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viernes, 10 de junio de 2022

Viajes Espaciales

En este artículo quiero de nuevo unir dos noticias que han acontecido estos últimos meses y que abre las puertas a reinterpretar todo lo que sabíamos sobre los viajes espaciales y la posibilidad de que una civilización extraterrestre nos haya o no visitado. 



Dentro de la ciencia nadie duda de que debe haber vida más allá de la Tierra, y que con toda seguridad existen seres inteligentes y civilizaciones avanzadas en nuestra propia galaxia. Según los cálculos de la propia NASA debe haber no menos de 300 millones de planetas habitables sólo en la vía láctea, ahora multiplicar esa cifra por 100.000 millones de galaxias.... 30 trillones de planetas habitables en el universo. Convendréis conmigo en que no es serio pensar que sólo la Tierra es habitable. Yo incluso voy más lejos, tampoco descarto la existencia de vida, no inteligente eso sí, en nuestro propio sistema solar. Sí no conocemos lo que hay en el fondo de los 
océanos, menos aún si hay vida subterránea en Marte.


Como ya dije en artículos anteriores, debe haber civilizaciones inteligentes en nuestra propia galaxia, pero el argumento que se esgrime, y en principio no carece de cierta solidez, es que las distancias espaciales son inmensas. Un ejemplo clarificador, la estrella más cercana, Próxima Centauri, se encuentra a unos 4 años luz, con nuestra tecnología actual, el viaje de ida con una nave de 100 metros, costaría no menos de 50.000 años, si esto es inviable, es fácil deducir que pensar alcanzar estrellas situadas a una distancia de 200 o 300 años luz con naves tripuladas es ridículo... ¿O no?



Aquí entra una de las noticias de la que os he hablado y que no suelen darse en los periódicos más allá de un pequeño artículo en la sección de ciencia. La ciencia ha demostrado que el escollo insalvable para los viajes interestelares: Viajar más rápido que la luz, no es tal. ¿Cuál es el problema? Einstein nos dijo que cuando una partícula supera la velocidad de la luz su masa crece hasta el infinito y por tanto necesitamos una cantidad de energía infinita para moverla. De ahí que siempre se nos haya dicho que no es posible viajar más rápido que la luz. Pero eso cambió hace unos años cuando se descubrieron unas partículas llamadas solitones, que al superar la velocidad de la luz no aumentarían en masa y que generarían una especie de burbuja espacio-temporal que nos permitiría viajar muchísimo más rápido que la luz, en pocas palabras: El motor de curvatura de Star Trek. ¿No es curioso como la ciencia cuando avanza casi siempre lo hace en la línea que ha marcado la ciencia ficción décadas antes, cuando no se tenía ni la base teórica para lo que plantean muchos escritores?


Pero sigamos. El problema estaba en que para generar esas partículas y esas ondas de curvatura se necesitaba una energía desconocida para la física. Pero parece ser que el problema ha sido encauzado por Erik Lentz, físico de la Universidad de Gotinga (Alemania), en su estudio publicado en Classical and Quantum Physics. Ha propuesto un método para la construcción de nuevos solitones hiperrápidos en los que no hay necesidad de usar densidades de energía negativa exóticas. Es decir, el problema ha pasado de ser teórico a ser de ingeniería. Sí que se puede viajar más allá de la luz pero necesitamos comprimir una masa que equivaldría a cien planetas Júpiter. 




Sí, hoy es impensable lograr algo así, pero estamos de enhorabuena, los físicos Alexey Bobrick y Giannu Martire ya están estudiando cómo utilizar una fuerza gravitacional masiva para lograr comprimir esa masa. Es decir, aunque no tengamos aún disponible la tecnología para lograrlo, es sólo cuestión de tiempo que la tengamos, tal y como pasó con la energía nuclear o con la actual fisión, a punto de ser controlada. No podemos tener duda alguna que, si la humanidad no se autodestruye por su propia estupidez, dentro de mil años dispondremos de esos motores y que el viaje de ida y vuelta a Próxima Centauri nos costará tan solo un par de años. Ahora pensemos en una civilización que nos lleve tan sólo mil años de ventaja, sinceramente, creo que no es descabellado pensar que ya dispondrán de esa tecnología o una aún superior y que pueden alcanzar sin  duda cualquier parte de la galaxia que se propongan. En pocas palabras, que una civilización alien es imposible que nos visite por las enormes distancias siderales es otro mito que hay que tachar y eso me lleva a la segunda noticia de estas semanas: La desclasificación de los archivos OVNI por parte del departamento de defensa de Estados Unidos.


Hace ya un par de años que el ejército estadounidense ha comenzado a filtrar grabaciones realizadas por sus pilotos militares de lo que ellos llaman UAP: Fenómenos aéreos no identificados, lo que siempre hemos conocido como OVNI's. De hecho, hasta hace poco, cualquier piloto comercial o de combate que asegurara haber visto un Ovni, podía meterse en serios problemas y ver peligrar su propia carrera profesional. Uno puede pensar, y seguro que en muchos casos fue así, que esos avistamientos eran prototipos militares que se deseaba mantener en secreto para no dar información a las potencias rivales. Ahora, el departamento de estado estadounidense, insta a que se informe de todos los avistamientos sin miedo a "consecuencias negativas". ¿Qué ha cambiado? Es lógico pensar que teman que las naves actuales que avistan y de las que desconocen su origen, sean aeronaves rusas o chinas que superen en mucho las capacidades técnicas de sus aviones, de hecho confirmaron que en 18 de esos casos, los objetos o imágenes percibidas se movían «a una velocidad considerable sin una forma discernible de propulsión» y que eran «objetos claramente tecnológicos».


Hace unos días tuvo un hecho histórico, se llevó a cabo una reunión de La Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes de EE.UU, la cual disponía de una vista pública y otra a puerta cerrada para los temas más delicados. El objeto de la comparecencia, era discutir públicamente los avistamientos de objetos no identificados (Podéis encontrar la comparecencia en internet). Scott Bray, subdirector de inteligencia de la armada del Departamento de Defensa y su superior, Ronald Moultrie, principal responsable de inteligencia en el Pentágono, confirmaron que los avistamientos de objetos tecnológicos no pertenecientes al ejército, son «frecuentes y continuos», confirmando que tenían desde 2004 a 2021 no menos de 144 avistamientos militares no explicables. 



