí lo son los animales.

¿Tendremos sexo con robots? ¡Sin duda! De hecho, conociendo al ser humano, muy probablemente será de los primeros usos que se le dará a esta maravilla de la ingeniería. Quizás muchos penséis que es imposible que sustituyamos a una pareja humana por una máquina, pero la verdad es que la gran mayoría lo hará sin dudarlo un instante. Acaso, ¿Qué son si no los reborn? Para los que no sepáis, los reborn son muñecos de bebes de un realismo tal que es difícil distinguirlos de los auténticos. Aunque os parezca increíble, hay muchas parejas que compran estos “juguetes” que cuestan miles de euros para tener su bebe, muchas de ellas con hijos de carne y hueso vivitos y coleando. ¡Por Dios, si hace tan solo hace unos pocos días se anunció la apertura en Barcelona de un “¿burdel?” de muñec@s hinchables hiperrealistas! Muchos de nosotros huimos de las dificultades, de los problemas, no los afrontamos aunque curiosamente las mismas dificultades parecen perseguirnos una y otra vez a lo largo de la vida, como si viviésemos en el famoso día de la marmota de esa maravillosa película que es “atrapado en el tiempo” y protagonizada por Bill Murray. ¿Tendrá éxito un compañer@ robot que hará todo lo que le pidamos sin rechistar? ¿Qué no se atreverá a contradecirnos? ¿Qué tendrá un cuerpo perfecto y será físicamente nuestro sueño hecho realidad? ¿Qué cada vez que se lo pidamos alimentará nuestro ego desmedido? ¡Ni lo dudéis! Muchos seres humanos rehúyen de los problemas, de la confrontación de los sentimientos, otros son frágiles y temen las relaciones, el contacto humano, otros son todo lo contrario, se creen semidioses o dioses directamente y necesitan de acólitos que obedezcan sin rechistar, que los adoren como la divinidad que creen ser. No lo dudéis, los robots de compañía arrasarán y la humanidad cambiará como lo ha hecho con internet y las redes sociales.

¿Eso nos hará más felices? A muchos aparentemente sí, y más viendo como está evolucionando esta sociedad hacia un individualismo egocentrista como jamás habíamos visto antes. Pero será una felicidad artificial, ficticia y podo duradera. El ser humano jamás se suele conformar con lo que tiene. Aunque tengamos el robot más hermoso más perfecto, más servicial… acabaremos cansándonos de él y como siempre, querremos más o lo que tiene el de enfrente. La mayoría acabará atrapado en un nuevo círculo vicioso, o si lo preferís un laberinto de imposible salida, en busca de una falsa felicidad, buscando exactamente en la dirección contraria los escasos retazos que podemos encontrar de la misma en esta vida. Los robots cónyuges deshumanizarán y aislarán a sus parejas aún más del resto de la humanidad, volverá a esta sociedad ya de por sí escasa de empatía en un lugar donde las relaciones humanas ya no se darán ni por internet ¿Para qué discutir con nadie por las redes sociales si podemos tener un ser inanimado que nos adorará como si fuésemos un Dios? Pero cuidado, la historia ha estado llena de Dioses que cayeron en el olvido porque sus seguidores los abandonaron. El débil de una relación deificada es el adorado, no el adorador, pues el primero sólo puede subsistir si tiene acólitos, si estos le fallan está perdido, pero el seguidor puede cambiar “de amo” cuantas veces quiera sin que esto afecte a su felicidad. Pero, estamos hablando de robots, no de personas hacen lo que se les dice y lo de Terminator son tonterías – podrá pensar más de uno, ¿seguro? Os sorprenderá saber que Google ha diseñado un botón del pánico para las máquinas con Inteligencia Artificial que está desarrollando… ¿hace falta decir algo más?


