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viernes, 26 de febrero de 2016

Las calaveras de cristal

Para los que desconozcáis de su existencia, sabed que las calaveras de cristal son de los objetos arqueológicos más controvertidos que existen en la actualidad. Y sí, son muy reales y auténticas, tan es así que dos de ellas están expuestas en el British Museum, en el Museo Etnográfico de París o en el Instituto Smithsoniano. Como cabría esperar la polémica sobre estos objetos reside en su antigüedad y origen. Estos enigmáticos objetos aparecen en una gran diversidad de formas y tamaños, desde cráneos muy pequeños hasta el más grande de tamaño natural (38 cm de altura y 14 Kg de peso. En cuanto a su composición, en efecto y como muchos habréis supuesto correctamente, estos objetos han sido analizados bajo la técnica del microscopio electrónico y se ha determinado que están hechos de Cristal de Roca proveniente de Brasil o Mozambique.
 

Calavera del British Museum
Según sus descubridores estos objetos tendrían un origen mesoamericano, que en un principio
parecería estar apoyado con el descubrimiento del lugar de procedencia del material en que fueron fabricadas: Brasil, pero no todo es tan sencillo, pues  en las leyendas precolombinas no aparece mención alguna  de objetos de esta naturaleza. De hecho los análisis científicos parecen indicar que fueron talladas por los artesanos alemanes de la ciudad de Idar-Oberstein a finales del XIX, pues eran famosos por sus objetos trabajados en cristal importado de Sudamérica. ¿Fin de la historia? Como os imaginaréis no todo es tan sencillo. La datación se ha realizado en función de la técnica de tallado, solo existente alrededor de 1850 y en el creciente interés por el arte precolombino en dicha época, que llevó a muchos a falsificar piezas arqueológicas. De hecho, así son mostradas estas calaveras en los museos que mencione con anterioridad... lo que me hace preguntar, si son falsas ¿Por qué no las retiran?
 
Sus descubridores afirman lo contrario a la ortodoxia, que su origen es precolombino. ¿Son entonces falsificadores y buscavidas quienes las hicieron conocidas al gran público? Averigüemos un poco más de estos personajes. El arqueólogo Michael E. Smith aseguró haber descubierto un pequeño cráneo de cristal en las excavaciones llevadas a cabo en el Valle de México D.C. La ciencia oficial nos indica que ese descubrimiento no tiene trazabilidad y rigor... ¿Smith estaba buscando notoriedad y financiación? ¿O estamos ante otro caso de desprestigiar y echar por tierra el descubrimiento de Oopart's incómodos que no encajan en el relato oficial de la historia y que tantas veces hemos visto, como ocurrió con el Hombre de Orce? Ninguna de las dos opciones me parece descabellada en vista de los acontecimientos pasados y presentes. Pero sigamos.
 

Eugène Boban
Uno de los grandes descubridores de calaveras de cristal fue Eugène Boban, uno de los principales comerciantes de arte precolombino. Él afirmaba que sus "hallazgos" eran auténticos, pero la existencia de un extenso mercado de falsificaciones de restos arqueológicos que movía gran cantidad de dinero, pone en entredicho sus descubrimientos y por tanto el origen de las calaveras. La más famosa de estas enigmáticas piezas es la descubierta en 1924 por Anna Le Guillon Mitchell-Hedges: El cráneo de cristal de Lubaantún, un yacimiento arqueológico en Belice. ¿Dónde está el problema? Que Anna no documentó el descubrimiento ni hay mención alguna a su presencia en las excavaciones ni registro alguno de que fuese hallado resto alguno de cristal. ¿Entonces son falsas? ¿Son piezas históricas del XIX? No es todo tan sencillo. Es cierto que en algunas de las calaveras se han encontrado, tras estudios minuciosos por instituciones de prestigio como el Smithsoniano, marcas de tallado de herramientas metálicas y de lijado mecánico por abrasión que podrían apuntar a que fueron realizadas en el siglo XIX... Pero en la década de 1970 el cráneo de Lubaantún fue inspeccionado por el restaurador independiente Frank Dorland quién no encontró en este cráneo en concreto marca de herramientas y que su tallado-pulido parecía haber sido logrado por abrasión por arena y que su antigüedad podría datar de unos 12.000 años. De nuevo la cifra mágica: El 10.000 a.c.
 
Calavera de cristal expuesta en
el Museo del Muelle Branley, París
Entonces, ¿son falsas? ¿Son auténticas? La verdad es que la falta de documentación sobre su origen para la mayoría de ellas pone muchas sombras sobre su autenticidad, aunque es cierto que el rigor científico no predominaba en las excavaciones de finales del XIX o principios del XX, pues se estaba más cerca de los saqueadores científicos que del actual método arqueológico. En cuanto su antigüedad no podemos afirmar nada, pues la datación del XIX está basada exclusivamente en que es en esa fecha cuando aparecieron las técnicas de corte que permitirían hacerlas... a excepción del cráneo de Lubaantún, que es la pieza que hace que ponga en tela de juicio la versión oficial. Aquí vosotros y con estos datos sois los que debéis decidir que pensar al respecto, yo os confieso que cambio de una postura a otra y no llego a decidirme si es una pieza relativamente moderna o es una obra de arte fabricada en la antigüedad por una civilización más avanzada de lo que creíamos.
 

Nanocristal de almacenamiento de datos 5D
Entorno a estas piezas también existen mitos, como por ejemplo que su temperatura es constante y entorno a los 21° C o que tienen propiedades especiales y extrañas. El propio Dorland, quién afirma su antigüedad de doce siglos afirma que no presentan propiedad especial alguna más allá de las que puede presentar el cuarzo, material del que están fabricadas. Otro de los mitos que se han creado alrededor es que existen 13 de estas las claveras de cristal y que actuarían como inmensos discos duros donde se guardarían todos los datos de una civilización perdida. Esto que podría parecer tan peregrino parece no serlo tanto tras un avance tecnológico que se ha hecho público esta semana y que ha motivado este artículo: La creación de un sistema de archivos de datos óptico 5D en un cristal nanoestructurado. La información se guardaría en cinco dimensiones mediante grabación laser y con propiedades increíbles,  estabilidad térmica de hasta 1.000 °C y una vida útil prácticamente ilimitada: Unos 13.800 millones de años a una temperatura de 190º...

En un cristal que no es mayor que el de una lentilla caben 360.000 Gigas de datos. ¿Os imagináis la información que puede caber en una calavera de cristal del tamaño de un cráneo humano? Toda la existente hoy en día. Sé que es fantasear y que es muy poco probable, por no decir descabellado, que dichos objetos sean un sistema de almacenamiento en cristal de una civilización perdida... ¡Pero soy escritor! Dejadme fantasear ante la idea de encontrar el padre de todos los griales e imaginar que maravillas nos contarían dichas calaveras de ser un verdadero oopart. Es muy poco probable que lo lleven a cabo, pero sería muy interesante, al menos para mí, realizar un estudio para conocer si las calaveras de cristal son en verdad un complejo disco duro, de ese modo las descartaríamos definitivamente como un misterio de la antigüedad o confirmaríamos todo lo contrario. Hasta entonces no nos quedará más remedio de quedarnos con la duda.

 
 
 

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