Ambos, admitieron estar desconcertados al conocer que China también tenía un programa, al igual que ellos y los rusos, que trataba de discernir el origen de esos objetos que hacen giros imposibles de 90º, que pueden volar a velocidades que no alcanza ningún avión conocido, detenerse en seco para a continuación sumergirse en el océano, como la filmación que todos hemos visto en el video publicado por la armada de USA. Todos sabemos que esa tecnología, si es terrestre, debe ser china, rusa o estadounidense, nadie más puede tenerla, pero si todos están investigando el fenómeno es porque no saben lo que es. Nadie investiga sobre lo que ya sabe. Creo que, tras la primera parte del artículo y tras estas declaraciones, no se puede descartar, sea cierto o no, que sean naves no terrestres. Respecto a la naturaleza de estos objetos, Scott Bray y Ronald Moultrie simplemente se limitaron a indicar: «no hacemos conjeturas sobre su origen».


Pero la guinda de la comparecencia fue cuando un periodista preguntó sobre la veracidad de que los militares hubiesen recuperado objetos no terrestres en tierra, en clara referencia a Roswell. Ambos mandos militares negaron que hubiera ningún caso en el que el ejército hubiera recuperado restos de un accidente en tierra de alguno de estos objetos o que hubiera pruebas de que fueran «de origen no terrestre». Hasta aquí lo esperable, pero el avispado periodista preguntó si habían recuperado alguno de estos objetos en el mar, la respuesta fue sorprendente: «eso lo trataremos en la parte de Secretos Oficiales de esta comparecencia». ¿No da qué pensar que no lo negaran tajantemente? Es evidente que hay objetos volantes que surcan nuestros cielos con una tecnología muy superior a la que conocemos los civiles. Si son militares o de una civilización extraterrestre no lo sé, pero visto lo visto y sabiendo ahora gracias a la ciencia que los viajes a velocidades mayores que la luz son posibles, podemos afirmar que la opción extraterrestre no es ni mucho menos descartable.




martes, 26 de abril de 2022

El misterio de Tiahuanaco

Puerta del Sol en Tiahuanaco
En las planicies de Bolivia, muy cerca del lago Titicaca, encontramos uno de los mayores misterios de la América Pre-colombina y de toda la antigüedad: La ciudad de Tiahuanaco, cuya civilización fue fundada alrededor del siglo V antes de Cristo, mucho antes de que surgieran los incas o que llegaran los españoles, y que desapareció el siglo XII de nuestra era tras una cruenta guerra civil, o al menos eso es lo que se cree a día de hoy. Su cultura era muy avanzada y refinada, así lo demuestran los restos arqueológicos de cerámica y una increíble arquitectura que nada tiene que envidiar a incas, mayas o aztecas.


No hay duda de que fue una sociedad muy próspera y rica, tanto es así que la propia Tiahuanaco albergó más de cien mil habitantes. Otros doscientos mil ciudadanos vivían alrededor de esta enorme capital. Pensemos que Nínive, en la actual Irak, fue la primera ciudad en superar los 100.00 habitantes y lo hizo tan sólo poco más de un siglo y medio antes de que se fundara Tiahuanaco, la cual, por tanto, estaba en su época a la altura de las actuales Tokio, Pekín o Nueva York.


Es lícito afirmar que disponían de la organización, recursos, conocimientos y mano de obra necesarios para construir edificios públicos y religiosos monumentales. ¿Dónde está el misterio? Se podría pensar. Bien, recordemos que en la América Pre-colombina, aunque conocían la metalurgia y trabajaban ciertos metales como el oro o la plata, se desconocía por completo la existencia del hierro. La mayoría de las herramientas estaban fabricadas en piedra o bronce, que como todos sabréis, es un material poco apto para tallar según que piedras. Este es el mismo problema que nos encontramos en Egipto o en los yacimientos aztecas. Los arqueólogos nos dicen que todo se hizo en base a fuerza bruta, mucha mano de obra y paciencia. Que los grandes monolitos de las pirámides de Giza, que los asombrosos bloques de Machu Pichu, se tallaron con herramientas hechas de la misma roca que iban a tallar o con martillos de cobre que debían reparar cada pocos golpes.


Quizás nos pueda parecer que tiene sentido, pero hemos de pensar que la andesita, la roca con la que están construidos la mayor parte de los monumentos, es una roca especialmente dura, que requiere una gran fuerza para ser cortada. Es cierto que el ingenio del ser humano es enorme y que hay técnicas para partir rocas de gran dureza con herramientas poco sofisticadas, pero una cosa es partir rocas y otra muy diferente tallar filigranas de enorme precisión, como las que nos encontramos en el templo de Puma Punku (la puerta del puma), con herramientas de piedra. Deteneros unos instantes en ver las siguientes imágenes.

 
 


En muchos casos, como podéis observar, en los recovecos tallados en el interior de la piedra, apenas cabe una mano, es difícil de imaginar que se pueda tallar esos detalles tan delicados con una herramienta tosca de piedra, menos aún con un cincel de cobre que apenas hace mella en la dura andesita. También es realmente impresionante comprobar, que a pesar de los siglos transcurridos, muchas de las esquinas de esos bloques siguen cortando como si de un cuchillo se tratase, tan afiladas están. Quizás alguno de vosotros me pueda decir como tallar algo así con una herramienta de piedra en una roca como la andesita, yo no lo sé. "Pero lo hicieron", me diréis. Y tenéis razón, la cuestión es cómo lo hicieron. Desde mi punto de vista es difícil pensar que dedicaran años a cada bloque (que es el tiempo que se tardaría para tallarlo a base de fuerza bruta). 

Aquí, los teóricos de la conspiración, tienen una mina de oro para elucubrar cómo y quién pudo crear semejantes monumentos. Si no había herramientas capaces de hacer esos trabajos en piedra (y no las había)... algo extraordinario debió suceder y aquí, toda una lista de hipótesis estrafalarias, comenzaron a tener cabida. Para Tiahuanaco y en ciertos ámbitos,  caló especialmente la hipótesis de los alienígenas ancestrales como constructores de los templos, pues sólo con maquinaria muy avanzada se pudo tallar esas rocas. La teoría oficial, tal y como yo la veo, es cierto que hace bastante agua en muchos aspectos y da explicaciones peregrinas cuando no absurdas de cómo se consiguió construir semejante ciudad, pero creo que entre ambos extremos debe haber un punto intermedio donde podamos hallar la verdad.