Muchos estaréis aterrados ante este futuro deshumanizado que a muy seguro va a venir, si no ya, lo tenemos encima. Los teóricos de la conspiración alegarán que las grandes corporaciones, los gobiernos y oscuras sectas están planificando nuestra desconexión social para dominarnos, que todo es fruto de un oscuro plan para moldear nuestras mentes. No lo creo, simplemente usan la propia naturaleza humana a su favor, ellos no están creando un modo de pensar, esa semilla ya estaba plantada en el ser humano desde el principio de los tiempos. Al final, todo lo descrito son meras consecuencias y reflejos de algo mucho más profundo, la pregunta verdadera que todos debemos hacernos es ¿por qué se comporta como lo hace el ser humano? Aquí es donde entra J.J. Benítez, del que muchos ya estaríais ansiosos de ver como lo relacionaba con todo esto. La verdad es que las últimas semanas y ante la “maravillosa” programación televisiva, mi mujer y yo nos hemos dedicado a ver entrevistas al archi-famoso periodista. Me ha sorprendido comprobar cómo coincidimos en muchos aspectos, en otros no y discrepamos profundamente.

El fondo de la cuestión es que, al igual que J.J. Benítez, pienso que todo esto sucede porque la humanidad está completamente desorientada, no sabe de qué va esto de la vida, porqué estamos en este mundo y que hemos de hacer con el tiempo que se nos ha dado (magnífica frase de Tolkien). A esta vida no hemos venido para ser felices, es imposible serlo en este mundo. Al igual que el famoso periodista, pienso que en efecto podemos tener momentos de felicidad puntuales, más o menos largos, intensos o periódicos, pero la felicidad absoluta como fin último que nos venden a diario en todos los medios de comunicación es simple y llanamente una quimera. ¿Eso es malo? Al contrario, creo que estamos aquí para mejorar como seres pensantes, para elevarnos y perfeccionarnos y sólo hay una forma de hacerlo: enfrentarnos a nuestros defectos. Lo que implica problemas y desgracias, que sólo afrontándolas seremos capaces de superarlas y mejorar. Curiosamente, cuando aceptas este axioma, cuando comprendes este circo ambulante que es la vida y renuncias a la felicidad absoluta es cuantos más momentos de felicidad experimentas. Cuando uno acepta lo que el destino le depara, sea lo que sea, bueno o malo, como una experiencia más de la que aprender, es cuando nos liberamos buena medida de la ansiedad, del estrés, de la presión, del miedo que nos atenaza día a día. Es cuando las redes sociales, los robots obedientes pierden su sentido dominador de nuestra mente y se convierten en herramientas para nuestro crecimiento. Cuando el mundo entienda que la felicidad absoluta no existe y que lo material no es la meta de nuestra existencia si no la herramienta, ese día la humanidad será diferente y gran parte de los males que nos aquejan se disolverán como la sal en el agua.


Me gustaría terminar con una última reflexión, haciendo notar como la causalidad o simplemente tener la mente abierta para buscar “señales”, me ha permitido escribir un artículo cuando, sinceramente, no sabía de qué escribir. Creo que es algo que deberíamos tener muy presente todos en nuestras vidas cotidianas. Si yo hubiera visto “sin ver” la serie Humans o las entrevistas a Benítez y la curiosidad no me hubiese llevado a prestar atención a un comentario de un amigo en Facebook, hubiera seguido en “blanco”. ¿Cuántas oportunidades se nos pasan por no estar atentos a lo que sucede a nuestro alrededor y guardarnos en la recámara todo aquello que nos sucede? Estoy totalmente de acuerdo con Benítez en este punto: La vida no se trata de ser permanentemente feliz, si no de experimentar, de sufrir experiencias de las cuales sacar conclusiones y mejorar como personas. Ser conscientes de ello, saber aceptar todo aquello que nos sucede y tratar de sacar de ello fruto, por muy amargo que sea, es lo que en verdad después nos ayudará en esta vida llena de espinas. Lo contrario nos lleva a enredarnos más en el zarzal. Creo que mi siguiente experiencia en este pedregoso camino que es la vida, una gran bofetada de esas que te dicen: ¡Eh! ¡Espabila! y más valiosa lección vital, es puro reflejo.

miércoles, 1 de febrero de 2017

A vueltas con las profecías

Un nuevo año comienza y las profecías sobre lo que acontecerá se disparan. A los humanos parece que nos preocupe y vivamos más en el futuro que en el presente. Algo que quizás deberíamos empezar a cambiar, pues hemos de tener en cuenta que el único futuro certero que acaba llegando es la muerte. Quizás si miramos demasiado al mañana, un día despertemos y nos encontremos que ya no hay día después y tampoco vuelta atrás. Al fin y al cabo, este espectáculo que es la vida, no va de cuándo o como mueres, sino de cómo vives y de, parafraseando a Tolkien, que se hace con el tiempo que se nos ha dado. Pero vayamos al asunto que nos ocupa.