Es cierto que cuando se observa la forma de ciertos bloques de piedra, es difícil negar que parecen piezas perfectas de un mecano,  de hecho, las investigaciones arqueológicas nos indican que por ejemplo, las piezas llamadas H por su forma característica, se encajaban unas con otras como si de bloques de Lego se trataran. Su textura también recuerda más a una pieza de cemento prefabricada que una piedra tallada. 

 


Pero, ¿los tiahuanacos tenían fábricas donde moldeaban la piedra?


La primera pista nos la da Garcilaso de la Vega en su famoso libro Comentarios reales de los incas de 1609, donde afirmó que los incas daban forma a los enormes bloques de piedra azotándolos con unas piedras negras, lo que se corresponde con lo que los indígenas de la zona de Cusco cuentan: los incas conocían un líquido derivado de una planta que hacía que las rocas pudieran ser moldeadas como si fueran de barro para posteriormente volver a petrificarlas. Pero, ¿es esto posible?


Al parecer, sí. Hace unos días, un equipo internacional de científicos franceses del Institut Geopolymere de Saint-Quentín y de la Universidad Católica San pablo de Arequipa del Perú, publicaban los resultados de un estudio llevado a cabo en rocas monumentales de Puma Punku. El resultado era sorprendente: Las rocas son artificiales, son geo-polímeros. Los resultados que arrojó el microscopio electrónico no dejaban lugar dudas, en la andesita, una roca de origen volcánico, había materia orgánica basada en el carbono, algo imposible pues las rocas volcánicas se forman a altas temperaturas que vaporizan cualquier rastro orgánico. La arenisca roja, el otro tipo de piedra analizado, también arrojó datos sorprendentes. La muestra analizada contenía carbonato de sodio, que no se encuentran geológicamente en la región. Entonces, ¿de dónde trajeron la arenisca? ¿De algún lugar a miles de kilómetros? Es obvio que no, el análisis reveló que su composición podría ser artificial: un geo-polímero ferro-sialato.


Todo parece encajar si aceptamos que los tiahuanacos conocían la forma de fabricar un cemento geológico natural obtenido por geo-síntesis: sabían cómo fabricar rocas. Todo cobra sentido. Según se desvela del estudio, para crear la andesita usaron roca quebradiza y erosionada y toba volcánica no consolidada de las cercanías del volcán Cerro Kapia, en Perú.  Para la arenisca roja  usaron la misma arcilla roja de su cerámica y sales de carbonato de sodio de la laguna Cachi, al sur del desierto del Altiplano. Para la roca arenisca gris, inventaron un aglomerante órgano-mineral a base de ácidos orgánicos naturales extraídos de plantas locales y otros reactivos naturales. (Quién desee leer el estudio completo puede pulsar aquí)


Es evidente que estas formas intrincadas, imposibles de tallar con los utensilios de la época en roca natural, si pudieron hacerse si  las piedras se fabricaron artificialmente dentro de moldes, o tallados con herramientas de cobre mientras la roca aún esta reblandecida. Como químico que soy, os puedo decir que  el proceso químico no es difícil de obtener. No son necesarias grandes plantas industriales ni equipo sofisticado para llevarlo a cabo, lo único necesario es un conocimiento profundo de los materiales y plantas de la zona, algo que aquella maravillosa civilización era más que capaz de tener. Finalmente, este descubrimiento confirmaría las leyendas indígenas que aseguraban que: “las rocas fueron hechas con extractos de plantas capaces de ablandar la roca”. En Egipto, en la estela de Famine, parece que hay un listado de elementos que tendrían esta misma finalidad: conseguir piedra artificial y bastantes indicios de que algún tipo de reblandecimiento de la piedra debió existir en la tierra de los faraones. ¿Fue así como se construyeron las pirámides y los gigantescos monumentos a uno y otro lado del Atlántico? Yo a día de hoy, me inclino a pensar que es la teoría más razonable: ni extraterrestres, ni absurdas obras faraónicas técnicamente imposibles de conseguir tal y como nos cuenta la versión oficial con los instrumentos de los que disponían en aquellos tiempos. Simple ingenio humano: llevaban los materiales al lugar de construcción y fabricaban la piedra in situ usando moldes para la forma deseada. Eso explicaría como llevaron semejantes monolitos, la precisión de su tallado, las formas imposibles y el encaje perfecto entre las piedras. 


domingo, 3 de abril de 2022

Feria del libro de Valencia


Ha llegado un año más y una nueva Feria de Libro se abre camino en mi ciudad. En la próxima Feria del libro de Valencia, estaré firmando ejemplares de "Die Glocke", si queréis conocerme, llevaros un ejemplar firmado o simplemente conocer las vicisitudes de un autor las casetas donde me podréis encontrar y los días son los siguientes días:

Domingo 01/05 Caseta Railowsky de 11:00 a 14:00
Martes  03/05 Caseta Imperio   de 18:45 a 20:30
Viernes 06/05 Caseta Palmaret  de 18:45 a 20:30
Domingo 08/05 Caseta Railowsky de 18:45 a 20:30

¡Os espero!

lunes, 8 de noviembre de 2021

La dieta paleolítica, ¿otra gran mentira?


Antes de sorprenderos con los nuevos y revolucionarios descubrimientos científicos sobre la tan conocida como dieta paleolítica, y aún más si cabe, sobre la forma de vida de los llamados cazadores-recolectores, creo que es interesante que seáis conscientes de que este debate no es ni mucho menos actual, como ya dijo Salomón: “No hay nada nuevo bajo el Sol”. Estos últimos años, se ha recrudecido aún más si cabe, el debate entre vegetarianismo / veganismo y la industria cárnica ante el imparable número creciente de personas que abandonan el consumo de carne de forma total o parcial. Debate azuzado desde las más altas instancias ante el gran problema del cambio climático que se nos viene encima y del que las grandes explotaciones ganaderas son responsables en buena parte por: las emisiones de metano, porque producir 1Kg de carne consume 10 veces más agua potable que producir 1kg de proteína vegetal, por la contaminación de las aguas, mares y ríos que producen los desechos industriales de la ganadería, el terreno ocupado para pastos… Este, aunque os parezca increíble, es un debate que lleva milenios. Por ejemplo, en la propia Biblia, Dios crea un mundo vegano, si leemos en Génesis: 1.31

Y dijo Dios:

He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer. Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así.



Es decir, Dios especifica que el hombre debe comer plantas, semillas y frutos, no dice que los animales le han sido dados para comer. La Biblia nos muestra innumerables pasajes de esta confrontación milenaria entre vegetarianismo-consumo de carne. Uno de los más llamativos es el de Daniel y el pueblo hebreo, cuando eran siervos del rey Nabucodonosor de Babilonia, el cual decide ser vegetariano y no comer carne, el rey preocupado porque enfermasen, trata de obligarlos a ingerirla. Daniel se niega y reta al rey: Ellos durante 10 días comerán sólo legumbres y agua, los soldados del rey sólo carne, a los diez días Daniel y el resto de los hebreos estaban más que sanos en comparación con los soldados de Nabucodonosor, los cuales presentaban muy mal aspecto, según la Biblia, Nabucodonosor aceptará el veganismo de Daniel. Fuera de la Biblia, la historia nos cuenta que los gladiadores eran los superhombres del mundo romano, los deportistas por excelencia, lo que muchos desconocen es que eran vegetarianos, se alimentaban a base de pan y legumbres principalmente.



A alguien que quiera investigar un poco verá como la historia está plagada de estos ejemplos, donde el consumo excesivo de carne o la ausencia de vegetales es muy perjudicial para la salud. Podríamos hablar de los innumerables muertos por gota en la Edad Media, asociada al consumo de carne, el temido escorbuto de los primeros exploradores marítimos por no ingerir vegetales o hasta el actual y preocupante ascenso del cáncer de colon asociado al incremento desmesurado de la carne en la dieta humana. Por no hablar de que nuestro sistema digestivo es mucho más cercano a un rumiante que al de un carnívoro. Aquellos que prueban la mal llamada actualmente dieta del paleolítico: ingerir cuasi en exclusiva carne, ven como su cuerpo colapsa a la semana, yo llevo 3 años siendo primero vegetariano, luego vegano y os he de decir que mi cuerpo jamás se ha encontrado mejor: Nunca más he sentido lo que es pesadez, reflujos o acidez de estómago y os aseguro que soy de buen comer, no escatimo en cantidad y aun así he perdido y sigo perdiendo un buen número de los kilos que tenía de más.


Y he aquí el problema. ¿Cómo puede ser esto así cuando nuestros más ancestros parientes comían ingentes cantidades de carne? ¿Acaso no es cierto que los hombres del paleolítico eran fuertes y sanos? ¿Cómo puede ser la carne perjudicial si nunca hemos estado más sanos como en aquellos tiempos tan remotos? Es cierto, los restos arqueológicos nos muestran que los hombres de las cavernas eran fuertes y sanos, ¿entonces? Todos tenemos en mente como la dieta paleolítica estaba compuesta de grandes chuletones y festines carnívoros, como las famosas hamburguesas de brontosaurio de los Picapiedra, en las escuelas se nos ha insistido en como acabamos con los mamuts por su carne… Y he aquí el quid de la cuestión, esa imagen que tenemos grabada a sangre y fuego de en qué consistía la dieta paleolítica y como era la sociedad de las cavernas es otro más de los dogmas de fe de la ciencia que tiene los pies de barro, por no decir que es una teoría completamente errónea que la industria cárnica, por puro interés económico, se ha dedicado a agrandar y a difundir, tratando de ocultar lo que los restos arqueológicos demuestran: la carne no era, ni de lejos, el centro de la dieta de los hombres del paleolítico.



Sé que es difícil de creer, que rompe todos nuestros esquemas y todo lo que sabíamos o creíamos saber de cómo era la vida en aquella época, pero creedme, es un buen ejercicio de crecimiento personal el reflexionar sobre nuestras creencias y cambiar de opinión respecto a lo que consideramos verdades absolutas. Sólo los necios no cambian de forma de pensar ante las evidencias. ¿Pero cuáles son estas evidencias? El hecho de que en los “vertederos” de los asentamientos paleolíticos apenas se hayan encontrado huesos de animales y que estos últimos fueran de pequeños y no grandes mamíferos en comparación a la ingente cantidad de restos de moluscos, semillas o restos de frutas y frutos secos, debería habernos hecho plantearnos ya algunas preguntas.


Otra de las pistas de que esa idea de los hombres cazando todos los días a diestro y siniestro grandes piezas como mamuts es absurda, nos la da la propia naturaleza de la vida en el paleolítico. Hemos de imaginar bosques inmensos, llenos de frutos del bosque, nueces, bayas, setas, frutales, miel… ríos abundantes, llenos de vida, limpios de contaminación. ¿Iban a arriesgar sus vidas en algo tan peligroso y costoso en tiempo como la caza, teniendo tanta comida en abundancia a su alrededor? ¿Se arriesgarían a estar alejados de la cueva kilómetros e incluso días para cazar grandes piezas teniendo lo que necesitaban a su alrededor?



Hemos de tener en cuenta que una cueva con 50 personas, incluidos ancianos y niños, sería considerada como una Manhattan de la época y que romperse un brazo o una pierna en una cacería significaría una sentencia de muerte, por no hablar de que ir tras grandes presas era arriesgarse a tener un encontronazo con grandes felinos como los Dientes de Sable o con un oso de las cavernas, contra los que poco tendrían a hacer cinco cazadores pues pensad que incluso hoy en día, armados con escopetas, un mero jabalí, o un oso son muy peligrosos imaginad  enfrentarse 5 humanos con lanzas de madera a un mamut o un tigre gigantesco. Y de nuevo, ¿por qué arriesgarse con tanta abundancia o con la posibilidad de cazar pequeños mamíferos o recolectar huevos de los nidos de las abundantes aves?


La respuesta nos la da de nuevo la arqueología: No lo hacían. De unos años hacia aquí se han empezado a analizar los excrementos humanos fosilizados que se han encontrado en las cuevas, como todos podéis comprender, son un dato más que fiable de lo que era la dieta de los humanos que fuimos y su análisis ha sido toda una sorpresa para el mundo académico: Los humanos consumían una media de 100 gramos de fibra al día en comparación a los 15g que consume el norteamericano medio. Hemos de tener en cuenta que la fibra proviene en exclusiva de los frutos y los vegetales, ni la carne de mamíferos o pescado o sus derivados, como la leche, contienen fibra. ¿Es mucha cantidad 100 gramos de fibra? Para que os hagáis una idea sería el equivalente a comer 32 plátanos, 8 tazas de cacahuetes o 28 tazas de arándanos… como podéis comprender, tras ingerir esas cantidades poco espacio queda para consumir gran cantidad de carne.