De nuevo astrólogos de todo tipo hacen sus predicciones para el año que entra, muchos os reiréis y en verdad no os falta razón, pues muchas de las adivinaciones que se nos presentan son meras deducciones lógicas que podría sacar cualquiera mininamente informado. Otras no tienen ni pies ni cabezas, otras son tétricamente acertadas ¿suerte? ¿Casualidad? También no es menos cierto que grandes y poderosos hombres de la historia y de las fianzas pasadas y actuales, se han dejado asesorar por este tipo de personajes: reyes, zares, dictadores, magnates de las fianzas… ¿Son todos realmente tontos que se dejan engatusar por el primer soplagaitas que dice saber leer las estrellas? ¿O hay algo más de fondo? ¿Hay personas o un método que realmente sea capaz de ver o intuir el futuro? A primera vista uno, entre los que me incluyo, tiende a pensar que no. Por supuesto no me estoy refiriendo a brujos, adivinos y demás personajillos que pululan por las televisiones o la sección de anuncios de los periódicos, a lo que evidentemente no les doy ningún tipo de credibilidad. Me refiero a las grandes profecías o quizás no tan grandes.

Ha habido sonadas por su estrepitoso fallo, como la del efecto 2000. Más recientemente tenemos la predicción de Mhoni, una famosa vidente cubana que predijo que Hillary sería presidenta… y que ahora dice que Trump será asesinado a lo largo de este año y que una mujer ocupará muy pronto la presidencia americana… Claro, si lanzas mil profecías alguna aciertas. Otras en un principio y por su mala interpretación, se dieron por ridículas e incumplidas como la de los mayas de 2012… ¿incumplida? Quiero detenerme en ella, pues creo que vale la pena y quizás nos haga reflexionar un poco. Además, le tengo especial cariño pues fue su proximidad la que motivo el que empezase a escribir mi primera novela en 2010: el Despertar de Helios. Muchos diréis que es una estupidez hablar otra vez sobre los mayas, pues estamos en 2017 y La Tierra siguió girando tras el 21 de diciembre de 2012. Lo que muchos no sabréis es que en verdad, los sabios de aquella magnífica civilización ancestral, no hablaban de un gran cataclismo si no de que la civilización humana que hasta entonces habíamos conocido iba a desaparecer y empezaría una nueva. “Bah, tampoco ha sucedido nada de todo eso” pensarán los escépticos… ¿seguro?

Es curioso que fue sobre esas fechas cuando tres ramas de la ciencia hasta entonces inconexas, empezaron a darse la mano gracias a una serie de avances que permitió que caminaran juntas: La robótica, la nanotecnología y la Inteligencia Artificial. Todo se precipita y el mundo que conocemos va a desaparecer a marchas forzadas. Esta semana los periódicos dieron la noticia de como una aseguradora japonesa había sustituido como prueba a 40 administrativos por una Inteligencia Artificial (IA). Amazón y Panasonic están poniendo en marcha supermercados completamente automatizados, los coches sin conductor son una realidad en Shanghái y su empresa de taxis sin chófer, en Holanda una gigantesca impresora 3D está construyendo un puente de hierro sobre uno de sus canales sin obreros… ¡Lo está imprimiendo! Todos los organismos internacionales e incluso el CEO de JP Morgan, están avisando de que a 10 años vista como muy tarde, un 30% neto del empleo mundial habrá desaparecido… ¿Os parece poca revolución? ¿Creéis que nuestra civilización y organización social actual es viable en un mundo donde el trabajo lo harán máquinas? No, no creo que los mayas se equivocaran, muy al contrario, creo que acertaron de lleno y yo me pregunto ¿cómo narices podían saber hace 1.500 años que justamente alrededor de 2012 sería el año del pistoletazo de salida para la IV Revolución Industrial? ¿Casualidad? No lo creo, ya sabéis que soy más de creer en la causalidad.

Por estos motivos y aunque a pesar de todo soy más bien escéptico en las predicciones adivinatorias, tampoco las desprecio así como así dependiendo de dónde o de quién provengan. Antes de hablar del más famoso de todos los augures, que sin duda es Nostradamus y a quién a principio de cada año se le asignan profecías terribles, hemos de pensar que los grandes hombres de poder siempre se han apoyado y se siguen valiendo de videntes, astrólogos o como queráis llamarles. Cierto es que a algunos de ellos muy bien no les fue, como a los Romanov con Rasputín o a Hitler con Erik Hanussen y que tampoco sabemos si los grandes hombres de negocio que siguen consultando a videntes lo hacen porque en verdad aciertan… pero vayamos a Nostradamus, a quien se le atribuyen suculentas profecías para estos años venideros.

Antes que nada tenemos que analizar al personaje, pues quizás muchos lo tengan por un charlatán. Sean acertadas o no sus predicciones, no podemos compararlo con los personajes estrafalarios que aparecen en las televisiones vestidos con ropajes ridículos en busca de fama y sobre todo de dinero. Pensad que Michel de Nôtre-Dame era médico y que se jugó la vida quedándose a combatir una de las plagas más terribles que ha azotado a la humanidad: La peste negra, cuando todos los que podían huían. No temo equivocarme al afirmar que las visiones que nos dejó escritas para él eran muy reales y que no trató de engañar a nadie, creía en lo que veía fuera esto real o producto de su imaginación. Dicho esto, es muy difícil interpretar sus endiabladamente crípticas cuartetas, casi todas ellas casi imposibles de descifrar respecto a que acontecimiento se refieren o en que fechas. Muchos piensan que las escribía así para, como hacía el oráculo de Delfos, dejar mensajes tan etéreos que siempre pudiesen encajar en uno u otro acontecimiento y decir: “¡He acertado!”. Los tiros no deben ir por ahí por lo que os he mencionado antes, sino más bien para no ser quemado por brujo. Pensad que estamos hablando del siglo XVI con la inquisición en plena efervescencia. A pesar de todo, hay algunas cuartetas que difícilmente por su clara descripción no se pueden dar por acertadas:

El advenimiento de Hitler:

"De lo más profundo del Occidente de Europa, de gente pobre un niño nacerá, que por su lengua seducirá a las masas, su fama en el reino de Oriente más crecerá, las bestias furiosas y hambrientas cruzarán a nado los ríos, la mayor parte de la armada se lanzará contra Hister. El más grande será arrastrado en una jaula de hierro, cuando el hijo de Germania no obedezca la ley” (cuarteta 2-24). Creo que no hace falta comentar.

El gran incendio de Londres

La sangre de los justos será reclamada de Londres, quemada por el fuego en el año 66, la dama anciana caerá de su elevado puesto y muchos de la misma secta morirán (Centuria I, cuarteta 51). En efecto, Londres sufrió un gran incendio del 2 al 5 de septiembre de 1666.



Napoleón

“Un emperador nacerá cerca de Italia. De simple soldado, llegará a Imperio. Mantendrá el control absoluto sobre la iglesia. Los 14 años que mantenga el mando…”. Napoleón empezó siendo un mero oficial nacido en Córcega que llegó a Emperador, gobernó 14 años y sometió al papado a su más absoluto control. Demasiadas variables cumplidas a la vez, un charlatán jamás daría detalles tan específicos en sus predicciones, de hecho solo a Napoleón se le puede asignar esta cuarteta

Papa Sixto V

Nostradamus, en una aldea de Italia, se arrodilló ante un monje franciscano llamado Félix Peretti y sorprendiendo a todo el mundo le dijo: “¿No debo, pues, arrodillarme ante su Santidad?”. 19 años después de la muerte del astrólogo ese monje se convirtió en el Papa Sixto V.