Tal y como propone Jean Marie Auel, la gran novelista del paleolítico con su saga de “El clan del oso cavernario”, es más que probable que la caza de grandes animales sólo se produjese una vez al año. Lo más plausible es, tal y como propone en sus libros, que hubiera grandes reuniones de los clanes de cuevas cercanas, probablemente en primavera, y que todos juntos, hicieran una cacería anual para proveerse de algo de carne para el invierno y compensar la escasez de alimentos y sobre todo para conseguir pieles con las que abrigarse y huesos con los que hacer los utensilios. Imaginar a 150 cazadores persiguiendo un mamut tiene más sentido, los animales peligrosos tampoco se acercarían a tal cantidad de humanos, pero pensar que en esas reuniones no habrían más de 300 personas, con uno o dos mamuts tendrían más que de sobra para pasar todo el invierno junto con los frutos secos, bayas y demás alimentos que hubiesen recolectado o incluso pan, hallado recientemente en una hoguera paleolítica mucho antes de que la agricultura existiese.


En definitiva, en la dieta del paleolítico la carne era un complemento no la base de su alimentación. El hecho de que la longevidad y fortaleza física de las sociedades este asociada a una alimentación poco carnívora como en Japón, China, Vietnam o en las generaciones de la post-guerra en España o Italia, donde la carne era un producto inalcanzable, nos demuestran que, más allá de lo necesario que es reducir el consumo de carne para el clima o el bienestar animal, es necesario para nuestra salud, reencontrarnos con nosotros mismos y volver a la dieta adecuada como humanos: una dieta donde la carne sea como mucho la excepción y no la regla.


jueves, 14 de octubre de 2021

Feria de Libro de Valencia 2021

Ha llegado una nueva edición de la Feria del Libro de Valencia. Los siguientes días estaré firmando mi novela: "Die Glocke" por si os apetece pasar y hablar un ratito de la II Guerra Mundial y el esoterismo en el III Reich. 

En la caseta de la Librería RAILOWSKY el viernes 15 de octubre 17-19h.

En la caseta de BIBLIOMANIA el lunes 18 de octubre 19-21h.

En la caseta de la Librería SHALAKABULA el domingo 24 de octubre de 17-21h.

¡Os espero!

sábado, 19 de junio de 2021

Una mirada científica sobre los textos sagrados antiguos

Moshé de León,
el gran cabalista sefardí
En este artículo quiero abordar un tema que de forma recurrente se presenta en mi vida: Las coincidencias entre los textos sagrados y los avances en la ciencia, sí, habéis oído bien. Tal y como enseña la cábala, no podemos, más bien no debemos, leer y entender los textos sagrados de forma literal. Con ellos ocurre lo mismo que con los cuentos infantiles, que son psicológicamente mucho más profundos que una historia para niños (Os recomiendo leer el libro: “Psicoanálisis de los cuentos de hada del célebre psicólogo infantil Bruno Bettelheim para comprender este paralelismo con la lectura de los textos sagrados), pues del mismo modo que a un niño de 4 años no le puedes dar a leer la teoría de la relatividad de Einstein, pues no entenderá nada, en los albores de la civilización, cuando se redactaron estos textos, debieron escribirlos en un formato apropiado a la capacidad de comprensión de aquella época. Esto no indica que bajo esas aparentes fábulas no haya mucho conocimiento oculto, tampoco que debamos entenderlos de forma literal, ambas visiones son profundamente erróneas. 

Creo que esto se ve y se entiende mucho mejor cuando se abordan estos mismos textos sagrados de forma histórica. De Jericó se creía que era un mito ya que sólo se mencionaba en la Biblia, pero ahí están sus restos, siendo la ciudad más antigua de la que se tiene constancia, pues Gobleki Tepe aún no está considerada como tal. O con Sodoma y Gomorra, otras ciudades consideradas incluso a día de hoy invenciones pero de las que parece que se ha hallado la primera en la ciudad de Tell el-Hammam al sur de Jordania, cuya historia encaja como un guante en lo descrito en la Biblia, incluida su destrucción por un fuego abrasador. Fuese o no Dios quien la destruyó, Sodoma también existe y por tanto hay que considerar que hay una verdad en los textos bíblicos con o sin adornos literarios. Lo único que pretendo es que el lector empiece a leer estos textos con una visión más allá de la ortodoxia más radical científica o religiosa que por ejemplo, nos hizo tomar la Ilíada de Homero como una fábula con Dioses ayudando a griegos y troyanos, hasta que en 1872 Schliemann, creyendo fervientemente que había una verdad histórica tras los textos de Homero, halló sus restos, demostrando qué, y parafraseando a Galileo: Sin embargo, Troya existe. 


Prometeo encadenado,
Peter Rubens

Es cierto que me centraré en los textos judeo-cristianos, pues es en la cultura en la que me he criado y la que más conozco, pero estoy convencido que lo que vamos a ver en este artículo es aplicable a todos los textos sagrados de cualquier religión. Un ejemplo de ello lo encontramos en el mito griego de Prometeo. Zeus lo castiga, por robar a los dioses el fuego y las artes, a que un águila le devore el hígado cada noche, creciéndole de nuevo por la mañana en una tortura infinita. Curiosamente, la medicina ha demostrado que el único órgano humano que se regenera es precisamente el hígado, interesante ¿no? ¿Por qué no eligieron los griegos los riñones, el corazón, los pulmones, los intestinos… como foco de la tortura? ¿Es casualidad que se eligiera precisamente el único órgano que se regenera? Algo que sólo milenios después hemos sido capaces de conocer y del que sigue siendo un misterio el mecanismo que lo sana. 