Y por supuesto la profecía que llevó la fama a Nostradamus, la muerte del rey de Francia Enrique II “El león”:

“El león joven al viejo sobrepasará. En campo bélico por singular duelo. En jaula de oro los ojos le atravesarán. Dos choques uno después morir muerte cruel”. Y en efecto Enrique II murió al entrar una lanza por la visera de su casco dorado y atravesarle un ojo durante la segunda vuelta de una justa de caballeros ante un oponente más joven.

Creo que al menos no deberíamos tomar a la ligera sus predicciones. Pero, ¿cuáles de sus cuartetas se le atribuyen como predicciones para el futuro inmediato? Os dejo algunas de ellas para que vosotros mismos las valoréis:

Entrará villano, amenazador infame. Tiranizando la Mesopotamia. Todos amigos de adultera dama. Tierra horrible, negra fisonomía (8.70)”  ¿Quizás habla de Isis?

El rubio de nariz ganchuda acometerá. Por el duelo y echará fuera. Los exiliados dentro hará volver a poner en los lugares marinos acometiendo a los más fuertes (2-67)” ¿Trump?

“Sol veinte de Tauro tan fuerte tierra tiembla. El gran Teatro repleto arruinará. El aire cielo y tierra oscurecidos y perturbados. Cuando al infiel Dios y santos arrollarán (9-83)”. Parece que predice la destrucción, a causa de un gran terremoto, de Los Ángeles para Mayo de 2017. Lo más escalofriante es que los últimos movimientos tectónicos en California apuntan a que habrá un gran terremoto antes de 2018.

"Los cerdos se convertirán en un hermano para el hombre". ¿Quizás se refiera a que los animalistas se impondrán? ¿Que el hombre evolucionará y respetará a los animales? Por ese camino estamos empezando a andar aunque por desgracia quede mucho trecho por recorrer.

 “Después de la invención de un nuevo motor, el mundo será como en los días antes de Babel”. Es curioso como hace poco se ha presentado un pequeño traductor a modo de auricular que traducirá online las conversaciones en otros idiomas.

Nostradamus también parece hablarnos de que existirían dos papas de los cuales uno de ellos morirá en el exilio. Desde luego hay dos papas tras la renuncia de Benedicto XVI, un hecho insólito y el propio papa Francisco en 2014 vaticinó que en menos de tres años se reuniría con el hacedor, es decir, que moriría en 2017… También de que el Vesubio despertará provocando, primero innumerables terremotos, y luego una erupción que causaría entre 6000 y 16000 muertos, es escalofriante ver los seísmos que está sufriendo Italia y como los geólogos advierten que el hermano mayor del Vesubio está despertando. Veremos qué sucede.


Pero todo es muy etéreo, pues las cuartetas son muy crípticas en su inmensa mayoría y su interpretación un puzle imposible de resolver. Cualquiera de ellas se podría atribuir al acontecimiento que quisiéramos pues son un galimatías y muy poco específicas. No solo Nostradamus predice para estos tiempos, una famosa vidente cubana nos vaticina la muerte de Trump en los dos primeros años de su mandato. En definitiva, no creo que podamos saber el futuro, pero quien sabe. Veremos quién o qué se acierta entre las innumerables predicciones y si estas son fruto de un acierto casual. 

domingo, 8 de enero de 2017

Otras Navidades más con polémica

Sí, las Navidades ya han pasado, ¿por qué hablo de ellas ahora? Es sencillo, sabéis que me gusta reflexionar sobre las cosas con calma, una vez pasadas y con las ascuas de la polémica ya apagadas, dejar pasar un poco de tiempo siempre da mejor perspectiva. Otra vez la estupidez humana ha empañado estas fiestas, al menos en España. Es curioso como cada vez más, la confrontación política se está apoderando de estas fechas por parte de unos y otros. Quizás todos deberían echar un vistazo a los libros de historia, en especial a ese capítulo de la I Guerra Mundial durante las Navidades de 1914 cuando soldados alemanes y británicos decidieron abandonar sus trincheras y celebrar el día de Navidad juntos. Parece ser que es demasiado pedir, como dijo Albert Einstein, sólo hay dos cosas infinitas: “El Universo y la estupidez humana y de la primera no estoy seguro”.