Hay otros hechos científicos en los textos sagrados que quizás sean fruto de la observación y más fácilmente explicables, pero que nos sirven de muy buen ejemplo para que entendamos que no es ninguna necedad pensar que tras ellos hay una base científica. Uno de esos ejemplos es la prohibición de comer carne de cerdo en el mundo judío y musulmán. La triquinosis es una enfermedad parasitaria que se produce al comer carne de cerdo, los parásitos pueden invadir los músculos y provocar la muerte. Esta enfermedad se produce por la descomposición de la carne de cerdo, lo cual en ciertas épocas históricas y ambientes calurosos debió ser todo un problema. ¿Cómo impides que millones de personas, a las que no les sobra la comida, se priven de una fuente de alimento? Haciendo que sea pecado y un atentado contra lo sagrado, es lo mismo que con las vacas en la India, si matas una vaca tienes comida para una semana, viva tienes leche/alimento durante muchos años… Es decir, hechos científicos se escondieron tras textos místicos y sagrados para que fueran aceptados y entendidos. Es un concepto clave que nos puede abrir la mente y la forma de verlos con otros ojos. 

Aunque no se prohíba específicamente, se desaconseja o está muy mal visto el sexo oral y anal en las tradiciones judeo-cristianas. Hoy sabemos que el virus del Papiloma (VPH) es una realidad presente en la vagina, pene o ano y que se puede contagiar entre personas. De los 100 tipos de VPH que existen, 16 son potencialmente cancerígenos (especialmente el 16 y el 18). Es cierto que el sistema inmune suele destruir este virus pero en un porcentaje, aunque muy pequeño, puede provocar cáncer de garganta, de útero o de ano (tipo del que el VPH es responsable en su mayoría). Como este virus se contagia por contacto, al igual que con el SIDA, a mayor número de relaciones más probabilidades de “topar” con una persona infectada. Aunque nos pueda parecer lo contrario, el sexo no está mal visto en las religiones siempre que sea dentro del matrimonio y no sean de cierta naturaleza ¿quizás estas reglas de sexualidad “religiosas” se deban, al igual que el no comer cerdo, al intento de evitar prácticas potencialmente dañinas respecto a la salud? ¿Eran conscientes en la antigüedad de estos riesgos y que estas enfermedades venéreas sucedían aunque no supieran su base científica? 

Freud y jung

Cambiando de tercio, los textos sagrados nos hablan de aspectos de la psique humana con una precisión asombrosa. La tradición cabalística nos dice que para llegar a la elevación del espíritu debemos de desprendernos del egocentrismo, desarmar nuestro ego para que nuestra vida tenga una meta altruista, ir más allá de nuestras meras necesidades personales y materiales, tener un correcto balance entre lo que se recibe y lo que se da, debiendo ser la humildad la base de nuestro comportamiento. Curiosamente, milenios después, las dos grandes mentes científicas del psicoanálisis: Freud y Jung, llegan a la misma conclusión: Un mal entendimiento y gestión del ego no permite ver los propios errores y nos lleva a que nos controlen nuestros instintos más básicos, siendo la contracara de la humildad y origen del egocentrismo. Curioso ¿no? Uno no puede dejar de preguntarse si ambos llegaron a esta misma conclusión o tuvieron acceso a estos preceptos cabalísticos y demostraron que estaban en lo cierto. 

Los textos sagrados están plagados de estos ejemplos, pero lo que llama mucho la atención es su concepto del origen del Universo. De nuevo debemos huir de la literalidad y leer más allá, en este caso del Génesis. Por ejemplo, muchos fanáticos afirman que Adán es el primer hombre físico y niegan por tanto la existencia de Neandertales, Sapiens, dinosaurios… en una sin razón. La cábala lee tras el Génesis y nos indica que Adán es el primer ser humano que sintió por primera vez la necesidad de encontrar su propósito en la vida y de conectarse con algo más grande que él: la Energía Superior o Dios, la cosa cambia ¿verdad? Es con este espíritu cabalístico como debemos leer el relato de la creación y abandonar el nivel bajo de entendimiento: nefesh, tanto si nos acercamos a este texto desde la vertiente científica como de la espiritual. 


“Y Dios dijo: que se haga la Luz, y la Luz se hizo” 



Todos reconoceremos este pasaje de la Biblia y cualquiera puede ver en él la explosión del Big Bang a la que la cábala llama: Tsimtsum. Las enseñanzas cabalísticas nos dicen que todo lo que existe se creó mediante diez emanaciones de energía a las que llama Sefirots y que fueron irradiadas de una luz primigenia. Es decir, la energía creo la materia, tal y como la teoría del Big Bang describe: La energía desprendida de la gran explosión dio origen a los primeros átomos y a la materia tal y como la conocemos, es decir, la luz inicial y la energía es el origen de la materia como afirman los textos cabalísticos. La Biblia nos dice que el verbo, es decir la palabra, lo creo todo. Las palabras, el sonido, no dejan de ser una onda vibratoria y la materia en sí no son más que movimientos vibratorios moleculares... Como dijo Nikola Tesla:

 

«Si quieres entender el Universo, piensa en términos de frecuencia, energía y vibración.» 


Parece que también aciertan en la naturaleza de lo físico: lo material proviene de la palabra, de la vibración de los átomos si sabemos leer entre líneas. 


Aunque no lo creas, sus explicaciones van mucho más allá del Big Bang (El Tsimtsum en la cábala). Los textos cabalísticos nos indican que no existe la nada y que el infinito es Dios. Según el estudio de las enseñanzas ocultas en la Biblia, Dios se retiró de parte de “su Universo”, dejando un vacío que permitió la creación de “nuestro Universo” que nada tiene que ver en su naturaleza respecto al Universo divino. Hasta hace poco no se descubrió que el Universo se expande y contrae de forma continua en un ciclo temporal gigantesco y que el Big Bang se produjo tras una contracción inicial. El propio Stephen Hopkins, al preguntarle sobre lo que existía antes de la gran explosión, afirmó que nuestro universo evolucionó independientemente y como la Ley de la Conservación de la Materia no aplicaría al momento del Big Bang, la nueva materia creada nada tendría que ver con la original. Por eso afirmó que antes del Big Bang no había nada, pero no en términos absolutos, si no en referencia a nada comparable a lo existente en nuestro Universo. Realmente sorprendente la similitud, ¿verdad? 