Creo que antes de valorar el comportamiento de unos y otros es justo que yo exprese mi opinión de las Navidades. Para mí es un periodo que debe ser especialmente dedicado a los niños, ellos son los protagonistas de estas fiestas que se deben celebrar para ellos. Yo que no tengo hijos, pues así lo hemos decidido mi mujer y yo, no tengo ese aliciente y menos aun cuando se ha perdido a un ser querido (en mi caso mi madre). Creo que esto lo compartiréis todos aquellos que hayáis pasado por este trance, tengáis o no hijos, nada ya es lo mismo ¿verdad? En cuanto a la festividad religiosa, yo soy una persona espiritual hasta donde mis limitaciones humanas llegan y curiosamente lo soy desde un acercamiento científico (si me habéis estado siguiendo lo sabréis ya) y aunque me considero bastante cercano al protestantismo cristiano, en verdad soy aconfesional, no creo en las religiones pues no creo en el hombre y éstas tienen más que ver con lo humano que con lo divino. No obstante, respeto que cada cual lleve su espiritualidad como buenamente quiera o pueda y rece al Dios, Dioses o figuras que considere o que no crea en nada. Dicho esto, pasemos a las polémicas, hay de todos los colores siendo la insensatez la predominante.

De nuevo los belenes han estado presentes en el foco de la controversia, que si ponerlos, que si no, que si estamos en un estado laico y hay que ser asépticos, que se pueden ofender a otras religiones ¿¿¿??? ¿De verdad? Incluso en algunas zonas de Francia se planteaban no celebrarlas para no ofender a los franceses de origen musulmán… ¿En serio estamos a estos niveles de infantilismo? ¿De verdad algún musulmán, budista o ateo se puede ofender por ver unos belenes en la calle? ¿Debo entonces ofenderme cuando desde las mezquitas llaman a la oración o celebran el Ramadán? ¿Deben prohibirse las celebraciones del año chino por si nos ofenden? ¿O nuestro fin de año para no ofender a los asiáticos? ¿Debemos prohibir a monjas, budistas ir vestidos con sus típicas ropas por si ofenden a los ateos? ¿Dónde está el límite? La religión musulmana nos da el patrón, velo versus burka, el primero es su costumbre y quizás de vivir su religión (reconozco mi desconocimiento) y no tendríamos por qué ofendernos, al igual que si vemos una cruz, una estrella de David o un Buda. Lo segundo es una clara e intolerable discriminación, sumisión y vejación de la mujer que ni se puede ni se debe tolerar. Dicho esto, estamos en un país de tradición judeo-cristiana, guste o no guste y las costumbres son las que son y hay que respetarlas dentro de lo que debe ser el límite antes marcado. Y se crea o no en ello, ¿por qué no poner un belén, colgar Papá Noel de los balcones o un árbol de navidad (tradiciones éstas más bien nórdicas)? Yo no lo hago, pero ¿por qué debería sentirme ofendido o no dejar que otros lo hagan?

Otro de los puntos de conflicto de los últimos años han sido las cabalgatas de los Reyes, esta vez la falta de sensatez viene de los tradicionalistas… aquí hay para todos. La polémica esta vez ha sido variada, una de las que más vergüenza ajena da es la airada reacción a que no estuviese la bandera de España presente en el ayuntamiento de Madrid durante el paso de los reyes magos... ¿Me queréis explicar que tiene que ver el patriotismo, la bandera, el país, con la celebración de la Navidad? ¿Qué pinta la ostentación de ninguna bandera o enseña con el nacimiento de Jesucristo? Parece ser que todos han perdido el norte y ya nadie recuerda realmente entre las luchas de poder, las bacanales consumistas de que en verdad estas fiestas. Y en efecto, la bandera no estaba, al igual que en años anteriores cuando los conservadores gobernaban en Madrid, pues desde su azotea se lanzan fuegos artificiales y no es plan de que haya un incendio ¿verdad?