Pero demos otra vuelta de tuerca. Según los eruditos cabalísticos y su interpretación oculta tras los textos del Génesis, Dios no se retiró por completo de la nueva creación, parte de su esencia, su energía, permaneció en esa nada que creó para que se expandiera nuestro Universo conocido y por ello afirman que en todo lo que hay, incluso nosotros, hay parte de Dios, es decir, de esa energía primigenia anterior al Big Bang. Pues bien, hace pocas semanas, dos laboratorios: el Fermilab en Illinois y el CERN en Europa, han demostrado que el comportamiento errático de una partícula sub atómica llamada muón, es debido a que en nuestro Universo estarían actuando energías y fuerzas que van mucho más allá de la comprensión actual y que rompen en mil pedazos el modelo estándar de la física actual. Quizás estas energías y fuerzas de origen misterioso den explicación al otro gran quebradero de cabeza de la física: La materia oscura, que parece estar esparcida por todo el cosmos. ¿Puede que la cábala ya tenga respuesta a esas dudas? Si miramos los textos cabalísticos con mirada exclusivamente científica, la explicación a estos experimentos sería que en nuestro Universo quedan restos de lo que existía antes del Big Bang: una física y una materia que, en palabras de Stephen Hopkins, nada tendría que ver con la física/materia actual y que la cábala asimilaría a la esencia de Dios, anterior a la creación. Realmente la aproximación de la creación de la cábala, creamos o no que Dios está tras de ella, se ajusta como un guante a la realidad científica y cada vez más a medida que ésta aumenta sus conocimientos. Para mí, es un absoluto misterio cómo estudios esotéricos de hace siglos sobre los textos sagrados de hace milenios, describen con tanta precisión algo tan extraordinariamente complejo como el origen del Universo y cuyas conclusiones la tecnología actual parece estar demostrando, a su pesar me temo, punto a punto, ¿no creéis?


sábado, 6 de febrero de 2021

¿Hay alguien ahí fuera? ¿Nos observan?


Recreación Oumuamua

Estas últimas semanas ha habido un gran debate y una enorme polémica por las declaraciones de los más que reconocidos y prestigiosos astrónomos Shmuel Bialy y Abraham Loeb del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian en EE.UU acerca del misterioso objeto llegado del confín del espacio y que conocemos como Oumuamua ("mensajero de lejos que llega primero” en hawaiano). Ambos científicos publicaron un artículo en la revista Astrophysical Journal Letters en el que afirman que:


“Oumuamua puede ser una sonda totalmente operacional enviada de manera intencional a las proximidades de la Tierra por una civilización alienígena".


La polémica estaba servida. Esta afirmación no es gratuita, no está lanzada al aire para ser foco de atención, es una reflexión realizada tras descartar todo lo convencional. Pero vayamos al principio. El 19 de octubre de 2017, Robert Weryk y el telescopio Pan-STARRS recogió un hito en la historia de la exploración espacial, localizó el primer objeto que, sin género de dudas, procedía de fuera de nuestro Sistema Solar. Las sorpresas continuaron, pues su gran velocidad y su trayectoria altamente hiperbólica eran inusuales y no tenían explicación aparente. El poco tiempo en el que pudo ser observado tampoco aclaró mucho, pues aunque todos hemos visto recreaciones de su aspecto, en verdad no hay datos fiables de cómo es. Es cierto que puede que su extraña trayectoria sea debida a un fenómeno natural aún no explicado, pero no es el objeto de este artículo el debatir de si es un objeto natural o artificial, algo que no podremos desentrañar pues Oumuamua ya ha desaparecido de nuestro campo de visión y no podemos recabar más datos. Pero si quiero que reflexionemos ante las grandes preguntas que abre este histórico acontecimiento: ¿Hay alguien ahí fuera? Y sobre todo: ¿Nos observan?


Recreación del sistema Trappist I. Credit: NASA/JPL-Caltech

Respecto a la primera pregunta, aunque a muchos les extrañe, el 90% de los científicos lo tiene muy claro: Debe haber vida en el espacio más allá de la Tierra y por supuesto también vida inteligente. Sería curioso comparar este porcentaje respecto a los que opinaban así hace tan solo 30 años, cuando a quien proponía que habían más planetas fuera del Sistema Solar poco más que se le vilipendiaba públicamente por extravagante. Hoy la NASA, incluso ha confirmado que existen Sistemas solares similares al nuestro, como el que orbita alrededor de la estrella Trappist I, formado por siete planetas de tamaño similar a la Tierra con tres de ellos ubicados en la zona de habitabilidad. Es lógico pensar que debe haber vida ahí fuera, pues pensemos que solo en nuestra Vía Láctea hay 200.000 millones de estrellas y al menos el mismo número de planetas. Eso en nuestra galaxia…. Si pensamos que hay 2 billones (2 millones de millones) de galaxias, los actuales cálculos nos arrojan que en el Universo hay la mareante cifra de diez sextillones de estrellas: 10.000.000.000.000.000.000.000… ¿En serio alguien puede pensar que no hay nada vivo e inteligente ahí fuera?

Encelado. Credit: NASA


Yo iré mucho más allá, yo no descartaría encontrar vida (aunque difícilmente inteligente) en nuestro propio Sistema Solar. ¡Por Dios, si no conocemos ni lo que hay en el fondo del mar! ¿Cómo podemos afirmar que no hay seres vivos bajo la superficie de Marte, Mercurio, Venus o en los océanos líquidos que sabemos que existen en Europa (satélite de Júpiter) o de Encélado (satélite de Saturno)? Por no hablar de microorganismos... Estoy convencido que algún día descubriremos esa vida en nuestro propio sistema solar.


Escorpión en la cueva de Movile

Además, cuando pensamos en la vida asumimos que ha de parecerse a la que existe en la Tierra, seres basados en el carbono que respiran oxígeno y que sólo pueden vivir en ciertas condiciones de radiación solar y temperatura, que es como se definen la zona de habitabilidad de una estrella, pero esto no tiene porqué ser así. Ejemplo de ello es la Cueva de Movile a orillas del Mar Negro, en Rumanía. Examinada por primera vez en 1986 tras mantenerse sellada durante más de cinco millones de años, se comprobó que su ambiente era tóxico debido al elevado nivel de dióxido de carbono y sulfuro de hidrógeno, así como el escaso oxígeno. A pesar de ello, las bacterias de la cueva, que no podían hacer la fotosíntesis pues no llegaba la luz, encontraron en la quimosíntesis (como la oxidación de sulfuro en ácido sulfúrico, o la del amonio en nitrato) la forma de obtener nutrientes, materia orgánica que permitiría a extrañas arañas, escorpiones y otros 33 extraordinarios seres vivir en semejantes condiciones. Algo extraordinario. Es decir, el azufre como base de la cadena trófica en un sistema sin luz y sin apenas oxigeno… eso abre mucho el abanico de lo que consideramos habitable ¿no creéis?