La otra es que en algunos lugares parece ser que molesta que tres mujeres hagan de reyes magos… las respuestas airadas de que si eran hombres, que eso no podía ser… ¿de verdad? ¿Tan profundo es vuestro machismo? ¡Pero es que no eran mujeres los reyes magos! - Arguyen airados…vamos a ver queridos tradicionalistas, solo en el evangelio de Mateo se habla de unos magos, no de unos reyes… sí, sí, magos de esos que la inquisición quemaba en sus hogueras. Tampoco nos habla de cuál era su número, su origen, raza o sexo. El mito de los tres reyes se creó en el siglo VI y el que uno fuera de color se introdujo en el siglo XVI. Tampoco sabemos cuáles fueron sus regalos si es que los llevaron, ¡Por Dios! ¡Si la Biblia pone claramente que Jesús nació cuando los pastores ya dormían al raso junto con sus rebaños de ovejas! Lo cual evidentemente no sucedía en pleno invierno, sino a finales de mayo o a lo largo de Junio. Por lo tanto… ¿A qué viene tanto escándalo entonces en que sean mujeres? ¿Dónde estaban los hombres cuando estaba clavado en la cruz con la excepción honrosa de José de Arimatea? ¿A quién otorgó Jesús sino a la Magdalena el honor de dar testimonio de su resurrección? ¿Tenéis que usar también las navidades para dar la pelea política unos y otros?

En definitiva es una lástima que unos y otros no hagan suya esa tregua de Navidad que otrora los soldados que el día de antes se estaban masacrando, hicieron suya. Unos y otros deberían dejarse de sus guerras políticas, que el año tiene muchos días para hacer y decir sandeces, estas fechas, aunque para mí no sean especiales, todos deberíamos pensar un poco en los niños, en especial los que menos tienen y darles un tiempo de completa felicidad sin que los “adultos” den la murga con sus asuntos”. De nuevo me reafirmó en esa frase del filósofo griego Diógenes: “Cuanto más conozco a las personas, más quiero a mi perro”.

Y por supuesto está la polémica de las campanadas de fin de año con Cristina Pedroche, que para quién no sepa quién es, es una periodista española que participa en varios programas de sobremesa y que la prensa ha encumbrado como una de las mujeres españolas más sexys. Por supuesto, la polémica viene de los vestidos cortos de tela que ha estado luciendo durante los últimos años en las 12 campanadas que celebran la llegada del Año Nuevo. Las discusiones sobre este asunto se pueden alargar hasta una semana después, lo cual dice mucho, por muy poco, en el nivel en el que estamos. El que una mujer se vista como quiera no debería ser objeto de ninguna controversia, además, el vestido en sí no entiendo por qué ha causado tanto revuelo, pues como se puede observar es más bien un traje de baño. Otra cosa es que consideremos adecuado o no que lleve un traje de baño, bajo mi punto de vista muy hortera, en la celebración del fin de año. Creo que Cristina podría ir mucho más elegante a la vez que sexy si es así como quiere mostrarse, pero de ahí a calificarlo de obsceno como han hecho algunos… obsceno son muchos programas de la telebasura que se ven a media tarde o por la noche en la gran mayoría de cadenas. Para mí no es muy acertado el vestuario que elige año tras año, al igual que no es adecuado vestir un chándal para ir al trabajo, hay que saber vestir para cada ocasión, más aún en televisión.

Pero claro, de nuevo el dinero, esta vez en forma de audiencia, todo lo puede. La cadena encantada con la polémica de si es o no sexista. Para mí el hecho de que la periodista se vista así no es sexista, pero sí que lo es el tratamiento global que da a la mujer las diferentes cadenas de televisión y que se transmite a las chicas más jóvenes: Ellas han de ser delgadas, jóvenes, guapas, ellos, cualquiera vale, para muestra el acompañante de Cristina diciéndole sandeces de viejo verde. Eso sí que es sexista, no el vestido. Aun así, esto no sería más que una mera anécdota si no fuese porque este patrón se repite en todos los programas, ellas monísimas, ellos pueden ser feos. El hecho de que la belleza sea lo que más pese en la balanza para que una mujer sea presentadora o periodista televisiva, por encima de sus méritos o intelecto, sí que es extremadamente sexista. Pero esto daría para varias reflexiones. Sólo pensad en ello.