Una vez aceptado por la comunidad científica que es ilógico pensar que no haya vida, incluso inteligente, ahí fuera, llega la segunda pregunta del artículo ¿Nos observan? Aquí la comunidad científica es muy clara también, dada las distancias espaciales y que no se haya detectado señales de radio “extrañas” salvo un puñado de ellas, como la famosa Wow! recibida el 15 de agosto de 1977 a las 23:16 en el radiotelescopio Big Ear y algunas más recientes, son claro indicativo que no hay vida inteligente en nuestro vecindario más cercano y que es imposible que otra civilización nos haya visitado o sepa que estamos aquí debido a la inmensidad del espacio. Pero, ¿esto es así?

El año pasado China creó uno de los mayores hitos de la tecnología: implantó con éxito un sistema de comunicación cuántica entre un satélite y dos telescopios. Este tipo de comunicación está basado en el entrelazamiento cuántico de partículas subatómicas y que posee la ventaja de ser una comunicación instantánea y fuera del espacio y del tiempo, es decir, cuando se modifica una de las partículas, la otra, independientemente de la distancia (aunque esté a millones de años luz), también se modifica al instante y sin que transcurra ni una mil millonésima de segundo. Además el sistema es inviolable pues cuando alguien trata de observar estas partículas durante su transmisión su estado cambia y el entrelazamiento queda roto. ¿Veis por dónde voy? Es evidente que una civilización que nos lleve sólo mil años, o nosotros mismos dentro de 100 años, basará sus comunicaciones en el entrelazamiento cuántico no en ondas de radio, pues con este sistema se puede comunicar con una base en Marte o con una nave a 10 años luz de forma instantánea, por lo que dudo mucho que haya una civilización avanzada transmitiendo sus comunicaciones por ondas de radio. Este argumento no me sirve.



“El espacio es inmenso y es difícil que nadie sepa que estamos aquí”, se argumenta. ¿Seguro? Hoy en día con nuestra tecnología, que comparada con la que los propios humanos poseeremos dentro de mil años (si no nos exterminamos antes a nosotros mismos) habrá la misma diferencia que entre la actual y la de los hombres de las cavernas, hemos descubierto planetas e incluso intuido y sabido con cierto grado de seguridad, que tipo de planetas son y sus atmosferas con telescopios con un diámetro de 5 metros. No es difícil de imaginar que dentro de mil años, cuando sin duda tengamos bases o quién sabe si ciudades, en Marte y la Luna, será una realidad los planes de triangular dispositivos telescópicos entre la Tierra, Marte y la Luna para tener un telescopio de diámetro interplanetario con el que se podrán contar los pelos del bigote de un ratón situado a años luz de distancia. Si ya estamos descubriendo planetas habitables, ¿cómo no va a haber una civilización que nos lleve tan sólo un milenio en tecnología que sepa que la Tierra contiene vida? Dentro de mil años los terrestres tendremos un mapa de casi todos los planetas de la galaxia, los habitables y los que no, su composición e incluso si hay vida en ellos, por lo tanto, una civilización extraterrestre debe saber por pura lógica que en la Tierra hay vida. Máxime cuando esta lleva millones de años de existencia, la ventana de observación es muy amplia. Saben que hay vida en la Tierra.

Luego llega el gran problema: Las distancias siderales. Sí, son enormes, ¿o no? De nuevo en este aspecto pensamos en términos humanos y en base a nuestra actual tecnología. Craso error. ¿Si le dijésemos a un miembro de esas tribus no contactadas que hay humanos que pueden ir y volver a la Luna en 5 días que nos dirían? Exactamente lo mismo que argumentamos hoy en día: Eso es imposible de conseguir. Además, con nuestra más que primitiva actual tecnología espacial, tenemos dispositivos tecnológicos que alcanzarían Próxima B, nuestra estrella más cercana a 4,2 años luz, en unos 30 años, donde por cierto hay un planeta similar a la Tierra y que probablemente sea habitable. ¿Cuánto nos costará llegar allí dentro de mil años? ¿Alguien puede ni tan siquiera imaginar cómo será nuestra tecnología espacial que hoy en día no está ni en pañales? Por no hablar de que, si nosotros tenemos ya la capacidad de crear Inteligencia artificial y robots, que no podrá tener alguien que nos lleve mil años.



Según cálculos de la NASA, debe haber unos 300 millones de planetas habitables en un radio de unos 30 años luz (distancia probablemente manejable para nosotros dentro de mil años). Podemos suponer que más si consideramos, como argumenté anteriormente, que la vida no tiene porqué ser  como la terrestre, pero demos el dato cómo válido. Según los cálculos del  profesor de Astrofísica Christopher Conselice de la Universidad de Nottingham y usando la ecuación de Drake, con esas cifras debe haber aproximadamente unas 36 civilizaciones tecnológicas en ese radio. Para mí la gran duda es saber si, con la gran cantidad de planetas que seguramente albergarán vida, incluida la no tecnológica, en nuestra galaxia, una civilización avanzada tiene la capacidad de explorar y haber enviado sondas a la decena de millones de planetas prometedores y si entre ellos está el nuestro. Si la respuesta fuese afirmativa, no tengo dudas de que tendrían la capacidad de recorrer 30 años luz y que esos 36 planetas con civilización serían un objetivo más que prioritario, tal y como lo serán para nosotros cuando los hallemos.

Si así fuese y siendo tecnológicamente muy inferiores, también sería lógico pensar que no intervendrían como no lo hacemos nosotros con las tribus “perdidas” del Amazonas o de Indonesia. También es absurdo pensar en las invasiones alien con las que fantasea Hollywood, una civilización capaz de atravesar 30 años luz en el espacio tiene recursos infinitos a su alcance, ¿para que querría la Tierra? ¿Agua cuando por ejemplo tiene a Europa que es todo un satélite de hielo por ejemplo? ¿Recursos minerales cuando son infinitos en el cinturón de asteroides?  Con este artículo sólo quiero que reflexionemos y que tengamos un poco más de visión crítica de las cosas, quizás no hayan venido los extraterrestres, es una posibilidad real, pero no más que la posibilidad de que sí lo hayan hecho.